
MEDELLÍN, 05 de noviembre de 2019 — Agencia de Noticias UN–
Las formulaciones que incluye la patente son polvo de aguacate y otro adicionado con componentes activos como minerales y vitaminas, y polvo de guacamole, útil para hoteles, casinos o restaurantes, aunque también se puede comercializar entre consumidores del común, en cantidades pequeñas en presentación de sobres.
Según el profesor Misael Cortés Rodríguez, del Departamento de Ingeniería Agrícola y Alimentos de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Medellín, después de realizar estudios de inteligencia competitiva –que indagan sobre los posibles usos y clientes potenciales– se identificó que el principal aprovechamiento de los productos se puede dar en el sector cosmético, por la cantidad de fábricas de champús o jabones, por ejemplo.
“En general, los productos se pueden utilizar en cualquier momento mediante disolución en agua, evitando tener que cortar y picar”, expresa el profesor Cortés.
Según el académico, del guacamole en polvo no hay referencias en el mundo, pero sí del polvo de aguacate, el cual se comercializa hoy especialmente en Nueva Zelanda, México y Brasil: “sin embargo lo que se consigue es un producto cuya matriz seca –en su mayor porcentaje– no está representada por el fruto sino por aditivos que ayudan a mejorar las propiedades del alimento”.
El propósito de los investigadores de la UNAL Sede Medellín fue estandarizar un proceso para garantizar uniformidad en los sólidos totales aportados por el fruto, estabilidad en el producto y control de fenómenos de pardeamiento, término referido a la coloración marrón que toman algunos alimentos.
Oro verde
El aguacate ha ganado posicionamiento en el mundo; según el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro), entre 2012 y 2013 los principales productores fueron México, República Dominicana, Indonesia, Colombia y Perú.
“Desde hace unos 15 años, cuando se empezó a hablar del ‘oro verde’, las importaciones del fruto se han incrementado para Colombia y son muchas las expectativas que hay al respecto. Sin embargo, aún hay mucho por divulgar en cuanto a generación de valor”, reflexiona el profesor Cortés.
En ese sentido, considera que la patente representa “un paso adelante con respecto a un producto que hoy tiene importancia internacional, pues además de que el aguacate es visto como un alimento funcional –especialmente por su contenido de ácidos grasos insaturados–, también existe la posibilidad de aumentar la competitividad”.
La patente otorgada por la SIC a la UNAL Medellín fue concedida en cotitularidad con HRA Uniquímica e Inversora Diavi SAS, y está vigente hasta 2036.
Además del profesor Cortés, el grupo de inventores lo integran: Fabio Augusto Padilla Reyes, Eliana María Estrada Mesa, Francy Stephanie Orrego Vargas, Jesús Humberto Gil González, Marilza Piedad Ruiz Ruiz y Alejandra María Marulanda Rodríguez.
Actualmente una empresa evalúa la viabilidad de explotar comercialmente el polvo de aguacate.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

05 de noviembre de 2019
La resistencia de las bacterias a los antibióticos es uno de los grandes problemas médicos del siglo XXI y podría significar un revés en la esperanza de vida humana en el futuro próximo, advirtió Pablo Vinuesa, investigador del Centro de Ciencias Genómicas (CCG) de la UNAM, campus Morelos.
La progresión de estos patógenos oportunistas es analizada sobre todo en aislados clínicos, pero la evolución de sus atributos ocurre en ambientes naturales, y mucho antes de que existieran los humanos, subrayó.
Por ello, Vinuesa estudia los mecanismos básicos y evolutivos de un grupo de bacterias altamente resistentes a los fármacos. Para entender esos procesos, integra microbiología, genómica y bioinformática.
En 2014, la Organización Mundial de la Salud publicó un reporte sobre el problema global de la resistencia de estos microorganismos a los antibióticos y concluyó que estamos en la era posantibióticos. “No es una fantasía apocalíptica el hecho de no contar ya con la eficacia de esas drogas, esenciales para contender con infecciones, operaciones, trasplantes, terapias contra cáncer y otros problemas de salud”, resaltó.
