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10 de julio de 2019

Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollaron un software que estimula la memoria de pacientes con Alzheimer para retardar el progreso de esta enfermedad, la cual afecta a casi 800 mil mexicanos, de acuerdo con cifras del sector salud y asociaciones que brindan apoyo a este sector de la población.

Heizmer es una plataforma integral con juegos y dinámicas que opera en equipos informáticos de escritorio, cuyo nivel de dificultad está determinado por el grado de enfermedad del paciente (leve, moderado o avanzado). Estimula las funciones cognitivas, al tiempo registra el avance del padecimiento y permite la ubicación del enfermo en tiempo real.

Los alumnos del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) No. 13 “Ricardo Flores Magón” coincidieron en que este prototipo integra en un sólo producto aplicaciones existentes en el mercado, como la localización y los juegos. “Juntamos los elementos, mejoramos la interfaz e implementamos un plan de capacitación para que los cuidadores de los pacientes aprendan a utilizar la plataforma”, señaló Laura de la Peña Aponte.

Mencionaron además que este programa informático aporta un mejor control sobre el avance de la enfermedad, porque incluye dinámicas personalizadas basadas en la información que el cuidador ingresa en la plataforma, tales como: nombres de familiares, actividades, experiencias y lugares significativos para la persona con Alzheimer.

A través de una agenda administrada mediante un GPS, se gestionan las actividades del paciente con la ayuda de un dispositivo móvil y un sistema de alarma en caso de que se extravíe. “Hay un menú para el control de las actividades del paciente, el cuidador agenda el lugar donde se llevan a cabo y si la persona sale del área, la plataforma envía un mensaje para indicar su ausencia; la información se puede consultar en tiempo real”, comentó la estudiante Daniela Enríquez Ballesteros.

Los alumnos de la carrera de Técnico en Informática afirmaron que este prototipo puede instalarse en hogares y clínicas especializadas en Alzheimer, porque el software es de fácil instalación y puede brindar servicio a más de un paciente.

En la elaboración del proyecto también participaron los estudiantes José López Blanco, Lesly Nequiz Ramírez y Casey Orihuela Navarrete. Los jóvenes politécnicos fueron asesorados por la profesora Graciela Sánchez Pérez y desarrollaron el prototipo como resultado de competencias adquiridas en las áreas científicas, tecnológicas, humanísticas, administrativas y de investigación.

Fuente: ipn.mx

MEDELLÍN, 09 de julio de 2019 — Agencia de Noticias UN-

El bioinsecticida fue creado por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín como una solución de manejo integrado de la “oruga negra” –nativa de regiones tropicales y subtropicales de América–, que en su etapa de larva puede causar daño significativo a los cultivos si no se controla de forma adecuada, según explica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Indica además que aunque el gusano cogollero –u oruga negra– prefiere el maíz, también puede alimentarse de más de 80 especies de plantas, incluyendo el arroz, la caña de azúcar y el algodón.

De ahí la necesidad de crear un producto inhibidor de la plaga, el cual se preparó a base de células de árbol de neem (Azadirachta indica), que proviene de zonas secas del sur y sureste de Asia y se introdujo al Caribe y a América.

Inicialmente el extracto elaborado por los investigadores es semisólido, pero cuando se le integran aditivos protectores y estabilizantes pasa a ser un producto líquido.

El profesor Fernando Orozco Sánchez, de la Escuela de Biociencias de la Facultad de Ciencias de la UNAL Sede Medellín y uno de los inventores, manifiesta que el bioinsecticida es innovador, pues lo que se encuentra en el mercado es una formulación a base de extractos de semillas de neem, pero “hasta ahora no se conocía una formulación obtenida a partir del cultivo de células vegetales, ni las etapas para producir y separar el ingrediente activo con fines insecticidas o antialimentarios para insectos”, destaca.

Producto innovador

Otra novedad del bioinsecticida son los aditivos para protegerlo de la luz y hacerlo más duradero. Su efectividad es comparable a la de insecticidas químicos comerciales y se probó en plantaciones en campo en la Estación Agraria de la Sede, Cotové (Santa Fe de Antioquia). Por su acción y aplicación no es tóxico para animales vertebrados o insectos benéficos como las abejas.

Además tiene la ventaja de que se puede producir en recintos cerrados, “así podemos abastecer mercados sin necesidad de expandir la frontera agrícola ni tumbar bosques o selvas para hacer otras plantaciones”, comenta el profesor Orozco.

Otra característica positiva es que en las aguas y en los suelos se degrada en menos de una semana, contrario a los productos químicos convencionales que realizan este proceso durante semanas o incluso meses y que pueden ser perjudiciales para la salud humana.

