UNA VISITA AL MUSEO DE ARTE
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Aquí vale la pena retomar esa idea del poder que tiene el museo de arte a través de la colección que resguarda y exhibe. Muchos museos importantes incluyen recorridos donde insisten en una u otra obra de su colección. Ya se ha dicho que lo expuesto es mínimo con lo resguardado de la colección. Pero todavía, de lo exhibido, sólo son contadas las obras puntuales para la importancia del museo y que son las que incluyen esos recorridos, de las que se hacen algún souvenir o se promueven académicamente o en exhibiciones especiales. Esas grandes obras motivan experiencias contingentes, pero que suscitan a muchos, sea real o inducida la vivencia. Es por ello que el museo asume una valoración positiva por parte de la sociedad al resguardar obras de tal magnitud ¿Cuántos individuos realmente han superado su cotidianidad a través de mirar la Gioconda de Da Vinci entre una multitud turística que hace fila para enfrentarla? ¿Acaso no es, en la mayoría de las veces, una situación publicitaria la que hace que nos acerquemos al Guernica de Picasso? ¿Por qué, si la masa no tiene un imperante en la educación estética, sabe que las Meninas de Velázquez, como otras expresiones elevadas a obras maestras, tiene elementos o valores que restituyen al individuo como sujeto? A fin de cuentas, más que un hacedor de experiencias artísticas o estéticas como las de las obras que contiene, el museo de arte puede ser un procurador de las mismas; pero se le adjudica la primera función como mega-sujeto que representa por su institucionalización. El museo no debería categorizar las obras en menores o mejores, pero tampoco puede escapar de un contexto donde el turismo se encuentra inmerso y sucede a través de la publicidad, por ello se incluye en una dinámica similar donde la obra sucede cono atracción, como elemento de entretenimiento más que como reflejo de lo humano sublime. Incluso, el sujeto que visita un museo de arte porque es parte del itinerario dispuesto o porque es uno de los atractivos del lugar, debiera poder inmiscuirse con cualquier obra expuesta aunque no fuera una de la categoría de obra maestra. Aquí vale la pena enmendar la idea de la reproducción que Malroux utiliza, pues el acervo artístico humano tiene sólo obras únicas como tal, y en la dinámica anterior, no todos las personas tienen acceso al David de Miguel Angel y mucho menos a la experiencia que éste proporciona, ya sea por cuestiones de geografía, de tiempo, de salud, de ignorancia, o de solvencia económica, o de su conjunto. Sin embargo la vida de la gente que no ha tenido acceso a alguna obra maestra, no es menor ni mejor tampoco, pues lo estético no reside solamente en objetos de esta índole.