
Estudiantes del nivel superior de la BUAP, inscritos como brigadistas, iniciaron este día la primera de una serie de capacitaciones para sumarse como voluntarios al Plan Nacional de Vacunación, a través del Operativo Correcaminos, un programa especial de acción en materia de salubridad general para vacunar a la población contra COVID-19.
De los más de 2 mil estudiantes inscritos para participar de manera activa en la plataforma de este programa nacional de vacunación, mil 216 son alumnos de carreras del área de la salud, quienes además reunieron los requisitos solicitados, como haber cursado al menos el 50 por ciento del plan de estudios y acreditarse en la técnica de administración de vacunas en un curso certificado que se imparte vía on line.
Además de la convocatoria a los voluntarios, la BUAP ha puesto a disposición 25 sedes de vacunación en el interior del estado, las cuales se agregan a las que facilita en la ciudad de Puebla. Así también, para la conservación de fármacos esta Casa de Estudios ofrece dos ultracongeladores, ubicados en el Hospital Universitario de Puebla y en el Centro de Detección Biomolecular.
En esta primera instrucción impartida por el gobierno federal, a través de la Secretaría de Salud, los brigadistas conocieron los tipos de vacunas disponibles en el país y generalidades de cada una; el calendario para arribo de dosis; el esquema, procedimientos y métodos de vacunación; los formatos de vacunación vigente; las medidas básicas para la conservación de las vacunas y el plan de contingencia.
Igualmente se informó sobre los formatos de acta de planeación y supervisión del módulo y la cédula de supervisión de refrigeradores; el método para realizar llamadas a adultos mayores; la estructura del módulo de vacunación; cómo realizar la planeación del Operativo Correcaminos y los ejes rectores del Plan Nacional de Vacunación contra el virus SARS-CoV-2.
Los brigadistas inscritos colaborarán en el Operativo Correcaminos en un periodo de tres semanas, brindando varios servicios de apoyo. Para ello, tendrán diferentes capacitaciones para conocer a fondo la organización y logística de la vacunación contra COVID-19.

En el Día Mundial contra el Cáncer 2021: Yo soy y Voy a, el científico del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Humberto Lubriel Mendoza Figueroa, afirmó que, aunada a la prevención, la investigación multidisciplinaria contribuye a reducir la mortalidad por cáncer, mediante la creación de nuevos métodos de diagnóstico y medicamentos dirigidos a un blanco específico y de baja toxicidad.
Al respecto, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha mencionado que la Nueva Escuela Mexicana promueve hábitos saludables en las comunidades educativas para cambiar estilos de vida e impulsar el cuidado de la salud y bienestar de las familias mexicanas.
El investigador de la Escuela Superior de Medicina (ESM) indicó que, con el desarrollo de proyectos de vanguardia, esta casa de estudios responde al llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para hacer frente a esta enfermedad, que en 2020 causó en México más de 83 mil muertes.
Destacó que, al ser el cáncer una enfermedad multifactorial, el efecto sinérgico de factores genéticos, ambientales, mala alimentación (alta en grasas, azúcares y alimentos ultraprocesados), el sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaco aumentan la probabilidad de desarrollarlo hasta en un 30 por ciento de los casos. “Los últimos son prevenibles, pero si hay predisposición genética y además estilos de vida desordenados, el riesgo de desarrollar cáncer es alto y también se eleva la gravedad de éste”, agregó.
“El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) aprobó 10 proyectos de ciencia de frontera relacionados con cáncer, que se desarrollarán en distintas escuelas y centros de investigación del IPN, incluida la ESM. Los evaluaron rigurosamente expertos nacionales y extranjeros, quienes determinaron su alta posibilidad de brindar aportaciones conceptuales novedosas del saber científico en el ámbito de obtención de nuevos medicamentos y técnicas de diagnóstico para el control y tratamiento del cáncer, lo cual muestra el nivel del desarrollo científico del IPN”, expuso.
