09 de abril de 2019
La doctora María Alicia Díaz y Orea, coordinadora de la Academia de Inmunología de la Facultad de Medicina de la BUAP, ha trabajado por años con pacientes con cáncer gástrico. Su investigación ha logrado resultados que permiten diagnosticar oportunamente este padecimiento y aportar para su tratamiento.
El contacto directo que ha tenido con estos pacientes le ha enseñado que la sintomatología que experimentan: acidez, gastritis, indigestión, vómito, debilidad y dolor abdominal, muchas veces la confunden con otros malestares que restan tiempo valioso a la posibilidad de salvar su vida.
Actualmente, más del 65 por ciento de los pacientes con cáncer gástrico acuden a revisión cuando la enfermedad está avanzada o con metástasis. De aquí la pertinencia de sus resultados, entre ellos, el desarrollo de un anticuerpo monoclonal muy específico, que detecta en estadios tempranos el cáncer gástrico difuso, pero sobre todo abre las puertas para un tratamiento, ya que en pruebas con animales de laboratorio se logró la reducción de tumores hasta un 50 por ciento.
“Trabajamos por un anticuerpo monoclonal que pueda utilizarse para el diagnóstico y tratamiento. Ya lo tenemos, fue probado in vitro e in vivo en ratones. Los resultados son que al inyectarles el anticuerpo se reduce el tamaño del tumor un 50 por ciento en 60 días. Nos falta la experimentación en humanos, pero hacia allá orientamos el alcance de este trabajo”, afirma entusiasta Díaz y Orea, quien también es jefa del Departamento de Inmunología Experimental de la Facultad de Medicina de esta Universidad.
Cómo destruir una célula tumoral
Con su trabajo, la doctora Díaz y Orea propone que a partir de un antígeno de superficie de la célula tumoral, conocido como célula de anillo de cáncer gástrico difuso, se pueda preparar un anticuerpo monoclonal, que sería mucho más específico que el policlonal para detectar este tipo de cáncer, pero también para combatir este padecimiento.
El anticuerpo encontrado por la investigadora de la BUAP induce una citotoxicidad celular que destruye la célula tumoral, partiendo del proceso inmunológico que se genera cuando un anticuerpo reconoce a los antígenos de superficie de la célula tumoral y se adhieren a ellas para inducir la destrucción del tumor.
Para entender este proceso, la doctora Díaz y Orea explica que en la membrana de la célula tumoral se encuentra el antígeno y es ahí donde llega el anticuerpo para adherirse.
“Cuando llega la célula NK (Natural Killer, “asesinas naturales” en español), lo reconoce por medio de su receptor de activación, se pega y dispara gran cantidad de gránulos que contienen proteínas llamadas perforinas y granzimas, originando un orificio en la membrana y destruyendo la célula tumoral”.
Como ejemplo de este proceso, mencionó que las células parecen un multifamiliar con muchas antenas y al poner en contacto su anticuerpo (en forma de Y) este se pega y cuando llega la célula NK actúa sobre la célula tumoral.
“Nuestro anticuerpo activa la célula NK e induce la citotoxicidad celular. Ya hicimos pruebas en ratones y logramos disminuir el tamaño del tumor”.
La investigadora advierte que la destrucción de la célula tumoral también se puede apoyar de la radiación, que sumada a la citotoxicidad, daría resultados mucho más efectivos.
Cáncer gástrico difuso
En su laboratorio, la investigadora obtuvo en un inicio de su investigación un antígeno que purificó para conseguir un anticuerpo policlonal que probó en las biopsias de los pacientes con cáncer gástrico difuso y cáncer gástrico intestinal.
Lo que observó fue que este anticuerpo era específico para detectar antígenos de superficie de células tumorales de cáncer gástrico difuso. Con estas muestras de tumores, la investigadora realizó un cultivo para obtener las células tumorales y así observar los antígenos que liberaban.
Hay que recordar que todas las células liberan proteínas, pero en el caso de las tumorales, estas emiten las que se conocen como antígenos.
“Hicimos pruebas con las proteínas y así encontramos la CGA5, con ella obtuvimos el antígeno que purificamos para inmunizar a un conejo y generar el anticuerpo contra este antígeno. Esto se probó y permitió detectar que induce una respuesta inmunológica muy activa”.
La doctora Díaz y Orea aclaró que este antígeno sí detecta el cáncer gástrico difuso, pero no el cáncer gástrico intestinal. Aseguró que de acuerdo con mediciones que realizan en su laboratorio, en Puebla existe un porcentaje más elevado del gástrico difuso, en una proporción de 80 pacientes por cada siete con gástrico intestinal, afectando en mayor medida a la población femenina.
