
El movimiento feminista está en lucha desde hace más de un siglo, exigiendo demandas de equidad, en lo laboral, económico, social y político. En 2020 todavía la lucha es vigente, a pesar de alcanzar algunos de sus objetivos, siguen pendientes temas como la violencia de género que siguen aquejando al sector femenino.
Uno de los primeros movimientos surge en Estados Unidos en noviembre de 1909, donde una huelga realizada por 20 mil mujeres del sector textil orilló a empresarios a ceder a sus demandas, mejor salario, reducción de la jornada laboral, igualdad salarial e igualdad de trato para los trabajadores que estaban afiliados a los sindicatos y aquellos que no lo estaban, la huelga culminó hasta febrero de 1910.
Ese mismo año en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.
A través de este siglo de lucha las mujeres han tenido muchos logros, algo que para esta época puede ser tan normal, como el acceso a la educación, el acceso a cargos públicos, derecho al voto, incluso su forma de vestir en el agún momento fue considerado ilegal.
En pleno siglo XXI, quedan muchos pendientes, la equidad laboral y salarial, el decidir sobre sus cuerpos y la erradicación de la violencia son algunos por las que las mujeres siguen en pie de lucha y cada 8 de marzo en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer expresan en la calle, lo que todos los días exigen.
Este 8 de marzo se realizaron marchas y manifestaciones en las ciudades más importantes del mundo. México no fue la excepción, miles de mujeres tomaron la plancha del zócalo para exigir que el gobierno termine con los feminicidios.
Este año el movimiento feminista se suma al paro que desde hace dos años se lleva en otros países, en el que ninguna mujer realice ningún tipo de acción, no trabajar, no asistir a la escuela, no comprar. Lo anterior, para generar la sensación de cómo sería una sociedad sin las mujeres.
Gobierno y sector empresarial se han sumado a esta propuesta, apoyando que las mujeres que lo deseen puedan faltar a sus centros de trabajo.
Confiamos que el efecto sea el esperado, que la sociedad mexicana se de cuenta de lo importante que es el respeto y la equidad entre hombres y mujeres, que todos en esta sociedad debemos tener los mismos derechos y obligaciones.
Que construyamos una sociedad en la que ninguna mujer se sienta insegura en calle, que el sistema judicial no culpe a la víctima, que los valores no repliquen una sociedad machista, que la educación impartida sea con base en la equidad de género, que el respeto y la tolerancia sean los valores democráticos en los que se funde la sociedad mexicana.
La conmemoración de este Día Internacional de la Mujer sensibilice a la sociedad y que la violencia en contra de la mujer se erradique.
René Sánchez Juárez (@rene_froc) es politólogo,sindicalista y catedrático de la BUAP.
Para reclamar seguridad ante recientes asesinatos de estudiantes, principalmente por los ocurridos en Huejotzingo, Puebla, miles de universitarios salieron a las calles y exigieron a la autoridad gubernamental las garantías mínimas de tranquilidad y convivencia.
Con una gran conciencia social, los jóvenes dieron una muestra de iniciativa para hacer una exigencia civilizada al gobierno sobre la preocupación de 8 de cada 10 poblanos, quienes se sienten inseguros por la ola delictiva.
En descargo de la responsabilidad del Gobierno del Estado, la inseguridad pública no se generó en esta administración. Es un problema que viene desde antes pero se disparó desde el 2011 cuando iniciaron las “acciones que transforman”. Y ya estamos viendo sus resultados.
Antes del 2011 este estado era seguro. Ahí están las estadísticas que lo comprueban, había capacidad y experiencia, los funcionarios conocían el estado y tenían compromiso con los poblanos.
Pero no se trata de seguir echando las culpas a otros. Si los actuales gobernantes no generaron el problema de inseguridad, si manifestaron conocerlo y prometieron resolverlo. Eso es lo que reclamamos los poblanos y de eso seguiremos pendientes.
Pendientes de las mil patrullas anunciadas, de los dos mil policías prometidos, de las facilidades para la denuncia y recursos para la investigación de los delitos, de la agilización de los juicios y los castigos, eliminar la impunidad, pero fundamentalmente de la prevención delictiva.
