
BOGOTÁ D. C., 05 de julio de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Un acceso vascular para hemodiálisis permite que la sangre viaje por tubos flexibles hacia la máquina de diálisis, en donde se limpia al pasar por un filtro especial denominado “dializador”. Existen tres tipos: la fístula, el injerto y el catéter.
Andrea Elena García López, magíster en Epidemiología Clínica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que el acceso vascular es un factor tan importante para los pacientes con enfermedad renal crónica, que determina por sí mismo el éxito o el fracaso de un programa de la hemodiálisis.
Al respecto, en su trabajo de investigación indica que “el mantenimiento de un acceso vascular funcional sigue siendo un desafío, y aunque sin lugar a dudas es el salvavidas para estos pacientes, infortunadamente, debido a la alta incidencia de su disfunción, también es el ‘talón de Aquiles’ de la hemodiálisis”. Su importancia es tal, que en la actualidad constituye la primera causa de ingreso hospitalario en los pacientes en hemodiálisis.
Para conocer la situación real de la práctica cínica en Colombia relacionada con el acceso vascular, la magíster realizó un estudio con 985 pacientes mayores de edad tratados con hemodiálisis en las clínicas del Renal Therapy Services (RTS) de Baxter en Colombia entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2016.
Al respecto, explica que “la muestra seleccionada se dividió por regiones y se realizó un seguimiento de entre 12 y 15 meses. Con los pacientes que ingresaban por primera vez a hemodiálisis se hizo una descripción detallada de las características demográficas y clínicas y se midió si se presentaba o no el evento de falla de acceso vascular. Como falla se definió la necesidad de cambio por infección o por mal flujo del acceso vascular”.
Así mismo, con las personas que presentaban estas condiciones se estimó la incidencia del evento y con las variables sociodemográficas, clínicas y de laboratorio que se midieron, se realizó un modelo exploratorio y un análisis de supervivencia para analizar la asociación con el evento.
Lo que pasa cuando los accesos vasculares fallan
El 51,27 % de los 985 pacientes que iniciaron el tratamiento experimentó un cambio de acceso durante el seguimiento, para un total de 1.774 accesos evaluados. De estos, 1.152 (64,9 %) correspondieron a un acceso temporal y 622 (35 %) a un acceso permanente.
El “acceso temporal” es el catéter venoso central que se debería usar temporalmente ya que está asociado con mayores complicaciones e infecciones. Sin embargo la falta de funcionalidad de un número significativo de accesos permanentes creados antes del inicio de la hemodiálisis resulta en el uso inicial de dicho tipo de catéter.
Los “accesos permanentes” son los de tipo arteriovenoso, como las fístulas, que se establecen uniendo mediante cirugía una vena a una arteria cercana, generalmente en el brazo, lo que crea un vaso sanguíneo grande con un flujo rápido de sangre, o el injerto de un tubo artificial entre una vena y una arteria cercana en la parte interna del codo o en el brazo.
En los accesos permanentes la incidencia de falla de los pacientes fue 66,3 por cada 100 personas al año y los factores asociados fueron la edad mayor a 65 años (que representaba un riesgo 2,8 veces mayor), la diabetes (con un riesgo 3,4 veces mayor) y la procedencia rural (con un riesgo 17,8 veces mayor); con respecto a este último, la magíster señala que no se había descrito antes en otros estudios.
Las mujeres presentaron un riesgo 3,6 veces mayor en comparación con los hombres y los niveles de hemoglobina se identificaron como un factor protector que disminuye el riesgo de presentar el evento casi en el 30 %.
Con respecto a los factores relacionados con la falla de los “accesos vasculares temporales”, se obtuvieron los niveles bajos de hemoglobina (con un riesgo 0,9 veces mayor), la hipertensión (con un riesgo 1,4 veces mayor) y los niveles altos de albumina (con un riesgo 1,2 veces mayor).
Tomar medidas preventivas
Los resultados de este estudio marcan un punto de partida desde el cual se pueden empezar a emplear medidas preventivas que lleven a reducir las fallas en los accesos vasculares de los pacientes con enfermedad renal crónica.
La magíster indica que “las decisiones que se tomen estarían basadas en datos e investigaciones centradas en la población colombiana, y la idea sería tomar medidas preventivas si ya se conocen los riesgos establecidos, como otras alternativas de tratamiento como puede ser la diálisis peritoneal. En caso de que esta no sea una opción viable, se puede optar por un seguimiento más cercano a los pacientes que le permita al médico estar alerta si un paciente tiene un riesgo más alto”.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

05 de julio de 2019
El uso de hormonas para el crecimiento de pollos destinados al consumo humano es un mito. Nunca se han utilizado ni se utilizarán porque no son necesarias; además, su costo las hace inviables, afirmó Pilar Castañeda, académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.
