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BOGOTÁ D. C., 22 de febrero de 2021 — Agencia de Noticias UN-

Para la fisioterapeuta Gina González, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), consultora de organizaciones como ONU Sida y la Liga Colombiana Contra el Sida, quien ha trabajado por cerca de 10 años en el tema, las cifras muestran que esta epidemia continúa creciendo. Solo en Colombia, de 2017 a la fecha se han reportado 40.000 nuevos casos, lo que hace urgente fortalecer políticas públicas.

Una de las nuevas estrategias es la profilaxis preexposición, PrEP, que consiste en tomar un medicamento diario para prevenir la adquisición del virus, algo que ya se ha demostrado en estudios y que forma parte de las políticas públicas de algunos países.

Este procedimiento surge porque algunas personas no usan el preservativo por diferentes razones, como su forma de vida sexual, comodidad o accesibilidad, ya que el condón sigue siendo costoso.

El PrEP se diseña para personas que se exponen de una manera tangible, como aquellas con varias parejas o parejas serodiscordantes, es decir que uno de los dos tiene VIH.

“En 2019 y 2020 se hizo un piloto en Bogotá, pero aún falta que en el plan de beneficios en salud la política indique cuándo una persona está en riesgo y se le brinde esta opción. Por ejemplo, para una mujer que viva en condiciones de violencia, que no tenga decisiones plenas de su sexualidad, sería una herramienta de prevención”, enfatiza la investigadora González.

A pesar de que hoy es posible acceder a pruebas rápidas que en 20 minutos dan un acercamiento diagnóstico, no todas las personas se sienten cómodas o dispuestas a ir a explicar que han estado en una relación sexual de riesgo o que tienen ciertas prácticas sexuales, sobre todo por el estigma y la discriminación sexual.

Por eso, la otra estrategia nueva es el autotest, o que las personas puedan hacerse el examen en casa, lo que representa un paso para que estas se diagnostiquen. No obstante, la estrategia requeriría de acompañamiento y educación para que quienes se hagan el autoexamen lleven sus resultados –si son positivos– a las instituciones de salud para una prueba confirmatoria.

El tercero es el tratamiento efectivo, que no se da porque tenemos un sistema de salud con baches, poblaciones que pueden quedar sin aseguramiento y eso genera problemas tanto para seguir en el programa como de adherencia a los tratamientos, y muchas veces por contextos sociales. En ese sentido, la fisioterapeuta González indica que muchas personas señalan que “no tengo para el bus, el medicamento me sienta muy mal, etc.”.

Lejos de las metas

“En 2015, análisis como el de ONU Sida, entre otros, mostraban que la meta era una lejana. Entonces lo que se planteó como más plausible para controlar la epidemia fue la estrategia 90, 90, 90  es decir encontrar al 90 % de las personas infectadas, que de esa población el 90 % llegue a tratamiento, y de este último rango, el 90 % sean intrasmisibles. Es de anotar que un tratamiento interdisciplinario correcto resulta en que persona infectada no trasmita el virus”, detalla la especialista.

Al respecto, indica que en 2017 Colombia estaba lejos de ese 90 % en los dos últimos ítems, pero aclara que se trata de un fenómeno global.

Otro punto que tocó la investigadora González en la charla “Retos para el manejo de VIH en contexto del COVID-19” del programa  #SaludUNALContigo, es que entre las profesiones de salud este tema no se aborda de manera amplia, lo cual cierra la puerta a que más personas interesadas se sumen.

“Aunque históricamente la prevención se ha centrado en el condón, en la última década este llegó a su uso máximo, en promedio el 70 % de la población lo usa, pero desde hace 10 años esa cifra no sube”, revela la investigadora González.

Por último, destaca que no se puede olvidar que las tres estrategias mencionadas se conocen como “prevención combinada” y constituyen el reto hacia el cual se debe orientar el país para proporcionarle estas herramientas a la población y acercarse a contener la epidemia de manera efectiva.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

20 de febrero de 2021

Aunque se realiza  hace más de una década, la telemedicina adquiere relevancia debido a la emergencia sanitaria por la COVID-19; sin embargo, podría enfrentar obstáculos como la resistencia a adoptar modelos de servicio diferentes a los tradicionales, la falta de acceso a  dispositivos, internet o de conocimientos para manejar las tecnologías, indicó Cristina Carrillo Prado, académica de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) León.

También, dijo, a las legislaciones regulatorias respecto a la confidencialidad de los datos y a la toma de decisiones en el proceso asistencial.