Los jóvenes universitarios dieron un gran paso que ha puesto el problema en el centro de las preocupaciones del gobierno, como una de las mayores prioridades de la sociedad. Sin seguridad es imposible la sana convivencia, el desarrollo económico y social de los pueblos.
Y, en la misma línea de preocupación, las mujeres se organizaron para manifestarse este domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, a través de marchas en las principales ciudades del país, y posteriormente, el 9 de marzo mediante la iniciativa “El nueve ninguna se mueve” (9M), nadie saldrá de casa, se mantendrán de brazos caídos y con ello, provocar la reflexión colectiva sobre la importancia del género para la sociedad.
Reclaman seguridad como una gran preocupación. La inseguridad también afecta a las mujeres. Los feminicidios están a la alza. Ya se habla de 10 casos diarios a nivel nacional. Aunque hay quienes señalan que la cifra es cercana a los 20. Exigen castigo a los delincuentes, penas más severas y que se acabe la impunidad.
Pero, fundamentalmente reclaman la revaloración de la importancia de la mujer en la sociedad. Igualdad de derechos y oportunidades que los hombres. Eliminación de la cultura machista y un mayor respeto para todas.
Recuerdo muy bien que todavía en los años 70 del siglo pasado, en el sur de Puebla, se tenía muy arraigado el concepto de que sólo necesitaban estudiar los hombres porque iban a mantener. No importaba si las mujeres no estudiaban, porque las iban a mantener.
De mi madre además de la vida, tuve la fortuna que me inscribiera en la escuela primaria, que me llevara al internado a terminarla, bordara mis uniformes. Me dio las orientaciones indispensables y las palabras precisas en los momentos más oportunos.
Luego de manera muy inteligente, buscó la forma de que siguiera estudiando la secundaria, al conseguirme un lugar con una familia donde desempeñaría trabajos domésticos. Así aprendí todo lo que se hace en una casa y que en esa época solo correspondía a las niñas. Así valoré y reconocí el trabajo que las amas de casa realizan o las hermanas hacen como obligación para atender a sus hermanos.
Las mujeres necesitan oportunidades para su realización personal y profesional. Requieren condiciones para incursionar en la administración pública, la vida política y empresarial. Se requieren políticas públicas que ayuden a empoderar a la mujer; que permitan el empoderamiento personal y económico.
Hubo una vez un programa denominado Mujeres en Desarrollo Rural que apoyaba actividades productivas propias de su entorno y experiencia. Tuvo mucho éxito. Transformó a muchas mujeres en su forma de vivir. Y en la relación con su cónyuge. “Desde que estoy en el programa, ya no permito que mi marido me pegue”, me comentaron varias. Cada mujer con su monedero, es una vieja aspiración posible con el apoyo del gobierno, más allá de la dádiva.
Gracias a los jóvenes universitarios que nos han dado muestras de movilización social ordenada pero exigente. Mucho éxito a las mujeres en sus movimientos por la revaloración de su importancia en la sociedad. Mayor respeto y apoyo es nuestro compromiso.
Alberto Jiménez Merino
En 1985 fui nombrado Jefe del Departamento de Empresas Agropecuarias de la Universidad Autónoma Chapingo (UACH). Como inexperto, mi primera decisión fue sustentada en una pregunta muy elemental ante una autorización pedida por un colaborador. “¿Y como le han hecho antes?”, cuestioné. Y ante la respuesta decidí, “háganlo igual mientras encontramos una forma mejor”.
Acceder al poder requiere de un alto grado de preparación para definir objetivos, vencer miedos, controlar ambiciones y superar tentaciones permanentes. Hay quienes llegan preparados, otros deben aprender. Hay quienes nunca saben para qué llegaron, ni les interesa.
Muchas responsabilidades públicas, al menos las mejores, siempre llegan por invitación. Desde ser jefe de grupo escolar, organizador de la fiesta de graduación, presidente de colonia, comisariado ejidal, presidente del club, presidente municipal, gobernador, hasta presidente de la república.
