PRINCIPIO DE MOTIVACIÓN POR LA POSIBILIDAD DE CODECISIÓN CURRICULAR
Por: Rafael Fiscal Flores*
El semestre pasado acudí a una de las sesiones de la Academia de Ingeniería del Software que tenía como tema de análisis principal: ¿Qué deben hacer los profesores para enfrentar las actitudes pasivas de los alumnos? Recuerdo que esa vez tomé la decisión de asumir el rol de un atento escucha, decidí asumir ese rol toda vez que la mayoría de mis colegas eran jóvenes, me dije a mí mismo: Es una excelente oportunidad de aprender, así que hoy sólo escucharé lo que aquí se diga.
- No estudian más allá de lo que se les deja
- Si no les dejamos tareas ellos no hacen nada?
- Cuando se les pide que opinen nadie levanta la mano?
- Cuando les dejamos un cierto tema y les sugerimos algún autor, excusas sobran para justificar por qué no hicieron nada
- En vísperas del examen nos preguntan: ¿Profesor(a) que va a venir en el examen?
- Cuando se les da la clase no toman notas, hay que decirles que lo hagan ya que ellos no tienen el mínimo interés
- Si se les pide que estudien de la página (x) a la (y) sólo eso estudian, ni una página más ni menos, etc.
-Miren acá está pasando lo que sucede en las fiestas de cumpleaños de nuestros hijos cuando pequeños, nosotros los padres planeamos con mucha antelación la fiesta de cumpleaños invitamos a nuestras amistades, familiares, amigos y uno que otro colado que nunca falta. Antes y después de que el niño apaga las tres o cuatro velitas del pastel, la fiesta se convierte en un festín de adultos, se habla de autos, de moda, del chisme familiar más nuevo, del trabajo, de dinero, de política, etc. Al final de la fiesta, nunca falta el despistado que llega tarde y pregunta: ¿Dónde está la quinceañera?, al final de la fiesta si es que el festejado(a) no se ha dormido pregunta: ¿Qué quería toda esa gente?.
Al final de la reunión me dije: Este es un caso más del tipo feliz cumpleaños.
De camino a casa recuerdo que cuando esos problemas los viví, charlaba con los alumnos al final de la clase preguntándoles lo mismo que se planteó en la reunión de academia. Por ejemplo cuando les preguntaba:
-¿Por qué no tomas nota de lo que en la clase se está haciendo?, respondían:
-...usted no nos ha dado la indicación de que lo hagamos.
- ¿Por qué no estudiaste?
-... porque usted no nos dijo que estudiáramos.
- ¿Por qué no participan en la clase?
- ...porque usted no nos pregunta.
Alguna vez dediqué una clase para que los alumnos deliberaran sobre las posibles causas que justificaban su comportamiento, al final de la clase hubo conclusiones verdaderamente sorprendentes, a saber:
"¿Quién dijo que lo que veremos en el curso nos aporta algún beneficio?"
"¿Cómo quieren que participemos en la clase si el profesor no acepta puntos de vista diferentes a los de él? "
"¿Para qué quieren que tomemos apuntes si todo lo que se dice en clase viene en el libro y si los libros los hicieron para mí, para que entonces queremos a los maestros?"
"Al profesor no le importa si aprendemos o no, a él sólo le interesa terminar al 100% su programa del curso y nosotros bien gracias"
"¿Cómo quieren que seamos más activos si toda la clase se la pasan dictándonos?"
Cuando estudio por las tardes, no le entiendo nada a los apuntes y al día siguiente si pregunto algo de lo que no entendí el profesor me responde: debes estudiar y poner más atención y se sigue de paso con el próximo tema, etc.
Entonces pienso en mis colegas y me digo: -Nuevamente ahí vamos... feliz cumpleaños.
Para nadie es secreto cómo se incrementa la productividad de los obreros y empleados, cuando estos se auto-perciben implicados en las decisiones que regulan las actividades a realizar. La aplicación del principio de incremento del rendimiento proporcionalmente al margen de codecisión que los sujetos pueden ejercer, es un principio largamente olvidado o ignorado en las escuelas, a pesar de que los beneficios educativos de tal posibilidad de codecisión, sería tanto o más relevante que el beneficio económico del rendimiento productivo en el sector empresarial (por su implicaciones sociales).