La mayoría de los tumores malignos de estómago se originan de las células glandulares de la capa que reviste al estómago y son llamados adenocarcinomas. El cáncer gástrico difuso es de los más agresivos: es un adenocarcinoma y se difunde en toda la pared del estómago.
Al finalizar, la académica, a quien le apasiona el estudio de anticuerpos y la búsqueda de marcadores moleculares mediante el análisis de antígenos de secreción y excreción de las células tumorales, afirma contundente: “Yo sé que sí podemos ayudar a los pacientes”.
Respaldada por su equipo de investigación y por la Universidad, su laboratorio se constituye como un espacio donde el sentido humano y el conocimiento generan resultados en beneficio de la salud de la población.
Fuente: buap.mx

BOGOTÁ D. C., 09 de abril de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Adormecer el tumor, en el argot del médico veterinario Giovanny Vargas, coordinador de Oncología de la Clínica y docente del Departamento de Salud Animal de la U.N., se llama remisión total, lo que no implica que el tumor desaparezca. Para llegar a este punto, Luna debió ser sometida a cinco meses de quimioterapia.
Un linfoma es una proliferación maligna de linfocitos (células de defensa del sistema inmunitario), generalmente dentro de los ganglios linfáticos –estructuras de dicho sistema, presentes en el cuerpo tanto de humanos como de animales–, pero que a veces también afecta otros tejidos como el hígado y el bazo.
El doctor Vargas recuerda que Luna llegó a consulta por un aumento en el tamaño de los ganglios linfáticos. Después de realizar una citología se confirmó la presencia de un linfoma. Si este tipo de cáncer no se detecta a tiempo puede ocurrir metástasis, que se puede presentar luego de que las células tumorales atraviesen vasos sanguíneos para llegar a otras partes del cuerpo.
Aunque en algunos perros y gatos se logra prolongar la vida, siempre existirá la probabilidad de que el tratamiento no sea tan efectivo, especialmente cuando la enfermedad ya está muy avanzada, explica el doctor Vargas.
Agrega que “existen muchas causas que originan el cáncer, como herbicidas, factores medioambientales, radiaciones de radio o televisión, toxinas que pueden estar en algunos alimentos, conservantes, e incluso ser hereditario o congénito”.
Comenta que diariamente él atiende perros con cáncer de razas golden retriever y beagle, e indica que “existe una posibilidad de que la raza también tenga un componente importante en el origen de estas patologías, pero esto es algo que aún no se ha confirmado, ni las causas exactas de la enfermedad”.
Variedad de medicamentos
“Existen miles de medicamentos de quimioterapia como antibióticos. Para este tipo de cáncer usamos el protocolo ‘Madison Wisconsin’, que se compone de cuatro medicamentos: vincristina, ciclofosfamida, doxorrubicina y prednisolona, y se van alternando semanalmente”, explica el veterinario.
Estos medicamentos son tóxicos para las células tumorales y actúan sobre aquellas que tienen una alta tasa de replicación o división celular.
“Algunos perros responden muy bien al tratamiento, mientras que otros pueden presentar algunos efectos secundarios como baja en las defensas, vómito o diarrea; en esos casos se suspende la quimioterapia y se deja que el animal se recupere para retomarla una semana después, según su estado”, comenta el doctor Vargas.
Mientras algunos de los casos atendidos en la Clínica llegaron porque los propietarios de la mascota detectaron unas masas en el cuerpo, otros se han dado de manera incidental, es decir que llegan a la Clínica por una consulta dermatológica y cuando se examina el animal se le detectan los ganglios grandes; ahí se procede a hacer una citología para confirmar o descartar el linfoma.
A otros pacientes se les somete a una biopsia para retirarles uno de los ganglios como muestra a examinar y así determinar con exactitud la enfermedad. Es entonces cuando algunos dueños deciden iniciar el tratamiento o practicar la eutanasia, según el avance de las células tumorales.
“Con este tratamiento, los perros pueden vivir hasta dos años con el tumor dormido. Cuando este se despierta se debe retomar el tratamiento o cambiarlo por medicamentos con los cuales el animal nunca ha tenido contacto. Sin embargo son contados los casos similares al de Luna”, comenta el doctor.
Finalmente señala que “el objetivo del tratamiento de un paciente con cáncer no es curarlo, sino mantener su calidad de vida”.