Bacterias resistentes
El experto y su equipo investigan cómo emergen estas bacterias de poblaciones en el ambiente, como sedimentos o columnas de agua de ríos; de esos entornos han obtenido algunas muy resistentes y de las más preocupantes.
Una vez colectadas, las muestras se aíslan en laboratorio, se cultivan y hacen análisis genéticos para identificar a qué género pertenecen; luego se determina su resistencia al enfrentarlas a distintos tipos de antibióticos.
El objetivo es entender cómo han evolucionado en ambientes naturales. Por ejemplo, deben sobrevivir a la predación por amebas, que son eucariontes unicelulares que comen bacterias, explicó.
“Las amebas pueden fagocitar, es decir, envuelven a la bacteria y la internalizan en una vesículas digestivas con proteínas que las degradan. La manera en que las bacterias resisten ese proceso no es clara, quizá de ahí emergen elementos sustanciales para su virulencia, que han ido refinando y forma parte de su desarrollo evolutivo”.
Si Vinuesa y su grupo descubren ese mecanismo, podría ser una diana para desarrollar una nueva generación de antibióticos; por ahora, trabajan aspectos mucho más básicos porque aún se sabe muy poco de estos organismos, reconoció.
Los científicos universitarios buscan géneros determinados de bacterias, sobre todo Gammaproteobacterias, que incluyen diversas especies de importancia médica, ecológica y científica.
El interés en este grupo es su capacidad innata de interaccionar con más bacterias y con células eucarióticas, desde unicelulares hasta plantas o humanos, no sólo como patógenos, sino también como simbiontes.
“Nos enfocamos en el género Stenotrophomonas, que en las últimas décadas han subido posiciones en el ranking de los patógenos oportunistas más peligrosos”.
Estas bacterias no son particularmente virulentas, pero en los hospitales las personas inmunosuprimidas (después de una operación, que tienen que estar con catéteres o están en cuidados intensivos) son susceptibles de ser colonizadas por microorganismos oportunistas.
“Es delicado infectarse después de un trasplante o algún otro proceso médico que implica el uso intensivo de antibióticos, pues muchas bacterias son panresistentes, es decir, resistentes a toda clase de antibióticos. Entonces pueden causar infecciones sistémicas, potencialmente mortales”, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-776/2019

04 de noviembre de 2019
La tenencia de un animal de compañía es benéfica para la salud de sus dueños, sobre todo si se trata de adultos mayores, pues les permite incorporar mejores esquemas de movimiento y tener una sensación de ocupación y bienestar general, lo que deriva en la activación de su sistema inmunológico y una respuesta más eficaz ante su posible medicación, afirmó Hugo Sánchez Castillo, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM.
En el caso de este segmento poblacional, lo más favorable es un perro de talla pequeña, que los mantenga a un ritmo de actividad adecuado a su edad. “Los gatos también suelen ser excelentes, aunque tengan patrones de conducta y formas de expresión de cariño y necesidades muy diferentes a los perros”, dijo.
Contra la depresión
Si una persona padece depresión, un perro puede ayudarla a enfrentar mejor este trastorno mental, incluso superarlo, pero es indispensable que haya un fuerte vínculo entre ambos, de lo contrario es poco probable que el animal contribuya, aclaró Sánchez Castillo.
Un individuo con depresión está limitado para experimentar placer (anhedonia) e interactuar con la gente, por lo que se retrae en sí mismo y es presa de una sensación de soledad y aislamiento, de sentimientos de culpa y pensamientos circulantes o repetitivos; entonces los animales de compañía pueden brindar una sensación de acompañamiento.
Los canes han desarrollado un gran apego a los humanos, pero esto no significa que los sacará de esa condición; es necesario que el afectado se someta a una terapia psicológica y, a veces también, a una farmacológica, aconsejó el universitario.
