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22 de noviembre de 2019

Los líquenes son organismos muy importantes en los ecosistemas y pueden ser utilizados como indicadores de contaminación, ya que al carecer de una cutícula protectora tienen mayor facilidad para captar humedad y absorber metales pesados que se encuentran en el ambiente, expresó Rosa Emilia Pérez Pérez, académica de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB).

Con estudiantes de licenciatura y maestría de la FCB, de la Universidad Autónoma de Morelos, de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y del Instituto de Ecología, A.C., la académica investiga sobre la taxonomía y ecología de los líquenes, con el objetivo de identificar la composición de esta comunidad  en  diferentes ecosistemas, principalmente de los esdtados de Aguascalientes, Chiapas, Estado de México, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Puebla y Veracruz. 

“Iniciar un nuevo proyecto siempre es emocionante, vamos con la curiosidad por saber qué líquenes conforman la comunidad, en qué condiciones los encontraremos, si habrá especies nuevas o consideradas en riesgo, endémicas o de amplia distribución, así como conocer las interacciones que tienen con el entorno en el que se encuentran”. 

Actualmente, la investigadora cuenta con una base de datos con más de 5 mil ejemplares, los cuales fueron recolectados en varios lugares a lo largo de las últimas dos décadas. “Lo que se busca es ampliar esta colección enfocándola al estado de Puebla y que en algún momento sea parte de las colecciones biológicas de la propia FCB”, señaló.

Rosa Emilia Pérez Pérez agregó que la idea es que cuando la colección esté debidamente procesada sea consultada por académicos, especialistas e investigadores, y que este reservorio llegue a ser importante en la formación de estudiantes; incluso, que pueda ser consultada por aquellos que  toman decisiones, ya que a partir de la presencia de los líquenes se puede inferir las condiciones de los ecosistemas.

En este sentido, refirió que los líquenes son útiles como indicadores de áreas conservadas; por ejemplo, en un bosque templado donde se observen ejemplares en el suelo, grandes y con formas de crecimiento diversas, se puede suponer que ese lugar se encuentra en buenas condiciones. Se trata de una información muy importante para no destruir y transformar los ecosistemas, sino luchar por conservarlos.

En Puebla llevan a cabo investigaciones en los bosques mesófilos de montaña, donde estudian la estructura forestal de las zonas y la forma en la que estas impactan en las comunidades liquénicas.

Además de contribuir con la labor de recolección y clasificación de los líquenes, los estudiantes también han buscado involucrar a los habitantes de las comunidades a las que han acudido, tal es el caso de San Vicente Nuñú, en Oaxaca, ubicada en medio del bosque y cuyos pobladores están interesados en su conservación, por lo que se les han dado charlas y mostrado diferentes ejemplares para su identificación y enseñarles sobre la importancia que tienen.  

La relevancia de los líquenes

La experta informó que en el país existen alrededor de 5 mil especies de líquenes, de las cuales hay un registro de 2 mil 700 a nivel nacional, es decir poco más del 50 por ciento.

“Los líquenes son el resultado de la asociación simbiótica entre hongos, algas verdes y cianobacterias; en particular, los cianolíquenes contribuyen en el ciclo de nutrientes, ya que fijan nitrógeno atmosférico durante su crecimiento, el cual posteriormente estará disponible al ecosistema conforme los líquenes mueren y se descomponen”.

Además, estos organismos son base de la cadena trófica en algunos ecosistemas, algunos insectos se alimentan de ellos. También son un recurso importante para las aves, que los utilizan como material para construir sus nidos y debido a que tienen funciones antibacterianas y antimicóticas sus crías se ven protegidas ante enfermedades.

Otro ejemplo de su importancia en el ecosistema es que los costrosos que se encuentran en las rocas, con el tiempo las deshacen, lo que contribuye a la formación de suelo. Los líquenes de suelo evitan la erosión y ayudan a mantener la humedad del suelo; además, atrapan semillas de la flora adyacente con lo que se favorece el establecimiento de las plantas vasculares. Por ello, los líquenes son organismos de vital importancia en la formación y conservación de los bosques.

También pueden ser utilizados como indicadores de conservación o de contaminación, a partir del diámetro de algunos líquenes costrosos, también se usan para datar la edad de las rocas y han sido instrumento para medir la antigüedad de los glaciares (liquenometría).