El servicio de Oncología de la Clínica para Pequeños Animales se presta desde hace más de dos años, después de que el doctor Vargas realizara una comisión de estudios en la que trabajó por cerca de cinco años con cáncer en perros.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

05 de abril de 2019
¿Cuál es el reto más grande al que se enfrenta un niño diagnosticado con Trastornos de Espectro Autista (TEA)? Sin duda, la integración en una sociedad que establece limitantes para las personas que presentan particularidades.
En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, la doctora Yulia Solovieva, coordinadora de la Maestría en Diagnóstico y Rehabilitación Neuropsicológica de la BUAP, asegura desde su experiencia clínica que los menores diagnosticados con TEA en etapas tempranas (0-4 años) tienen más posibilidades de integrarse y alcanzar su desarrollo.
La especialista, quien también es miembro titular de la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicología, aclaró que el TEA no tiene cura, ni tampoco existe un fármaco para superar esta condición. Asimismo, las causas que lo provocan aún no están definidas científicamente.
El término del autismo, introducido por los neurólogos a principios del siglo XX, significa básicamente dificultades de comunicación. Sobre este padecimiento, las cifras oficiales revelan que en México hay aproximadamente 94 mil 800 niños entre cero y cuatro años y 298 mil entre cinco y 19 años con TEA, mientras que en el mundo, de acuerdo con la OMS, uno de cada 160 niños lo padece.
Una propuesta para el diagnóstico y tratamiento
Yulia Solovieva recordó que en la BUAP, a través de la Maestría en Diagnóstico y Rehabilitación Neuropsicológica, se coordinan ocho sedes clínicas para el diagnóstico de diferentes padecimientos neuropsicológicos, entre ellos el autismo, y que están orientados a diferentes sectores de la población.
La investigadora enfatizó que este trastorno, que provoca principalmente dificultades comunicativas, puede tratarse de forma adecuada desde una perspectiva individual, que atienda las necesidades y características del menor, de ahí que en coordinación con el doctor Luis Quintanar han desarrollado una metodología de evaluación y tratamiento.
"Nosotros los diagnosticamos, pero lo interesante de nuestra propuesta es que no solo nos quedamos en eso, sino que lo hacemos cualitativamente, es decir, tenemos un instrumento especialmente elaborado que llamamos Evaluación del Desarrollo para Niños Preescolares Menores, un método que está editado por la Universidad".
Este instrumento permite, a partir del juego, detectar los mecanismos débiles y fuertes del niño desde las estructuras corticales, subcortical o córtico subcorticales, pero también valorar su edad psicológica.
“La evaluación parte desde el nivel del juego para conocer el desarrollo del niño, puede participar con un adulto, jugar solo, escuchar las instrucciones, también observar si presenta la iniciativa, etc., es así como se establecen programas de interacción que facilitan el desarrollo del niño, quizá a un ritmo más lento, pero sí con niveles más avanzados que los que registra al inicio de su evaluación”.
La doctora Solovieva hizo hincapié en la particularidad de cada menor, pues cada uno presenta diferentes niveles de autismo, y detrás de este trastorno hay casos muy diferentes, es por eso que aseguró que no se puede hablar de un solo programa para tratar todos los casos.
“La atención tiene que ser individual, por ejemplo, con unas cien sesiones de trabajo con el menor, es posible hablar de una integración de acuerdo con sus posibilidades”.
Qué se abarca en las sesiones
El autismo es un trastorno severo provocado por un daño cerebral que puede encontrarse en distintos niveles del sistema nervioso central. En este sentido, explicó que normalmente la motricidad primaria no está afectada en niños con autismo. De acuerdo con su metodología, el tratamiento se inicia con el juego en distintos niveles, con objetos, juego simbólico y juego de roles.
Refirió que de acuerdo con los datos de evaluación de cada niño en particular, se busca el nivel apropiado para el menor y dentro del juego se forma lenguaje, se entabla la comunicación, se establece el contacto visual y corporal, además del uso correcto de los objetos, entre otros parámetros.
Para tener un diagnóstico adecuado, la doctora recomendó dirigirse con un especialista y acudir a las sedes clínicas con las que cuenta la BUAP, una de ellas ubicada en el Hospital Universitario. Asimismo, pidió tomar en cuenta el Instituto de Neuropsicología y Psicopedagogía de Puebla, ubicado en San José Mayorazgo, donde atienden especialistas formados en la BUAP, en el área de neuropsicología.
Los mitos
Yulia Solovieva aseguró que alrededor del autismo existe aún mucha desinformación y mitos que confunden a los padres y que en cierta medida retrasan un tratamiento adecuado. Por ejemplo, señaló que no es posible que un niño autista tenga un coeficiente intelectual muy alto, como se maneja en algunos artículos que circulan en internet.
