
26 de octubre de 2019
El nuevo etiquetado frontal en alimentos y bebidas preenvasados no será medida suficiente para enfrentar el sobrepeso, obesidad y diabetes en el país, pues son problemas complejos y multifactoriales, afirmó Carlos Labastida Villegas, director del Programa Universitario de Alimentos (PUAL) de la UNAM.
Todas las partes involucradas en la cadena alimenticia deben trabajar para buscar una solución, aseveró Laura Beatriz Montes de Oca Barrera, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS).
El etiquetado es sólo un elemento dentro de la fase de consumo, pero hay otros que demandan atención. Se deben tomar decisiones en distintos ámbitos y niveles, como promover la salud alimentaria en las escuelas, impulsar programas en contra de la vida sedentaria y revisar los mecanismos publicitarios que favorecen la compra de alimentos y bebidas preenvasados, dijo Labastida Villegas.
También es necesario involucrar más a la sociedad en la toma de decisiones de consumo, pues “finalmente cada individuo decide qué comer o beber”.
El director del PUAL subrayó que aspectos como la producción, poscosecha, distribución, y transporte hacia los centros de venta y consumo, reclaman el establecimiento urgente de una política alimentaria nacional, integral y coordinada.
Refirió que en nuestro país se mantiene en estado de emergencia epidemiológica con relación a estos padecimientos, pues según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, siete de cada 10 adultos tienen sobrepeso u obesidad, así como tres de cada 10 niños y cuatro de cada 10 adolescentes.
Ambientes obesogénicos
Laura Beatriz Montes de Oca Barrera resaltó que esta problemática sólo ha sido enfrentada desde una óptica económica, y no de salud pública.
“Los gobernantes deberán asumir el costo político de implementar medidas regulatorias efectivas para transformar los ambientes obesogénicos en saludables”, dijo al dictar la conferencia, "Regulación de comida chatarra en México: ¿gobernanza o simulación?".
En tanto, los empresarios deberán responsabilizarse del costo económico al “cambiar una receta basada en la lógica de la competencia y la ganancia ilimitada”.
A su vez, los consumidores deben informarse responsablemente y adquirir productos que no dañen su salud. “Todas las partes involucradas deben trabajar para construir soluciones que favorezcan a todos”, insistió.
Etiquetas claras
Labastida Villegas destacó que el exceso de calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio tienen gran impacto en el sobrepeso y la obesidad. El sodio, por sí solo, incide en problemas de hipertensión arterial, que pueden causar trastornos cardiovasculares.
Si determinados productos o bebidas son altos en esos elementos, unos sellos dispuestos al frente de los envases se lo informarán al consumidor de manera sencilla y directa. “De esta manera, será consciente de que el consumo más o menos constante le puede ocasionar, a la larga, problemas de salud, y así decidir si los compra o no, sin necesidad de hacer un análisis detallado de los gramos de cada nutrimento que contiene”, explicó.
El universitario reiteró que no es suficiente hacer más comprensible la información del etiquetado, “hay que promover la salud alimentaria en las escuelas por medio de la divulgación del llamado plato del bien comer, impulsar la actividad física, disminuir el tamaño de las porciones, revisar los mecanismos publicitarios que favorecen la compra de alimentos y bebidas preenvasados, e involucrar más a la sociedad en su conjunto y a cada individuo en particular”.
Estas medidas están orientadas a alcanzar la salud de la población, con especial atención en la niñez y la adolescencia, finalizó.
Boletín UNAM-DGCS-754/2019

BOGOTÁ D. C., 24 de octubre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Cada figura hecha en origami –técnica también conocida como papiroplexia– es un arquetipo de enseñanza en términos psicológicos, antropológicos, corporales, políticos y sociales, que fomenta la lecto-escritura.
De esta manera, el origami se constituye en un método lúdico emocional que incentiva las habilidades motrices, de atención, concentración, imaginación, capacidad de observación y refuerza la autoestima de los estudiantes de primaria, ya que una vez el niño se da cuenta de que es capaz de crear algo con sus propias manos y quiere seguir aprendiendo y probando.
Para fortalecer los procesos de lectura y escritura de alrededor de 34 niños de grado cuarto de básica primaria de la sede Antonio Nariño del Instituto Educativo Camilo Torres Restrepo (IECTR), ubicado en el caso urbano del municipio de Aguazul, en el departamento del Casanare, la investigadora Mery Yaneth Torres Franco, magíster en Educación, realizó talleres de origami como medio de estimulación y de expresión artística para la creación de cuentos y relatos cortos.
