Atinadamente, Danto ve en el museo de arte su capacidad para abstraerse de lo cotidiano y permitirse entonces, enfrentarse a la obra de arte en un espacio destinado para ello. También observa que muchas de esas obras no le son significativas para las nuevas generaciones sedientas de arte y que, sin lugar a dudas, se deben atender como prioridad. Para empatar las funciones del arte con el museo, acertadamente le llama arte del museo. Así entonces, el museo promueve una serie de experiencias que al arte se adjudican por el contenido del mismo, y, si difícilmente se puede balancear estrepitosamente hacia algún lado, las media e instituye. Entonces visitar el museo de arte implica experimentar alguna de aquellas experiencias que van más allá de las rutinarias del arte. Por ello es importante hacer una reflexión sobre los tipos de arte que el museo promueve en tanto los beneficios de ciertos grupos sociales, pero no sólo promueve eso, sino la instauración de nuevos museos de arte bajo la misma idea. Hay museos de arte que buscan incluir en su acervo la visión general de la humanidad a favor de todos los individuos, pero también existen museos, y cada vez existe una preocupación mayor por la construcción y promoción de los mismos, que sólo incluyen el acervo regional y no por ello son menos importantes. Los primeros son museos de arte que han apostado en continuar la idea de ser museos de museos y en ello reside su poder y su maquinaria publicitaria, pero que limitan las funciones de las obras expuestas por la cantidad de gente que en ellos se encuentran. Son diseñados y adaptados para que la masa se entretenga y disfrute su estancia, son una especie de gran almacén comercial con todos los servicios necesarios donde lo imposible es adquirir lo originalmente expuesto. Los visitantes adquieren una experiencia más turística que artística o estética, se acercan a la obra y se vuelven a distanciar de ella, pero no por que lo deseen siempre, sino por que el lugar tiene una dinámica que incluye un recorrido con cierto tiempo en algunos casos. Aquí, en estos museos, las academias se instalan. Los museos de arte del segundo tipo, los regionales, son museos que la comunidad valora y sostiene y difícilmente juegan un papel importante en la determinación de modelos artísticos. Aquí se incluye obra de los artistas de la entidad que, por lo mismo, no es totalmente reconocida, pero que este espacio sirve como escalón para los anteriores museos. Este es el museo que expone el arte del público, como lo nombra Danto, y en él está representada la gente que no pertenece al círculo académico y al comercial que se encuentra inmiscuido con el museo que exhibe el arte público. Ambos museos de arte promueven el concepto que reivindica, en algunos aspectos, al hombre como especie, pero que también lo separa según intereses de grupo. El museo de arte acerca a la gente al concepto de arte de manera particular, debiendo permitir que las relaciones entre la obra de arte maestra o no- y quien la observa nuevo o no- se desenvuelvan por cuestiones personales más que grupales; no importando si el museo de arte está sostenido por colecciones académicamente importantes o lo que muestra es una expresión joven y experimental, porque el museo tiene el beneficio de adoptar ciertas funciones del arte por procurarlo, pero eso debe ser reconocido por el individuo que se acerca a sus salas y las recorre.