El experto en Química Farmacéutica informó que participa, junto con un equipo multidisciplinario de la ESM, en uno de los proyectos, enfocado al diseño de nuevas moléculas que regulan el control epigenético del cáncer. “Definitivamente la investigación de vanguardia nos dará herramientas para disminuir esta enfermedad al máximo y, lo más importante: disminuir los efectos secundarios que tiene la quimioterapia tradicional”, puntualizó.
El doctor Mendoza Figueroa subrayó que el IPN cuenta con equipos de cómputo y software altamente especializados; con el soporte tecnológico para realizar la caracterización fisicoquímica de moléculas pequeñas y proteínas por cromatografía de líquidos, espectrometría de masas y resonancia magnética nuclear; así como la infraestructura requerida para caracterizar nuevos blancos terapéuticos como técnicas específicas de biología molecular y nanotecnología, entre otros, lo que permite desarrollar proyectos de alta innovación científica.
Finalmente, resaltó que, aún con la emergencia sanitaria a causa del COVID-19, es importante que los enfermos con cáncer continúen sus tratamientos, de ser posible en casa, pero cuando sea inminente acudir a los hospitales, es imprescindible extremar los cuidados y acatar rigurosamente las medidas de prevención, ya que los tratamientos de quimioterapia vulneran su sistema inmunológico, por lo que deben mantener un régimen alimenticio basado en dieta energeticoproteíca, vitamínica y antioxidante.

El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. En México, de enero a agosto de 2020 se registraron 60 mil 421 fallecimientos por tumores malignos, ubicándose como la cuarta causa de defunción, sólo superada por las enfermedades del corazón, la COVID-19 y la diabetes mellitus, indica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Estos tumores, también conocidos como cáncer, son un conjunto de enfermedades principalmente crónico degenerativas, que se presentan a edad avanzada, y muchas de ellas pueden curarse si se detectan tempranamente, expusieron los especialistas universitarios Alejandro Zentella Dehesa y Federico del Río Portilla, con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora el 4 de febrero.
“Este es un problema de salud pública relacionado con la sobrevida que como sociedad hemos logrado; nos confronta a procesos degenerativos y enfermedades que no sabíamos que existían en esa proporción, pues antes no vivíamos tanto tiempo”, dijo Zentella Dehesa, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la UNAM.
“Lo mejor es encontrarlo en etapas tempranas para extirparlo, atacar con quimioterapia o radiación para que estas células no puedan migrar, que es lo que se conoce como metástasis y es el verdadero problema del cáncer”, añadió del Río Portilla, académico del Instituto de Química (IQ).
Para ello se requieren campañas para promover que la población se realice estudios, al menos una vez al año. “La prevención es lo principal contra el cáncer”, remarcó.
Los tumores malignos más comunes entre las mujeres mexicanas son: de mama, tiroides, cervicouterino, cuerpo uterino y colorrectal; en los hombres: el de próstata, colorrectal, testicular, pulmonar y gástrico, de acuerdo con el sitio Infocáncer México.
Enfermedades multifactoriales
Del Río Portilla, integrante del Departamento de Química de Biomacromoléculas del IQ, explicó: el cáncer se presenta cuando hay células “que se niegan a morir”; normalmente son reemplazadas por otras, pero hay algunas que no mueren y empiezan a multiplicarse en diferentes órganos. Remplazar las células de nuestro organismo por células cancerosas, es lo que provoca la muerte del individuo.
“A ciencia cierta no se sabe por qué las células no se mueren: algunas no lo hacen por cuestiones virales, otras por incidencia de radiación, por la exposición a diferentes compuestos, o por mutaciones de la célula. Son enfermedades multifactoriales”, dijo al insistir en la necesidad de impulsar la investigación para avanzar en estos aspectos.
En tanto, Zentella Dehesa, quien forma parte del Departamento de Medicina Genómica y Toxicología Ambiental del IIBm, afirmó que estos padecimientos no son nuevos. Hay muestras de cáncer en huesos de neandertales, así como en momias de hace más de 20 mil años. También se sabe que los egipcios identificaron el cáncer, incluso realizaban procedimientos quirúrgicos.
Gracias a las campañas de higiene, el uso de antibióticos y analgésicos las enfermedades infecto-contagiosas en el mundo disminuyen, pero con el incremento en la expectativa de vida se volvieron relevantes padecimientos, como el cáncer, que aparecen alrededor de los 50 años.
