FILICIDIO: MÁS Y MÁS DE LA VIOLENCIA CONTRA LA NIÑEZ
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El mayor porcentaje de menores maltratados se encuentra entre las edades comprendidas entre cuatro y siete años. En cuanto al tipo de filiación que posee el o los sujetos en relación con la víctima (niño maltratado), el mayor porcentaje lo conforman las madres con un 70% de los casos reportados, en segundo lugar se encuentran los padres con un porcentaje muchísimo menor de 9,6%.

 

En cuanto al tipo de maltrato más frecuente reconocido por los cuidadores, fue el maltrato físico con un 33,3%, seguido del maltrato psicológico con un 28% de los casos. EL 20% de los casos reportados fue por causa de negligencia de alguno de los dos padres, y el 15% de los casos los menores fueron abusados sexualmente.

 

Entre los factores psicológicos relacionados con el filicidio podemos observar que el mismo está correlacionado con la maternidad vivida en condiciones de opresión por parte del cónyuge y de condiciones socioeconómicas bajas presentándose en la madre un estado psicológico alterado que conlleva al asesinato de su propio hijo. Son las madres quienes matan a sus niños, y algunas de ellas explican que lo hicieron por amor o desesperación.

 

Este tipo de crímenes que se realiza de manera violenta y de un modo inesperado para las demás personas termina en la mayoría de los casos con el suicidio del autor o autora. La sorpresa del observador se presenta porque "la filicida" en general no es conocida como una persona agresiva; es trabajadora, adaptada, y no concuerda con la imagen estereotipada de una homicida.

 

Por otro lado, también hay mujeres que matan a sus hijos en homicidios sustitutivos: en vez de matar, por ejemplo al cónyuge, matan al hijo; mágicamente por asociación, parecido, por transferencia, el hijo recuerda al objeto de su odio.

 

Asimismo existen algunas condiciones que podrían afectar las relaciones de una madre con su hijo; llevándola a ésta en casos extremos a agredir a su hijo hasta matarlo, entre ellas tenemos:

 

1- Factores de personalidad

 

El hecho de que un individuo manifieste problemas de tipo psiquiátrico, afectará todos los aspectos de su vida, incluyendo el papel parental. Algunas mujeres, por razones de personalidad, pueden presentar considerables dificultades para actuar como madres. Dentro de los casos más extremos encontramos mujeres que padecen enfermedades mentales, como la esquizofrenia que puede invalidar la capacidad de contacto con los demás y probablemente distorsionará la relación con el hijo.

 

La depresión puede ser también incapacitante en este sentido, pero en menor grado que los cuadros psicóticos que asumen formas más severas y permanentes. También los estados de angustia en ocasiones es posible contenerlos dentro de límites suficientes para que no influyan en la relación con el niño, de tal modo que la madre, por enferma que esté, pueda seguir funcionando con normalidad como madre.

 

La madre anafectiva e insensibilizada por estados permanentes de maltrato desde la infancia y aun hasta el matrimonio, es quizá el mayor obstáculo para el desarrollo del niño, ya que es probable que esté más centrada en sus propios deseos y necesidades que en la de sus hijos. El que sea una madre egocéntrica, implicará que pudiera tener una visión deformada de las capacidades del niño e intentar, de un modo rígido y autoritario, forzar al niño dentro de un molde que no se le ajusta.

 

2- Condiciones ambientales

 

En la actualidad está por sobreentendido que la pobreza extrema, las deficientes condiciones de vivienda, el desempleo, la mala nutrición, la salud deficiente, son algunos factores que ocasionan estrés y ansiedad, estos factores (muy presentes en nuestras sociedades Latinoamericanas) pueden perjudicar la conducta materna en el trato a sus hijos.

 

3- Influencias hormonales

 

Los cambios hormonales en la mujer (menstruación, embarazo, parto, menopausia, etc.), pueden acarrear consecuencias trágicas para la vida del hijo. Estas crisis podrían influir en algunas mujeres, para la realización de hechos delictivos, se hacen proclives al hurto, tienden a la agresión a las personas, y surge en esa situación un estado de irritabilidad. Específicamente el embarazo o el parto pueden desencadenar una psicosis durmiente y crea deseos y repulsiones singulares e insólitas que podrían influenciar en el hecho de un filicidio.

 

4- Privaciones afectivas durante la infancia

 

Una explicación más probable del desarrollo del ser madre es la de que procede de la propia infancia de la madre, es decir, el amor se desarrolla precozmente en la vida, sobre una base de reciprocidad, en la que la experiencia de ser amado por los propios padres fomenta la capacidad de amar en el niño, permitiéndole responder con el mismo sentimiento y, más adelante, transferirlo a otras personas. El hecho de ser amado le permite estar dispuesto para amar, y de no tener esta experiencia, su capacidad se atrofiaría.

 

En referencia a éste punto Schaffer (1985) afirma que:

 

“…Según datos sociológicos las madres que han sufrido privación de afecto materno están más condicionadas a tener hijos que sufran esta misma privación, debido a que el ser madre no es un instinto, en el sentido de una pauta de comportamiento hereditariamente determinada y que se manifestaría ciega y automáticamente sin que influyan sobre las circunstancias. Más bien se trata de una serie de capacidades y sentimientos que, aunque están basados en la propensión inherente de la madre a interactuar con los demás, se manifestara tan sólo en determinadas condiciones sociales. (p.151)…”

 

5- Conocimiento e Ignorancia

 

Se ha argumentado con frecuencia que las deficiencias en cuanto a ser madre son debidas, al menos en parte, a la ignorancia. El aislamiento con respecto al núcleo familiar ha sido considerado como el responsable de que las madres no hayan tenido la oportunidad de aprender de sus propias madres y de otras mujeres experimentadas en este sentido, dentro de la sociedad.

 

En la actualidad, con todo lo que ha traído el proceso de liberación femenina, la mujer está participando en actividades que socialmente estaban asociadas a los hombres abandonando cada vez más los oficios del hogar y las obligaciones maternales, dejando el cuidado de sus hijos, en el mejor de los casos, a sus madres o personas encargadas del bienestar y desarrollo del niño, como lo son el caso de los hogares maternales y preescolares.

 

Llegado a este punto, se expondrá los distintos tipos de filicidio, el cual está basado en mayor frecuencia en los motivos y en los estados mentales del padre o de la madre que comete el asesinato. En este sentido, Resnick (1969 Mckee y Shea, 1998) plantea una diferenciación de varios tipos de Filicidio: