
10 de abril de 2020
La aparición o reaparición de enfermedades infecciosas como el sarampión, influenza y COVID-19 implican grandes retos para la comunidad científica en el mundo y la población en general; pues son muestra de que los malos hábitos de la humanidad se han normalizado en la vida moderna y “están cobrando factura”, afirmó Elvia Manuela Gallegos Neyra, investigadora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.
Ejemplo de ello son las campañas antivacunas, que se han extendido últimamente y favorecen la aparición de enfermedades que ya habían sido controladas en nuestro país, como el sarampión, resaltó.
En ocasión del Día Mundial de la Salud que se conmemora este 7 de abril, la universitaria consideró que el surgimiento de nuevas enfermedades se relaciona con fenómenos como el cambio climático, la sobrepoblación, y la invasión humana a nuevos hábitats.
“Estos factores favorecen la dispersión de vectores y hambrunas, que pueden llevar a consumir alimentos que antes no eran parte de nuestra dieta y así propiciar nuevas afecciones, algunas de ellas transmisibles entre especies animales”, detalló Gallegos Neyra.
“A esa situación se aúna la actitud negativa, el miedo y la desinformación”. Por ello, resulta muy importante consultar fuentes oficiales como la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, la Secretaria de Salud y la UNAM, que ofrecen datos serios y confiables”.
El Día Mundial de la Salud se instauró el 7 de abril de 1948 para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y este año está dedicado por el organismo internacional a la cobertura sanitaria universal.
En el marco de esta conmemoración, dijo Gallegos Neyra, aún tenemos lecciones importantes por aprender y debemos hacer conciencia del estilo de vida que llevamos.
Boletín UNAM-DGCS-305\2020

10 de abril de 2020
Las redes sociales, en particular Facebook, detonan la polarización de la opinión pública; si bien es cierto que los juicios y valoraciones entre la población siempre han estado divididos, en esta plataforma se externan, concentran y organizan en mayor medida, afirmó Luis Ángel Hurtado Razo, profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.
Facebook está entre los cinco sitios web de mayor acceso en el mundo, y entre los mexicanos; además, por su éxito y adhesión, se le considera la plataforma de mayor influencia directa en la política, cultura y opinión pública. Aquí los discursos de odio o racistas cobran fuerza, pues son un nicho para individuos con este tipo de ideologías, resaltó.
Ser la red con mayor polarización “es revelador, pues inicialmente se pensó como un espacio de entretenimiento, para estar en armonía y en comunicación con nuestras amistades; pero vemos que también es un medio en el que la sociedad se concentra y externa discursos desde diferentes perspectivas”.
Red polémica
Facebook es la red social más usada por los mexicanos; de acuerdo con datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones, en nuestro país existen alrededor de 83 millones de personas con acceso a Internet, y de ellas 99 por ciento tiene una cuenta, “es lógico que en esta plataforma radique el debate y la polarización”, explicó.
Al referirse a los resultados del estudio ¿Cómo polarizan en las redes sociales los mexicanos?, Hurtado Razo indicó que estas plataformas han abierto espacios para hablar de temas que no abordaban los medios de comunicación tradicionales, como el medio ambiente, los derechos de los animales y las garantías individuales de las mujeres.
Para el estudio –elaborado por la consultoría Comunicación Política Aplicada, en la que participa el académico universitario–, se aplicaron cuestionarios individuales directos a 518 personas con acceso a Internet, usuarios frecuentes de más de tres redes sociodigitales.
El 99.22 por ciento dijo utilizar Facebook; 87.50 por ciento WhatsApp; 49.22 Instagram; 46.09 Twitter; y 56.25 por ciento prefieren YouTube. En el rango de edad, la mayoría fue de 41 a 50 años (20.31 por ciento); seguido del grupo de 21 a 30 años (19.53) y de 31 a 40 años (14.06).
“El estudio concentró a más adultos jóvenes, de los cuales 31.25 por ciento dijo tener estudios de posgrado, 53 por ciento licenciatura, 14.06 por ciento bachillerato y 0.78 por ciento educación básica. El 63 por ciento de los entrevistados fueron mujeres”.