En México la carne de pollo es la más consumida: de 30 a 32 kilogramos por persona al año, debido principalmente a que es la más barata y accesible para la población.
“Su consumo es seguro, pues además de estar libre de hormonas, tiene bondades importantes para la dieta: carece de ‘marmoleo’ o grasa entre las fibras musculares, a diferencia del cerdo y la res; el pollo tiene la habilidad de depositar la grasa en la piel. Es fuente de fósforo, calcio, magnesio, vitamina B3, ácido fólico y hierro, entre otros nutrimentos; es proteína altamente digestible, por eso se recomienda a los enfermos”.
Nuestro país está ubicado en el top ten de los productores de carne de pollo y huevo del mundo, con el sexto y cuarto lugares, respectivamente. En América, sólo Brasil y Estados Unidos son más relevantes. Somos el consumidor número uno de huevo en el orbe, con una caja por persona al año: alrededor de 22 kilogramos.
La especialista explicó que uno de los factores que ha hecho que la avicultura crezca a ese nivel es la tecnificación. La de aves es la producción pecuaria que más tecnología emplea, tanto que es posible colocar vacunas a nivel embrionario con ayuda de robots.
La cría de pollos es “muy noble”, porque son animales “tremendamente eficientes” para convertir el grano en carne, y rápidamente ganar el peso que se requiere para su comercialización.
Hormonas, poco factibles
Castañeda, consejera del Instituto Nacional Avícola, acentuó que la principal razón para descartar el uso de hormonas en los pollos es la económica, “no son costeables”. Además, en un ciclo de vida largo de esta ave (10 semanas) no habría tiempo suficiente para que las hormonas tuvieran efecto, así que su uso no reportaría beneficio alguno.
No obstante, el mito de su uso continúa y no es fácil encontrar referencias al respecto, señaló Castañeda. En la década de los 50, en Europa hubo un problema de niños con precocidad en genitales. Después de una investigación se encontró dietilestilbestrol en la comida para bebés.
“Al parecer esa hormona se utilizaba en bovinos, pero actualmente está prohibida en nuestro país y en muchas otras naciones. Así pudo surgir la idea de que en todas las especies se utilizan, pero es mentira”.
Se han hecho experimentos consistentes en inyectar a diario, durante 49 días, hormonas de crecimiento a pollos, y no hubo beneficios; las aves pesaron lo mismo que las que no estaban inyectadas, aseguró.
Mejoramiento genético
En la década de 1950 un pollo alcanzaba el peso de mercado en 10 u 11 semanas, actualmente lo hace en siete, debido a varios factores, uno de ellos es el mejoramiento genético.
“En una población se eligen los mejores animales: a los que crecen más rápido con la alimentación y desarrollan mayor masa muscular se les cruza entre ellos”.
Luego se agregan animales que muestran características de otras poblaciones, hasta llegar a un nivel donde los padres heredan esas particulares a sus descendientes. Este mejoramiento ha sido desarrollado por más de 100 años, y con mucho tiempo y dinero se obtienen estirpes genéticas.
Pilar Castañeda reconoció que México tiene dependencia genética, pues las empresas compran en el extranjero parvadas progenitoras y reproductoras, que darán origen a los pollos de engorda.
La gente cree que el pollo que consumía hace 30 o 50 años es igual al de ahora, pero hoy expresan todo su potencial genético gracias a factores como la nutrición, un programa de medicina preventiva, instalaciones adecuadas y alejadas de zonas habitacionales, fábricas y otro tipo de explotaciones pecuarias, con bioseguridad y un ‘vacío sanitario’ (estricta limpieza).
En el Instituto Nacional Avícola participan expertos de 12 instituciones de docencia e investigación, médicos, ingenieros en alimentos, nutriólogos, veterinarios e ingenieros químicos, quienes se han dado a la tarea de informar que el uso de hormonas en pollo es falso, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-472/2019

04 de julio de 2019
En materia de salud sexual y reproductiva, Internet está inundada de datos y consejos rápidos que los jóvenes consultan como primera fuente de información para despejar sus dudas, sin tomar en cuenta que muchos de estos contenidos carecen de fundamento científico y teórico, alertó Nélida Padilla, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.
Con frecuencia acuden a los buscadores, páginas, blogs, redes sociales, incluso a algunas aplicaciones para buscar respuestas o sugerencias sobre temas que les inquietan, como prevención del embarazo, prácticas y preferencias sexuales, y uso del condón y otros métodos anticonceptivos.