Estos animales también son adecuados para niños pequeños, pues les ayuda a adquirir regulación emocional y a interactuar de mejor manera con su entorno. “Pero no es recomendable darles especies frágiles como aves o roedores, pues debido a su falta de motricidad fina tienden a ser muy bruscos”.
Se debe considerar que los perros de razas grandes viven entre ocho y 10 años, los de razas pequeñas entre 15 y 17, y los gatos 20 años o más, agregó.
Peces
Los peces pueden inducir un estado de relajación, pero el responsable de su cuidado debe dedicar tiempo para interactuar contemplativamente con ellos. “No puedes meter la mano en la pecera para acariciarlos porque se espantan, pero sí verlos; entonces, al focalizar la atención en sus movimientos en el agua estaremos en condiciones de liberar pensamientos y alcanzar un estado de bienestar”, aseveró.
“Observarlos con atención puede estimular la producción de endorfinas y causar un efecto calmante, en especial en adultos mayores y gente en situación de soledad”, añadió.
Finalmente, Alberto Tejeda Perea, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ), refirió que según pruebas científicas, el contacto físico de una persona con su animal de compañía incide, en ambos, en la producción de endorfinas, que actúan como potentes analgésicos, estimulan los centros de placer y contribuyen a eliminar el estrés.
Boletín UNAM-DGCS-775/2019

PALMIRA, 04 de noviembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Así lo estableció la investigadora Nidia Johana Valdés Holguín, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien en su tesis revisó a profundidad estudios e investigaciones previas que demuestren los beneficios de usar la luz ultravioleta para proteger ciertos comestibles.
Los microorganismos como hongos y bacterias son los principales causantes del deterioro de las frutas y las hortalizas, pues atacan la piel, las hojas y los tallos ocasionando su descomposición.
Según algunos estudios, en países desarrollados las pérdidas de estos alimentos van del 20 al 50 %. “Las bacterias más comunes –como los géneros Erwinia y Pseudomonas– y varios hongos –como el Sclerotinia y Colletotrichum– afectan los tejidos del fruto, ocasionando daño en la materia prima”, apuntó la investigadora Valdés.
La industria, en su afán de encontrar un desinfectante efectivo, utiliza el cloro como la opción más adecuada, pero se ignora que el uso de este elemento químico implica un riesgo para el medioambiente, pues el vertimiento de aguas contaminadas con cloro es susceptible a la formación de compuestos potencialmente cancerígenos como los trihalometanos, generados por la reacción de la materia orgánica presente en el agua con el cloro.
En esa medida, la investigadora plantea como alternativa la luz ultravioleta, un método de desinfección que tiene gran capacidad de inhibir el crecimiento de patógenos dañinos, y además no altera las propiedades organolépticas ni ocasiona pérdidas nutricionales del alimento, y no genera desperdicios tóxicos para el medioambiente. Por el contrario, el cloro es un químico tóxico que deteriora progresivamente todo compuesto con el que entra en contacto, con mayor o menor rapidez.
Radiación ultramagnética
La luz ultravioleta es un tipo de radiación electromagnética cuyo nombre obedece a que su rango visual empieza desde longitudes de onda más cortas de la que los humanos identificamos como el color violeta, pues está por encima del espectro visible.
La literatura ha demostrado que la luz ultravioleta se puede utilizar como desinfectante porque su exposición genera incidencias nocivas en el ADN de diferentes microorganismos, que les impiden realizar funciones celulares vitales de reproducción. Se puede utilizar en la desinfección de agua, aire, superficies, frutas, hortalizas, materiales para envasado, farmacéutica, vinícola, electrónica, acuacultura, impresión, destilería, petroquímica y cosmética, entre otras aplicaciones.
Para llevar a cabo este proceso se utilizan equipos especializados que incorporan lámparas para la generación de radiación ultravioleta, como las de mercurio o las de microondas. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, el valor aproximado de un equipo de generación de luz ultravioleta es de 50.000 dólares, pero puede variar según la capacidad de la planta de desinfección.