Comercialmente, después de realizar un estudio de prefactibilidad económica, se identificó que el nuevo producto está dentro del intervalo de precios de los insecticidas comerciales, que están entre 15 y 350 dólares el kilogramo, mientras el del bioinsecticida patentado oscilaría entre 70 y 320 dólares, según la formulación específica.

Para el académico, la patente es un logro significativo teniendo en cuenta el escaso presupuesto destinado en el país para investigación. También “es un ejercicio importante, un paso para seguir avanzando y una demostración de que en el país podemos desarrollar biotecnología que se podría extrapolar a otra gran cantidad de recursos naturales”.

Aunque se demostró la eficacia del extracto para el control del gusano cogollero, el bioinsecticida puede ser potencialmente útil para el control de otros insectos como mariposas plaga (lepidópteros), mosca blanca, minadores, trips, dragón amarillo y diversas plagas que atacan cítricos, tomate, café, papa, hortalizas, cereales o frutales.

Aporte al agro nacional

El proyecto de investigación para la elaboración del extracto comenzó en el 2000, y en 2015 se sometió a solicitud de patente, la cual fue otorgada recientemente con vigencia hasta mayo de 2036.

Los demás inventores son el profesor Rodrigo Alberto Hoyos Sánchez, de la Facultad de Ciencias Agrarias, y los ingenieros biológicos Anny Daniela Martínez Mira, Juan David López Taborda, Juan Carlos Oviedo Ramírez, Leidy Carolina Zuleta Castro, Santiago Benavides López y Andrés Vásquez Rivera.

Lida Tamayo, jefe de la División de Extensión de la Dirección de Investigación y Extensión de la Sede, manifiesta que “la Universidad está buscando un aliado comercial y técnico, pues aunque es claro que el producto tiene las propiedades se debe desarrollar para que llegue al mercado, y licenciarlo”.

Agrega que “lo importante de la patente es que se está generando desarrollo científico muy enfocado a lo que es la tendencia de productos que no atenten contra el medioambiente. Es importante tener esa consciencia”.

Según el profesor Orozco el trabajo no termina con la patente; el siguiente propósito es mejorar la formulación y el proceso, además de extrapolar la tecnología desarrollada para obtener extractos medicinales a partir de células de especies nativas de plantas colombianas.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

09 de julio de 2019

Especialistas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) realizan estudios en torno a los mecanismos de virulencia de la bacteria Salmonella con el propósito de entender cómo se regulan sus genes y, a partir de ello, buscar compuestos capaces de bloquear dicho proceso y evitar la infección por este microorganismo, considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los patógenos de alta prioridad de atención, debido a que varios aislados son resistentes a los antimicrobianos y ello incrementa el número de casos, algunos de los cuales pueden llegar a ser mortales.

El titular de la investigación multidisciplinaria que se realiza en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), José Antonio Ibarra García, señaló que uno de los mecanismos para encender o apagar los genes de virulencia incluye la unión de proteínas reguladoras al ácido desoxirribonucleico (ADN). “Nosotros estudiamos una proteína (regulador transcripcional) que favorece la expresión de la última porción de genes que promueven la invasión de la bacteria, ya que en la medida en que conozcamos cómo actúa podremos diseñar moléculas para que deje de funcionar y evitar la invasión a las células del intestino”, advirtió.

El investigador politécnico refirió que aunque a nivel mundial existen diversos trabajos sobre los mecanismos de virulencia, hasta el momento se desconocen algunos detalles sobre cómo ocurre este último paso en el proceso de regulación. Una de las claves para conseguirlo es impedir que haga su función el regulador transcripcional, es decir, al impedir que esta proteína reguladora se pegue al ADN y los genes no se expresen se evitará la infección.

El doctor Ibarra García destacó que conforme la investigación avanza se abren nuevas líneas, así que, como parte del proyecto se caracteriza bioquímicamente a la proteína transcripcional mutagenizándola, es decir, se disecciona para determinar cómo funciona cada parte y determinar cuál de ellas es la que tiene mayor relevancia para la activación de los genes y, por tanto, la infección. “Esto nos permitiría conocer a la proteína e inactivarla con compuestos sintéticos o naturales, así no se no se requerirá matar a la bacteria para impedir su virulencia”, detalló.

Indicó que la bacteria Salmonella es capaz de inducir que las células del intestino la ingieran y, una vez que entran a éstas, puede sobrevivir, multiplicarse y diseminarse a otras partes del cuerpo. El problema es que al estar expuesta a antibióticos la bacteria se selecciona de manera natural y obtiene resistencia a éstos. Por ello, es importante buscar alternativas para combatirlas. “En colaboración con el investigador de la ENCB, Joaquín Tamariz Mascarúa, trabajamos en la búsqueda de compuestos sintéticos capaces de inhibir la invasión de Salmonella”, dijo.