“Creo que construir imágenes con papel es un estímulo lúdico, creativo, afectivo y colaborativo, que le abre a los niños, víctimas de problemas económicos, afectivos y familiares, un escenario ideal para desarrollar habilidades en torno a la lectura y la escritura”, señala la magíster.
En su opinión, el origami desarrolla otros saberes como las ciencias naturales, expresadas en paisajes y animales que se representan mediante el dibujo o los dobleces del papel.
Durante los talleres, la figura del pez incentivó la creación de relatos escritos asociados con las ciencias naturales y el cuidado de los ecosistemas; la figura de la casa sirvió para hablar de la evolución que han tenido los hogares, y la de la paloma de la paz se trabajó en el marco del Día de la Paz y la Reconciliación, una fecha importante para ser analizada por los estudiantes en un territorio como Aguazul, golpeado por el conflicto interno armado.
Más allá de las matemáticas
Si bien el origami ha sido utilizado para incentivar la enseñanza de las matemáticas, y en especial de la geometría –por la necesidad de doblar el papel y observar el número de lados, vértices y ángulos–, en el campo de la literatura y la escritura de textos no ha sido explorado.
Por eso, parte del proceso para incentivar el desarrollo de habilidades comunicativas en los niños se basó en construir figuras, describirlas de forma oral, y después redactar un texto.
“Los estudiantes llegan al grado 5° sin desarrollar suficientes habilidades comunicativas, necesarias para su desempeño académico y el desarrollo de sus competencias”, puntualiza la investigadora, quien para orientar a los profesores creó la cartilla didáctica “El origami, una puerta hacia la escritura”, en la que explica cómo esta técnica se convierte en una herramienta útil para la enseñanza de la literatura y el papel del educador como guía en ese proceso artístico que incluye la interpretación de moralejas y metáforas.
El niño que crea un origami ha sido capaz de seguir instrucciones, sentir, dibujar, doblar, imaginar cada paso, cada acción que realiza para leer su entorno, y las relaciones que la imagen le suscita. Así mismo, es capaz de narrar, explicar, la elaboración de su imagen de papel y, a través de un texto, expresar lo creado para que otras personas participen de su experiencia de vida.
“A muchos de los estudiantes se les veía llegar al colegio con pereza, desgano, pálidos o trasnochados, muestra de que solo iban por cumplir con la asistencia. La lúdica de esta técnica artística le proporciona al niño una convivencia agradable, estimulante, haciéndole olvidar, durante el tiempo escolar, el peso social que lleva encima”, puntualiza la magíster en educación.
Cuando el niño elabora una figura, inventa una gran herramienta para hacer sus propios monólogos, expresarse en grupos y escribir relatos según sus conocimientos previos y los adquiridos en aula, que enriquece con los de sus compañeros.
La enseñanza del origami, además de ser una técnica económica, fomentó la paciencia y la atención de los estudiantes en el aula de clases.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 23 de octubre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Ese fue el hallazgo de Jenny Carolina Gachetá, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien trabajó durante un año con más de 120 productores de leche de la zona veredal de Potrero Largo en este municipio de la Sabana de Bogotá.
En esta zona, la investigadora identificó problemáticas puntuales como: suelos ácidos, bajas producciones en pasto por metro cuadrado, pastos de baja calidad que no favorecían la buena alimentación de los animales –lo que disminuía la rentabilidad del negocio–, y desinterés en el cultivo de pasto, por lo cual no existe un manejo de suelos.
Para resolver las problemáticas, se implementó un modelo estadístico denominado “diseño de bloques completos al azar”, en el que se pusieron a prueba cuatro niveles de fertilización orgánica y química sobre la producción y calidad de los pastos de cuatro fincas.
El primero se realizó con 100 % de fertilizantes químicos; el segundo con 50 % de químicos y 50 % orgánicos; el tercero 75 % de químicos y 25 % de orgánicos, y el cuarto se hizo sin ninguna clase de fertilizante. Este último, denominado tratamiento control o cero, era el que antes de la investigación predominaba en la zona.
Cada uno de los modelos se evaluó por cerca de 50 días, tiempo de duración del ciclo del pasto, cuyas especies predominantes en las fincas estudiadas corresponden a 80 % de Kikuyo y 20 % de otras distribuidas en raigrás, azul orchoro, falsa poa, tréboles y alfalfa.
“No se puede alimentar a un animal solo con un tipo de pasto, se recomienda combinar en un mismo terreno 70 % de gramíneas –como kikuyo, raigrás, azul orchoro– y 30 % de leguminosas como alfalfa, tréboles y loto, las cuales suplementan la proteína que no tienen las gramineas”, recomienda la investigadora Gachetá, quien reconoce que al aumentar la calidad del pasto usando 50 % de fertilizantes químicos y 50 % orgánicos se incrementó la proteína, la grasa y los sólidos totales de la leche.