“Sin embargo, en la mayoría de los casos se mal informan, y lo hemos constatado en el trabajo que hacemos en nuestros talleres de sexualidad en la FES, porque refieren información equivocada”.
Algunos canales en YouTube o páginas en Facebook ofrecen información que no siempre es adecuada. Por ejemplo, derivado de estas consultas los jóvenes plantean el uso de la pastilla de emergencia como método anticonceptivo, “esto significa que tienen información, pero no está integrada ni bien asimilada, por lo tanto no forma parte de sus herramientas cotidianas de afrontamiento ante situaciones de riesgo”, expuso.
Ellos buscan información, pero si se toman en cuenta los altos índices de embarazos no deseados en adolescentes y los casos de contagio de infecciones de transmisión sexual, deducimos que este conocimiento no garantiza que se protejan apropiadamente.
También buscan información con base en conocimientos que tienen desde secundaria o preparatoria, como el uso del condón, pero cuando van a los talleres se les pide que expliquen la forma de hacerlo y muchos no saben.
Otro tema que investigan en la red es cómo dar variedad y diversión a la vida erótica; instalan aplicaciones en sus celulares, pero son pocas y no están enfocadas a integrar herramientas para su cuidado y protección, enfatizó.
Al buscar información en Internet lo importante es que los jóvenes sepan qué páginas son las más adecuadas y a dónde recurrir si tienen problemas, insistió.
Al buscar información sobre su sexualidad o salud sexual es mejor verificar la fuente y quién valida los datos (un equipo multi e interdisciplinario o instituciones como la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, la Organización Mundial de la Salud, la Planned Parenthood o la Asociación Mundial de Sexología). También pueden acudir a un sexólogo o educador sexual, recomendó.
“Es necesario llegar a las nuevas generaciones por todos los medios, darles información que facilite su formación, la integración de sus conocimientos en materia de salud sexual, la vida en pareja, la maternidad o paternidad, dudas sobre orientación sexual”.
Estos temas deben naturalizarse para que dejen de ser tabú, y en la medida que esto suceda habrá mayor impacto en el descenso de las cifras de embarazo adolescente o infecciones de transmisión sexual, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-471/2019

BOGOTÁ D. C., 04 de julio de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Luisa Fernanda Prieto García, magíster en Fisioterapia del Deporte y la Actividad Física de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), evaluó el efecto terapéutico que tendría sobre el dolor anterior de rodilla combinar un programa de ejercicios de fortalecimiento para los grupos musculares del core, la cadera y la rodilla, en pacientes no deportistas con este síndrome.
El SPF también se conoce como “rodilla de corredor”, ya que afecta mayormente a este grupo poblacional. Se trata de una dolencia que aparece de manera repentina, en personas sedentarias. Afecta más a las mujeres porque al tener la pelvis más ancha, sus rodillas tienden a estar mal alienadas generando un desbalance muscular a este nivel.
Al respecto la magíster explica que “otros estudios han demostrado que las personas con SPF se benefician haciendo ejercicio, por lo que se deben fortalecer los músculos de la rodilla y la cadera, pero también hemos visto que la incidencia de lesiones en la extremidad inferior está directamente relacionada con la debilidad del core abdominal”. Por eso su propuesta es complementar el tratamiento con el fortalecimiento muscular de esta parte del cuerpo.
Con la asesoría del profesor Édgar Cortés Reyes, ella diseñó una rutina para evaluar el efecto de dos programas de fortalecimiento muscular en personas con el síndrome: en el grupo A se trabajaron ejercicios para core, cadera y rodilla, y en el B se hizo el programa convencional para cadera y rodilla. En personas entre los 15 y 40 años con diagnóstico clínico y con un nivel de actividad física entre leve y moderado se aplicó un trabajo de ocho semanas de intervención.
“El propósito era evaluar cómo podíamos disminuir el dolor y mejorar la calidad de vida de los pacientes, para lo cual, con la ayuda de otros fisioterapeutas, medimos los efectos de ambos programas e hicimos pruebas pre y posintervención”, comenta la investigadora.
Para medir el efecto de la intervención en el dolor y la calidad de vida de los pacientes se usó el test de Kujala, una herramienta de 13 preguntas que califican de 0 a 100 la percepción de dolor frente a actividades como subir y bajar escaleras, correr, permanecer mucho tiempo sentado o arrodillado.
“Además de evaluar el dolor y la funcionalidad medimos el dolor con la escala análoga visual, la fuerza de core, de glúteos y cuádriceps con pruebas específicas, la longitud de los músculos que están en la cadera, el ángulo Q (una medida que muestra cómo está alineado el fémur en relación con la patela y con la tibia) y medimos el balance unipodal con una prueba que se llama One Leg Stance”, detalla la magíster.