Fuente: buap.mx

MANIZALES, 21 de noviembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-

La nueva metodología fue propuesta por Jairo de Jesús Cifuentes Rivera, estudiante de la Maestría en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, quien explica que para el campo de la química se deben crear estrategias que permitan su enseñanza y que generen interés por su aprendizaje.

Por ello propone cambiar los enunciados clásicos por otros que se asocien con la vida cotidiana de los alumnos. Por ejemplo, en vez de decir “si sobre un cuerpo de 20 kg se ejerce una única fuerza de 100 N ¿cuál será la aceleración del cuerpo?”, se plantea: “una persona empuja un carro de 20 kg con una fuerza de 100 N. Si no existen otras fuerzas sobre el carro, ¿cuánto valdrá la aceleración provocada en este?”.

Para desarrollar la herramienta propuesta por el investigador se reconocieron ideas previas que permiten identificar los obstáculos, debilidades o fortalezas de los estudiantes en determinado tema.

Normalmente la enseñanza de la química se desarrolla con actividades que invitan a formular y nombrar compuestos químicos ajenos a los alumnos y no aluden a hechos de la vida cotidiana, subraya el estudiante Cifuentes.

En su concepto, las ciencias –y en especial la química– requieren de una adecuada contextualización, ya que así se generará aprendizaje con sentido y significado, propiciando un ambiente óptimo para que el estudiante relacione los conceptos vistos con el fortalecimiento y la construcción de su propio conocimiento.

“En algunos casos, no contextualizar los problemas podría llevar a los alumnos a formarse ideas erróneas sobre determinados conceptos. En el caso del ejemplo relativo a la fuerza, cuando no se concreta el agente que la realiza, el alumno tiende a pensar que esta es una propiedad de la materia y no el resultado de una interacción”, explica el investigador.

Fases del proyecto

En el proyecto participaron 35 estudiantes de décimo grado con edades entre 15 y 16 años, y se desarrolló en cuatro fases: “en la primera se diseñó una práctica de laboratorio que sirvió de instrumento para identificar las ideas previas y los obstáculos que tienen los estudiantes frente al tema de disoluciones químicas”, explicó el investigador.

Agregó que “antes de aplicar la prueba, el pretest fue validado por expertos. Aquí se plantearon cuatro actividades que abarcaban el reconocimiento y la distinción entre las mezclas homogéneas y heterogéneas, la solubilidad de las sustancias según la temperatura, los tipos de disoluciones y la concentración de estas”.

Con los resultados se diseñaron las fichas de laboratorio: en el primer bloque se plantearon los obstáculos que presentaron los estudiantes para aprender el concepto de disoluciones químicas; en el segunda se mostró la construcción colectiva de la fundamentación teórica, en la cual ellos construyeron su definición del concepto, para después mostrarles la definición de una manera teórica.

“En la tercera parte desarrollamos el plan experimental, en el que describimos brevemente lo que se va a hacer en el laboratorio e invitamos a los estudiantes a registrar sus resultados experimentales”, explicó el investigador.

Las fichas de trabajo incluyeron actividades con videos, simuladores, imágenes y prácticas de laboratorio.

Para evaluar el aprendizaje después de implementar las fichas y prácticas de laboratorio, se aplicó un cuestionario tipo Icfes de 10 preguntas de selección múltiple con única respuesta.

Óptimos resultados

Como resultado de las actividades y las fichas de laboratorio, el 87 % de los estudiantes logró reconocer y diferenciar mezclas homogéneas de heterogéneas, el 90 % reconoció los diferentes tipos de disoluciones (insaturadas, saturadas y sobresaturadas), y evidenció el impacto de la temperatura sobre la solubilidad, y el 89 % realizó cálculos para hallar concentraciones molares y diluciones.

“También se observó que los estudiantes interpretan gráficas y textos, analizan imágenes, diferencian enlaces, tienen claros conceptos como solubilidad y disolución, interpretan acciones prácticas y contextualizan lo aprendido”, subraya el estudiante Cifuentes.