 
La integración de herramientas digitales para la práctica médica existe desde hace poco más de 15 años, incluso se han publicado trabajos que documentan sus resultados en poblaciones atendidas con esta modalidad, relató.

La investigadora del Instituto de Neurobiología, campus Juriquilla; destacó que las teleconsultas serían de mayor importancia en pacientes que se contagiaron del virus SARS-CoV-2 y quedaron con alguna secuela por la afección.

Actualmente se conocen diversas secuelas postafección de la COVID-19: afectación a nivel pulmonar, cardiovascular, renal y neurológico. Sin embargo, aún existe escasa información sobre la seguridad de la telemedicina en pacientes que la tuvieron y fue confirmada por PCR positiva y en quienes posteriormente presentaron anticuerpos. Aun así, se debe valorar el abordaje presencial terapéutico o considerar el uso de la telemedicina.

Ahora bien, comentó la fisioterapeuta universitaria, en el contexto mundial de prevención y control de riesgo por la pandemia la Organización Mundial de la Salud adoptó estrategias con carácter urgente para garantizar que los limitados recursos de los sectores públicos y privados rindieran el máximo beneficio a la población,  favoreciendo a los servicios de salud esenciales con el fin de satisfacer de manera segura las necesidades básicas y controlar el riesgo de infección.

Lo cual, subrayó, de cierta manera también afectó la continuidad de los servicios, incluida la de terapia física, a pesar de que debían garantizarse en el periodo de confinamiento.

Carrillo Prado destacó que la práctica de la telemedicina se puede asociar con una despersonalización respecto a la relación médico-paciente. Sin embargo, es factible establecer alianzas estratégicas efectivas a partir de que ambos se familiaricen con las nuevas tecnologías y sea rigurosa la confidencialidad y el juicio clínico a distancia, incentivando una atención sanitaria orientada a los valores y centrada en el paciente.

Además, siempre se deben anteponer los principios de bienestar, respeto a la autonomía y justicia social del paciente, “eso es indispensable para que, en nuestro caso, los terapeutas realicemos el abordaje a través de la ética; que nos permitirá incluso conocer nuestras propias limitaciones en ciertos casos”.

La académica universitaria indicó que comúnmente se sostenía que la falta de un examen físico podría incrementar el riesgo de un error terapéutico, mientras que en las consultas a distancia la carencia del encuentro personal médico-paciente deshumaniza la atención. Sin embargo, “cuando el trato es profesional, con la calidad y calidez que se requiere, la telemedicina llega a ser sumamente profesional, como la presencial”, sostuvo la especialista.

No obstante, Carrillo Prado, del área de terapia de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo del Instituto de Neurobiología de la UNAM, reconoció que las posibles limitaciones de la telemedicina pondrían en riesgo el establecimiento de un verdadero vínculo entre médico y paciente, sobre todo cuando los interlocutores no son nativos digitales; ese sería un gran problema. 

Recordó que México es un país en vías de desarrollo, por lo cual la adaptación a las nuevas tecnologías por parte del personal médico y de los pacientes requiere de planificación, capacitación y mejora continua.

Además, se debe garantizar la disponibilidad de dispositivos, conexión a internet, así como el conocimiento del manejo de la tecnología y soporte técnico adecuado.

Como fisioterapeuta consideró que se deben dominar las habilidades comunicacionales “que nos permitan leer el lenguaje corporal y obtener toda la información posiblemente necesaria, porque en ocasiones atendemos pacientes poco expresivos. Entonces, la telemedicina no solo versa en un asunto de tecnología, sino también del vínculo que se establece entre el paciente y terapeuta”.

Resaltó la importancia de garantizar el respeto, la confidencialidad en los datos que se recopilen, tal como lo indica la ley y la plataforma de teleasistencia o teleconsulta. “Nosotros, como prestadores en servicio de instituciones públicas o privadas, debemos considerar aspectos como la seguridad, confidencialidad de datos, privacidad y las cuestiones médicas legales”.

Para la experta es necesario continuar con la telemedicina una vez superada la crisis sanitaria, pues existen zonas marginadas en el país en las que se podría implementar para atender grupos vulnerables o marginados que carecen de la posibilidad de viajar para recibir los servicios médicos.

Para concluir, Carrillo Prado mencionó que en la Universidad “estamos trabajando en línea, desarrollando trabajos sobre los resultados obtenidos respecto a la evolución de pacientes con la modalidad de atención a distancia, contando con resultados favorables”.

