
La colaboración internacional del Telescopio del Horizonte de Eventos (EHT, por sus siglas en inglés), que en abril de 2019 produjo la primera imagen real de un agujero negro, observó una nueva pista del objeto masivo en el centro de la galaxia M87: como se ve en luz polarizada.
Es la primera vez que los astrónomos han podido medir polarización, la “firma” de los campos magnéticos, tan cerca del borde de un agujero negro. Las observaciones son clave para explicar cómo la galaxia M87, ubicada a 55 millones de años luz de distancia, puede lanzar chorros de material muy energéticos desde su núcleo.
“Lo que la colaboración les está presentando hoy es una segunda aproximación, un mayor detalle de qué es lo que está pasando cerca de estos agujeros negros y cómo nos permite entender lo que está pasando con el gas que brilla, emite esta luz y nos llega hasta la Tierra”, señaló William Henry Lee Alardín, coordinador de la Investigación Científica.
“Entender el papel del campo magnético y su estructura en la vecindad del agujero negro nos ayuda a entender cómo se forman estos chorros”, acotó.
En conferencia virtual de medios, Laurent Raymond Loinard, investigador del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) de la UNAM, campus Morelia, presentó una imagen en luz polarizada de M87*, el agujero negro supermasivo al centro de la galaxia M87.
Dijo que es como ver al agujero negro con lentes de sol, lo que permite determinar la intensidad y dirección del campo magnético a escalas del horizonte de M87*.
“La luz que proviene de M87, como toda la luz que se produce en el espacio, está hecha de la superposición de muchas ondas que se propagan en el vacío y oscilan en muchas direcciones distintas. Si uno coloca enfrente, por ejemplo, un foco, un polarizador, solamente atraviesan algunas ondas. Algunas gafas de sol usan este principio, pues solamente dejan pasar parte de la radiación que está polarizada en una dirección”, explicó.
Con la nueva imagen del EHT del agujero negro y su sombra en luz polarizada, los astrónomos han logrado atisbar por primera vez la región límite del agujero negro donde ocurre esta interacción entre la materia que fluye hacia adentro y la expulsada. El equipo descubrió que los campos magnéticos en esta región son lo suficientemente intensos como para retener el gas caliente y ayudarlo a resistir la atracción de la gravedad.
“La imagen de M87* permite poner a prueba la teoría de la relatividad general de Albert Einstein. Sin embargo, para hacer esto, hay que entender mejor las propiedades del gas que se encuentra en el entorno del agujero negro”, consideró Loinard. “Las observaciones que reportamos aquí permiten distinguir claramente entre varias descripciones posibles de este gas, y es un paso fundamental hacia el uso de las imágenes del EHT para poner a prueba la relatividad general.”
Celia Escamilla Rivera, jefa del Departamento de Gravitación y Teoría de Campos del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN), y también colaboradora del EHT, comentó que todo agujero negro, siendo uno de los objetos astrofísicos más atractivos de nuestro Universo, tiene una materia orbitando a su alrededor, la cual va siendo absorbida por el agujero negro y emitiendo luz. Esta energía que orbita recibe el nombre de disco de acreción, una estructura compuesta de gas y polvo que gira en torno a un objeto masivo. Poco a poco el disco de acreción va perdiendo energía y cae dentro del agujero negro.
“Con este nuevo resultado de nuestra colaboración EHT que hizo sombra con luz polarizada, hemos logrado visualizar por primera vez la región límite del agujero negro donde ocurre esta interacción entre la materia que fluye hacia adentro y la que es expulsada”, detalló.
Luis Alberto Zapata González, director del IRyA, comentó: “estamos viviendo una edad de oro en la astronomía y la astrofísica, que está permitiendo probar muchas de las teorías que hace varias décadas genios como Albert Einstein propusieron y estuvieron analizando, pero no tuvieron la oportunidad de probarlas”. Ahora, con las herramientas y la tecnología, se empieza a probar estas teorías que son fundamentales para la física.
Ocho telescopios unidos
Para observar el corazón de la galaxia M87, se vincularon ocho telescopios de todo el mundo, entre ellos el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano ubicado en Puebla, México, para crear un telescopio virtual del tamaño de la Tierra, el EHT. La impresionante resolución obtenida con el EHT es equivalente a la necesaria para medir la longitud de una tarjeta de crédito en la superficie de la Luna.
