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25 de junio de 2019

En México se calcula que más de cinco millones de hectáreas de cultivos agrícolas dependen de la polinización biótica y su valor podía ascender a 63 millones de pesos. Por ello, la ausencia de polinizadores podría reducir la producción, advirtió César Domínguez Pérez-Tejada, director general de Divulgación de la Ciencia (DGDC) de la UNAM.

El mundo sobrevuela una crisis sin la polinización. La carencia de este servicio ecosistémico nos dejaría sin frijol, chile, tomate, calabaza, ciruela, mango, manzana, guayaba, vainilla, café, cacao, tequila o mezcal, entre otros productos, afirmó.

En nuestro país existen aproximadamente 316 especies de plantas cultivadas, de las cuales 236 son utilizadas en la alimentación humana y el resto en la industria medicinal, ornamental, textil, o de forrajeo.

La polinización es sumamente importante para la humanidad; se estima que alrededor del 80 por ciento de las plantas silvestres y cerca del 70 por ciento de los cultivos de consumo humano dependen de este proceso para la producción de semillas y frutos.

Según estimaciones, el valor económico anual de la polinización a nivel mundial es de 217 mil millones de dólares.

La importancia de la polinización

“La polinización es resultado de millones de años de evolución y está relacionada con la diversidad y sus adaptaciones: por lo menos 300 mil especies de plantas con flores (angiospermas) y la extravagante variedad de formas, colores y fragancias de las mismas”, dijo en la ceremonia de apertura de la exposición temporal “Vínculos Invisibles. Polinizadores y biodiversidad”, en el Universum, Museo de las Ciencias.

Invisibles, pero fundamentales para la vida, los “vínculos” de la polinización son sólo algunos de los muchos lazos que existen en la naturaleza y que poco apreciamos, dijo Domínguez Pérez-Tejada.

“Las plantas encuentran maneras rebuscadas de aparearse, ¿por qué?, porque no pueden moverse, a diferencia de la mayoría de los animales. Están destinadas a vivir toda su vida en el lugar donde nacieron y germinaron, de tal forma que son incapaces de mover sus gametos por sí mismas, por ello requieren de polinizadores”, explicó.

El gremio de animales polinizadores es muy diverso, e incluye vertebrados relativamente grandes como marsupiales, hasta pequeños artrópodos que polinizan los pastos marinos; en medio están moscas, escarabajos, mariposas, avispas, hormigas, reptiles, aves y murciélagos. “No cabe duda que los insectos, y dentro de ellos las abejas y los abejorros, son los más importantes”.

Exposición

La exposición temporal “Vínculos invisibles, polinizadores y biodiversidad” proyecta cuatro mensajes principales: la polinización la realizan muchos y diversos tipos de polinizadores; es un proceso trascendental para el mantenimiento de la biodiversidad; un tercio de nuestra alimentación depende de ese proceso; y existe una crisis mundial relacionada con la continuidad de los polinizadores.

A cargo de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) y de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) de esta Universidad, en colaboración con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), se ubica en el segundo piso del Edificio “A” y consta de cuatro secciones, más de veinte exhibidores interactivos, instalaciones artísticas y una muestra fotográfica.

Podrá ser visitada hasta el próximo 14 de septiembre y los asistentes podrán conocer, interactuar y descubrir por medios manuales, electrónicos, multimedia, audiovisuales, y de forma inmersiva, los diferentes aspectos biológicos, así como los procesos en los que participan y los beneficios que nos aportan los polinizadores.

Estuvieron presentes en la apertura Francisco Suárez Güemes, director de la FMVZ; Francisco Javier Trujillo Arriaga, director en jefe del SENASICA; Lucía Ruiz Bustos, directora de estrategias para el Fortalecimiento Institucional de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, así como funcionarios de la SADER.

Boletín UNAM-DGCS-452/2019

25 de junio de 2019

Como una alternativa para controlar los problemas de sobrepeso y obesidad, investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) analizan y elaboran alimentos con alto contenido de carbohidratos no digeribles, extraídos de fuentes poco comunes como zapote amarillo, mango y plátanos verdes, que son bajos en calorías y constituyen una opción más sana ante la presencia de la comida chatarra.

La doctora Edith Agama Acevedo, del Centro de Desarrollo de Productos Bióticos (CeProBi), explicó que los hidratos de carbono o carbohidratos son fundamentales en el equilibrio metabólico y en la provisión de glucosa al cerebro, músculos y células, pero se ha demostrado que su consumo en alimentos industrializados contribuye a ganar peso pues su absorción es tan rápida que genera una elevación inmediata de la glucosa en sangre y una consecuente conversión en grasa.

