¿COMPETENCIAS O DESEMPEÑOS?
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Así elaborado, el currículo deja de ser un listado de temas, para convertirse en la búsqueda de procedimientos y situaciones de aprendizaje, que promuevan un determinado desempeño.

En síntesis, el carácter social y prospectivo, requerido para la elaboración de los desempeños es, en sí, un proceso de aprendizaje generador de valores, métodos y lenguajes, que humanizan la acción educativa y de capacitación al poner énfasis en el desarrollo del sujeto que aprende y no en el objeto por aprender.

A modo de conclusión

 Estas breves reflexiones en torno a la formulación de los currículos educativos, aunque para algunos aparezcan como disquisiciones innecesarias, reflejan valores totalmente diversos.

Para quienes sostienen que el currículo debe hacerse en función de competencias, el eje educativo con el que giran las decisiones por asumir es la economía o cualquier otro valor cosificante.  Porque esta postura parece olvidar que la razón de la economía, de la educación, de la producción es el ser humano.

Las “competencias” conducen --aún sin quererlo-- a concebir al obrero, al productor, al trabajador como “objeto” desechable.  Sí, desechable en el momento en que la competencia se agota o hay alguien con más competencia para realizar un trabajo[4].  Por ello, las competencias se agotan en sí mismas.

El planteamiento tanto ético como práctico- educativo de la elaboración curricular a partir de “desempeños sociales”, por el contrario, asume que el ser humano como persona es la razón de ser de todo proceso: económico, educativo, social, cultural, político; que todo proceso, por ser histórico, puede ser humanizado --mediante aprendizajes--; que el proceso mismo de humanización es siempre inacabado e inacabable.

Con estas reflexiones no pretendo ser maniqueo, ni decir lo que está bien o lo que está mal; intento ofrecer elementos de reflexión a quienes elaboran currículos educativos o de capacitación.