Esto permitió al equipo observar directamente la sombra del agujero negro y el anillo de luz a su alrededor, con la nueva imagen de luz polarizada que muestra claramente que el anillo está magnetizado.
Los resultados se publican hoy en dos artículos separados en The Astrophysical Journal Letters por la colaboración EHT. La investigación involucró a más de 300 investigadores de múltiples organizaciones y universidades de todo el mundo.
“El EHT es uno de los proyectos científicos más importantes a nivel mundial actualmente. La participación de México en el proyecto le da visibilidad a nivel mundial”, comentó Loinard.

Recuperar buena cantidad de ADN favorece, por ejemplo, la identificación forense en casos en los que estén involucrados restos óseos, sobre todo en la búsqueda de personas desaparecidas, en las que Colombia tiene uno de los mayores índices de desaparición forzada.
“En genética forense un protocolo comprende los diferentes pasos que se siguen en laboratorio para obtener muestras, en este caso de ADN; incluye los reactivos y los equipos que se utilizan para dicho fin”, explica la bacterióloga Lilián Andrea Casas, magíster en Genética Humana y doctora en Ciencias - Biología, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien trabaja en el Grupo de Genética de Poblaciones e Identificación, del Instituto de Genética de la Universidad.
El protocolo fue creado y probado en el Instituto de Medicina Legal de la Universidad Médica de Innsbruck (Austria) por un equipo interdisciplinario de científicos –liderado por el reconocido especialista forense Walther Parson–, del cual formó parte doctora Casas.
La experta explica que “la sangre es la muestra biológica más conocida, pues en ella hay células, y estas contienen el ADN, que para obtenerlo en estado puro se debe limpiar con reactivos químicos que le retiran proteínas, líquidos y otros compuestos adicionales”.
Pero los restos óseos son las muestras más difíciles para extraer material genético, ya que cuando el cuerpo muere hay transformaciones biológicas que provocan degradación interna del ADN, es decir que se parte o fragmenta.
Al respecto, señala que “esto impide que al momento de hacer una tipificación en el laboratorio se realice adecuadamente la amplificación de un gen”.
Otros factores que afectan el ADN de los restos óseos son las diferentes temperaturas del suelo y el tiempo, “no es lo mismo trabajar con restos óseos de un lapso de 10 o 30 años que con unos de hace 2.000 años”, amplía.
“Por eso es importante desarrollar protocolos para extraer ADN de calidad. Por ejemplo, cuando necesitamos realizar un proceso de filiación a partir de restos óseos de fosas comunes, si las muestras que obtenemos se encuentran en muy mal estado, y además no tenemos un buen proceso de extracción, vamos a obtener un perfil bajo, que se relaciona con los casos inconclusos, y es nuestro principal problema frecuente en Colombia”.
¿Cómo se hizo?
En el experimento se utilizaron cuatro muestras de hueso diferentes: una de Austria, de 30 años de antigüedad, utilizada con fines didácticos; dos de huesos medievales (entre 800 y 1.500 años) hallados en la excavación de un sitio arqueológico en Volders, en ese mismo país; y una de hace 2.000 años proveniente de un sitio arqueológico en Sogamoso (Colombia).
Primero, las muestras se limpiaron con un bisturí para eliminar los desechos de la superficie y se cortaron en pequeños trozos. Luego pasaron por un proceso químico mediante una serie de lavados con hipoclorito de sodio –conocido popularmente como cloro–, agua y etanol agitados a 300 rpm durante 15-20 min.
Las piezas se secaron y se pulverizaron, el polvo resultante se separó en partes iguales (alícuotas) de 500, 100 y 50 mg y se sometieron a los dos métodos de extracción: Loreille y Dabney. Todas se analizaron por triplicado para cada uno de estos métodos.
Al realizar amplificaciones para genoma completo mitocondrial y marcadores autosómicos tipo STR (Short Tandem Repeats) y SNP (Single Nucleotide Polymorphisms) mejoró el rendimiento del método de extracción Dabney, en el cual, en todas las muestras analizadas con diferentes antigüedades, se obtuvieron mejores resultados de secuenciación recuperando fragmentos de ADN más cortos.
La doctora Casas afirma que “son los tipos de ADN que normalmente encontramos en estas muestras. Además otra ventaja es la baja cantidad de material que se necesita para analizar solo 50 mg de muestra”.