Entre los resultados obtenidos se identificó que cuando al tratamiento tradicional del síndrome se le incluyen ejercicios para fortalecer el core, la calidad de vida medida con el test de Kujala en estos pacientes aumenta, en especial por una importante reducción del dolor, con una diferencia estadísticamente significativa.
Respecto a la fuerza muscular de cadera y rodillas, medida con la prueba de sentadillas, no hubo una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos de tratamiento, pero sí la hubo en cada grupo, lo cual significa que todos aumentaron la fuerza muscular en caderas y rodillas como resultado del fortalecimiento para estos grupos musculares.
Este tipo de programas serían útiles no solo para reducir el dolor, sino para evitar eventuales procedimientos quirúrgicos, pues se asegura un adecuado equilibrio muscular en lo que los fisioterapeutas llaman “cadenas cinéticas”, en este caso incluyendo en forma integral trabajo de abdomen, cadera y rodillas.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

03 de julio de 2019
La educación es un factor de protección para las adolescentes. Entre más temprano abandonen la escuela, tienen mayores posibilidades de tener un embarazo, unirse, casarse o tener relaciones sexuales sin protección ni conocimiento sobre métodos anticonceptivos, afirmó Fabiola Pérez Baleón, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.
Las aulas son un espacio común que brinda sentido y orientación a la vida, más allá de lo que puedan aprender en conocimientos; ahí se inculcan figuras de autoridad y respeto que proporcionan un horizonte de posibilidades que va más allá del hogar. “La escuela es un elemento protector, por ello, la recomendación de políticas públicas es no dejar fuera a niños, adolescentes y jóvenes”, dijo.
Según la reciente Encuesta Nacional de los Factores Determinantes del Embarazo Adolescentes (ENFaDEA) 2017, que la misma Pérez Baleón encabeza, el panorama socioeconómico, caracterizado por escasas oportunidades laborales y educativas, las lleva a pensar que la maternidad es el proyecto de vida más viable: 38.1 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años tuvo un embarazo en la adolescencia; de ellas, 57.8 por ciento pertenecen a un estrato social bajo.
Aplicada a tres mil 380 mujeres de 20 a 24 años de edad (de julio a octubre de 2017), independientemente de que hayan vivido o no un embarazo durante su adolescencia (entre los 10 y los 19 años), la ENFaDEA buscó precisar los factores sociales, familiares y personales que llevan al embarazo de adolescentes.
La mayoría de las adolescentes embarazadas, de estratos pobres
Es el entorno de estas jóvenes es común encontrar mamás, hermanas y primas que tuvieron hijos antes de los 19 años de edad. “En México, gran parte de la población es de clase baja y muy baja, estamos en una pobreza económica que limita las oportunidades sociales y culturales; en ese sentido, la escuela brinda la posibilidad de ver un horizonte que va más allá de lo que ofrece el entorno social próximo”, enfatizó Pérez Baleón.
Mariana Lugo Arellano, coordinadora de la investigación cuantitativa, detalló que 38.1 por ciento de las encuestadas tuvo un embarazo en la adolescencia, y 2.1 por ciento pasó por este proceso entre los 10 y 14 años de edad (la edad más temprana fue a los 12 años). De las que tuvieron un embarazo, 57.8 por ciento pertenecen a un estrato social bajo, 34 por ciento a uno medio y 8.2 a un estrato alto.
“Hay muchos estereotipos y nociones de género que son impedimento para garantizar los derechos sexuales y reproductivos de esta población. Este contexto, combinado con percepciones e ideologías, genera que la maternidad sea el proyecto más viable y el más elegido por las mujeres”, reflexionó.
De las mujeres que se embarazaron en la adolescencia, 14.1 tenía la primaria o menos; 41.9 por ciento la secundaria; y 31.4 por ciento la educación en casa y en la escuela media superior. Ellas fueron las que recibieron menos información sobre sexualidad y prevención.
De acuerdo con la encuesta, 70.1 por ciento de las entrevistadas tuvo su primera relación sexual durante la adolescencia, y la mayoría manifiesta haberlo hecho por amor (60.6 por ciento) o curiosidad (20.8 por ciento).
De ellas, casi 40 por ciento no usó un método anticonceptivo en la primera relación, principalmente porque no planeaba tener relaciones sexuales y porque no pensó que podría embarazarse; el resultado: 54.4 por ciento de las que iniciaron su vida sexual en la adolescencia se convirtió en madre antes de los 20 años.
Boletín UNAM-DGCS-468/2019