El investigador politécnico destacó que, además de las investigaciones genéticas, también realizan estudios sobre las estructuras (flagelos) que permiten a la bacteria nadar y moverse para infectar a las células. “Nuestro interés es desactivar el funcionamiento del flagelo y de ese modo paralizar a la bacteria para también evitar la invasión celular”, puntualizó.

Al respecto, señaló que en conjunto con la doctora Yolanda Gómez y Gómez, de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología (UPIBI), buscan aislar un principio activo proveniente de la jamaica, con la cual han comprobado que es capaz de impedir el nado de la bacteria y así evitar la infección. “Observamos que el principio activo no funciona en agua, así que necesitamos extraerlo con métodos químicos y más adelante incluso se podría agregar a alimentos que pudieran estar contaminados con Salmonella para evitar la infección”, agregó.

El integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel I comentó que por la complejidad de los estudios no se puede trabajar en forma aislada. También cuenta con la colaboración de los investigadores Paulina Estrada de los Santos, Graciela Castro Escarpulli, Lourdes Villa Tanaca y César Hugo Hernández, entre otros, todos ellos de la ENCB; además participan Víctor Bustamante, especialista del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Miguel de la Cruz, del “Centro Médico Nacional Siglo XXI”, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El doctor Ibarra García comentó que en época de calor los alimentos se descomponen con mayor facilidad que cuando la temperatura es menor y en esas condiciones las enterobacterias como Salmonella se multiplican con mayor facilidad, por lo que recomendó a la población extremar las medidas higiénicas con la finalidad de prevenir infecciones con esta bacteria en cualquiera de sus variedades. “Dentro de este género de bacteria la seriovariedad Typhi causa fiebre tifoidea, Paratyphi provoca fiebre paratifoidea y la Typhimurium y Enteritidis, entre muchas otras, ocasionan salmonelosis”, señaló.

Entre otras precauciones recomendó el lavado de manos después de ir al baño y antes de comer; consumir alimentos bien cocinados, ya que hay animales (principalmente aves y reptiles) que transmiten esta bacteria y a ellos no les causa daño, pero a los humanos sí; por ejemplo, si se corta pollo crudo se debe lavar inmediatamente el cuchillo y no ocuparlo para cortar otro alimento; evitar comer en la calle; lavar perfectamente los trastes y utensilios de cocina.

José Antonio Ibarra García precisó que por tratarse de un proyecto de investigación básica los resultados son a largo plazo, pero es fundamental sentar bien las bases para que esos resultados se traduzcan a investigación aplicada que beneficie a la sociedad. También remarcó la importancia de seguir apoyando este tipo de investigaciones.

Fuente: ipn.mx

09 de julio de 2019

El Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM cuanta con líneas de investigación sobre el análisis de incendios, hidrología, cambio climático, monitoreo del sargazo, alertas tempranas, temperatura del océano, corrientes marinas y sistema de catastro.

Para esos estudios echa mano de la geomática, la geografía del siglo XX, que conjunta el uso de herramientas y técnicas que ya existían, como la topografía, la geodesia, la percepción remota, los sistemas de información geográfica (SIG) y el análisis espacial, entre otras.

Esta disciplina, relativamente reciente, engloba las ciencias de la Tierra con la integración y aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), lo que posibilita la captura, procesamiento, análisis, interpretación, almacenamiento, modelización, aplicación y difusión de información digital geoespacial o localizada, aplicable en los ámbitos de la ingeniería, el territorio y la sociedad.

Con información estratificada, en la Universidad se hacen análisis elaborados de cambio climático, uso del suelo, cambio de vegetación, planes de desarrollo o catastro en zonas urbanas. “Tenemos un Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra (LANOT), que nos nutre de imágenes satelitales cada 10 minutos”, resaltó Ana Rosa Rosales Tapia, técnica académica del IGg.

Disciplina reciente

La geomática “sistematiza el uso de herramientas, que ahora se conjuntan y apoyan unas a otras para complementarse en estudios más integrales, vinculados con la ingeniería, geografía e informática”, explicó.

“Con ella se puede hacer cartografía en sistemas de información geográfica o apoyada de imágenes de satélite de percepción remota. Al amalgamar todas estas tecnologías se logran resultados más precisos”, dijo.

En el IGg la parte medular de la geomática se centra en el análisis de información espacialmente referenciada, es decir, ubicada en algún punto de la superficie terrestre.

“Muchas veces no hacemos solos el trabajos, alguien más realiza parte del análisis espacial o geográfico; otros programan los sistemas o hacen los levantamientos, luego se conjunta la información y hacemos análisis integrales”, expuso.

Para estudiar esta carrera, en la Facultad de Ingeniería de la UNAM se imparte la licenciatura en Ingeniería Geomática. En geografía se debe hacer un posgrado con orientación en esa área.