Es importante anotar que los STR son los marcadores genéticos más clásicos y comúnmente utilizados; y los SNP –polimorfismos de nucleótido único– son la forma más sencilla de polimorfismo genético, ya que consisten en el cambio de un solo nucleótido en el contexto de una secuencia genética; su análisis ayuda a determinar si una persona procede o no de un determinado origen geográfico y comparar esta información con la de las otras personas.
Los resultados del estudio se presentaron en el artículo “Evaluación de métodos de extracción de ADN desarrollados para forenses y aplicaciones de ADN antiguo utilizando muestras óseas de diferente edad”, en la edición de enero de la revista Genes.

La prolactina –una de las hormonas más importantes durante el embarazo y la lactancia–tiene un papel destacado como neuroprotectora del cerebro de hembras mientras amamantan, según se ha comprobado, conocimiento que es útil en tratamientos contra enfermedades neuropsiquiátricas, como el Parkinson, en las cuales se usan fármacos relacionados con la dopamina.
María Teresa Morales Guzmán, directora del Instituto de Neurobiología (INb) de la UNAM, y su equipo de trabajo, descubrieron en modelos animales (ratas y ratones), que la lesión que se produce en un área específica mediante un fármaco epileptogénico (que produce epilepsia) tiene un efecto dañino muy reducido en ratas hembra que están lactando a sus crías, en comparación con las que no son madres. Esta protección también se obtuvo en ratones de sexo masculino (padres) que convivieron en la misma jaula que la hembra y sus crías.
La experiencia maternal es un proceso complejo en el que el cerebro de las hembras registra una serie de modificaciones o adaptaciones que se presentan desde el momento de la fecundación del óvulo y que le permiten contender con los retos de la maternidad; es decir, de la gestación, el parto y la lactancia.
Luego de la fecundación se generan cambios en el útero, donde ocurre la implantación del óvulo, y ahí comienzan las señales, sobre todo hormonales, que van cambiando la fisiología neuroendócrina de la madre, o sea, la forma en que el cerebro regula a las hormonas.
Estos cambios, señaló Morales Guzmán, ocurren en diferentes áreas cerebrales como la corteza cerebral, el hipotálamo y partes del sistema límbico; se presentan modificaciones estructurales y en su función.
La experta recordó que desde hace varios años se estudió en ratas que las madres tenían mejor desempeño en pruebas de memoria espacial, ya que podían encontrar más fácilmente una pista que las llevara a conseguir alimento, por ejemplo.
También que mejoran sus capacidades de cacería; esto se estudió al poner grillos en la jaula, y se vio que son más eficientes que aquellas que no tienen crías, ya que éstas tardan de 30 a 40 segundos en atrapar un insecto, mientras que las madres lo logran en tres o cuatro segundos.
¿Qué sucede en los humanos?
Teresa Morales refirió que se han hecho algunos estudios en humanos, con ayuda de resonancia magnética, electroencefalografía y pruebas cognitivas, y se encontraron aspectos interesantes, por ejemplo que en la madre y el padre también hay ciertos cambios, incluso en papás adoptivos, quienes presentan cambios funcionales y desarrollan nuevas habilidades, a pesar de que no están expuestos a los cambios hormonales que vienen de la hipófisis (glándula ubicada en la base del cerebro) o que son inducidos por la placenta durante el embarazo.
Algunos de los cambios en el cerebro de ellas son temporales, otros las acompañan el resto de su vida, detalló la científica. Ese es el caso de las adaptaciones neuroendócrinas: una vez que se termina el embarazo se pierde la placenta, órgano que se desarrolla únicamente para la gestación, el útero regresa a su tamaño y la mujer recupera sus ciclos, precisó.
Asimismo, los cambios asociados con la secreción de hormonas que permiten que ocurran el embarazo, el parto y la lactancia, son temporales; y al destete, cuando se detiene la producción de leche el sistema vuelve a su estado anterior.
No obstante, algunas capacidades se conservan: “se ha visto que el mejoramiento de la memoria espacial se mantiene y, en ratas y ratones, a largo plazo se ha observado una menor cantidad de marcadores de envejecimiento”.
Prolactina: protector de las neuronas
La prolactina es una hormona producida por la hipófisis o glándula pituitaria, que posibilita la producción de leche materna durante el embarazo y después del parto. Sus niveles son altos en las mujeres embarazadas y las madres nuevas, y normalmente en un rango bajo para quienes no lo están y en los hombres.