Está comprobado que la autopromoción a los cargos no es la mejor vía si no hay un antecedente de trabajo, un plan preestablecido, integridad y claridad sobre la función a desempeñar. “Juan Camaney” casi siempre falla, porque crea expectativas muy altas. Muchas de éstas, por engaño.
Todas las responsabilidades públicas fracasan cuando se desempeñan con un objetivo distinto al de servir a la institución que se representa y se dejan de hacer las tareas encargadas a la misma.
Fracasan los servidores públicos que piensan primero en servirse antes que servir. Aquellos que desconocen que el cargo no hace al individuo, porque es el individuo quien siempre hace al cargo. Nunca el beneficio puede estar antes del servicio. Un corredor no puede reclamar el trofeo antes de correr.
Fracasan quienes no tienen al sentido común como su principal auxiliar y se dejan asesorar todo el tiempo por el prejuicio, por el odio, por el qué dirán y se conducen con rencor en la vida privada y pública.
Nadie nace sabiendo; el aprendizaje es un proceso permanente. Todos los días se aprende y de todas las personas, de todas la edades y condiciones sociales. Se aprende de los libros, de los errores y éxitos de otros, de experiencias lejanas o cercanas. Se aprende de los mejores. Cuando se deja de leer se deja de dirigir. Cuando se deja de aprender se empieza a morir.
Como rector de la UACH, también inexperto, en lo primero que pensé fue en integrar un Consejo Académico Consultivo de la Rectoría, con los profesores-investigadores de mayor experiencia. Ahí se analizaban los principales problemas y propuestas antes de adoptarse. Nadie puede saberlo todo.
Esta práctica la mantuve, siempre que había oportunidad, en las diferentes responsabilidades públicas. Como delegado de SAGARPA Puebla formé un Consejo Consultivo General, uno para las energías alternativas y uno para decidir las semillas que se deben autorizar para sembrar en el estado, de acuerdo con la Ley en la materia.
Hay tres lecturas que me ayudaron a mejorar mi desempeño. Reconozco que las encontré ya tarde porque mi objetivo se centró en la lectura técnica.
El Manual hindú del buen gobernante, de Firdaus Jhabvala, debería ser un libro de cabecera para los futuros gobernantes y líderes. En otra colaboración anterior lo he resumido.
De jefe a líder, de Francisco Roca, cambió la forma de tratar a las personas y colaboradores. Como inexperto, también he sido mal jefe y omiso del ambiente laboral adverso. No se puede llegar regañando a una reunión. Ni exhibir errores o corregir en público. Mucho menos echar la culpa a los demás. Ser jefe no es lo mismo que ser un líder.
Reducido al reino de los pingüinos, de Bárbara Hateley y Warren Schmidt, es un extraordinario libro que dice que en todas las naciones, organizaciones, sociedades, familias, comunidades, partidos políticos, razas y religiones, hay buenos, regulares, malos y peores. No se puede, por lo tanto, generalizar y etiquetar a las personas en función de su pertenencia a estas identidades. La recomendación es integrar a los mejores.
Desarrollar la cultura para reconocer a los mejores y tomar su ejemplo es algo que nos ha costado mucho trabajo. Creer que somos mejores que los demás ha limitado ser generosos. Líder es aquel que resalta las virtudes de los demás de tal manera que ellos se den cuenta.
Sea o no experto, todo servidor público entrante tiene la necesidad de saber qué hizo el saliente. Y éste, tiene la obligación de explicar a quien lo sustituye sobre lo realizado, lo pendiente, lo crítico, lo que funcionó y lo que no.
Hay gobernantes tan sabios que han preferido omitir este paso. Los hay tan sobrados que se sienten tan diferentes a los demás, que el cargo que desempeñan no los merece. Y, ¿cómo le hacían antes?
Alberto Jiménez Merino
Quiero aprovechar este espacio que amablemente me permiten de comunicación, para enviar una respetuosa y sentida felicitación a todas las mujeres de mi México querido y a las del mundo, en este muy especial “Día Internacional de la Mujer” esperando que en toda la humanidad, se entienda que no se puede crecer si no es en base al respeto, equidad, trabajo, justicia, compromiso, unión, apoyo y conjunción de esfuerzos, de todos los que nos llamamos seres humanos.