Asimismo, destacó que del total de encuestados (96.88 por ciento se conecta a Internet desde un teléfono móvil), 57 por ciento utilizan Facebook, 22.66 por ciento WhatsApp, 10.94 Instagram; 5.57 Twitter y 3.91 por ciento YouTube.
Pero Facebook también tiene la capacidad de generar distintos estados de ánimo entre sus usuarios: el 38.28 por ciento comentó que les brinda felicidad; 39.06 por ciento, tristeza; 45.31, preocupación; 56.25, enojo; 42.97, ansiedad; y 48.44 por ciento, frustración.
En cuanto a la polarización, 53.91 por ciento consideró que Facebook es la red social que la genera en mayor proporción, seguida de WhatsApp, con 34.38.
“Preguntamos qué temas causan más molestia, y 75 por ciento dijo que la política; con respecto a la información más desagradable, 19 por ciento dijo las noticias falsas, y en cuanto a quienes provocan mayor enojo, 60 por ciento respondió que los políticos, seguido de los partidos políticos, con 59 por ciento”.
Con estos resultados, se determinó que Facebook es la red sociodigital que controla los flujos informativo, emotivo y de comunicación en México, “nunca pensamos que tuviera tanto poder en la actualidad”.
Si a este poder se suma la desinformación y los discursos de odio, la situación se convierte en una bomba de tiempo, concluyó Hurtado Razo.
Boletín UNAM-DGCS-320\2020

09 de abril de 2020
En México, es necesario implementar medidas encaminadas a salvar empleos ante la contingencia por COVID-19; en esta tarea deben participar empleadores, trabajadores y gobierno, señaló Alfredo Sánchez Castañeda, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.
De no actuar, “no se podrán disminuir las consecuencias graves que está ocasionando la epidemia”, advirtió el también coordinador del área de Derecho Social del IIJ al participar en el programa de TV UNAM, “La UNAM responde”.
Debido a la emergencia sanitaria, la actividad económica se ha detenido. En las últimas semanas se han perdido 350 mil empleos en el sector formal; y aunque del sector informal no se tienen datos, no se debe perder de vista que la mayoría de los trabajos se encuentran en la informalidad, advirtió.
De acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo, en el último mes se perdió el equivalente de 95 millones de empleos en relación con horas-tiempo de trabajo, con una repercusión importante en las economías del mundo, que prácticamente están detenidas, refirió el universitario.
En México, las grandes empresas sólo emplean a 10 por ciento de la población económicamente activa; el 90 por ciento trabaja en empresas más pequeñas, en el sector informal, o son trabajadores independientes, y es ahí donde hay una gran afectación y un número incierto de puestos perdidos, abundó Sánchez Castañeda.
Tras resaltar que el trabajo en casa requiere comprensión por parte de todos, señaló que a pesar de los acuerdos para que las personas permanezcan en sus hogares y sigan recibiendo su salario, “las pequeñas empresas no tienen la capacidad de soportar ese pago”.
Asimismo, subrayó que a quienes deben seguir laborando se les deben garantizar las condiciones de higiene y salud.
Por último, destacó que no contar con un seguro de desempleo en el país está colocando a muchas personas en una situación precaria, incluso si cuentan con un trabajo formal. “Eso nos tendría que hacer pensar en una reforma en la materia en el largo plazo”.
Boletín UNAM-DGCS-316/2020

MANIZALES, 10 de abril de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Así lo asegura el ingeniero Jorge Hernán Estrada, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, quien explica que basta con introducir los elementos personales, como ropa y zapatos, de dos a tres minutos en el microondas en su mayor intensidad, para matar las bacterias, virus o parásitos que se encuentren en ellos.
El COVID-19 se transmite a través de gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras pueden contraer el virus si tocan estos objetos y superficies y luego se tocan los ojos, la nariz y la boca. Las gotículas son un líquido acuoso que transporta los microorganismos que se hallan en las vías respiratorias.
Los microondas poseen frecuencias de 2,47 gigahercios que calientan, entre otras cosas, los líquidos por encima de los 80 oC. Se sabe que el rango de temperatura apropiada para la supervivencia del coronavirus es de 13 a 24 °C, por lo que el aire caliente y las temperaturas bajas ayudan a eliminarlo. “Dentro del microondas, con temperaturas por encima de los 70 °C, las gotículas –que tienen una estructura similar al agua– son removidas por completo”, señala el ingeniero.