“En nuestro laboratorio –relató la universitaria– estudiamos un fenómeno de neuroprotección: hacemos una pequeña lesión cerebral en animales, principalmente roedores, ratas y ratones, hembras y machos, para determinar el papel que tiene la prolactina en esa protección”.
Con el tratamiento de la prolactina, dado antes o después de la lesión, se observa el mismo efecto protector. “Esto lo hemos observado en roedores hembras y machos, y actualmente estamos estudiando cómo esa hormona puede tener tal efecto”.
La hormona no sólo regula la neurotransmisión y hace menos severa la lesión, sino que tiene efectos antiinflamatorios y antiapoptóticos (la apoptosis es el proceso de muerte celular programada); y controla la disfunción mitocondrial que provoca localmente una lesión en el cerebro. Ese hallazgo ha sido retomado en el campo de los fármacos contra enfermedades neuropsiquiátricas.
Morales Guzmán resaltó que este conocimiento es útil para la llamada medicina de precisión, la cual consiste en que cuando alguien recibe atención médica se consideren sus hábitos de vida, dieta y otros factores particulares; también si el tratamiento es para hombres o mujeres, porque presentan diferencias fisiológicas importantes.
En ese sentido, la directora expuso que, en general, en diversas drogas que se prueban y en gran parte de la investigación científica se evita la complicación que representa la ciclicidad hormonal del sexo femenino. Por ello, los estudios se hacen en ratas y ratones del sexo masculino, y la mayoría de las pruebas de fármacos.

Con el propósito de prevenir el surgimiento de nuevas enfermedades zoonóticas y contribuir a la conservación de la biodiversidad, investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) estudian el sistema inmunológico del murciélago magueyero (Leptonycteris yerbabuenae) a través de los virus que excretan.
Elizabeth Castro Salas, estudiante de posgrado del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), Unidad Durango, trabaja con los virus de la familia Coronaviridae. Explicó que el Sars-CoV-2, causante de la actual pandemia, también pertenece a esta familia de virus, sin embargo, dijo que no hay evidencia científica de que estos mamíferos sean los responsables de su trasmisión al ser humano.
“Deben ocurrir una gran diversidad de eventos ecológicos y evolutivos para que el virus de una especie logre superar la barrera de especie e infectar a humanos, esto es lo que aún se está investigando. Debemos tener mucho cuidado al momento de interpretar los resultados de nuestros trabajos sobre virus en murciélagos, ya que esto ha generado muchos malentendidos, desinformación y mayor persecución de éstos”, manifestó.
La estudiante de la Academia de Ecología Integrativa del CIIDIR Durango considera que su proyecto científico contribuirá a entender mejor los mecanismos que propician la excreción de virus al ambiente de estos mamíferos, los cuales son un importante polinizador de especies de interés económico, nutricional y cultural.
Elizabeth Castro Salas indaga si el estrés ocasionado por actividades energéticamente demandantes como migración, embarazo y lactancia influyen en la respuesta inmune de los murciélagos, así como en el contenido y cantidad de virus que excretan a través de sus heces.
“La respuesta inmune demanda una gran cantidad de energía, al igual que la migración, lactancia, etcétera; entonces como se hace un compromiso energético con estas actividades, la energía dirigida a la respuesta inmune será menor y se verá afectada”, señaló.
Con la dirección de la doctora Verónica Zamora Gutiérrez, la alumna de la Maestría en Ciencias en Gestión Ambiental, enfoca su estudio en hembras migratorias en diferentes estados reproductivos que llegan a un refugio ubicado en la Isla del Carmen, frente a Loreto, Baja California Sur.
“Estudios previos sobre los posibles efectos de los cambios medioambientales en la quiriopterofauna mexicana, realizados por la doctora Zamora Gutiérrez en 2018, revelaron que las zonas áridas, como las presentes en la península de Baja California, podrían llegar a experimentar una considerable reducción en la riqueza de especies de murciélagos”, destacó.
Para el muestreo, Castro Salas, quien cuenta con el respaldo logístico y experiencia de conservación de la doctora Winifred Frick, de la organización Bat Conservation International, captura a los individuos con una trampa especial denominada trampa arpa, les toma datos estándares como peso, tamaño del antebrazo, edad, entre otros.
Posteriormente, mencionó que los depositan en bolsas de algodón para que defequen y se puedan recolectar las excretas, las cuales se almacenan con un reactivo para preservar el ARN llamado ARNlater. “En el laboratorio detectamos y cuantificamos los virus de la familia Coronaviridae mediante la técnica PCR”, añadió.