Insistió en que los casos que ha tratado, más bien se registran severos trastornos que reflejan una lesión que deriva en la ausencia de habla, de juego y de contacto.
“Cuando se habla de su coeficiente probablemente se trate de situaciones de sobre estimulación y el menor recuerda con precisión las imágenes, pero esto no es un logro, sino un aspecto que se tiene que corregir estableciendo los procesos normales adecuados para el contacto cultural adecuado del niño y su proceso gradual de adquisición de la lectura y escritura, cálculo, etc., todo de acuerdo con sus posibilidades”.
Entre los síntomas de alerta que deben observarse se encuentran no responder a su nombre (a los 12 meses de edad); no señalar los objetos para demostrar su interés (a los 14 meses de edad); no jugar juegos de simulación (a los 18 meses de edad); evitar el contacto visual y querer estar solos; presentar retrasos en las destrezas del habla y el lenguaje; repetir palabras o frases una y otra vez; dar respuestas no relacionadas con las preguntas que se les hace; tener intereses obsesivos; y aletear las manos, mecerse o girar en círculos.
Finalmente, subrayó que los padres deben entender que entre más temprano sea diagnosticado se registrará un desgaste menor, ya que entre más grandes, más difícil resulta ayudarlos, aunque no es imposible.
Fuente: buap.mx

BOGOTÁ D. C., 05 de abril de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Gloria Stella Sarmiento Alvarado, magíster en Musicoterapia de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), adelantó este estudio con nueve religiosas de 77 a 92 años de edad, de la Casa de Salud Madre Mazzarello de la Comunidad Religiosa Hijas de María Auxiliadora en Bogotá, a quienes les aplicó un proceso de 20 sesiones.
“El propósito fue unir la musicoterapia con un enfoque psicológico –en este caso el psicoterapéutico cognitivo conductual– desde las terapias de tercera generación, como las de aceptación y compromiso y mindfulness, y aplicar desde ahí la musicoterapia”, explica la investigadora, quien empleó en las sesiones canciones relacionadas con los gustos y la historia musical de las participantes, como pasillos, bambucos y otros ritmos colombianos.
“La idea era comenzar a trabajar en esas canciones, por ejemplo, si la composición se prestaba analógicamente para ver su situación personal o con otra técnica conocida en musicoterapia como expansión de sentido, que consiste en cambiar ciertos renglones de la canción y dejar otros para que al cantarla se produzca un resignificado a la letra”, indica la magíster.
Agrega que se emplearon métodos como el de “recreación y composición” para que las participantes expresaran cómo percibían sus dolencias, y para cerrar el proceso musicoterapéutico las participantes elaboraron una composición musical en la que resumieron sus aprendizajes frente al dolor.
Según la investigadora este es el primer estudio que se hace en Colombia sobre la influencia de la musicoterapia en el dolor crónico, aunque en Europa y en EE. UU. la literatura sobre el tema es abundante. Se trata de una condición que aunque no aqueja solo a los adultos mayores, estos suelen padecerla por el desgaste musculoesquelético propio de edades avanzadas.
“Es un dolor que acompañará al adulto mayor por el resto de sus días. Por ese desgaste les duelen los hombros, las piernas, las rodillas y los brazos, lo que los aísla y los deprime”, manifiesta la magíster, quien también analizó estas variables dentro de su estudio antes y después de llevar a cabo las sesiones.
Al respecto, en el estudio no se encontró ninguna participante en estado de depresión o ansiedad, lo cual es extraño según la investigadora, ya que en los reportes de la literatura estos dos componentes son muy frecuentes en el dolor crónico. Este resultado se repitió en los análisis finales y en el trabajo se relacionan con la implementación de la espiritualidad como estrategia para afrontar el dolor.
Monitoreo a las ondas cerebrales
Un aspecto novedoso de este estudio fue la aplicación de una diadema Emotiv Epoc con la que se registraron los cambios en las ondas cerebrales de las participantes durante la aplicación de una de las terapias. “Fue muy interesante ver en los registros y en los mapas topográficos que en algunos segundos la actividad cerebral se incrementó”, relata la investigadora Sarmiento.
Estos registros se compararon con los videos grabados en las sesiones para identificar las actividades con las que se relacionaban, como por ejemplo momentos en los que una de las participantes estaba muy compenetraba con la música de la canción, tocaba su instrumento o cantaba más fuerte.
