PRINCIPIO DE MOTIVACIÓN POR LA POSIBILIDAD DE CODECISIÓN CURRICULAR
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 Para un profesor promedio el mensaje anterior significaría algo más que una herejía y se preguntaría: ¿Cómo es posible que los alumnos piensen de esa forma si ellos están para aprender todo cuanto nosotros les indiquemos? La respuesta de algunos alumnos sería más o menos así: ¿Qué no acaso usted y la escuela existen y se explican por la ignorancia de nosotros?, ¿Qué no acaso lo más importante en las escuelas son los alumnos?, de no ser así ¿Cómo explicaría usted entonces su trabajo por el cual le pagan? Ante estas respuestas no hay más que deliberar y habría que desaparecer las academias. Muy por el contrario me pregunto: ¿Qué no habrá forma de invitar a los alumnos a su propio curso (fiesta), para poder decirles al final del curso (la fiesta) felicidades (feliz cumpleaños)? Sin dejar de considerar que la codecisión hay que entenderla en la explicitación racional de los motivos por los cuales aquello (método, contenidos, profesor(a), etc.) viene decidido ya, no por los profesores, sino por la lógica interna de la situación curricular implícita en la oferta educativa de la escuela.

    
Pienso que al menos hay tres momentos didácticos que perfectamente pueden ser utilizados metodológicamente con un mínimo de racionalidad educativa, por ejemplo:


a.- Una vez que el profesor en la primer sesión y después de haber explicado las razones educativas (no imponiendo) los contenidos temáticos obligatorios y comunes de un área curricular dada (medicina, ingeniería, etc.). Perfectamente puede dejar a la decisión de los alumnos la elección de uno o varios temas libres, de entre una lista de temas producto del trabajo de auto-implicación de los alumnos y profesor(a), exigiendo en todo caso, los argumentos de la racionalidad de la decisión tomada y respetada en todo caso.

b.- El profesor ofrece diferentes alternativas metodológicas (forma de dar la clase y actividades a realizar) para el logro de los objetivos propuestos. Es muy sano por los fines de la auto-implicación de los alumnos, dejar el espacio para que los alumnos decidan en conjunto con el profesor(a) actividades alternas que sumen esfuerzos para la consecución de la objetivos del curso.

c.- Brindemos a los alumnos la oportunidad de codecidir (ellos y nosotros) algunas cuestiones temáticas de la evaluación. ¿Por qué no dejar que los alumnos tengan la oportunidad de aprender a autoevaluarse?, después de todo alguna vez en su vida profesional deberán de evaluar a sus subalternos y ellos mismos. Pero resulta que los preparamos para todo, menos para evaluar y evaluarse, toda vez que siempre fueron los evaluados. 

    La rentabilidad educativa con fines de motivación, de estas tres sencillas propuestas, que por cierto no dañan ni contradicen lo establecido por los diseños curriculares establecidos, y que los docentes sabemos que disponemos de esos márgenes de movimiento y decisión. Estas pequeñas propuestas nos permiten obtener altos niveles de involucramiento en las tareas escolares por parte de los alumnos. Algunas de las implicaciones más cercanas, producto de estas recomendaciones se reducen a una pregunta: ¿Tendremos profesores que sepan como interactuar educativamente con alumnos activos auto-implicados en el curso?, porque después de todo, ¿Somos expertos en trabajar con alumnos pasivos ajenos al curso por las  razones que sean?

 Así es como podríamos hacer que los festejados (alumnos) disfruten su fiesta (curso) y al final de la fiesta (curso) se sientan satisfechos por el deber cumplido.

*Rafael Fiscal Flores ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) es Maestro en Educación Superior y especialista en informática, actualmente es Coordinador de la Ingeniería en Desarrollo de Software de la Universidad Realística de México.

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