Finalmente, la alumna politécnica sostuvo que la investigación contribuirá a conocer mejor las interacciones de estos mamíferos para generar medidas de conservación.

La enfermedad de la pudrición blanda bacteriana de ciclamen es un problema fitosanitario que ocasiona pérdidas del 20 % en producción en el mundo, incluyendo los viveros colombianos donde se desconocían hasta ahora sus agentes causales y síntomas.
John Alexander Rodríguez Parra, magíster en Ciencias Agrarias de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que “el ciclamen presenta un tallo modificado en forma de disco aplanado, llamado cormo o tubérculo, del cual emergen sus hojas y flores agrupadas en racimos o coronas”, y es precisamente hacia este órgano que se enfilan los ataques de dichas bacterias.
La pudrición blanda bacteriana presenta seis síntomas: marchitez generalizada; cormo blando; presencia de líquido o exudado bacteriano; pudriciones de los peciolos y pedúnculos; pudriciones blandas necróticas en peciolos y pedúnculos; y pudrición blanda de raíces que causa la muerte de la planta.
“No todos los síntomas se manifiestan al mismo tiempo”, agrega la profesora Adriana González Almario, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL, quien dirigió la investigación del magíster Rodríguez, y destaca también que la confirmación de sus síntomas es otro aporte del trabajo.
Incertidumbre sobre el cultivo
En San Antonio del Tequendama (Cundinamarca), cerca del 20 % de su actividad agrícola se centra en la producción de plantas ornamentales de vivero o de maceta, cuyo punto principal de distribución para el territorio nacional se encuentra en la plaza de Paloquemao, en Bogotá.
En 2015, la producción de ciclamen se vio afectada por la presencia de síntomas asociados con la pudrición blanda bacteriana. En medio de la incertidumbre por el futuro del cultivo, los viveristas buscaron el apoyo de los expertos de la Universidad de Cundinamarca, quienes, en una primera aproximación mediante una tesis de grado, identificaron un tipo de bacterias que ataca a las plantas.
Posterior a esto, entre 2018 y 2019, y de manera conjunta con la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL, se amplió el espectro de la investigación mediante un número de visitas a los viveros de producción y comercialización para profundizar en las características de la enfermedad.
La profesora Paola Moreno, de la Universidad de Cundinamarca, menciona que lo importante era llegar al detalle de la enfermedad, es decir, identificar con precisión al agente causal, ya que “si desconocemos el enemigo a tratar no podremos hacer un manejo óptimo”.
Señala que en la región de San Antonio los productores suelen hacer un control químico, sobre todo enfocado en hongos, lo cual resulta ineficaz, puesto que “es un complejo conformado por bacterias, por lo que el uso de productos químicos no solo es contaminante y costoso, sino innecesario”.
Aislando bacterias
En la investigación se seleccionaron 12 plantas enfermas para describir los síntomas, realizar los aislamientos de las partes afectadas y de las bacterias e identificar los diferentes aspectos de la enfermedad.
A partir de cormos peciolos y pedúnculos afectados en diferentes etapas, se obtuvieron 80 aislamientos bacterianos agrupados en 47 morfotipos diferentes.
Así se determinó que el progreso de la enfermedad inicia desde el cormo y avanza hacia los diferentes órganos de la planta, hasta causarle la muerte.
También demostró la presencia de Dickeya solani, Pectobacterium atrosepticum y Pseudomonas asplenii, agentes responsables de la enfermedad.
D. solani, P. atrosepticum y P. asplenii fueron aisladas de síntomas de raíces blandas. P. asplenii, de síntomas de peciolos y pedúnculos blandos; mientras que D. solani fue aislada de todos los síntomas característicos de la pudrición blanda bacteriana de ciclamen.
Viveristas, economía activa
En Colombia, la venta de plantas de vivero tiene un valor del mercado de exportación aproximadamente 20 millones de dólares y un mercado nacional de 180.000 millones de pesos.
Se estima que su producción ocupa alrededor de 1.950 hectáreas e involucra a más de 3.000 productores y 35.000 familias rurales, que dependen económicamente de esta actividad.
Según la Asociación Colombiana de Viveristas y Productores de Ornamentales (Colviveros), Cundinamarca es el departamento con mayor área de producción de plantas de vivero, con cerca de un 65 % del área total.