Mayor aprovechamiento del conocimiento científico mejorará la protección civil
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28 de enero de 2021

Víctor Magaña Rueda, investigador del Instituto de Geografía (IGg) y experto en Cambio Climático, urgió a pasar a otro nivel en los esquemas de protección civil, manejo del agua y recursos naturales, a fin de estar mejor preparados para prevenir desastres y emergencias sanitarias como la que hoy se vive.

En este objetivo, consideró, “es necesario aprovechar lo que los investigadores de la UNAM y otras instituciones académicas desarrollan, y ver cómo verdaderamente, en definitiva, establecemos ese puente de comunicación entre los que toman decisiones, los que tienen el conocimiento para el beneficio de todos. Ese es el gran mensaje que nos dejan la pandemia, el cambio climático y muchas otras cosas”.

Estimó que existe mayor vulnerabilidad de riesgos porque se construyen ciudades sin pensar en los peligros que se enfrentarán, y entonces se acumulan los desastres, ya sean inundaciones, falta del vital líquido o enfermedades por calor.

Para Magaña Rueda es posible prevenir y disminuir los impactos de los fenómenos naturales, “¿cómo? Entendiendo cómo funciona el clima”.

Enfatizó que se suele confundir el calentamiento global, un proceso que requiere de múltiples años de estudios, con la variabilidad climática que implica las variaciones de un año a otro; es decir, que un año puede ser más cálido y otro más lluvioso.

Recordó que recientemente, la NASA informó que el 2020 fue el año más cálido, superando el récord establecido en 2016 en menos de una décima de grado, lo que explica los incendios forestales en Australia, Siberia y la costa oeste de Estados Unidos, además de que muchos continuaron durante la temporada de huracanes del Atlántico.

“Entender la variabilidad del clima de un año a otro es relevante, pero no por el contexto de los récords, y nunca se había visto con esa tendencia; sino para aprender a manejar mejor nuestro territorio y darle mayor seguridad a la población”, insistió el investigador.

Detalló que los estudios por la presencia de La Niña indicaron aumento en las posibilidades de que el otoño fuera particularmente seco en la zona norte del país, pero en la región de Chiapas anómalamente húmedo.  Las últimas grandes inundaciones en Tabasco suscitadas en 1999, 2007 y 2020, estuvieron relacionadas con ese fenómeno climático.

No obstante, aseveró que en este caso, por ejemplo, ante la falta de previsión en materia de protección civil, se explica que los fenómenos no se habían presentado con tal magnitud.

“Es decir, lo que se comenta es que nunca había llovido tanto como ese año y, efectivamente, llovió mucho, pero no se considera el hecho de que las cuencas están cada vez más deterioradas, los cauces de los ríos están demasiado asolvados, se autorizan asentamientos irregulares, así como un escaso manejo de las presas”, expuso Magaña Rueda.

Boletín UNAM-DGCS-071/2021
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