La periodista Carmen Aristegui regresó a su espacio informativo después de la polémica que causo su despido temporal de la cadena televisiva MVS. El retorno de Aristegui representa sin duda un triunfo de la sociedad civil que a través de diversos medios se manifestaron por la libertad de expresión. Cabe destacar el papel tan importante que en este sentido jugaron las redes sociales porque a través de ellas muchos ciudadanos pudieron alzar su voz en repudio de una decisión que, en apariencia, obedecía a una orden girada desde Los Pinos.
A dos semanas de los sucesos que derivaron en los hechos relatados, la pregunta sobre la salud del Presidente de la República sigue en el aire y el retorno de la periodista a su espacio informativo “coincidieron” con dos noticias que a la luz de quien escribe parecen cortinas de humo que buscan desviar la atención pública.
El 14 de febrero, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa anunció, como iniciativa propia, hacer deducible del impuesto sobre la renta una parte de las colegiaturas que los padres de familia derogan en las escuelas particulares en las que estudian sus hijos.
Cabe señalar, en primer término, que la mencionada propuesta no es nueva. En abril del 2009 el diputado federal por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Marco Antonio Bernal la habían planteado en el pleno de la LX legislatura sin que ésta tuviera la resonancia que se le ha dado en estos días. Lo anterior carece de importancia porque si una iniciativa es benéfica para la sociedad no importa su origen sino que se lleve a cabo. La pregunta que hay que formular es que si esta medida en verdad puede ayudar a elevar la calidad de la educación en México y si realmente beneficia a la economía de los padres de familia que han optado por la educación particular por encima de la pública.
En lo que respecta al primer cuestionamiento, habrá que hacer una revisión de la calidad de los servicios educativos que ofrecen algunas escuelas particulares y también si sus intereses formativos son coincidentes con los intereses nacionales.
Es cierto que el Estado no posee la capacidad para cubrir todas las necesidades que en materia educativa tiene nuestro país y que en ese escenario los particulares tienen el derecho de participar en esta gran tarea nacional y los padres de familia la libertad para elegir el espacio en que estudien sus hijos de acuerdo a sus posibilidades económicas. Pero también es cierto que es obligación del Estado vigilar que la educación que se ofrece en México corresponda a los intereses nacionales y que las escuelas no sean espacios exclusivos de lucro donde la calidad educativa pase a un término menor.
Es claro que la mayor parte de los mexicanos en edad escolar realizan sus estudios dentro de una institución pública entonces ¿por qué no fortalecer a la escuela pública? Esta postura no es antagónica con la posibilidad de que los padres de familia deduzcan una parte de lo que pagan por la educación de sus hijos de sus impuestos pero por qué no también se exenta a las escuelas públicas del pago de los servicios de energía eléctrica y agua que mucho sangran sus débiles economías.
Las escuelas públicas sobreviven gracias a la aportación única que los padres de familia hacen al principio del año escolar. El gobierno se encarga de pagar el salario de docentes y del personal de apoyo pero sus recursos no le alcanzan para mantener y mejorar la infraestructura de las escuelas muchas de las cuales se encuentran en situaciones deprimentes.
Exentar a las instituciones educativas públicas del pago de dichos servicios provocará que esos recursos se utilicen en mejoras al interior de las mismas tanto física como en la promoción de eventos académicos, artísticos y culturales que enriquezcan la formación de docentes y estudiantes que en ellas se desarrollan.
Respecto al segundo punto ¿realmente la medida presidencial favorece la economía de los padres de familia? Si un padre de familia de un niño que estudia en el nivel preescolar paga mensualmente de colegiatura 3 mil 500 pesos por un año la erogación que hará será de 42 mil pesos. De acuerdo al planteamiento presidencial, el gobierno sólo le reconoce un gasto de 14 mil 200 pesos y de esos el ISR que es el 30% le devolverá únicamente cuatro mil 200 pesos.