Zentella Dehesa explicó que el estilo de vida es un factor que influye para que se pueda presentar cáncer más tempranamente. Por ejemplo, se ha visto que el sobrepeso, la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes son elementos condicionantes para la aparición del cáncer de mama.
También la mayor exposición a las hormonas femeninas debido a la menstruación a edades cada vez más tempranas -entre los ocho y 10 años de edad-, mayor uso de anticonceptivos basados en estrógenos y el consumo de estas hormonas para disminuir los malestares asociados a la menopausia.
Más acciones y políticas públicas
En los últimos 15 o 20 años en México se crearon grupos de especialistas que trabajan con autoridades de salud para emitir recomendaciones y atender el problema; muestra de ello es la Norma Mexicana para la Prevención y Tratamiento del Cáncer de Mama que está en su tercera revisión.
Además surgieron campañas dirigidas a reducir el sobrepeso y la obesidad, con el fin de impactar en la prevención de cáncer y otras enfermedades, añadió el integrante del IIBm.
Sin embargo, el éxito es limitado, por ejemplo, en las enfocadas contra el tabaquismo, la primera causa de muerte asociada al cáncer de pulmón. “Hoy hay mujeres que a partir de los 13 años están fumando, más que los varones, lo que impactará en que en los próximos años haya más cáncer de pulmón femenino”, alertó Zentella Dehesa.
Se realizan esfuerzos para impulsar la autoexploración del cáncer de mama y para que ellas se realicen mastografía antes de los 50 años de edad; se adquirieron equipos para realizar estos estudios, pero no se cuenta con el número suficiente de expertos para interpretarlos adecuadamente.
En los hombres es necesario intensificar campañas para que se practiquen la prueba de antígeno prostático a partir de los 50 años de edad, a fin de detectar cáncer de próstata.
“No estamos bien, estamos atrás respecto a lo que debería hacerse, pero las sociedades médicas y los profesionales de la salud se han preocupado, igual que la Secretaría de Salud, por atender estos problemas en forma seria y de largo plazo, pero las acciones siguen siendo insuficientes.
“La COVID ha dado al traste con todo el tratamiento de cáncer de manera global, ha pasado a un segundo plano y esto ha afectado muy seriamente a los pacientes”, recalcó.
Novedosa contribución puma
Del Río Portilla y la estudiante del Instituto de Química, Marlen Mayorga, solicitaron una patente por haber logrado una contribución novedosa: modificar una toxina producida con veneno de alacrán rojo de la India, llamada tamapina, que es capaz de inhibir la metástasis; es decir, la migración a otros órganos de algunos tipos de células cancerígenas.
Las células, explicó, tienen “poros” llamados canales iónicos por donde se “alimentan” y entran sales, como los iones de sodio, potasio o calcio, azúcar y otros nutrientes. Al bloquear un tipo de estos canales con la toxina, se evita la movilidad de las células cancerosas.
Investigadores de la Universidad de Tours, Francia, colaboraron con los universitarios. El equipo experimentó con el tóxico y observaron que se puede bloquear el canal SK3 que se encuentra en células de cáncer de mama, piel y cerebro, principalmente.
“Una analogía para comprender esta contribución es: cuando nosotros pescamos queremos atrapar únicamente atún y no delfines. Es lo que estamos haciendo con las células cancerosas, apuntar directamente a nuestro blanco, que son los canales SK3 que promueven la migración celular, y no a las células sanas”, aseveró.
Estos hallazgos fueron publicados en julio de 2020 en la revista Medicinal Chemistry Letters de la American Chemical Society.
El académico de la UNAM indicó que hay diversos grupos científicos que evalúan el uso de toxinas de alacrán, por ejemplo científicos coreanos estudian la tamapina para atender problemas de déficit de atención.
Subrayó que la toxina que sintetizaron en laboratorio no se produce con ningún alacrán mexicano ni de América. “Comer un alacrán, hacer que los pique un alacrán no resuelve absolutamente nada. Ninguna toxina natural tiene el efecto que nosotros logramos, ésta es una contribución novedosa, nadie lo ha hecho”.

