EL SENTIDO DE LA VIDA
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  • Conocerme adecuadamente, y
  • Saber qué es lo que quiero

Cuando una persona se conoce adecuadamente, cuando sabe qué le gusta y qué no, cuando sabe de sus límites y alcances, de sus potencialidades y herramientas intelectuales, emocionales, físicas, económicas y sociales; sabe a dónde va, sabe lo que le gusta o no; lo que quiere o no.

Partir de este conocimiento es primordial ya que muchas personas basan los cimientos de su personalidad en lo que los demás creen de uno, en lo que los demás creen que deberían ser y no en lo que son, sienten o disfrutan. Valdría la pena preguntarse a sí mismo ¿quién soy?, ¿qué me gusta?, ¿qué habilidades poseo? Y un largo etcétera de preguntas por el estilo. No me cabe la menor duda de que ese sería un buen inicio en la construcción de la felicidad.

El segundo requisito, que yo considero indispensable en la construcción de la felicidad es el sentido de trascendencia.

El sentido de trascendencia es la necesidad de dejar huella en este mundo. Nuevamente es algo absolutamente subjetivo, personal; ya que mientras popularmente se nos recomienda  “escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo” para muchas personas tales metas carecen de sentido ya que no les interesa escribir, plantar un árbol, ni nada que se le parezca, ni tener un hijo.

Para la mayoría, la trascendencia se encuentra en el cielo, un lugar al que aspiran llegar después de una vida en esta tierra, yo creo que tiene que ver  con darle sentido a lo que se hace; saber que lo que estás haciendo va a ser redituable para ti y para otras personas, que a parte de ayudarte, ayudaste con aquello que hiciste. No estoy negando la existencia de un cielo, espero que exista. Lo que estoy diciendo es que más allá de un cielo la trascendencia en esta tierra tiene que ver con las cosas útiles que por los demás hacemos.

Pero hay que ser justos, cuando hablamos de las cosas útiles que por los demás hacemos, debemos tomar en cuenta aún las pequeñas cosas, no imagino mi vida sin Lola, que tiene la virtud de tener mi casa limpia viniendo una vez a la semana, eso es trascendente, más allá de ser un trabajo para ella; ¡Dios bendiga a la madre que educó a un genio musical como Mozart,  un físico como Einstein, o a un alma pura como la Madre Teresa de Calcuta! ¿Quién sabe sus nombres?, seguramente muy pocos, pero vaya que esas mujeres trascendieron porque hicieron bien su trabajo.

Nosotros también podemos trascender, haz lo que te toca hacer, en el momento que te toca hacerlo y hazlo correctamente; disfrútalo plenamente, aunque lo que hagas sea bar sabiendo que con ello a otros, y a ti mismo, estas beneficiando. Estas trascendiendo.

Si te das cuenta, entramos al juego del huevo y la gallina, pues a estas alturas ya habrás notado que ser feliz te lleva a la trascendencia y que vivir la trascendencia desemboca en la felicidad; no importa el orden, lo importante es que juntándolas descubriremos el sentido de nuestras vidas.

Quiero reiterar, que no es una receta, pero que puede ser un buen indicio.

¡Ánimo que sí se puede!

En la próxima entrega abordaremos el tema del “AUTOCONOCIMIENTO”; no te lo pierdas y recuerda escuchar mi programa “Sexo Sentido” todos los jueves a las 8 de la noche en el 105.9 de F.M.,  va a estar  bueno… no te lo pierdas.

 
*Jesús Tamariz Saldaña (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es Licenciado en Psicología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, realizó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Palafoxiano.


Bibliografía: 

Satir, Virginia. Nuevas relaciones humanas en el núcleo familiar. Edt. Pax. México 1995.

 

Calle, Ramiro. Guía práctica de la salud emocional. Edt. Improve. España. 2002

González Ramírez José  Francisco. Inteligencia emocional. Edt. Promolibros S.A. de C.V. España. 2003.

 

L. Taylor Cathryn. Supere sus traumas y triunfen la vida, Edt. Roca. México. 1992.