Y, en todo ello, dice Bartra, residen las causas fundamentales de la crisis que hemos estado viviendo. Y ahora aún más. Antes, el Estado mexicano, estado protector, solucionaba los problemas de la sociedad a cambio de una lealtad a toda prueba. Pero con la aplicación del modelo neoliberal que inicia el estado revolucionario con Miguel De La Madrid y Salinas de Gortari, las cosas toman otro rumbo y, de acuerdo con las exigencias del modelo neoliberal, el mexicano tendrá que actuar y pensar con más independencia, con más responsabilidad en todos los terrenos del diario acontecer.
Esto significa, entre otras cosas, puntualidad y participación activa en las esferas de la política, en el desarrollo social y económico; participar en las organizaciones no gubernamentales; ser honrado, ser productivo, independiente, es decir, el mexicano deberá tener un estilo propio de los países desarrollados.
En vista de lo anterior, el viejo nacionalismo revolucionario ofrece obstáculos y trampas al proceso y tránsito hacia una economía neoliberal. Por lo tanto, se señala la necesidad de refuncionalizar el nacionalismo mexicano, darle otra alimentación libre de Zapatas, de Cárdenas, de Hidalgos.
Y mientras en el área económica se han dado pasos agigantados para una entrada a la era de la Globalización,- con las ya sentidas consecuencias_ en lo político se han vivido grandes conflictos, fundamentalmente en el sexenio salinista; sobre todo, por la presencia de viejas formas del quehacer político: vigor del presidencialismo, el dedazo para la elección a cargos políticos, el discurso oficial con nuevas propuestas, pero enredado en las tradicionales trampas políticas.
Otros aspectos que en el terreno de lo político provocaron mucha tensión : las fisuras al interior del PRI, la ruptura de las viejas alianzas entre obreros, campesinos y el Estado; el cambio constante de altos funcionarios gubernamentales, la fuerza de la oposición PAN y PRD.Y para profundizar la crisis, la violencia, en sus más variadas expresiones, campea por lo inesperado, por lo brutal: el asesinato de un cardenal, el asesinato del candidato del PRI a la presidencia de la República, el asesinato de casi 300 líderes perredistas, el secuestro de empresarios, el alzamiento armado en Chiapas, la fuerza del narcotráfico y de la corrupción.
El nuevo mexicano percibe que el viejo nacionalismo revolucionario ya no podía seguir legitimando al partido oficial (PRI )y que este nacionalismo ya no funciona para el logro de un crecimiento económico con justicia social.
Por otro lado, la experiencia política de julio del 2000 con el cambio de PRI a PAN, el mantenimiento de la vieja estructura burocrática y la existencia una férrea oposición política, tampoco han dado, hoy día, los resultados esperados. La actual contienda electoral, aún cuando ya se hizo oficial al presidente electo, ha configurado un escenario confuso, de difícil explicación.
No obstante, es necesario seguir buscando nuevas fórmulas para la creación de un molelo político y de una convivencia social que impulse al nuevo nacionalismo mexicano, que anime con orgullo entrañable a estas generaciones y a las por venir. Un nacionalismo que pueda reducir la brecha entre el México Imaginario y el México Profundo, entre el México del norte y el México del sur; un nacionalismo que pueda evitar que cientos de miles de mexicanos crucen ilusionados la frontera de la humillación y de la muerte; un nacionalismo, cuyos valores y actitudes promuevan la creación de empleos desde las diversas fuerzas productivas; la realización del trabajo comprometido desde la trinchera que a cada quien le corresponde por interés o profesión. Un nacionalismo que favorezca la tolerancia, el pluralismo, el respeto y la cooperación con todos y, en especial con los indígenas ; un nacionalismo que anime al respeto de los derechos humanos de los migrantes de la frontera sur. Un nacionalismo más comprometido y solidario con los otros excluidos, con los marginados, con las víctimas de todo este proceso económico social y cultural acelerado.
El nuevo nacionalismo mexicano requiere de un ciudadano participativo, creativo, competitivo, capaz de ubicar a México entre los países con desarrollo económico, político y cultural. No cabe duda de que el reto de la sociedad y del Estado mexicanos es el de desmitificar la historia social y política para refuncionalizar los valores fundamentales de la cultura nacional y rediseñar un futuro de desarrollo más igualitario, con justicia social. Reto que seguramente requerirá de un esfuerzo contínuo, pero que finalmente valdrá la pena. Y, en todo este esfuerzo, la Escuela tiene un papel muy importante que cumplir.
Referencias
Bartra, Roger (1993 ) Oficio Mexicano.Mexico: Ed GrijalboBonfil Batalla, Guillermo(1990). México Profundo: Una Civilización Negada. 2a ed., México: Ed. Grijalbo.
[1] Melba Julia Rivera Rápalo ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) actualmente es maestra en el área de Educación y Humanidades de la Escuela de Graduados en Educación del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Melba Julia ha publicado trabajos de investigación, ensayos y artículos periodísticos sobre teoría literaria, filosofía, política, tanto en México como en Honduras. Sabersinfin.com agradece a Melba Julia Rivera Rápalo la autorización para publicar el presente trabajo.








