Alfonsina como docente de secundaria y preparatoria
Una vez concluidos sus estudios de Educación, Literatura y Lingüística, trabajó en secundaria y en bachillerato entre 1972 y 1976, en su ciudad natal, San Pedro Sula. Ella enseñaba Español y Literatura de acuerdo con el enfoque estructuralista y, en cuanto a lo educativo, seguía la tendencia de los objetivos instruccionales y aprendió a diseñar, casi perfectamente, las unidades didácticas.
Ya con cierta seguridad en sí misma, disfrutaba estar frente a sus alumnos explicando, leyendo, manteniéndolos atentos a los textos que aparecían en los libros señalados para el curso o en hojas mimeografiadas. La pizarra fue una magnífica aliada sobre todo, para los ejercicios de morfosintaxis: el análisis de un sujeto y su predicado como macro estructuras o el análisis de los elementos constitutivos de un objeto directo, de un circunstancial de modo o de tiempo. Las dudas persistían. Enseñaba lingüística o enseñaba a redactar?
En los siguientes cinco años, no escuchó ninguna novedad en relación con alguna tendencia literaria, pero en lo referente a la lingüística sí recuerda que algunos compañeros que habían salido a estudiar a otros países, hablaban de la gramática transformacional de Chomsky.
- La primera vez que escuché de Chomsky- decía - fue en 1973, pero no le entendía nada y no veía las posibilidades de aplicar esa corriente en la práctica docente.
Alfonsina en Monterrey
En 1977 inició estudios de licenciatura en Letras, En principio, su idea era estudiar una maestría pero, ella no recuerda muy bien que pasó: de pronto, ya no había maestría en Literatura en la universidad elegida y aunque pensó en revalidaciones, para integrarse a la carrera de Ciencias de la Comunicación, se fue quedando en la licenciatura en Letras.
Los primeros semestres le parecieron muy fáciles y aprovechó esta circunstancia para llevar muchos cursos del área de comunicación. Ya avanzados los estudios de la carrera de letras, profundizó más en este enfoque estructuralista que seguía en boga.
Recordaba cómo su maestro Antonio Treviño enfatizaba que el método estructural aplicado al estudio de los textos literarios “erige al texto en objeto absoluto, considerado por sí mismo y en sí mismo. Todo estudio acerca del autor y/o del lector debía ser eliminado por ser extra lingüístico”
“El sentido se buscará en el juego mutuo de elementos constitutivos del texto”, se afirmaba, categóricamente, en el ambiente de letras de la ciudad.Su maestro Jorge Garza también mantenía esta misma idea:
“Uno de los postulados básicos derivados de este enfoque, señala que el mensaje crea imaginariamente su propia realidad, por el hecho de que la palabra literaria, a través de un proceso intencional, crea un universo de ficción que no se identifica con la realidad empírica, de suerte que la palabra literaria significa, de modo inmanente, su propia situación comunicativa, sin estar determinada por referentes reales o por un contexto de situación externa. El lenguaje literario es semánticamente autónomo porque tiene poder suficiente para organizar y estructurar mundos expresivos”
Alfonsina se graduó creyendo, entonces, que existía sólo un método de análisis literario.
Alfonsina y su práctica docente en Profesional
En los primeros años de práctica docente en profesional, Alfonsina trabajó en una Universidad de Querétaro con alumnos de la carrera de Ciencias de la Comunicación y siguió como fundamento teórico literario la tendencia estructuralista. Para guiar a sus alumnos, preparó una guía de investigación de tal manera que orientara la lectura sintagmática y la lectura paradigmática. En cierta ocasión, le entregaron el análisis de un texto y un alumno le dijo:
__Aquí está. Seguí la metodología que nos propuso en el curso, pero no me gustó nada hacer este trabajo. No lo disfruté