Con esta investigación se demostró que las actividades de laboratorio pueden estar dirigidas a: aumentar la motivación de los alumnos hacia las ciencias experimentales, favorecer la comprensión de los aspectos teóricos, enseñar técnicas específicas, desarrollar estrategias investigativas y promover actitudes relacionadas con el trabajo científico.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

PALMIRA, 20 de noviembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Así lo estableció Alejandro Bonilla Sánchez, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, en un experimento realizado con diferentes niveles de fertilización, cuyo objetivo era establecer un plan nutricional adecuado y rentable para el cultivo de melón en el territorio geográfico del río Cauca.

El estudio, además de determinar los requerimientos nutricionales y el comportamiento de absorción de elementos fundamentales (nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio) en cultivos de melón, también buscaba beneficiar a pequeños agricultores mediante conocimientos y herramientas con respecto al aumento de la producción de frutos, y por ende de sus ingresos económicos.

El experimento se realizó en el municipio El Cerrito (Valle del Cauca) con base en un diseño de cinco tratamientos y cuatro repeticiones, para un total de 20 unidades experimentales de 3 x 4 m, con 25 plantas por unidad. En el primer tratamiento no se aplicó fertilización, en el segundo se utilizó la dosis recomendada comercialmente (100 %), en el tercero se aumentó 25 % de esa dosis, en el cuarto se disminuyó 25 % y en el quinto se disminuyó 50 %.

Aunque el Valle del Cauca es considerado como uno de los principales cultivadores de melón (Cucumis melo) y presenta los mayores rendimientos nacionales alcanzando las 30,06 ton/ha según cifras de 2019 del Ministerio de Agricultura, es importante complementar el desarrollo de variedades con programas de fertilización ajustados a cada variedad y para condiciones agroecológicas específicas en cada región.

Infortunadamente en la producción de melón en Colombia se viene excediendo la aplicación de fertilizantes, lo cual es ineficiente e insostenible, al extremo de que el “70 % de las aplicaciones de nitrógeno y el 75 % de fósforo se pierden al fijarse en el suelo”, según reportes de 2013 consultados por el investigador Bonilla.

Ante el panorama, el investigador estableció los niveles adecuados de fertilización mediante un análisis de absorción por parte de la planta, lo que contribuiría al desarrollo de programas de nutrición específicos para la variedad Challenger (evaluada en esta investigación) dentro de las condiciones de cultivo comercial del municipio de El Cerrito (Valle del Cauca).

Uso eficiente de nutrientes

En el estudio se determinó que el promedio para todos los tratamientos fue de 18 kg de fruto fresco por 1 kg de potasio; 23,3 kg de melón por 1 kg de nitrógeno; 160,9 kg por 1 kg de magnesio; 12,9 kg por 1 kg de fósforo; 11,2 kg por 1 kg de azufre; y 2 kg de melón por 1 kg de calcio.

En el tratamiento que se aplicó 25 % menos de fertilizante convencional, la eficiencia de utilización de cada uno de los nutrientes estuvo por encima del promedio, a excepción del nitrógeno. Por otra parte, a medida que se incrementan los niveles de nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio, también aumenta el rendimiento del cultivo, aunque esto no significa que la rentabilidad sea mayor, pues intervienen otros costos como los asociados con el aumento de fertilizante.

En cuanto al espesor de la pulpa y la cáscara del fruto, estos no presentan diferencias muy significativas entre tratamientos, algo que sí ocurre con el peso del fruto, ya que con el tratamiento convencional más 25 % de la dosis de fertilizante alcanzó los 2,46 kg, mientras que el tratamiento con menos de 25 %, apenas llegó a 1,66 kg. Estos resultados, nuevamente, no se traducen en mayor rentabilidad, pues sigue siendo mejor para la economía de los agricultores aplicar 25 % menos del fertilizante.

De este modo, el tratamiento sin fertilización no tendría la capacidad de producir ni un solo fruto; el convencional produciría 88.026 kg/ha e ingresos por más de 61 millones de pesos; el convencional más 25 % alcanzaría 98.297 kg/ha con ingresos de 68,8 millones de pesos; el convencional menos 25 % obtendría 68.906 kg/ha e ingresos de poco menos de 69 millones de pesos; y el convencional menos el 50 % solo llegaría a 54.062 kg/ha con ingresos de 32 millones de pesos.

Se concluye, entonces, que en el tratamiento en que se disminuye el 25 % de fertilizante comercial es la mejor opción para los agricultores del municipio de El Cerrito (Valle del Cauca).