La idea de observar el efecto de cuatro niveles de fertilización orgánica y química sobre la producción y calidad de pastos en Guatavita le permitió a la investigadora generar un sistema de manejo del suelo y de las pasturas como cultivo, que sirvió para identificar las deficiencias y tratar de corregirlas. Además les demostró a los productores de leche que se puede combinar la fertilización química y orgánica disminuyendo la contaminación por exceso de nitrógeno.
“El objetivo de mi tesis de maestría fue que los productores se dieran cuenta de que sí es posible reemplazar una parte de la fertilización química y de que existen opciones de manejo que les generan mayores rendimientos del pasto y reducen los costos de alimentación de animales, porque cuando estos no se alimentan bien se debe acudir al concentrado, lo que resultaba más caro”, puntualiza la magíster Gachetá, especialista en suelos y aguas.
Los productores de leche de Guatativa puedieron hacer sus propios fertilizantes orgánicos derivados del compostaje y de los excrementos del ganado sin afectar la calidad de la producción y el rendimiento de los pastos. Asimismo mejoraron el uso de los fertilizantes químicos como sulfato de amonio o nitrogenados de baja eficiencia, que antes no se utilizaban de forma correcta.
El modelo implementado en Guatativa ha sido fácilmente replicable en otros municipios de la Sabana como Sesquilé, en el cual existe una cartilla para productores, elaborada por la misma investigadora, sobre las prácticas de producción limpia para mejorar la calidad de los pastos y de la leche en pequeños productores ganaderos. En proceso de publicación también se encuentran tres cartillas con el mismo modelo en San Vicente del Caguán (Caquetá).
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

PALMIRA, 24 de octubre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
En los otros tratamientos con canela el peso no pasó de 1,57 g, e incluso en el tratamiento testigo sin la aplicación de fungicida ni antifúngico (canela o tomillo) alguno, todas las moscas murieron, resultado esperado porque no tenían cómo afrontar al microorganismo.
La mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) se utiliza como alimento vivo que aporta proteína en la alimentación de peces, aves, reptiles y anfibios. Se requieren entre 500 a 600 g por mes de moscas vivas y 4 kg de sustrato de larvas al mes para alimentar óptimamente entre 260 y 300 ranas o peces.
Durante el cultivo de este insecto, el alimento que consumen es propicio para que algunos hongos colonicen su ambiente y disminuyan su producción.
Elizabeth Mora Ríos, candidata a magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, explicó que en su investigación evaluó el poder antifúngico de dos tratamientos con micropolvos de plantas aromáticas. Normalmente se utilizan fungicidas comerciales como nistatina o ácido propiónico, que pueden generar efectos no deseados en la producción de la mosca.
El uso de antifúngicos comerciales en la crianza de insectos podría no solo disminuir la producción, sino generar cambios en el ciclo de vida de las especies, residuos en el alimento que será consumido por otros animales, por lo cual se requieren antifúngicos alternos.
Para el estudio se tomó como base una dieta antes evaluada para la alimentación de la mosca de la fruta, compuesta de macerado de banano, harina de trigo, avena y leche en polvo. La dieta se mezcló con micropolvos de tomillo y canela en tres dosis diferentes de inclusión en 70 g de alimento. En total fueron ocho tratamientos: tres con canela, tres con tomillo, uno con fungicida comercial (nistatina) y el último sin aplicar nada en la dieta.
A los ocho tratamientos, distribuidos en 128 recipientes, se inocularon microorganismos (un hongo llamado Aspergillus) que compite con la mosca para determinar quién sobrevive. Una vez las dietas se inocularon con los hongos, las moscas se introdujeron en los recipientes y se garantizaron los parámetros ambientales necesarios para la supervivencia de los individuos: temperatura entre 24-26 °C y humedad relativa de 55 %.
Durante el experimento, que se mantuvo durante 30 días, el tomillo presentó valores similares al fungicida comercial en el control del hongo Aspergillus, lo que mostró un crecimiento mínimo de los hongos sin daños significativos en el cultivo de moscas.
La necesidad de incluir antifúngicos alternativos a la dieta de los insectos nace de la contaminación con hongos en las cámaras de propagación de los sustratos para producción de la mosca Drosophila melanogaster. Con base en estos hallazgos, en el Laboratorio de Acuicultura con Énfasis en Peces Ornamentales de la UNAL Sede Palmira se realizó el montaje del experimento antes descrito.