Como se sabe en el campo de la práctica docente, el trabajo del docente se dirime entre las utopías y las demagogias. Hay ocasiones cuando se les pregunta a profesores(a): ¿Cómo le hace usted para motivar a sus alumnos?, las respuestas van desde sendas teorizaciones hasta recetas de cocina bajo el epígrafe: A mí me ha funcionado. Sin embargo, cuando les preguntamos a los alumnos, ellos sienten que todo es imposición y arbitrariedad, desde el maestro que les tocó este semestre, hasta de la forma de calificar, pasando por la forma en cómo se da la clase y de los contenidos que son operados en ellos. Bajo este contexto la posibilidad de aplicar el principio de codecisión curricular se antoja a una utopía, pero nada nos cuesta intentarlo, al menos tendremos el beneficio de descubrir el nivel de implicación intrínseca de nuestros alumnos en las actividades a realizar durante el curso. Pero también es cierto que muchos profesores(a) consideran a los alumnos como recipientes vacíos, que hay que llenar de una sarta de contenidos inertes que el alumno no entiende y si los entiende no los comprende, así mientras el profesor(a) se la pasa enseñando y explicando, el alumno por su parte, se la pasa olvidando preferentemente después de haber presentado el examen.
El mensaje es muy claro: ¿Por qué habré de implicarme en aquello que considero una imposición además de arbitrario?
Pienso que al menos hay tres momentos didácticos que perfectamente pueden ser utilizados metodológicamente con un mínimo de racionalidad educativa, por ejemplo:
a.- Una vez que el profesor en la primer sesión y después de haber explicado las razones educativas (no imponiendo) los contenidos temáticos obligatorios y comunes de un área curricular dada (medicina, ingeniería, etc.). Perfectamente puede dejar a la decisión de los alumnos la elección de uno o varios temas libres, de entre una lista de temas producto del trabajo de auto-implicación de los alumnos y profesor(a), exigiendo en todo caso, los argumentos de la racionalidad de la decisión tomada y respetada en todo caso.
b.- El profesor ofrece diferentes alternativas metodológicas (forma de dar la clase y actividades a realizar) para el logro de los objetivos propuestos. Es muy sano por los fines de la auto-implicación de los alumnos, dejar el espacio para que los alumnos decidan en conjunto con el profesor(a) actividades alternas que sumen esfuerzos para la consecución de la objetivos del curso.
c.- Brindemos a los alumnos la oportunidad de codecidir (ellos y nosotros) algunas cuestiones temáticas de la evaluación. ¿Por qué no dejar que los alumnos tengan la oportunidad de aprender a autoevaluarse?, después de todo alguna vez en su vida profesional deberán de evaluar a sus subalternos y ellos mismos. Pero resulta que los preparamos para todo, menos para evaluar y evaluarse, toda vez que siempre fueron los evaluados.
La rentabilidad educativa con fines de motivación, de estas tres sencillas propuestas, que por cierto no dañan ni contradicen lo establecido por los diseños curriculares establecidos, y que los docentes sabemos que disponemos de esos márgenes de movimiento y decisión. Estas pequeñas propuestas nos permiten obtener altos niveles de involucramiento en las tareas escolares por parte de los alumnos. Algunas de las implicaciones más cercanas, producto de estas recomendaciones se reducen a una pregunta: ¿Tendremos profesores que sepan como interactuar educativamente con alumnos activos auto-implicados en el curso?, porque después de todo, ¿Somos expertos en trabajar con alumnos pasivos ajenos al curso por las razones que sean?
Así es como podríamos hacer que los festejados (alumnos) disfruten su fiesta (curso) y al final de la fiesta (curso) se sientan satisfechos por el deber cumplido.
*Rafael Fiscal Flores ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) es Maestro en Educación Superior y especialista en informática, actualmente es Coordinador de la Ingeniería en Desarrollo de Software de la Universidad Realística de México.
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