Esterilización en casa
El protocolo de limpieza recomendado al ingresar a casa consta de unos sencillos pasos: lo primero es disponer de una bolsa plástica a la entrada de la casa o apartamento para introducir los zapatos y la ropa, y disponer de alcohol y antibacterial para aplicarse inmediatamente.
Después se introducen, por tandas, los zapatos y la ropa al microondas. Según las pruebas realizadas por el ingeniero de la UNAL, los zapatos se deben introducir por un lapso de dos minutos y la ropa por cerca de tres minutos.
“Con las pruebas realizadas determinamos el tiempo que cada elemento debe permanecer en el microondas, y con un termómetro de no contacto nos cercioramos de que los elementos se calientan por encima de los 55 °C”.
Los experimentos arrojaron que las prendas diferentes al algodón como poliéster y sacro requieren menos tiempo de exposición. “También es importante destacar que elementos de plástico o metálicos como correas u otros accesorios, no deben introducirse al microondas”.
Tiempos recomendados: pañuelo, 10 segundos; camisa: 40 segundos;pantalón, 40 segundos; medias, 33 segundos; zapatos: 1 minuto; chaqueta (algodón), 1 minuto, 20 segundos.
Al sacar los elementos del microondas, incluso se pueden volver a usar sin necesidad de lavarlos. “Este es un procedimiento muy sencillo que se puede realizar en casa y que nos ayudará a evitar el riesgo de nuevos contagios”, añade el ingeniero.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

09 de abril de 2020
Además de enfrentar la pandemia de COVID-19, México vive la propagación de noticias falsas que circulan en las redes sociales y algunos medios de comunicación tradicionales, generando un impacto adverso para enfrentar la situación, afirmó Luis Ángel Hurtado, profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.
Las también llamadas fake news tienen efecto directo en el estado de ánimo y éste poco a poco evoluciona hasta generar pánico. “En algunas partes del mundo se han presentado situaciones que derivaron en cuadros de histeria colectiva; este fenómeno es preocupante”, dijo.
Las cinco redes sociales más utilizadas por los mexicanos son WhatsApp, YouTube, Twitter, Instagram y Facebook; esta última tiene más de 82 millones de usuarios, de los cuales 88 por ciento (70 millones) asegura haber recibido alguna vez mensajes erróneos, refirió el universitario.
Hoy la epidemia de desinformación alcanza cifras importantes en nuestro país y nos convierte en el segundo, después de Turquía, con mayor generación de noticias falsas, puntualizó Hurtado, uno de los autores del reciente estudio “Radiografía sobre la difusión de fake news en México”, que incluyó la aplicación de mil 593 cuestionarios al mismo número de personas de entre 14 y 95 años, de los 32 estados del país.
En cuanto al WhatsApp, indicó que 90 por ciento de los encuestados dijo haber recibido noticias falsas sobre la COVID-19, así como 91 por ciento de los que utilizan Instagram.
En Twitter, la red menos utilizada por los mexicanos, 89 por ciento; en tanto que en YouTube fue el 83 por ciento de los encuestados.
“Las cinco redes sociales más usadas por los mexicanos se encuentran en un nivel alto de circulación y propagación de información falsa”, reiteró.
Si las personas que las consultan tienen acceso a las mismas noticias y sólo centran su atención en ellas para mantenerse informadas, el problema cobra grandes dimensiones y se provoca un miedo agudo. En ese sentido, las fake news tienen hoy un papel importante en la desinformación de los mexicanos.
El especialista estableció cinco pasos para evitar la propagación de comunicación imprecisa: no creer al 100 por ciento lo que circula en las redes sociales; darse unos minutos para corroborar antes de compartir; guardar la calma y no dejarse llevar por los impulsos ni hacer comentarios deliberados si no tenemos la seguridad.
Asimismo, mantenernos informados a través de autoridades de salud, nacionales e internacionales; y seguir las normas de sanidad establecidas para evitar el contagio.
“Si no tomamos la debida precaución, las redes sociales podrían ser un vehículo para que las personas que están detrás de las noticias apócrifas generen caos, incertidumbre y pánico, que pueden derivar en crisis sanitarias y económicas”, finalizó.
Boletín UNAM-DGCS-318/2020