Boletín UNAM-DGCS-148/2021

BOGOTÁ D. C., 15 de febrero de 2021 — Agencia de Noticias UN-

 

El doctor en Ingeniería Jairo Montoya López, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, recurrió a la harina de plátano dominico hartón, a la que se le incorporaron ingredientes que no solo la mejoraron, sino que permite reemplazar la harina de trigo.

Aunque en el experimento dos panes elaborados a base de harina de plátano no superaron la esponjosidad de otro elaborado con harina de trigo, sí mostraron una mayor calidad alimenticia. A estos se les añadieron aditivos a base de harina de arroz y proteína de huevo, lo que evidenció una mejora nutritiva.

El investigador explica que el plátano es una fuente importante de potasio, ayuda a disminuir la presión arterial y reduce el riesgo de accidentes cerebrovasculares. Es rico en vitaminas A, B6, C y D, lo que beneficia los huesos y músculos del cuerpo humano.

Sumado a esto, ayuda a mejorar el humor de las personas con depresión y síndrome premenstrual y tiene bondades terapéuticas en los desórdenes digestivos, entre otros. Aun así no se ha hablado mucho de sus propiedades nutricionales y terapéuticas, incluso ahora que los alimentos sin gluten han cobrado relevancia, pues reduce los riesgos de la enfermedad celiaca.

No menos importante es que se convierte en una estrategia para aprovechar alrededor del 12 % de la producción nacional que se pierde y que serviría como alimento para enfrentar la malnutrición.

“Actualmente la harina de plátano es muy apreciada por sus propiedades nutricionales, factores que han aumentado su demanda; además el plátano verde contiene almidón resistente y cuenta con una amplia gama de vitaminas y minerales presentes tanto en la pulpa como en la cáscara”, destaca el investigador Montoya.

La harina de plátano se obtiene en un proceso que empieza tajando la pulpa en una máquina, luego se sumerge en un tanque de acero con antioxidante, después seca y enfría, y por último se muele. De cada 100 kg de plátano se obtienen 18,7 kg del producto, que para el consumo en hogares cuesta en promedio 6.000 pesos por libra.

Colombia es uno de los mayores productores mundiales de plátano –en 2018 produjo 3.580.845 toneladas– y por cada hectárea genera un empleo directo y dos indirectos. El 80 % se utiliza para su consumo en fresco, el 12 % son pérdidas por comercialización y transporte, y menos del 1 % pasa a la industria.

Estudio de caracterización

¿Por qué el plátano hartón? El doctor Montoya explica que existen pocos estudios y caracterización de variedades y este cuenta que los frutos y la densidad presentan datos homogéneos y con poca variabilidad. Los métodos de la obtención de harina garantizaron concentraciones de almidón similares.

“Teniendo en cuenta que las pérdidas de producción del plátano en Colombia son mayores al 10 %, se hace necesario aprovecharlo por medio de la elaboración de productos industriales; las harinas son una excelente alternativa debido a que ofrecen una gran variedad de posibilidades gastronómicas y de conservación”, resalta la investigación,

Según el estudio, en Colombia ha aumentado el consumo de pan, y esto ha llevado a importar hasta el 100 % del trigo, pues las condiciones climáticas y el suelo no permiten un crecimiento adecuado del grano. Sumado a esto, el precio es elevado y de ahí surge la necesidad de reemplazarlo por otras harinas.

También es de anotar que, según la FAO, en Colombia existen 5,1 millones de personas en estado de desnutrición, lo que hace que los alimentos a base de plátano se constituyan en una oportunidad para reducir estos índices de desnutrición en el país.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
19 de febrero de 2021

Mantener la vida de anaquel de un alimento el mayor tiempo posible requiere, en muchas ocasiones, de agentes antioxidantes; sin embargo, hay fuertes indicios de que los artificiales utilizados en la actualidad (BHT y BHA, principalmente) son perjudiciales para la salud y tienen efectos secundarios, por lo que es necesario buscar una alternativa más natural y saludable.

Lilia Alejandra Conde Hernández, profesora investigadora de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ), señaló que ante la tendencia de sustituir los conservadores sintéticos por extractos de productos naturales con propiedades antioxidantes, en la FIQ se realiza una investigación cuyo objetivo es extraer y estudiar el aceite esencial de tres plantas mexicanas para determinar su uso como antioxidantes naturales.

