En cierta ocasión, Alfonsina comentó a sus colegas algunos detalles anecdóticos de su curso Literatura Hispanoamericana
- “ A un grupo de 4 alumnos le tocó leer y analizar La Casa de los Espíritus de Isabel Allende. Para entonces, las presentaciones de los seminarios eran cada vez más espectaculares. Los alumnos responsables del seminario ambientaban el escenario con imágenes, videos, escenas dramatizadas o datos de temática de un capítulo o un tema recurrente en la novela analizada. En esa ocasión, invitaron a una maestra chilena, exiliada en México. Los alumnos entregaron una copia del estudio realizado a todos los asistentes y explicaron oralmente, con ayuda de apoyos visuales, y música los aspectos más significativos del estudio.
- En este estudio – continuó_ lo novedoso consistió en que el equipo de trabajo propuso un último capítulo de 25 páginas con el desenlace que a los alumnos les pareció el más adecuado a sus ideas, deseos, su percepción y sensibilidad. Fue un trabajo muy fino en cuanto al uso del lenguaje puesto que se parecía muchísimo al estilo de Isabel Allende. Me hubiera gustado que Isabel Allende conociera este trabajo, dijo a sus amigos y compañeros.
Alfonsina siguió revisando y analizando acerca de las teorías literarias. Y después se encontró con la pragmalingüística y la teoría de los actos del habla.
-_“Este encuentro me gustó muchísimo- comentaba - pues yo impartía un curso de Semántica y otro de Semiótica. Poco a poco me iba armando de nuevas ideas que fundamentaran o respaldaran la forma en que yo enseñaba la literatura. Es impresionante cómo la Pragmalingüística aporta magníficas ideas, les decía Alfonsina a otras compañeras que enseñaban literatura.
-“Cuando se realiza un acto locutivo, también se efectúa uno ilocutivo, es decir, hay una manera en que se está usando la locución. En consecuencia, se pregunta, se promete, se avisa, se saluda, se informa, se ordena, se enjuicia. Al efectuar un acto locutivo y, al mismo tiempo, uno ilocutivo, se producen ciertos efectos sobre los destinatarios: se realiza un acto perlocutivo. El hablante al producir una frase produce, entonces, un efecto en el destinatario. Por ejemplo, cuando se hace una argumentación, el emisor puede persuadir o convencer al receptor; cuando el emisor avisa sobre algo, puede alegrar, asustar, alarmar al oyente. Esta teoría considera las modificaciones psíquicas y físicas de los interlocutores, lo que se ha llamado "efecto perlocutivo” .
De acuerdo con este enfoque, hay grandes ventajas al hablar de literatura en estos términos, les insistía Alfonsina, recordando una frase que había leído en El Espacio Deshabitado.
Pero hay algo que Alfonsina todavía no había comentado. Otra compañera suya, doctora en literatura, Olivia, enseñaba literatura en la misma carrera de Comunicación, y lo hacía con orientación eminentemente estructuralista. Olivia era maestra de cátedra y era tan querida como temida por sus alumnos.
Un día, Alfonsina le señaló:
__ No entiendo por qué tú te aferras solamente al enfoque estructuralista sabiendo todo lo que sabes de las actuales teorías literarias.
__Mira, no quiero complicarme la vida preguntándole a los alumnos qué opinan de “x “ o “y” novela - contestó Olivia- Además, me apego al sentido que emana de la composición interna de la novela y ya.
Olivia era una maestra chilena que llegó a México en 1975. Tuvo activa participación política y magisterial en contra de la dictadura pinochetista y vivía tranquila en Querétaro, dedicada a la docencia universitaria.
Los alumnos de Olivia serían después alumnos de Alfonsina. Por esta razón, Alfonsina necesitaba estar estudiando teorías literarias que fundamentaran su nuevo enfoque de enseñar literatura. Eso le daría seguridad en cuanto a lo que hacía en el aula.