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

21 de noviembre de 2019

Como una forma de generar conciencia sobre equidad de género, inclusión y  respeto a la diversidad, la Facultad de Artes, a través de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura, llevará a cabo la presentación de la obra teatral La chatte noire, el 25 de noviembre, a las 19:30 horas, en el teatro del Complejo Cultural Universitario.

Escrita por Juan Pablo Requena y Elvira Ruiz Vivanco, estudiante y académica de la Facultad de Artes, respectivamente, la obra muestra, musical y jocosamente, episodios represivos contra la comunidad LGBTTTQIP; aborda momentos claves para los movimientos conectados con la equidad de género y la teoría queer, como el baile de los 41 y la revuelta de Stonewall, además de diversas expresiones actuales de una militancia a favor de las sexualidades periféricas.

Dicho proyecto escénico, de carácter multidisciplinario, es producto de una investigación teórica y práctica en el campo del cabaret brechtiano, con el cual se postulan los tesistas Edgar Moreno, Juan Pablo Requena y Ema Cuevas, quienes son los actores de la obra.

Fuente: buap.mx

20 de noviembre de 2019 

La modificación de los roles tradicionales de hombres y mujeres ha llevado a una nueva construcción de lo masculino, afirmó Laura Evelia Torres Velázquez, del Programa Institucional de Estudios de Género de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, de la UNAM.

“El patrón al que estaban acostumbrados los varones ahora es diferente y tienen que hacer nuevas construcciones de lo masculino, cambiar conceptos. Algo que antes estaba bien y era aceptado, ahora ya no lo es, y además entre ellos no lo discuten”, resaltó la académica.

En el marco del Día Internacional del Hombre, que se conmemora este 19 de noviembre, subrayó que pese a que entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocen que debe incluirse la temática de la equidad y salud del varón en la agenda, hasta el momento el apoyo a esta efeméride no se ha concretado oficialmente ni de forma masiva. Nació como un contrapeso al Día Internacional de la Mujer, pero tiene menos reconocimiento y apoyo financiero.

“Este día es importante para tomar conciencia y realzar la importancia del rol masculino en la sociedad, procurar relaciones más equilibradas entre géneros y destacar el cuidado de enfermedades como el cáncer de próstata, padecimientos cardiacos, estrés y afecciones ligadas al consumo de alcohol y tabaco, predominantes en ellos”, dijo la experta.

Diferente forma de relacionarse

Torres Velázquez insistió en que entre hombres y mujeres se ha modificado la forma de relacionarse. La conquista, el cortejo y el noviazgo antes estaban en el campo del dominio masculino, pero esto ha cambiado.

Con ello también se ha modificado la relación de pareja y de familia. La mujer antes estaba educada en el sometimiento, en la aceptación de la autoridad del varón y ahora ya no. En las nuevas generaciones está presente este cambio en la construcción social de los roles de género, que comienzan a ser más igualitarios”, señaló.

Lo mismo sucede en los centros laborales: antes ellas eran subordinadas (secretarias, enfermeras, asistentes), ahora son pares, jefas y proveedoras del hogar.

Poco organizados

La especialista consideró que ante este cambio en la construcción social de los géneros, falta organización entre ellos, pues no han creado colectivos ni movimientos organizados. “En reuniones informales los hombres lo comentan, y en las redes sociales se quejan, pero no ha habido una organización”.

Además, destacó que algunos han participado en el movimiento MeToo porque han sido acosados, pero no hay un colectivo de varones que se exprese y los represente.

Para lograr compatibilidad, indicó que los varones deben saber cómo están construidas socialmente las mujeres, y ellas deben adentrarse en la construcción social de la masculinidad, que implica lenguaje, comportamiento y forma de ver la vida.

“Es necesario establecer nuevas normas de convivencia. No se trata solamente de un tema feminista, el cambio en la construcción social de los géneros nos concierne a todos. No se trata de estar unas contra los otros, pelear y ver quién gana, sino de sacar lo mejor de las relaciones”, finalizó.

Este 19 de noviembre se celebra el Día Internacional del Hombre, que fue establecido en 1992 por Thomas Oaster, profesor de la Universidad de Missouri-Kansas, en Estados Unidos, y popularizado desde 1999, cuando comenzó a ser observado internacionalmente.

Boletín UNAM-DGCS-811/2019