Con esta metodología se encontró que cuando entra una perturbación externa –como la apertura de una válvula– el sistema se estabiliza rápidamente y de forma más eficiente.
Así lo evidencia la investigación de Esteban Tamayo Lopera, ingeniero químico de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, en la cual se desarrolla una guía que explica cómo se comportan matemáticamente ciertos controladores en los procesos industriales, cómo van cambiando y qué se puede esperar de ellos.
Los controladores permiten automatizar la producción industrial y mantenerla dentro de unos valores estipulados, sin que estos cambien por alguna perturbación externa. Además permiten llevar cada proceso a través de una trayectoria deseada evitando que el sistema se desestabilice.
Estos se dividen en controles lineales (sencillos y sin grandes cambios), y no lineales (incluyen factores matemáticos más complejos). En estos últimos se desarrolla un único controlador para cada proceso, lo que aumenta su costo, por lo cual el estudio plantea adaptar un controlador sencillo que pueda controlar eficazmente un proceso no lineal sin incurrir en más costos.
“La mayoría de los procesos industriales son no lineales, como en el caso de la ingeniería química, de separación, de reactores, enfriamiento, y transferencia de calor”, detalla el estudio.
En el Laboratorio de Operaciones Unitarias de la UNAL se hicieron pruebas experimentales en las cuales se analizaron casos reales de controladores lineales y no lineales para casos sencillos –como un tanque pulmón, encargado de llevar aire a diferentes partes de la planta– y otros complejos, como un separador flash, que separa componentes de una planta industrial en gas y líquido.
Normalmente, para casos como el del tanque flash se utilizan varios controladores –de temperatura, de presión y de nivel del tanque, entre otros–, pues el sistema resulta tan complejo que no existe un solo controlador que logre abarcar todo el proceso en conjunto.
Sin embargo, después del análisis matemático el investigador descubrió que en ciertos puntos se puede operar sin algunos de estos controladores, garantizando la operación sin necesidad un controlador adicional, sino utilizando controladores sencillos.
Este método representaría una ayuda económica importante para las industrias, pues les evitaría comprar más controladores, que para sistemas complejos o no lineales son más grandes y costosos.
Aunque los costos monetarios dependen de la industria y del proceso, sí se disminuye el desgaste de las piezas y de los elementos de control, aumentando la vida útil de estos mismos elementos.
“Tras probar la metodología evidenciamos que esta funciona eficazmente tanto en sistemas con no-linealidades suaves como en sistemas complejos con no-linealidades fuertes, de variables correlacionadas entre sí y de parámetros variantes en el tiempo, ya que dichos sistemas son bastante complejos de simular, operar, diseñar y controlar”, detalla el ingeniero.
Investigación premiada
La investigación del ingeniero químico Tamayo ocupó el primer lugar en la categoría “Tecnologías apropiadas” del Concurso Nacional Otto de Greiff, en su versión 2020.
El Concurso Otto de Greiff es un certamen creado por la UNAL, en un esfuerzo conjunto con las universidades de Antioquia, de los Andes, Bolivariana, EAFIT, Javeriana, del Norte, del Rosario, Industrial de Santander y del Valle, con el fin de fortalecer sus relaciones interinstitucionales para promover la investigación y las comunidades académicas.
En este concurso se evalúan los mejores trabajos de grado en programas de pregrado realizados en el año anterior a la convocatoria del concurso, en cada una de las universidades miembros. Participan los trabajos que hayan sido seleccionados mediante un concurso interno, entre aquellos que obtuvieron menciones honoríficas, meritorias, laureadas o premios especiales.
“Para mí este reconocimiento, más que personal, es para la Universidad que tanto me ha aportado en todo el proceso. Es un orgullo colectivo saber que la investigación dejó de ser reconocida solo en la Institución para serlo en todo el país, en el área de tecnologías aplicadas”, señala el ingeniero Tamayo.
Junto a Esteban Tamayo también fueron premiados los egresados de la UNAL Karen Cárdenas Martínez –primer lugar en la categoría “Ciencias naturales”– y Santiago Ferrer, tercer lugar en la categoría “Creatividad y expresión en artes y letras”.