Pues qué caray, pasó lo que tenía que pasar y ahora habrá que esperar y ver los resultados de la Marcha convocada por los estudiantes universitarios, en nuestro querido estado de Puebla, para exigir atención, pero sobre todo seguridad, que ya está muy lacerada en nuestra sociedad y en especial en nuestra juventud.
Abuso, acoso, robos, y muertes, tanto de hombres como de mujeres y de ninguna manera se ve la acción de nuestro gobierno en nuestra entidad para resolverlo y mucho menos en el Municipio Capital, que ni siquiera entienden su posición los representantes de ésta administración y se sienten activistas que se ponen una camiseta, exigiendo algo a lo que ellos están obligados a ofrecer “La Seguridad” y no lo hacen.
Después de escuchar posicionamientos y declaraciones ignorantes por parte de la Presidenta Municipal, la Aprendiz de policía que contrataron como Secretaria en el ramo de la seguridad, quien dice que las universidades deben de pagar por su seguridad y comprar cámaras, ignorante que los delitos y muertes están sucediendo en las calles que ella está obligada a cuidar, y una regidora que de plano esta de pena ajena.
El asunto de todas maneras es, que a pesar de que estas asustadas funcionarias, aunque se esconden en el estamento de mujeres (cuando les conviene) para poder acusar de misóginos a quienes les señalamos sus errores, que no sólo son de de primaria, sino que, además, dejan ver claramente la ignorancia que cada una de ellas tiene en sus obligaciones para con la sociedad, pero eso lo veremos después, o en otra oportunidad.
Lo que hoy me inspira en escribir mi columna que amablemente tienen la benevolencia de atender, es el orgullo, la emoción y el sentimiento que me llena cabeza y corazón, pues en mis 63 años de vida, jamás había visto en ninguna parte de nuestra república amada (y tal vez ni en el mundo) una Marcha de solicitud, inconformidad y protesta, como la organizada en Puebla por nuestros jóvenes Universitarios con la participación según la media medida, de más de 150,000 integrantes.
Como ignorar, o dejar de sentir emoción, si esta vez decenas de miles de estudiantes salieron a las calles (no como una tal Ana Francisca decepcionante, que minimizando el asunto, sólo y despreciativamente dijo en Forotv “algunos cientos de estudiantes”) como dejar de admirar la enorme organización que los jóvenes universitarios demostraron en su marcha por todos sus integrantes, pero sobre todo, el gran respeto mostrado por su comunidad, por su problema, por su ciudad y sobre todo, por su país.
En Puebla se vivió una clase mayúscula de civilidad y respeto, que no se había visto en ningún otro evento de ésta clase y la gran unión que se dio entre las más de 80 Instituciones de Estudios Superiores, que de diferentes partes de nuestro México se dieron cita.
Como no reconocer que una marcha o evento de este tipo mal llevada o mal atendida, puede llevar a reacciones equivocadas y resultados catastróficos, que en nuestra historia ya se han dado, recordemos a los mártires de Cananea en 1906, el 2 de octubre en Tlatelolco en el 68, los hechos en esa época en Puebla, y en el futuro inmediato, protestas y marchas que la gente ha tenido que organizar muchas veces, por la indolencia e ignorancia con que son tratados los problemas a los que tienen derecho que no sucedan en nuestra tierra.
Como no reconocer, que la pasada marcha universitaria en Puebla del jueves 5 de marzo marcará y marcó un antes y después en la historia de nuestro país, al ver en acción de manera inesperada, a decenas de miles de jóvenes universitarios, que sin más ni menos, demostraron su poder de convocatoria, su convicción universitaria, su espíritu de cuerpo, su respeto por la sociedad a la que pertenecen, al propio gobierno al que increpaban, pero sobre todo, un sentido de organización que poco o nunca se había visto en nuestro estado, y si me apuran mucho, en ninguna parte de México y no sé del mundo.