Entre uno de los experimentos que se han realizado se destaca un estudio que evaluó los efectos de la luz ultravioleta en carambola (o fruta de estrella) mínimamente procesada. Las frutas se colocaron en una bandeja y se cubrieron con plástico por 21 días. Pasado este tiempo, en las frutas no tratadas se obtuvo como resultado la pérdida de peso, pH y sólidos, y además se observó que hubo un decaimiento de firmeza; en los frutos tratados con luz ultravioleta se retardó la descomposición de la carambola, lo que igualmente ocurrió con otros experimentos en berenjenas, piñas y mangos, entre otros.
“La luz ultravioleta es un desinfectante de alimentos que ofrece beneficios para la agroindustria y el medioambiente, pues, a diferencia de otros métodos de desinfección como el químico, no promueve la formación de productos mutagénicos ni cancerígenos y no deja sabores ni olores desagradables a las frutas y hortalizas”, apuntó la investigadora Valdés. Además, otras publicaciones han demostrado que gracias a esta radiación en el fruto se produce un mayor número de sustancias antioxidantes y un aum
En el país, según la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol), la producción de frutas y hortaliza aumentó a una tasa de crecimiento de 1,1 % anual, al pasar de 10,6 millones de toneladas en 2016 a 10,7 millones de toneladas en 2017, con más de 1 millón de hectáreas sembradas. Ante ese contexto, resultaría oportuno que las industrias consideren incorporar el uso de esta tecnología.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co/

04 de noviembre de 2019
Con una clara influencia en productores de Teziutlán, la Facultad de Ingeniería Agrohidráulica de la BUAP le apuesta no solo a la formación de recursos humanos, sino a la generación de conocimiento sustentado en la investigación científica que combina los saberes tradicionales con la transferencia tecnológica. De esta práctica nace LixiBUAP y LombriBUAP, productos que proporcionan nutrimentos al suelo y a los cultivos, en un esquema de sustentabilidad.
Estos desarrollos se basan en la técnica del lombricompostaje y se ofertan en sus presentaciones sólido y líquido. Se producen en esta unidad académica desde hace más de una década, lo que ha permitido que productores de la región de la Sierra Nororiental reduzcan el uso de fertilizantes en sus cultivos, además de elevar sus rendimientos.
El producto se ha probado en cultivos de aguacate, fresa, plátano, frambuesa, jitomate, lechuga, chile, plantas medicinales, aromáticas, árboles frutales, maíz y algunas leguminosas, entre otros.
Las lombrices, los intestinos de la tierra
Aristóteles en su obra Investigaciones sobre los animales destacó el papel que tiene la lombriz en la naturaleza, llamándola el intestino de la tierra por su movilidad dentro del suelo y por los beneficios evidentes que representa. Por ejemplo, este anélido es uno de los actores principales en el proceso de lombricompostaje.
La lombricomposta es, por lo tanto, un producto formado por las excretas o turrículos que se generan de la digestión natural de las lombrices composteadoras. Es un producto estabilizado -sin lombrices-, con un pH neutro que se encuentra libre de patógenos, pesticidas y metales pesados. Tiene un olor a tierra fresca y su coloración es casi negra, con ligereza y porosidad.
El método, una alternativa que debe ser más explotada para evitar el uso de fertilizantes y productos químicos en los cultivos, conlleva a la introducción de lombrices, que pueden ser Lumbricus rubellus o también la llamada “lombriz californiana” (Eisenia foetida) en canales de tierra, donde serán alimentadas por residuos de comida u otros desechos orgánicos como diferentes tipos de estiércol.
El producto final que se obtiene proporciona a los suelos permeabilidad tanto para el aire como para el líquido, aumenta la retención de agua y la capacidad de almacenar y liberar nutrientes requeridos por las plantas, además de que presenta una alta carga microbiana benéfica, entre otras ventajas.