Muchos aceites esenciales obtenidos a base de plantas mexicanas han sido poco explorados, no se conoce su composición química, por lo que es de gran interés su estudio. En este estudio, mediante procesos de hidrodestilación o destilación por arrastre de vapor, a diferentes condiciones, se extraerá el aceite esencial de las plantas, luego se determinará la actividad antioxidante por dos métodos diferentes y se caracterizarán los compuestos químicos volátiles obtenidos.

“Mediante una revisión bibliográfica se observa que hasta ahora la mayor fuente de antioxidantes es sintética y solamente un porcentaje mínimo se obtiene a partir de hierbas o especias, por lo que surge la idea de aprovechar hierbas o especias de origen mexicano, obtener sus aceites esenciales y probar su actividad antioxidante para ser consideradas una alternativa a los conservadores sintéticos”, comentó.

La doctora en Ciencia de Alimentos dio a conocer que una de las plantas seleccionada es el toronjil de menta, también conocida como toronjil rojo o toronjil de monte, se trata de una especie que posee pequeñas flores rojas, suele presentar una altura de 30 a 80 centímetros. Es una hierba perenne, endémica de los estados de Hidalgo, Guerrero, Oaxaca y Veracruz, que pertenece al grupo de las fanerógamas dicotiledóneas y a la familia de las Lamiaceae.

“Al toronjil rojo se le atribuyen propiedades tranquilizantes, por lo que la población suele consumirla en preparaciones acuosas como remedio para dolencias nerviosas, inducir el sueño y como agente sedante y analgésico. A pesar de su uso intensivo en la medicina tradicional mexicana y que estudios fitoquímicos arrojan la presencia de flavonoides libres y glicósidos, existe poca información acerca de la actividad biológica o la composición de las partes aéreas de dicha planta y ninguna de su aceite esencial”, informó.

Como parte de este trabajo ya se ha obtenido el aceite esencial de toronjil rojo mediante hidrodestilación y destilación por arrastre con vapor. Los resultados mostraron que su rendimiento fue de 1.4 y 1.1 gramos de aceite esencial / gramos de planta seca para hidrodestilación, y de 1.1 y 0.9 gramos de aceite esencial / gramos de planta seca para destilación con arrastre con vapor, para un tiempo de dos y cinco horas respectivamente.

Con respecto a la actividad antioxidante se probaron los aceites esenciales obtenidos y tres antioxidantes sintéticos (ácido ascórbico, BHT y trolox), todos a la misma concentración, para observar qué tan efectivos pueden ser los primeros con respecto a los sintéticos.

Conde Hernández informó que al realizar la determinación de la actividad antioxidante (IC50) se encontró que para la técnica de DPPH, el aceite esencial obtenido por hidrodestilación por cinco horas mostró mayor actividad antioxidante que los tres antioxidantes sintéticos e incluso fue superior en un orden de cinco veces mejor que el ácido ascórbico. Sin embargo, con la técnica ABTS, los antioxidantes sintéticos mostraron mayor actividad antioxidante que los aceites esenciales.

El siguiente paso de la investigación es obtener el aceite esencial de las otras dos plantas seleccionadas mediante los mismos procesos a diferentes condiciones; posteriormente se determinará su composición química a través de cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (GC-MS) y se realizará la determinación de la actividad antioxidante de los aceites, también por medio de ABTS y DPPH.

En la identificación de las tres plantas mexicanas se cuenta con la colaboración del Jardín Botánico Universitario, además de que esta investigación también forma parte de la tesis de doctorado de Anette Gisela Botello Ojeda.

De acuerdo con la académica, los aceites esenciales, también llamados bioconservadores o químicos verdes, parecen ser una alternativa al poseer buena actividad antioxidante y no ser dañinos para la salud. Dichos beneficios están relacionados con dos características principales: su actividad antioxidante y antimicrobiana, por lo que se usan principalmente en la industria farmacéutica, sanitaria, cosmética, agricultura y alimentaria.

Se han realizado estudios de la adición de aceite esencial de albahaca en el aceite de palma para freír papas fritas, de aceite esencial de cedrón y muña en aceite de girasol, de aceite esencial de cilantro en pastel, de aceite esencial de clavo y canela en chuletas de cerdo, de aceite esencial de limón en aceite de girasol, de aceite esencial de orégano en aceite de oliva, por mencionar algunos de ellos. A nivel industrial se procesan aceites de romero, tomillo, canela, clavo, lavanda, árbol de té, anís, menta, limón, naranja, eucalipto, orégano, para diversos usos.