“Incluso algunas participantes, en el momento que yo me acerqué con la guitarra a cantar frente a ellas, sonreían y cantaban más fuerte, en esos momentos la actividad cerebral se incrementó”, asegura la magíster.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

PALMIRA, 02 de abril de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Para Juan Carlos Ortiz Ríos, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, estos resultados validan la pertinencia del manejo ecológico del cultivo en el corregimiento de Tenerife del municipio de El Cerrito (Valle del Cauca).
Según sus proyecciones, utilizar estas alternativas resultaría entre 30 y 60 % menos costoso que la inversión realizada por los agricultores en herbicidas, plaguicidas y productos elaborados con síntesis química para frenar las enfermedades.
Como parte de un proyecto que avanza en convenio con la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), el investigador estudia con un equipo de la U.N. Sede Palmira el potencial –en las condiciones de la zona– de dos bacterias y cuatro hongos: Trichoderma spp., Bacillus subtilis, Paecilomyces lilacinus, Bacillus thuringiensis, Beauveria bassiana y Lecanium lecanii.
Según explica, con los primeros tres se busca hacerles frente a las enfermedades que impactan las plantas de cebolla, otorgándoles el nombre de factor B, mientras que con los otros se proyecta el control biológico de las plagas, denominándolos factor C: “probamos formando diferentes parejas entre microorganismos de los dos factores. Cuando concluyamos cuál es la pareja que logra mejor complemento y acción en el corregimiento, trabajaremos para difundir su uso”.
Los investigadores han realizado talleres sobre agroecología con jóvenes de grados 10 y 11 del Colegio Técnico Agropecuario Jorge Isaacs, de Tenerife. Allí se establecieron tres parcelas –que suman 321 m2– para realizar la investigación, dirigida por el profesor Diego Iván Ángel, de la U.N. Sede Palmira.
Cerca de estas parcelas experimentales, los jóvenes trabajan en el cultivo de cebolla y perejil en la huerta del colegio, en donde implementan estrategias de manejo ecológico como el uso de microorganismos.
Riesgos de los agroquímicos
Aunque abarca una zona de transición al páramo, el municipio de El Cerrito tiene, entre otros cultivos, 460 hectáreas de cebolla, la mayoría de ellas en el corregimiento de Tenerife.
Sobre el Cañón del Chinche se pueden observar cultivos en los que se aplican agroquímicos que contaminan los nacimientos de agua de las inmediaciones, detalla el magíster.
Agrega que “nuestro trabajo parte de estudios previos de la CVC en los que también se encontró degradación de las propiedades del suelo por cuenta del manejo agrícola convencional. Cuando llegamos a la zona también observamos que los jornaleros aplican productos químicos todos los días sin ningún tipo de protección”.
El contacto regular con agroquímicos organofosforados podría causarles daños en el sistema nervioso. Además algunos de los productos aplicados allí están clasificados como “posiblemente” o “probablemente” cancerígenos por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, como el glifosato, principal herbicida utilizado.
“Cuando se presentan heladas en la zona se generan condiciones de humedad propicias para la proliferación de enfermedades, como las popularmente llamadas pudre y amarillitis”, explica.
Si bien la eficiencia de los microorganismos estudiados se había comprobado en investigaciones previas que se tomaron como referentes, condiciones ambientales de cada zona geográfica como la humedad, la temperatura y la radiación solar inciden en el éxito de su implementación. Por esta razón, afirma el investigador, resultan vitales los hallazgos que se están encontrando en torno a alternativas sostenibles a nivel ambiental, económico y para la salud para las condiciones específicas de la zona.
Por esta razón es vital encontrar alternativas ambientales, económicas y para la salud sostenibles, con el objetivo de resolver la situación.
Con la reducción de los costos que supondría un viraje hacia alternativas ecológicas se podrían mejorar las condiciones de vida de cosecheros y jornaleros: “cuando hay cosecha de cebolla en Nariño y una parte llega al Valle del Cauca, los precios se caen aquí. En muchos casos los productores terminan operando a pérdida, lo que resulta grave para los jornaleros, por ejemplo, que ganan alrededor de 35.000 pesos por día de trabajo”, agrega.
Durante la investigación también se analizan posibles tratamientos de fertilización, teniendo en cuenta que actualmente en Tenerife aplican al suelo gallinaza cruda –excremento de gallinas sin tratamiento alguno–, en lo que configura un caldo de cultivo para plagas y enfermedades de las plantas. Dentro de las alternativas analizadas se encuentran el compost y la gallinaza tratada e inoculada con microorganismos
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co