Como no reconocer, a una juventud madura, porque lo ha tenido que ser, a base de golpes, desatenciones y pérdida de las vidas injustamente llevadas a cabo de compañeros de ellos, que son lo mejor de un país, porque la juventud no es una promesa, sino la mejor realidad de cada nación.
En fin, podría seguir en decenas de cuartillas, hablando de la gran acción de nuestros universitarios que se ganaron la aprobación “casi” total (diría yo) de toda la ciudadanía, quienes no sólo aceptaron pacientemente el paso de los contingentes y respetaron su actividad, sino podemos contar por cientos o miles, los ciudadanos que emocionadamente apoyaron esta MEGAMARCHA UNIVERSITARIA logrando con esto, lo que no se había dado desde mi particular punto de vista y es: una gran y total “UNIÓN CIUDADANA, EN BUSCA DE LA MEJORA DE NUESTRA NACIÓN”…
¿O no?
Juzgue usted


5 de marzo de 2020
Triste el escenario que tiene nuestro estado, cuando por alguna razón las cosas se han complicado cada vez más, esto, en lo que se refiere a la seguridad pública y siendo el problema, iniciado en la propia Capital de Puebla, todo por sostener por enfermas razones, (que sólo Dios sabrá cuales sean) a quien no ha podido hacer nada para cuidar a la ciudadanía, y sólo se esconden como avestruces en su estamento de mujeres, acusando de misóginos a quienes las critican y tratando de echar la bolita a medio mundo con tal de justificar su ignorancia, indolencia y total irresponsabilidad, ignoran que hay decenas de mujeres poblanas más comprometidas, conocedoras y más capaces de ellas.
Tal es el caso de la Presidenta de nuestro Municipio Capital en el Estado de Puebla y de su Secretaria de seguridad pública, por cierto, muy mala aprendiz de policía. Pues sólo en su imaginación de saber, o creer que saben, y por su hambre de poder y la lana (sumando al efecto AMLO), quisieron estar donde están. Y eso queridos lectores y cibernautas, no son suficientes razones, pues como dice Travis Smith (2018) en su libro “Ética y superpoderes”.
“La Fuerza de Voluntad y la imaginación son apoyadas por todos, pero nadie los ejercita ni se beneficia de ellos de la misma manera. Llevadas al extremo, cuando no se acompañan con el conocimiento práctico y de las habilidades necesarias para el éxito, el resultado es una ilusión.” (caso de este par de ignorantes).
La cita sigue: “La ilusión es la madre de la frustración, de la impaciencia y de la acusación. La idea de que alguien merezca algo solo porque lo desea mucho, hace que las personas se crean con derecho a las cosas, y en consecuencia se sientan agraviadas e insatisfechas” estos dos personajes piensan que por desear algo mucho con eso es suficiente, pero ni están preparadas para hacerlo si saben cómo llevarlo a cabo, de hecho, es este punto, uno de los principios del “Pensamiento Mágico Pendejo” de Odín Dupeirón.
La situación, es que el problema llego a tal grado, que nos volvimos foco de atención en el mundo a raíz de los últimos asesinatos de tres estudiantes universitarios (entre ellos 2 colombianos) y un conductor de Uber en las inmediaciones de Huejotzingo, entre cientos de ataques al conglomerado estudiantil.
Y el incontrolable problema, que ya les explotó en las manos, es que aunado a ese hecho (entre otros) estuvieron sucediendo, un buen número de atracos y atentados sucedieron y se siguen dando en Puebla capital, frente a la nariz de la ignorante y aprendiz de Secretaria de Seguridad, la inútil y muy pequeña Lulú, sigue a la vieja usanza con su retrograda cantaleta de que son hechos aislados, y protegiendo a su séquito de inútiles que tiene incrustados en la Secretaria, así como a sus supuestos asesores con quienes solo están haciendo de las suyas (y se dice que uno que otro familiar…no sé) con los recursos que bien servirían a la corporación y por ende beneficiarían a la seguridad de la comunidad.
