ADOLESCENCIA... UN NUEVO ENFOQUE (I)
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ADOLESCENCIA… UN NUEVO ENFOQUE (I)

Por: Jesús Tamariz Saldaña*

 ¡Bienvenidos a este nuevo espacio de comunicación!

Esta columna esta diseñada para hablar de temas propios de la psicología de un modo digerible y comprensible para la mayoría. Está dedicado a los padres jóvenes, con un lenguaje que puede entenderse y disfrutarse a cualquier edad.

En esta primera serie aprovecharemos el espacio para hablar de la adolescencia desde una perspectiva diferente, ágil y agradable; pero con las bases del conocimiento científico, la experiencia de muchos años en el ejercicio de la psicoterapia y de la convivencia con los jóvenes en la educación.

 

 

Espero lo disfruten y me hagan llegar pronto sus sugerencias acerca de los temas que deseen conocer y las dudas que quieran resolver.

 

Entremos en materia.

 

¿Ya te pasó que de la noche a la mañana, y sin darte apenas cuenta, de la recámara de junto, en donde solía dormir tu hijito, de momento sale un monstruo irreconocible?. . . No te asustes, es tu hijito, está ahí dentro. . . no se lo comió, es él. . . bueno, es el adolescente en que se convirtió.

 

Así es, tu hijo precioso entró en esa terrible etapa de la vida en que no sabes si eres de aquí o de allá, si vas o vienes, si subes o bajas. . . esa terrible etapa que… por cierto, tú ya viviste y sobreviviste.

 

No te preocupes, sólo es una etapa y se quita con el tiempo; lo malo es que en lo que ese tiempo pasa tú tendrás que adaptarte a esa nueva circunstancia y aprender no sólo a lidiar con ella sino a encausarla adecuadamente.

 

¿Cómo?

 

Entendiéndola; entendiendo que tu hijo se siente aún mas confundido que tú, que se pregunta quién es, quién va a ser, quién quiere ser; tiene nuevas sensaciones y sentimientos y una fuerte necesidad de dejar de parecerse a ti y a todo lo que era antes.

 

¿Debes dejarlo en paz y apechugar todo esto?

No, debes marcarle nuevos límites que le permitan explorar todas estas necesidades sin permitirle montarse sobre tus barbas. Ya no es un niño y no debes tratarlo como tal, pero tampoco es un adulto y no debes esperar que responda como tal, es un adolescente y su respuesta corresponderá a esa realidad, es decir, con un “estira y afloja” entre asumir sus responsabilidades y ser absolutamente irresponsable; buscando y construyendo una identidad propia.

Así es, ninguno de nosotros nacimos como un paquete terminado con todas nuestras características de personalidad hechas; somos una construcción que se realiza por etapas a lo largo de nuestra vida. Una de las etapas más cruciales en esa búsqueda de identidad es la adolescencia.

 

Recordarás (y no sin nostalgia seguramente) que hubo una época en que tu hijo deseaba ser como tú (le duró hasta los 10 años más o menos), tú eras su héroe y todo lo podías resolver… hasta que un día… por extrañas razones (pubertad) tu hijo empezó a querer ser de otro modo; y no es que no le gustara como eres o era él, es simplemente que al cambiar su cuerpo su mente también lo hizo y está descubriendo diferentes actitudes en un ejercicio de ensayo y error (y más error, y más error) que le ayuden a sentirse cómodo en su nueva piel (ni más ni menos que como las serpientes) y a responder efectiva y afectivamente a las nuevas circunstancias que lo rodean.

 

¿Qué cuales nuevas circunstancias?

 

Sus cambios físicos necesitan ser confirmados; no basta saber que ya son más fuertes… deben probarlo para sí y para los demás, no basta saber que  tienen una capacidad de crítica… hay que ejercitarla criticando todo lo que se menee a su alrededor (empezando por ti), no basta saber que empiezan a ser atractivos y a sentir atracción… hay que comprobarlo viviéndolo en una relación (pasajera por fortuna, pero intensa por desgracia). Saben que sus cuerpos ya no son los mismos y necesitan arreglarlos de acuerdo a como se sienten y no como tú los ves; en su búsqueda de originalidad van a pretender inventar su propia moda y van a terminar imitando a alguien más (y no vas a ser tú). Se van a sentir tan autosuficientes que van a creer que no te necesitan y te lo harán saber, pero es únicamente porque saben que siempre estarás ahí para apoyarlos y cobijarlos cuando se tropiecen. Van a descubrir que son seres sexuales y van a tratar de explorar esa área de sus vidas, pero van a conservar los valores que con amor les inculcaste (aunque tú vivas creyendo que lo hiciste mal)

 

Sé perfectamente que suena terrible… pero recuerda que ya lo viviste y que lo sobreviviste y que tu criatura no tiene porque ser la excepción.

 

Sé que no te estoy ofreciendo alternativas (porque no hay muchas), pero soy consciente que el conocimiento  es la mejor arma que puedes usar ya que éste te dará la paciencia que necesitas para aguantar hasta que esta etapa se solucione y tu chico lo supere alcanzando la madurez que esperas. Ten presente que si tratas de impedir este proceso lo único que lograrás será generar una rebeldía difícil de manejar y muchos, pero muchos dolores de cabeza. Suerte.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Papalia. Diane E. Psicologia del desarrollo. Edt. Mc Graw Hill. Quinta edición. México 1992.

Aguilar Gil José Angel, Máyer Hernández Beatriz, compiladores. Hablemos de sexualidad: lecturas. Mexfam. México 1996.

Satir Virginia. Nuevas relaciones humanas en el núcleo familiar. Edt. Pax. México 1995
 

* Jesús Tamariz Saldaña ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) es Licenciado en Psicología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, realizó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Palafoxiano; es conductor del programa radiofónico Sexo Sentido, que se transmite todos los jueves a las 20:00 por Sicom Radio.

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