FILICIDIO: MÁS Y MÁS DE LA VIOLENCIA CONTRA LA NIÑEZ
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Filicidio:

MÁS y MÁS de la Violencia contra la Niñez

Por: José Óscar Aldana Torres*

Sibi suplicum ipse dat, quem admissi paenitent 

 

La criminalidad de la mujer ha sido poco estudiada y por lo tanto se encuentra ausente del ámbito criminal de muchas sociedades. Tradicionalmente la mujer no ha sido considerada delincuente o criminal, salvo en aquellos hechos vinculados con su rol reproductivo, como lo es el Aborto, el Aborto Selectivo, el Infanticidio y el Filicidio.

  

 

A pesar de los estudios existentes que describen, o más aún, tratan de explicar la criminalidad femenina son escasos, se ha denotado una tendencia al incremento de la criminalidad en la mujer, tomándose una posible explicación de este hecho, la medida en que la mujer se ha estado involucrando cada día más en ámbitos que anteriormente estaban predeterminados para el hombre, de esta manera se iguala las condiciones para cometer delitos. 

 

El homicidio es el delito que se da cuando una persona atenta contra la vida de otra persona trayendo como consecuencia la muerte de ésta. Se trata del delito más común contra la vida humana y el autor de este delito se encuentra castigado en todas legislaciones del mundo, con penas privativas de libertad y dependiendo de las causas que lo originaron podrían aplicarse la pena de muerte al homicida, a las que habría que añadir con frecuencia la obligación de reparar el daño moral infligido a los allegados de la víctima. 

 

Al hablar de homicidio, podemos considerar unos subtipos del mismo, los cuales presentan unas características definitorias tales como: el parricidio, que consiste en matar a un ascendiente o al cónyuge; el infanticidio, que es el delito que comete la madre cuando para ocultar su deshonra mata a su hijo recién nacido; y finalmente el filicidio que consiste en la muerte del propio hijo por parte del padre o de la madre del mismo, pudiendo estar fundamentado por distintas razones. 

 

En este sentido, la palabra filicidio proviene del latín filius, hijo y caedére, matar y designa la muerte del propio hijo por mano del padre o de la madre. Por ello cuando la madre mata a su hijo, se consideran las circunstancias que determinaron este hecho. Si una madre mata a su bebé recién nacido para ocultar su deshonra, comete un homicidio que se rotula infanticidio; si en cambio, lo hace en otro tiempo y por distinta motivación, incurre en homicidio que se denomina filicidio. 

 

Por lo tanto, el filicidio o matanza de hijos por parte de alguno de sus padres genera en nuestra sociedad un profundo rechazo y por consiguiente es duramente sancionado, en Puebla México por ejemplo este hecho alcanza la pena máxima, la cual es de 30 años de presidio; ya que en muchos aspectos implica la ruptura abrupta de la norma social como lo es la protección y el cuidado de los hijos por parte de sus progenitores y más específicamente por su madre. 

 

El filicidio es un acto que ha estado presente en la historia del ser humano y en toda cultura, muestra de ello lo encontramos en los mitos primitivos, los ritos de iniciación, en el estudio del sacrificio humano y múltiples expresiones de los sistemas sociales, revelando que las matanzas, mutilaciones y mortificación real o simbólica de los hijos en sus más variadas expresiones constituyen prácticas igualmente universales desde los albores de la humanidad. 

 

En los documentos históricos más antiguos, en las leyendas y mitos primitivos se advierte la universalidad del sacrificio filial, para Rascovsky (1967) un psicoanalista argentino estudioso del fenómeno del filicidio afirma que el mismo "coexiste con la iniciación de la mayoría de los procesos mitológicos o religiosos que constituirían el comienzo del proceso sociocultural". Muestra de ello primeramente lo encontramos en el mito griego de Edipo Rey, quien es condenado a morir por sus propios padres; otro mito griego menos conocido pero relacionado con este hecho es el mito de Medea, quien para vengarse de la infidelidad de su esposo mata a su rival y temiendo que el padre intentará vengar la muerte de su hija haciendo daño a sus hijos, ella los mata primero. 

 

En algunos países hispanos como México, Colombia y Guatemala, existe un mito muy conocido acerca de una aparición fantasmagórica denominado "La Llorona", una madre de varios hijos que se encontraba agobiada por las discusiones con su esposo motivadas por su infidelidad, en la que un día luego de irse éste de la casa la mujer desesperada golpea a sus hijos para luego incendiar la vivienda, muriendo los niños a causa del incendio. Estos dramáticos acontecimientos hacen que la madre al ver a sus hijos muertos comience a correr para luego caer por un precipicio y morir.

 

Desde épocas remotas el asesinato de los hijos se ha dado como parte de ritos primitivos, donde se ofrecía la vida de un hijo a un determinado Dios; pasando por modalidades más atenuadas de Filicidio como la mutilación parcial de los genitales (la circuncisión) con pretextos religiosos y la guerra cuya motivación devela que es el homicidio organizado que se hecho lícito, donde Rascovsky (1967) afirma que la guerra es "un sistema para la matanza sacrificial permanente de los hijos" y Bouthoul y Rascovsky (1967) plantean que la guerra "constituye un infanticidio diferido"; hasta nuestra época actual donde observamos que existen en la sociedades avanzadas leyes que protegen la integridad de los menores tanto física como psicológica, por lo tanto, las formas de filicidio se han vuelto casi imperceptibles a la sociedad, como lo es el caso de niños maltratados o abandonados por sus propios padres.

 

En efecto, los castigos corporales, los maltratos psicológicos, el abandono o la mutilación se encuentran en todas partes del mundo. La conducta destructiva de los padres aparece entonces en un amplio espectro que varia desde el rechazo o desconsideración, hasta actitudes directas que alcanzan la matanza del niño. De esta manera no existe nada más socialmente rechazado y castigado que el filicidio tanto en sus formas violentas como atenuadas. En la cotidianeidad son pocos los casos en donde la madre atenta directamente contra la vida de su hijo, en cambio, observamos cada vez más de forma desproporcionada como madres van desde el maltrato físico, verbal y psicológico hasta el abandono o muerte por ausencia de los cuidados necesarios.

 

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