LixiBUAP y LombriBUAP, un paquete tecnológico
Respecto al trabajo que se realiza en la Facultad de Ingeniería Agrohidráulica, su director Armando Ibáñez Martínez señaló que con más de una década de experimentación han logrado generar un paquete tecnológico que se sustenta en la generación y tratamiento de la excreta de borregos a través del lombricompostaje.
Las excretas que utilizan para el producto son recolectadas del Campo Experimental “Ocota” de la BUAP, ubicado en el municipio de Tlalauquitepec, donde se tienen 3 hectáreas y medias de plantación para diferentes clases de forrajes que son utilizados tras un proceso de secado o en alimentación directa, para alimentar a unos 70 borregos, además de conejos y aves. En este espacio, los estudiantes de Ingeniería Agronómica y Zootecnia además realizan prácticas de forma directa con los animales.
“Se producen unos 350 kilos de estiércol ovino diariamente. De esta forma se aprovechan las excretas, las cuales se trasladan al campus en San Juan Acateno, Teziutlán, a fin de ser procesadas para obtener lombricomposta, un proyecto en el que se involucran estudiantes de los programas educativos de esta facultad”, añadió el doctor Ibáñez Martínez.
En cuanto a las propiedades de este desecho, Ibáñez Martínez destacó que contienen hasta 20 por ciento de nitrógeno, lo que facilita el desarrollo vegetativo y floral, sobre todo en las primeras etapas. También están provistos de fósforo y potasio, elementos que sirven para el desarrollo de las raíces.
La utilización de estos productos, dijo, permite un desarrollo vigoroso del cultivo, además de que es menos propenso a las plagas y enfermedades. Esta composta también ayuda a mejorar la estructura del suelo.
“Este tipo de compostas ayuda a la estructura y nutrición del suelo y los beneficios se vienen en cascada por el desarrollo radicular de las plantas, nutrición de hojas, tallos, flores y frutos, y eso le permite tener a la planta mejor vigor y menos plagas. Es un sistema que aprovechamos porque este proceso permite abrir otras líneas de investigación, ya que se aplican la lombricomposta y los lixiviados en otros cultivos”.
El proceso para obtener el producto final
Para detallar el procedimiento, el doctor Refugio Tobar Reyes, académico e investigador de esta unidad académica, detalló que una vez recolectado el estiércol se le da un tratamiento de aireación para bajar la temperatura del desecho y para que pierdan agresividad sus componentes, lo que reduce el mal olor.
Posteriormente se añaden a las camas de lombricultivo, donde se encuentran una clase de poliquetos muy estables por sus hábitos sedentarios. Ahí se desmenuza el desecho para que puedan degradarlo como alimento. Asimismo, sus desechos tras deglutir se van depositando en el fondo de las camas, las cuales permanecen húmedas mediante un sistema de riego por micro aspersión.
“Con el agua obtienen energía para hacer vivir su organismo y transformen el excremento a una materia tres veces más rica en nutrientes, minerales y bacterias, ya que existen una serie de reguladores de crecimiento que se van a depositar en ese espacio de cama de lombricomposta”.
El doctor Tobar Reyes mencionó además la instalación de recolectores por gravedad de fluidos que provienen de las camas de lombricompostaje, a fin de almacenar los lixiviados que se generan y a los cuales se les evapora la mayor cantidad de agua para mantener un concentrado del nutriente, rico en minerales y biocompuestos.
Como parte final, explicó el maestro Fabiel Vázquez Cruz, quien colabora en este proyecto, se añade microbiología de la localidad y otros minerales, previamente analizados en el laboratorio de esta facultad, para que el espectro de nutrición de este biofertilizante sea más amplio. LixiBUAP y LombriBUAP llegan de esta forma a manos de los productores agrícolas para su aplicación de forma segura y económica.
La Facultad de Agrohidráulica cumple así con su encomienda de formar a sus egresados para influir en los procesos productivos, pero también para aportar de manera activa en el desarrollo económico de la zona, además de procurar la gestión sustentable del campo.
Fuente: buap.mx