Bajo otra óptica, dicha medida es claro que obedece a intereses políticos más que educativos o de mejorar la economía de los mexicanos. El anuncio sobre la deducción del ISR de las colegiaturas de escuelas particulares, se da unos meses antes de que se lleven a cabo las elecciones locales en el Estado de México, a desarrollarse el próximo 3 de julio, y que para muchos analistas políticos marcará el rumbo de lo que serán las elecciones presidenciales del 2012. Cabe recordar que el actual Gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, ha sido señalado como el virtual candidato del Partido Revolucionario Institucional. Perder las elecciones del estado bajo su mando representaría alejarlo de sus aspiraciones políticas.
Otro asunto al que se le ha dedicado mucho espacio y que “coincidió” con el regreso de Aristegui a la televisión fue la decisión del gobierno mexicano de cancelar su participación en el año de México en Francia por la fricción entre ambos gobiernos por el asunto de la ciudadana francesa Florence Cassez sentenciada a 60 años de prisión por delitos de privación ilegal de la libertad.
El presidente francés Nicolás Sarkozy solicitó, conforme a los acuerdos de el Tratado de Estrasburgo, suscrito por ambos países, que su conciudadana cumpla su sentencia en Francia situación a la que se ha negado el gobierno mexicano bajo el argumento de que no existe correspondencia entre las leyes de ambos países y que Cassez no pagaría por los delitos cometidos contra ciudadanos mexicanos.
En México el problema ha sido tratado como un problema de soberanía nacional. En los medios electrónicos, principalmente la televisión, se ha comentado que lo pretendido por el presidente francés es una fragante violación a las leyes de México y una falta de respeto a nuestro país.
Lo que no se ha dicho sobre este caso son las anomalías que rodearon al mismo y que ponen en entredicho a la justicia mexicana. Actualmente se proyecta en las salas de cine del país un documental que lleva como título “Presunto Culpable” y que muestra como en el caso de un delito antes de la presunción de inocencia, se establece la culpabilidad.
Esto fue lo que paso con Cassez dado que para mostrar su culpabilidad se hizo una recreación televisiva orquestada por el actual Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, otro de los señalados como “cómplice del Presidente”, donde a través de las cámaras de Televisa y TV Azteca se pretendía demostrar la culpabilidad de la misma antes de que el caso llegará a los tribunales.
Los vicios en el proceso son los que tienen a México en este conflicto donde la defensa de la soberanía nacional es una cortina de humo que pretende esconder males mayores que acontecen en el país y desviar la atención pública probablemente del regreso de Aristegui a los medios y la pregunta de si Felipe Calderón tiene o no problemas de alcoholismo.
Es curioso cómo se utiliza a la soberanía nacional como pretexto para llamar al nacionalismo cuando en otras ocasiones ha quedado más que evidente el menosprecio que los mismos presidentes mexicanos han hecho de la misma. Hay que recordar el incidente del 21 de marzo del 2002 en el marco de la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo que se estaba celebrando en la ciudad de Monterrey, cuando el entonces Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Vicente Fox Quesada, solicitó al Presidente de la República de Cuba Fidel Castro Ruiz abandonar el país para no “incomodar” a George W. Bush Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.
En el caso Aristegui el peso de la opinión pública se hizo sentir. Es importante que en nuestro país los ciudadanos estemos consientes de que alcanzar una mejor educación, un mejor sistema de justicia y una democracia sana donde los gobernantes respondan a todos los mexicanos, es necesario generar una cultura de participación donde nos hagamos responsables por lo que sucede en nuestro entorno y no dejar que sean cortinas de humo las que distraigan la atención pública y manipulen nuestras conciencias.
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*Juan José Cesín Vargas es catedrático del Benemérito Instituto Normal del Estado de Puebla, autor de los textos: "Educación para la vida y formación permanente: Futuro de las Escuelas Normales” y “Coro Normalista de Puebla. 45 años de alimentar el alma con sus voces”
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