Por ello, la doctora en Ciencias de los Alimentos, explicó que en el CeProBi, además de analizar las macromoléculas de carbohidratos provenientes del almidón de maíz, arroz, trigo y algunos tubérculos como papa, camote o yuca, también han descubierto que otras fuentes como zapote amarillo, mangos y plátanos verdes contienen un alto contenido del llamado Almidón Resistente (AR).

Agama Acevedo, resaltó que el almidón es un compuesto sumamente importante para los seres humanos ya que nos proporciona energía, pero cuando es resistente (AR) no es digerido por el intestino delgado, entonces pasa directamente hasta el colon donde es fermentado por la microbiota y se convierte en parte de la fibra dietaria.

La investigadora del Departamento de Desarrollo Tecnológico del CeProBi señaló que los efectos benéficos del AR en la salud son ampliamente conocidos por el incremento a la movilidad del sistema digestivo que evita problemas de estreñimiento y produce saciedad. Además los productos de su fermentación y los ácidos grasos de cadena corta, están asociados con prevención de cáncer de colon y la disminución del colesterol, entre otros.

“Una forma de consumir alimentos con alto contenido de carbohidratos no digeribles para controlar los problemas de sobrepeso y obesidad, es a través de las pastas elaboradas a partir de harinas provenientes de fuentes frutales no convencionales como son el plátano y mango verdes, ya que contienen un bajo contenido calórico y se puede extraer una cantidad importante de AR sin comprometer las características nutricionales, de calidad de cocción y sensoriales”, subrayó.

Consideró que una ventaja adicional que presenta el zapote amarillo es que posee carotenoides que le dan su pigmentación, por lo que pueden utilizarse para hacer no sólo pastas sino también harinas, panes y pasteles, con un color agradable a la vista. Además, es importante resaltar que los carotenoides actúan con antioxidantes que protegen células, tejidos y órganos corporales contra el efecto nocivo de los radicales libres.

La integrante del Nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) destacó que aparte de los beneficios que aportan estos productos elaborados en el CeProBi al sistema gastrointestinal, también cuentan con antioxidantes y compuestos fenólicos que ayudan a evitar el envejecimiento de las células, evitan inflamación en el intestino y fomentan la presencia de la microbiota que produce butirato, un ácido graso asociado a la prevención de cáncer de colon.

Asimismo, en el Laboratorio de Análisis también trabajan para obtener y modificar carbohidratos que puedan ser utilizados para estabilizar emulsiones, con alto contenido nutricional y que son ampliamente utilizados en la industria alimentaria como mayonesa, aderezos para ensalada, helados, cremas, yogures, entre otros.

“A tres años de mi investigación, hemos logrado reducir el tamaño de las esferas hasta en cien micras, y en este momento trabajamos para lograr tamaños nanométricos, además de que también las estamos modificando para que mediante un compuesto químico mantenga la estabilidad de las emulsiones por un mayor tiempo”, apuntó.

La también maestra en Desarrollo de Productos Bióticos explicó que la importancia de desarrollar este trabajo es que al fabricar las emulsiones se utilizan tensoactivos sintéticos que, a veces no resultan del todo benéficos para la salud, por ello es importante introducir los carbohidratos de las plantas, que son una fuente renovable de materia prima.

Fuente: ipn.mx

24 de junio de 2019

Con técnicas de biología molecular y de bioinformática, científicos del Centro de Biotecnología Genómica (CBG), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), obtuvieron el ADN barcoding de más de mil ejemplares de mosquitos, moscas negras, moscas arenarias y chinches, lo que permite acelerar la identificación de las especies, para conocer su distribución geográfica, planear programas de control de enfermedades o diseñar políticas de desarrollo sustentable, entre otras.

Los investigadores del IPN registran los resultados de estos estudios que se enfocan a conocer la secuencia corta de los genomas, conocida como código de barras de la vida o ADN barcoding, en la plataforma BOLD (The Barcode of Life Data Systems), que está alojada en la Universidad de Guelph, en Ontario, Canadá. Cabe señalar, que la base de datos bioinformática es un vínculo de colaboración científica internacional.

El objetivo de los especialistas es integrar una biblioteca de referencia que sirva de base para los programas de control y combate de los transmisores de enfermedades en México, ya que actualmente se desconoce su número y aunque existen 255 especies de mosquitos, hay que conocer su distribución geográfica, cuáles son los más importantes desde el punto de vista epidemiológico y los que se deben atacar.

