Algunos octocorales variarían según profundidad marina
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BOGOTÁ D. C., 09 de diciembre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Así lo determinó Katherine Mejía Quintero, magíster en Ciencias - Biología  - Línea Biología Marina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en el estudio de las especies Pacifigorgia bayeri Pacifigorgia cairnsi en el golfo de Chiriquí (Panamá), cuyos hallazgos ayudan a entender cómo viven y se adaptan algunos de estos seres a sus ecosistemas.

“Los octocorales son un grupo muy bien estudiado en el Caribe, pero muy poco sobre los que habitan en el Pacífico: solo hay unas cuantas publicaciones, pues la fauna de estos animales marinos ha sido desconocida y olvidada por las condiciones que presenta el Pacífico”, señala la magíster.

A diferencia de los corales llamados duros, los octocorales blandos forman microestructuras de calcita, un tipo de carbonato de calcio, pero no grandes estructuras como los primeros. Además predominan en montañas rocosas, son abanicos que crecen sobre ellas. Sin embargo, los octocorales –en especial en el Pacífico– son especies muy difíciles de diferenciar taxonómicamente, es decir por su clasificación biológica.

Para su estudio, la magíster Mejía eligió las colonias que estaban entre 3 y 5 m y 18 y 20 m de profundidad, porque se sabe que hay un efecto en términos de oleaje, corriente, luz y alimentación: “quise ver cómo afectaba la forma de las colonias”, explica.

Las dos especies responden de manera distinta, pues mientras en P. cairnsi las colonias de zona somera son diferentes a las de la zona profunda, esto no ocurre con P. bayeri.

Existen variaciones en algunas de las escleritas (unidades esqueléticas calcáreas o silíceas) en el largo de dos tipos de escleritos (los orificios que forman estas estructuras esqueléticas) y lo que documenta la literatura es que ese cambio está relacionado con la depredación o con el oleaje; las colonias en zona somera, donde el oleaje es fuerte, soportan ese movimiento, por lo que les sirve tener muchas escleritas que dejan menos espacio formado en el animal.

“Al estudiar colonias de ambas especies que se encontraron en zonas someras (3-5 m) y profundas (18-20 m) en el golfo de Chiriquí esperaba determinar si había algún cambio taxonómico entre individuos de la misma especie y qué pasaba con estas, ya que las especies varían mucho con el ambiente, de manera que es probable que vivan en zonas profundas y someras pero se trate de la misma”, comenta la magíster.

Agrega que “los octocorales tienen varios escleritos, cuatro tipos cada uno, las especies se diferencian en la composición y los tamaños. Cogí esos cuatro escleritos, medí el largo, el ancho, la mitad es la cintura, les medí el diámetro y el ángulo. Con los análisis nos encontramos con esta historia particular”.

Esta investigación permite conocer más sobre la funcionalidad que tienen estos seres marinos dentro de un ecosistema, pues son formadores de hábitat, en zonas en las que no hay arrecifes coralinos, organismos que predominan en montañas rocosas, son abanicos que crecen sobre rocas y allí otras especies hacen espacios donde pueden apoyarse para alimentarse, vivir, o refugiarse de un depredador.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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