Así lo señala investigadora Andrea Portela, del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien recuerda que este hongo fue descrito por primera vez en 1999, por la micóloga y taxónoma Ana Esperanza Franco y está presente en Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Nariño.
Se encuentra especialmente en bosques dominados por pinos, eucaliptos y algunos robles nativos y hay registros de que se consumen en Iguaque y Chiquinquirá (Boyacá), donde se le conoce como “lechucitas”, pero no hay ningún desarrollo industrial en el país.
Para el estudio, primero se recolectó el hongo, se identificó en el Laboratorio de Fisiología de Hongos de la Universidad y una prueba de toxicidad a través del Test de Meixner, que dio negativo.
“Para el crecimiento micelial en el laboratorio se emplearon 8 medios de cultivo que se dejaron crecer durante 10 días a 25 oC y cada día se medía su crecimiento para saber cuál era el mejor medio, que resultó ser el Agar Extracto de Malta (MEA).
La investigadora explica que dentro del reino fungí, es decir de los hongos, existen unos conocidos como macromicetos, los cuales se reconocen por la generación de un cuerpo fructífero vistoso que los humanos aprovechan como alimento, como los champiñones y las orellanas.
“Estos hongos son conocidos como alimentos funcionales por sus propiedades nutricionales, y tanto diversas comunidades como la industria farmacéutica los han empleado para el tratamiento de enfermedades, por lo que es un campo potencial de investigación en países como Colombia donde existe una enorme diversidad de hongos silvestres aprovechables; no solo existen hongos comestibles, pues hay otros tóxicos y alucinógenos, por lo que se debe descartar que el hongo estudiado pueda ser dañino”, recalca.
Así crecen
El género Macrolepiota está compuesto por 30 especies conocidas en el mundo y suele crecer unos 20 cm; son especies saprofitas, es decir que crecen en suelos en descomposición, por lo que se puede recrear la composición del terreno.
“Ya se han cultivado especies como Macrolepiota pocera, popularmente hongo parasol, que es reconocido en el mundo por su sabor, tiene alto valor medicinal, es fuente de proteína, vitaminas, altas cantidades de fibra y bajo contenido graso. Taxonómicamente hablando, es la especie más cercana a Macrolepiota colombiana”, señala la bióloga Portela.
Para el crecimiento de la M. colombiana se prepararon seis mezclas que contenían 60 % agua y un sustrato como aserrín de eucalipto, aserrín mezclado, sorgo y junco, sorgo y cascarilla de arroz, hojas de roble y hojas de eucalipto.
“Para los sustratos se mezclan los materiales, luego se disponen en bolsas de polipropileno cerradas con cuellos de PVC y algodón, se esterilizan en un equipo llamado autoclave y en una cabina bajo luz ultravioleta, para matar cualquier microorganismo presente”, explica la investigadora Portela.
Después se puso en cada bolsa una cantidad del hongo que había crecido en las cajas de Petri y se incubó a 27 oC durante 50 días, los mejores fueron el sorgo-junco y sorgo-arroz.
“En sorgo y arroz, la colonización completa del sustrato se dio al día 50, igual que en sorgo y junco, este último un potencial sustrato para evaluar otras especies, y máxime si se considera la problemática ambiental de los humedales debido a esta especie”.
Para la última etapa se pusieron las bolsas abiertas en un invernadero casero –por las restricciones de la pandemia– con una capa de suelo esterilizado y hojas de eucalipto para simular las condiciones en las que normalmente crece.
“No pudimos evidenciar la fructificación del hongo por limitantes experimentales; para próximos estudios se recomienda emplear sustratos con un tamaño de partícula estandarizado bajo condiciones de invernadero controladas y con sustratos más ricos en nitrógeno”, puntualiza la bióloga Portela.
Por último, la investigadora también recalca que el siguiente paso son las pruebas organolépticas para saber qué tan comestible es el hongo, que se estudie la distribución en el país para encontrar sustratos nativos que se emplearían en la producción y plantear su posible uso comercial en el futuro para comunidades que tengan dificultades para obtener regularmente una fuente de proteína de forma.