En el Laboratorio de Biomedicina Molecular del CBG, liderado por el doctor Mario Alberto Rodríguez Pérez, se recolectan artrópodos hematófagos (que se alimentan de sangre) como moscos, garrapatas, moscas negras, chinches (triatomas), pulgas, moscas arenarias, entre otros de interés médico, veterinario y ecológico en la República Mexicana.   La investigadora del Laboratorio de Servicios del CBG, Nadia Angélica Fernández Santos, informó que es necesario construir bibliotecas de referencia de código de barras de la vida para ampliar el conocimiento en México de los insectos vectores (agentes que trasportan o trasmiten un patógeno a otro organismo vivo) de enfermedades endémicas, reemergentes y zoonosis, como fiebre hemorrágica, fiebre amarilla, malaria, dengue, Zika y chinkungunya.

La especialista explicó que la extracción del ADN genómico se realiza a partir de una muestra de tejido del artrópodo y consiste en separarlo de otros componentes celulares como la membrana y las proteínas. Abundó que se emplean métodos de extracción de ADN genómico como la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) y ejecutan análisis de secuenciación y de bioinformática (construcción de árboles, variabilidad génica y genealogía).

“La PCR es una técnica de biología molecular que permite amplificar, es decir hacer millones o miles de millones de copias de pequeñas regiones específicas del ADN y la secuenciación de los productos determina el orden de los nucléotidos (A, C, G y T) en un oligonucleótido de ADN”, expuso. La investigadora del CBG dijo que posteriormente las secuencias se integran a la plataforma BOLD con un código de barras similar al de los productos.

Fernández Santos, miembro de la Red de Código de Barras de la Vida del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), indicó que el ADN barcoding es importante como un complemento al método clásico basado en la determinación de especies mediante sus caracteres morfológicos por parte de expertos en taxonomía clásica, cuyo número es cada vez menos, aunado a la necesidad de precisar las muestras de ejemplares de forma rápida y confiable.

“Los nuevos métodos, subrayó, permitirán al personal de salud llevar al laboratorio un espécimen y hacerle la prueba de ADN para conocer su especie de forma precisa, sólo con un pedazo de tejido, un pelo o una gota de sangre. Como analogía, podemos decir es algo similar a las pruebas de ADN para estudios forenses o de criminalística”, abundó.

Fuente: ipn.mx

MANIZALES, 24 de junio de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Con el propósito de optimizar la eficiencia en el consumo de los recursos naturales, Daissy Lorena Restrepo, estudiante de la Maestría en Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, tuvo como objetivo en su tesis crear estos diseños para obtener una energía limpia a partir de residuos naturales como cáscaras de tomate y de yuca, y de bagazo de caña de azúcar.

La investigadora sometió estas biomasas a un proceso de transformación para definir la ruta más acertada de convertirlas en combustibles, energía y productos químicos.

Una de las metodologías utilizada fue la tecnología de extracción de compuestos polifenólicos (grupo de sustancias químicas que se encuentran en las plantas), con la que se demostró una extracción efectiva con los residuos mencionados.

También experimentó cómo obtener etanol a partir de diferentes biomasas (productos obtenidos por fotosíntesis, susceptibles de ser transformados en combustible) para diseñar etapas de procesamiento que permitan aprovechar mejor los residuos mencionados.

Con diferentes casos de estudio, en la investigación “Diseño de biorrefinerías a partir de lignocelulósicos usando conceptos termodinámicos”, los productos elegidos se sometieron a procesos de transformación energética.

Después de experimentar con otros productos orgánicos, la investigadora encontró que la transformación del bagazo de caña de azúcar en productos energéticos era la que proporcionaba un mayor aprovechamiento de una forma menos invasiva a la que se practica actualmente en las destilerías de petróleo y con la ventaja de que este material orgánico es abundante en el planeta.

Diferentes escenarios

En primer lugar se analizó la influencia de la tecnología de extracción de compuestos y sustancias químicas a partir de cáscara de tomate de árbol, para lo cual la investigadora consideró la obtención con solvente y fluidos supercríticos, que se refiere a exponer estos residuos orgánicos a una temperatura y presión por encima de su punto crítico.

En segundo lugar se analizó la obtención de etanol a partir de la yuca y del bagazo de la caña de azúcar, y por último se evaluaron diferentes escenarios de biorrefinerías.

Al entender la fuerza y potencia del calor en el proceso de biorrefinería es posible entender el rendimiento de estos productos para su transformación, buscando el mayor provecho de las biomasas y con ello determinar el método y el residuo adecuado para obtener productos energéticos.

Como explica la investigadora, gracias al conocimiento de propiedades de la energía es posible determinar un método que permita usar el bagazo de la caña de azúcar al máximo posible y reduciendo los costos del proceso.

La herramienta diseñada por la estudiante Restrepo compara procesos e identifica las ineficiencias de las etapas de las biorrefinerías, con lo cual se determina una ruta de obtención de productos energéticos a partir de residuos orgánicos como la caña de azúcar.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

24 de junio de 2019

El emprendimiento constituye hoy una herramienta de progreso y oportunidad para los egresados de las universidades en todo el país.  Es por eso que la BUAP forma a estudiantes no solo con los conocimientos propios de su área, sino que impulsa y fomenta su espíritu competitivo para que desarrollen ideas, innoven y se conviertan en fundadores de sus propias empresas.