Fuente: buap.mx

BOGOTÁ D. C., 15 de febrero de 2021 — Agencia de Noticias UN-

A su vez, la estabilometría puede representar un ahorro en tiempo y dinero para los familiares y cuidadores, quienes deben acompañar a los niños a terapias durante varias semanas sin tener certeza del impacto que los tratamientos pueden tener en la mejoría de su equilibrio.

Así lo señala Óscar Peña Angulo, especialista en Medicina Física y Rehabilitación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien determinó –junto con sus colegas Javier Mauricio Arias Suárez y Derian Espinoza– la correlación de las pruebas clínicas del equilibrio y la marcha con los resultados de la estabilometría en niños con parálisis cerebral.

La PC es una de las causas más frecuentes de alteración del equilibrio estático y dinámico en niños, por lo que su tratamiento es uno de los retos a los que se enfrentan los especialistas, ya que esta condición genera en los menores ciertas alteraciones, especialmente en su área motora –como movimiento, capacidad de caminar, saltar, de hacer movimientos finos y escribir, entre otros– y puede estar acompañada de problemas visuales, cognitivos o auditivos.

“Como fisiatras tenemos la labor de hacer la rehabilitación de esas personas, y para ello tenemos que evaluar cuáles son los problemas que más los aquejan. Uno de ellos es la afectación del equilibrio, que puede llegar a generar eventos graves como caídas, lesiones, dificultades para su desarrollo en la sociedad, problemas de desplazamiento y dependencia del cuidador. Aunque existen varias técnicas para evaluar el equilibrio, aún no se conocía la relación entre las pruebas clínicas y las instrumentales”, señala el especialista.

Los investigadores realizaron un estudio retrospectivo con 301 pacientes menores de 18 años con PC que asistieron al Instituto Roosevelt entre 2015 y 2019.

Posteriormente realizaron pruebas de clasificación, en las cuales consideraron a los niños cuya condición correspondiera únicamente a parálisis cerebral, y a aquellos que pudieran mantenerse de pie, ya que la prueba estabilométrica exige que el paciente se pare sobre una plataforma mientras mide tanto la velocidad del movimiento como los desplazamientos laterales y anteriores, y determina el desplazamiento total del centro de gravedad del niño durante su equilibrio estático.

Por último, los datos recolectados se sometieron a los análisis estadísticos y se compararon los valores de la prueba instrumental con pruebas a niños sanos, y se evidenció que la estabilometría evaluaba eficientemente las alteraciones del equilibrio.

Pruebas de equilibrio

Las pruebas clínicas se hacen dentro de un consultorio y son realizadas directamente por el médico especialista. En general, la mayoría de pruebas utilizadas para evaluar el equilibrio en niños con PC solo examinan alguno de los componentes. Algunas pruebas son muy sencillas de aplicar y han sido utilizadas en población pediátrica y en adultos con diferentes patologías.

El estudio determinó que la estabilometría tiene correlación con algunas pruebas clínicas, como la de los 6 minutos, en la cual los niños caminan durante ese tiempo y se evalúa la distancia que logran recorrer; la de equilibrio monopodal, que consiste en que el niño logre mantener el equilibrio de cada uno de sus pies, resistiendo el mayor tiempo posible.

También se encontró correlación con la prueba de velocidad medio-lateral, que evalúa qué tan rápido se desplaza el centro de gravedad desde el centro del cuerpo hacia los lados; y la prueba de área por segundo, que es una aproximación matemática sobre qué área está cubriendo el centro de gravedad por un tiempo determinado.

Una herramienta viable

Pese a que la herramienta instrumental es fácil de adquirir, actualmente solo en dos lugares de Colombia se utiliza esta herramienta como prueba instrumental, uno de ellos es el Instituto Roosevelt.

Para su implementación es necesario entrenar al personal, generalmente fisioterapeutas con formación técnica tanto para el manejo del aparato como para dar indicaciones correctas al niño. El aparato contiene un tapete o plataforma con los sensores que registran la actividad, y un software.

Según el especialista, las terapias en los niños se deben orientar a conseguir logros específicos, como por ejemplo que puedan mantener el equilibrio para evitar caídas, que le permita tener mayor independencia dentro y fuera de casa, y que con el tiempo puedan realizar actividades consideradas como normales, pero que para ellos les pueden significar alguna dificultad.

“Con estos estudios se espera establecer medidas aplicables en estos niños, que sean confiables y rápidas y que permitan determinar si un tratamiento será o no efectivo, de modo que se pueda cambiar a tiempo y evitar la pérdida de los recursos económicos de las familias”, concluye el investigador.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co