SIG, percepción remota y bases de datos

Una parte de la geomática son los sistemas de información geográfica, que antes eran mapas de un solo plano y ahora tienen varias capas de información.

“El sistema de información geográfica maneja capas base, temáticas, de diferentes puntos, áreas, pero se pueden analizar a la vez, quitar o poner. Tenemos información estratificada y al final un mapa, casi nunca impresos”, dijo.

“Con el Instituto de Ingeniería desarrollamos un sistema de monitoreo para sismos, de todas las estaciones de la Ciudad de México. Es una parte estratégica dedicada a la parte de planeación. En el país aún cuesta trabajo que se generalice el uso de estas tecnologías para la toma de decisiones”, reconoció.

Rosales ha organizado por 14 año consecutivo un Diplomado en Geomática. “Tenemos manejo de información geográfica, que es la información georrefrenciada, sistemas de información geográfica, que nos sirve para hacer cartografía, analizar cartografía existente e información nueva”.

También ahondan en la percepción remota, que profundiza en los tipos de plataformas, satélites, tipos de imágenes y la generación de productos a partir de imágenes de satélite.

“Tenemos levantamiento fotográfico con drones, que permite hacer levantamientos más específicos, el uso de GPS de precisión, infraestructura de datos espaciales”.

Al diplomado asisten estudiantes de licenciatura, profesionistas, trabajadores de dependencias de gobierno, personas que quieren hacer análisis de algún tipo, y consultores.

Boletín UNAM-DGCS-475/2019 

BOGOTÁ D. C., 05 de julio de 2019 — Agencia de Noticias UN-

El músico Germán Andrés Lesmes Velandia, magíster en Musicoterapia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), aplicó una propuesta comunitaria para promover las relaciones sociales entre los adultos mayores a partir de la construcción de recursos desde la música o del musicar.

El investigador buscaba un campo de la musicoterapia en el que pudiera aplicar su conocimiento mientras intervenía positivamente en esta población que cada vez es más representativa en todo el mundo. Según la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, se proyecta que en 2050 habrá 2.100 millones las personas con 60 años o más.

El magíster optó por la línea comunitaria, en la que se han incorporado estudios antropológicos que permiten entender qué son la comunidad y la cultura. El punto de partida para reconocer las necesidades de la población a intervenir en el proceso terapéutico fue la investigación acción participativa en musicoterapia.

“Conocí a las personas e hice entrevistas; así determiné que se debía realizar un trabajo con los habitantes de este lugar que se encontraban aislados y que por lo general no participaban en las actividades organizadas por el Centro de Protección Social Bosque Popular”, explica el investigador.

Ubicado en el barrio Luis María Fernández de la Localidad Engativá, dicho Centro ofrece sus servicios a cerca de 150 adultos mayores entre los 60 y los 100 años que ingresaron allí porque carecían de redes sociales o familiares de apoyo, dependencia moderada o severa (social, funcional, mental o física), o desamparo económico.

Durante dos meses el investigador desarrolló sesiones semanales en las que los residentes participaron en un espacio abierto, sin importar sus características y condiciones físicas o cognitivas; así generó un espacio de interacción desde la experiencia del hacer musical (musicking) para cantar y usar diferentes instrumentos según los gustos particulares.

Esta dinámica, junto a otras como cantar al aire libre y frente a sus compañeros, permitió que los residentes del Centro interactuaran: “cuando una persona cantaba una canción que le gustaba a otra se acordaban de una más y cantaban juntos, era algo muy espontáneo y musical” recuerda el magíster.

Conformación de una comunidad

La promoción de las relaciones sociales y del empoderamiento de los participantes se hizo evidente con la conformación de una pequeña comunidad en torno a la experiencia de hacer música, libre de prejuicios y conflictos.

“La musicoterapia comunitaria creó una pequeña sociedad que cantaba, tocaba, y que lo único que le interesaba para reunirse era eso, no hablar de nada más, no importaba si tenían dolores, penas, si su cuerpo estaba cansado o si estaban enfermos. Esto se volvió un ritual al que iban sagradamente”.

Los participantes se fueron apropiando de la actividad y del espacio. Por ejemplo, durante las sesiones cuatro a la siete se promovió la libre elección y uso de los instrumentos musicales, se dejó solos a los participantes al inicio de la sesión para improvisar libremente por largos periodos y algunos de ellos ya llegaban antes del llamado general, incluso mientras se adecuaba el espacio.

Tampoco se volvió a convocar por altavoz, poco a poco los mismos participantes organizaron sus grupos de actividades y sacaban los instrumentos musicales.

El magíster señala que “intencionalmente se propusieron ese tipo de situaciones para ver cómo se organizaban, si podían generar un liderazgo o si empezaban a relacionarse, a buscar ellos mismos cómo interactuar”.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co