Sergio Roque Cilia, Vidal Crispín Santiesteban y Yoscelín Mendieta Rojas, egresados de las carreras en Ciencias de la Electrónica y Derecho de esta Universidad, son un ejemplo de ello. Bajo el amparo de la BUAP han creado Biobotix Labs, un dispositivo que funciona como auxiliar en la fisioterapia y la medicina del deporte y que actualmente opera bajo el modelo de negocios startup.

Biobotix Labs, explica Roque Cilia, es un dispositivo que se adapta a diferentes partes del cuerpo como cadera, muñeca, tobillo, hombro, tronco y antebrazo. Se trata de una tecnología que utiliza sensores de movimiento tipo wearable, además de una aplicación para determinar el arco de movimiento de pacientes y deportistas que necesiten ser evaluados en su progreso durante un tratamiento o entrenamiento físico.

“Desarrollamos un asistente para los profesionales en rehabilitación física para evaluar con datos cuantitativos y cualitativos el progreso que tiene un paciente durante su tratamiento o bien un deportista. El dispositivo puede ser utilizado por niños y adultos que presenten lesiones músculo esqueléticas, neurológicas o deportivas”.

La importancia de medir el arco del movimiento de pacientes que tengan alguna lesión a través de tecnologías, como machine learning o internet de las cosas, permite a los profesionales de la fisioterapia obtener mejores resultados para tomar decisiones sobre los objetivos a seguir con cada paciente y conseguir su recuperación.

En el caso de la medicina del deporte, se puede medir la marcha para prevenir lesiones al verificar si el paso tiene en exceso pronación -inversión del talón- o supinación  -rotación externa del pie durante el movimiento.

Incubado por el área de Emprendimiento BUAP que dirige el doctor David Pinto Avendaño, director de Innovación y Transferencia del Conocimiento (DITCo), con este desarrollo los egresados de esta Universidad crearon una tecnología que se apoya en la nube y en sensores para análisis biomecánicos, rehabilitación post-quirúrgica, gamificación, telerehabilitación, además de biofeedback a través del ejercicio.

Nace una idea y se construye un proyecto

Vidal Crispín recordó que este proyecto surge inicialmente por un interés de crear prótesis, lo que los llevó al área de fisioterapia donde encontraron un problema específico relacionado con la valoración goniométrica para los pacientes, una técnica de la medición de ángulos. Fue así como se creó Biobotix Labs.

Una vez enfocado el objetivo, Sergio Roque convocó al equipo y se puso a trabajar en el desarrollo del dispositivo y la aplicación, mientras que su compañero Vidal se enfocó en la programación y diseño. Yoscelín Mendieta asumió la estrategia comercial y legal para constituir una empresa en forma, todo esto bajo la asesoría del área de Emprendimiento BUAP.

Validación de pruebas clínicas

Gracias al apoyo de la BUAP, Biobotix Labs está obteniendo las validaciones clínicas y técnicas por parte de especialistas en Fisioterapia de la Facultad de Medicina; también está probado en el Hospital Universitario y en el Centro de Salud Física Integral (CeSFI) de la Facultad de Cultura Física.

El coordinador del CeSFI, René Moranchel Charros, comentó que antes de Biobotix utilizaban el goniómetro, un instrumento con dos brazos y graduación que mide ángulos, pero los datos no eran precisos porque podrían variar entre un especialista y otro; en el caso de Biobotix, aseguró, hay una mayor precisión que cuantifica de forma eficiente los valores de movimiento y rangos de dolor (escala EVA).

Mencionó además que en el caso del CeSFI, donde se atienden diariamente en promedio a 15 pacientes de diferentes edades, el dispositivo de Biobotix ha resultado ser muy útil para estudiantes y maestros que atienden no solo a la comunidad universitaria, sino al público en general, pues les permite establecer el tiempo de la terapia, rangos de dolor, valores de movimiento y metas alcanzadas.

Con Biobotix sus creadores participaron en programas como Startup Street de Inc Crowded, en Guadalajara, donde fueron ganadores; en Healthathon, organizado por el Tecnológico de Monterrey, en la Ciudad de México; Life sciences y Emprendimiento Social, del Instituto Mexicano de la Juventud, así como en Noche de Pitches del programa emPrendidos, donde participaron más de 150 empresas y Biobotix fue uno de los seis finalistas. Actualmente ya está siendo probado en diversas instituciones de salud, donde se busca ofrecer un producto tecnológico eficiente pero a un precio accesible.

Fuente: buap,mx