“Los ataques de hongos contaminantes a los sistemas de producción han logrado agresiones tan severas que han originado pérdidas de incluso hasta el 90 % en las unidades de producción”, explica la investigadora Mora.
El diagnóstico inicial de incidencia de hongos contaminantes llega a ser hasta del 50 % en las unidades de producción contaminadas si no son tratadas con un producto comercial.
Seguridad alimentaria
La mosca de la fruta –nombre común que obedece a que se alimenta de frutas en proceso de fermentación como manzanas, naranjas y bananos– es una especie de insecto que se puede criar, transformando los desechos orgánicos en alimentos ricos en proteína.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomienda los sistemas de producción de insecto, o producción de proteína de origen alternativo, ya que permitirían reemplazar algunos ingredientes costosos en la alimentación animal, que atentan contra la biodiversidad de las especies y tienen un impacto mayor en la contaminación mundial, como es el caso de los granos y la harina de pescado, utilizados para alimentar animales domésticos.
“El establecimiento de sistemas de producción de insectos, especialmente de moscas, en zoocriaderos, centros de conservación y zoológicos, se ha convertido en una actividad de rutina, por tratarse de un insecto cosmopolita en las formulaciones nutricionales de animales silvestres”, argumenta la investigadora Elizabeth Mora.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

23 de octubre de 2019
Ser médico es un privilegio porque se hace algo en favor de quien lo requiere, pero en México es necesario redistribuir a estos profesionales en donde hagan falta, pues están concentrados en las grandes ciudades, incluso trabajando en consultorios anexos a las farmacias, mientras que en pequeñas poblaciones alejadas carecen de sus servicios, afirmó Rubén Argüero Sánchez.
El académico de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM y responsable del primer trasplante de corazón en nuestro país resaltó que una preocupación del médico y del profesor universitario en el área es “ser congruentes con lo que hacemos y lo que decimos”, además de ser ejemplo para las futuras generaciones.
En el marco del Día del Médico, que en nuestro país se conmemora el 23 de octubre, el cirujano cardiotorácico dijo que promover la salud, prevenir enfermedades, hacer diagnósticos oportunos, tratamientos eficaces y rehabilitación, son algunos objetivos de la medicina.
No obstante, reconoció la necesidad de tener mayor equilibrio entre los médicos generales y familiares con los especializados, así como dar énfasis a áreas como nefrología y medicina interna, pues son las que más se requieren en México. La alta especialización de los médicos mexicanos es un problema, pues no coincide con nuestras demandas, remarcó.
Tecnología, uso y abuso
Argüero Sánchez expuso que la diferencia entre el médico de antaño y el actual es que “antes nos interesaba más lo que llamamos medicina francesa, que implica interrogar al paciente, prestarle atención, imaginar su diagnóstico, y con base en eso solicitar los estudios de gabinete”.
Aunque la tecnología en medicina ha servido para tener diagnósticos más precisos, ha deslumbrado a los médicos más jóvenes, que ordenan muchos estudios especializados antes de evaluar al paciente.
“Los estudios diagnósticos, especialmente de imagenología, deben servir para confirmar un supuesto diagnóstico o para cambiarlo, así como el tratamiento. Son estudios caros y muy especializados, así que deben ordenarse solamente cuando se necesitan”, opinó.
No se debe abusar de la tecnología médica, pues no siempre es inocua y puede tener efectos adversos en el paciente. “Lo ideal es usar más el criterio clínico antes de invertir en estudios muy sofisticados”.
Respecto a la medicina del siglo XXI, señaló que los objetivos no han cambiado respecto a los últimos dos siglos. “Solamente que ahora contamos con más tecnología e información, pero lo importante es tener siempre como primera consideración al paciente”.
Facultad de Medicina
La de Medicina es una de las facultades más demandadas por los aspirantes a la UNAM. De acuerdo con datos proporcionados por la Secretaría de Servicios Escolares de esta entidad, cada año ingresan en promedio mil 570 alumnos.
Una preocupación de la FM es que de sus aulas egresen médicos con las competencias y conocimientos básicos que requiere el país, aplicables a nuestro medio, consideró Argüero.
La efeméride
Desde 1937, el 23 de octubre se celebra en México el Día del Médico, que coincide con la creación del Establecimiento de Ciencias Médicas, en 1833, logrado por decreto del presidente Valentín Gómez Farías y antecedente de la actual Facultad de Medicina de esta casa de estudios.
En otros países, el Día del Médico se celebra el 3 de diciembre para conmemorar el natalicio del médico cubano Juan Carlos Finlay, quien investigó la fiebre amarilla.
Boletín UNAM-DGCS-743/2019