El punto es, que con tal de calmar los ánimos universitarios después de una imparable, incontenible marcha de estudiantes de diversas instituciones con sobrada razón, lo único que hacen dos Rectores de las más grandes instituciones de nuestra entidad, es lograr la promesa de mayor seguridad, y más vigilancia a la comunidad universitaria, cosa totalmente imposible. Y en otra opinión de una regidora del municipio de Puebla Capital, diciendo que las universidades deben de pagar por su seguridad, ignorando esta pobre mujer que los hechos salvo contadas ocasiones suceden en la calle, en donde precisamente es obligación del Estado-Nación dar seguridad al ciudadano.
Para ponérselo con manzanitas a la mencionada regidora, al País, a nuestra Entidad Federativa y al municipio del cual ella es regidora, pero que ignora sus obligaciones tal vez, (no lo sé) por no estudiar.
Por cierto, que nuestros Universitarios en Puebla, en un hecho insólito en su marcha que no se había dado en más o menos 60 años, dieron también una muestra de civilidad y respeto, a ellos una cordial felicitación y nuestro agradecimientos y apoyo como ciudadanos.
La lógica y la experiencia nos dice claramente que es imposible cumplir una promesa, de dedicar mayor personal a los universitarios y a sus centro de estudios en forma permanente, de dedicar más patrullas, en primer lugar, por la sencilla razón de que ese personal no existe, y no lo pueden hacer sin descuidar otras áreas, segundo: Más patrullas, ¿para qué? si las que hay, las chocan con una velocidad que da miedo hasta la mejor aseguradora vehicular, que exista en el mundo, y quien las va a manejar.
Por otra parte, para dedicar mayor personal y vigilancia tendrían como lo mencionamos arriba, que dejar sin cobijo a otros sectores, la pregunta es ¿a quien van a descuidar, a la Iniciativa Privada, a los niño
que no están en la universidad, a las amas de casa, a los obreros, a los transeúntes, a los trabajadores, a usted, a mí, etc. que no forman parte del gremio universitario?
Para nada, deben de ponerse a pensar de manera seria y aportante, ya estos errores e impotencia causaron el cambio de Secretario de Seguridad Pública Estatal donde, sale el Almirante M. Idelfonso Amezaga R. trayendo a quien casi todo mundo desconoce, pero espera que sea una solución real para nuestra entidad, El Lic. Raciel López Salazar, en fin, se logró un cambio por falta de políticas, experiencia en seguridad pública y planes reales y eficientes de trabajo.
Ahora la cosa entonces, es preguntarse ¿por qué en el municipio no se puede ese cambio?, ¿Por qué se le acepta tanta ignorancia y descuidos a la presidenta ys su protegida?, no le bastan los alumnos lastimados, los constantes robos, las vidas perdidas, y los policías dañados por su hambre de poder y dinero.
Espero, ¡esperamos! señor Gobernador que se haga algo, y que haga valer la ley y no se doble a los berrinches de pituka y petaka, recordemos que el que “puede lo más…puede lo menos” que no se burlen del nuestro Estado, y que piensen en los ciudadanos que aquí habitamos.
Pocos son los que se han prestado para hablar de forma seria para dar solución, y tal vez la única solución viable que existe que sería crear lo que un grupo de especialistas denominamos “Inteligencia Ciudadana” estos grupos de especialistas, hemos realizado estos encuentros, han participado en pláticas o entrevistas, entre otros, personas como el Ex Cmte. Manuel Pérez Cuellar, el Dr. Juan Manuel Aguilar de la Peña, Dr. Gildardo Espinoza, el Comunicador Julián de Jesús Peña, muchos comunicólogos más y un nutrido número de Policías que quieren a ésta entidad así como personas de alto nivel de la BUAP totalmente interesadas en el tema, y además conocedoras del fenómeno de éstos últimos, omito nombres por considerarlo prudente.
Creo, entonces, que ya se han arriesgado demasiado y están jugando con lo único que nos queda, que es el coraje y la preocupación por cuidar de nuestras familias, de nuestros derechos, de nuestra tranquilidad, de nuestra persona y de nuestra paz, creo que el que se pone a acariciar a un tigre, corre el peligro de que le arranquen el brazo y es momento de unión y no de división…
¿O no?
Juzgue Usted.