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27 de enero de 2020

En promedio cada año aparecen 1.5 nuevos virus o bacterias capaces de causar daño a la salud del ser humano, algunos tienen efectos leves y son fáciles de controlar; sin embargo, otros como el caso del coronavirus 2019-nCoV, representan una emergencia debido a la poca información que se conoce de ellos, declaró la doctora Lilia Cedillo Ramírez, directora del Centro de Detección Biomolecular de la BUAP.

Cuando se produce un caso de un nuevo virus 2019-nCoV obviamente no hay vacunas y los medicamentos que se comienzan a probar generalmente son los que han funcionado para otros virus, aseguró la investigadora, quien señaló que en la medida en que se obtiene más información del nuevo virus, se tomarán medidas más certeras para el control de un eventual brote, epidemia o pandemia.

Respecto a lo que se está haciendo a nivel global, la doctora Lilia Cedillo refirió que en Estados Unidos, en el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), se ha trabajado en la secuencia del virus, lo cual ya fue reportado hace unos días y la manera de diagnosticarlo.

Lo anterior permitirá que los laboratorios de salud en el mundo tengan en cuenta las indicaciones de qué técnicas se usan para el diagnóstico, qué reactivos se necesitan y bajo qué condiciones se va a hacer el análisis, a fin de que el resultado sea confiable.

La BUAP cuenta con el equipo para detectar 2019-nCoV

En cuanto a la infraestructura, aseguró que la Universidad cuenta con equipo necesario, pues la prueba que se requiere es la "PCR en tiempo real", que busca la presencia de este nuevo coronavirus y otros coronavirus ya conocidos para descartar que no sea uno preexistente o que no esté asociado a esta nueva enfermedad.

“Sí lo podemos hacer, sí tenemos la infraestructura y el personal capacitado, pero hasta apenas dos o tres días se dio a conocer toda la metodología, ya estamos en posibilidades de sintetizar lo que necesitamos y posteriormente estandarizar la técnica y hacerla. Pero sí, las medidas ya las estamos tomando para que podamos estar en esa posibilidad”.

Lilia Cedillo aclaró que al ser reconocida la enfermedad de este coronavirus, la Secretaría de Salud será la encargada de sugerir que sea un solo laboratorio el que valide los resultados, en el caso de nuestro país, es el Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (INDRE) que está en la CDMX.

Cabe destacar que el laboratorio de la doctora Llilia Cedillo surgió a raíz de la pandemia de influenza AH1N1, como una alternativa de crear nuevos laboratorios con técnicas confiables para el diagnóstico de enfermedades nuevas. Fue construido y equipado con apoyo de la BUAP y de los gobiernos federal y estatal, y en 2012 empezó a funcionar como Centro de Detección Biomolecular.

Este laboratorio ha trabajado enfermedades como el Dengue, Zika y Chikungunya, así como con infecciones virales y proyectos de investigación sobre el Virus del Papiloma Humano, entre otros.

¿Qué es el coronavirus?

En primer lugar, se sabe que los coronavirus son una familia de virus, comunes en algunas especies animales, sobre todo mamíferos y aves; no obstante, esta nueva cepa ha logrado adaptarse al ser humano.

Los primeros antecedentes de esta familia de virus se encuentran en el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS-CoV), identificado en 2003 en China y que en tan solo un año causó la muerte de alrededor de 650 personas. En el caso del SARS-CoV se determinó que el contagio se dio porque los murciélagos transmitieron el virus a la civeta y esta a su vez a los humanos.

Otro antecedente es el Síndrome Respiratorio de Medio Oriente (MERS-CoV), el cual fue identificado en 2012 en Arabia Saudita y causó la muerte de 800 personas, que se vieron infectadas por el contacto con dromedarios.

Fue a finales de 2019 cuando en Wuhan, China, se detectaron los primeros casos de una nueva cepa de coronavirus, llamada 2019-nCoV. Hasta el momento se reportan más de 400 casos en ese país y al menos 17 personas fallecidas por complicaciones derivadas de este virus. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de la existencia de casos en países como Tailandia, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos.

Entre los síntomas del coronavirus 2019-nCoV que se tienen identificados destacan fiebre, tos, dificultades respiratorias, diarrea y, en casos severos, neumonía, fallas renales o incluso el Síndrome Respiratorio Agudo Severo SARS.

¿Y cómo pueden ayudar las matemáticas?

En el estudio de las enfermedades emergentes, la colaboración de distintas disciplinas científicas ha permitido que el ser humano pueda prevenir e incluso vivir por más tiempo. En este sentido, los modelos matemáticos pueden brindar información sobre la dinámica de propagación de enfermedades infecciosas, un trabajo que se desarrolla en el Centro de Modelación Matemática (Cemmat) de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP.

En Cemmat, dirigido por el doctor Andrés Fraguela Collar, se estudia la dinámica de propagación de enfermedades infecciosas como el Dengue, Zika y Chicungunya; sin embargo, su modelo y metodología pueden adaptarse a otros padecimientos causados por virus, siempre y cuando se cuente con la información requerida.

Para el estudio de estos modelos aplicados a la epidemiología, los investigadores de Cemmat han analizado los efectos de la movilidad tanto humana como de los vectores, recurriendo a modelos de metapoblaciones, representados por sistemas de ecuaciones diferenciales. Asimismo, para conocer los efectos emergentes en una red de movilidad de gran tamaño en una enfermedad infecciosa, los matemáticos se orientaron con conceptos de la teoría de redes. Gracias a estos, refiere el doctor Fraguela, es posible proponer índices de riesgo que permiten un empleo más eficiente de los recursos en materia de prevención y combate de una epidemia.

“Cuando vamos a estudiar una epidemia, lo primero que se pregunta es cuál es el mecanismo de propagación, por contagio o a través de un vector, es decir, es necesario conocer los diferentes medios de transmisión”.

Fraguela Collar aclaró que la falta de información en el caso del coronavirus 2019-nCoV dificulta en buena medida un análisis con resultados precisos, no obstante la metodología y modelos matemáticos sí pueden arrojar respuestas confiables.

Al respecto, recordó que para elaborar un análisis de este tipo se toma en cuenta el número de muertes causadas, la tasa de transferencia (cómo un individuo se infecta y adquiere el virus) y las tasas de contacto (es decir, si son poblaciones muy densas), lo que implica un trabajo estadístico acucioso.

El investigador recordó que el papel de la modelación matemática en epidemiología no es un tema nuevo, por el contrario, se ha convertido en una estrategia indispensable en el estudio de enfermedades emergentes, que permite conocer la propagación y establecer un control infeccioso.

Es por ello que conocer las formas de transmisión y condiciones que favorecen la supervivencia de un agente infeccioso es fundamental para la aplicación de técnicas de control de una enfermedad, y en ese punto, la modelación matemática juega un papel muy importante.

Históricamente, el primer intento de modelación matemática para una enfermedad fue realizado en 1760 por Daniel Bernoulli, quien estudiaba la efectividad de las técnicas del cálculo de variaciones aplicados al estudio de la viruela.

En 1906 Hammer postuló que el curso de una epidemia depende de la tasa de contactos entre individuos susceptibles e infectados, uno de los conceptos más importantes en la epidemiología matemática: la ley de acción de masas de la epidemiología.

En 1911, Sir Ronald Ross desarrolló un modelo con ecuaciones diferenciales para la malaria como una enfermedad huésped-vector. Otros modelos también fueron desarrollados por Kermack y McKendrick (1927), quienes introdujeron las tasas variables y de recuperación, dando origen al teorema del umbral, el cual postula que la densidad de individuos susceptibles debe superar un valor crítico para que un brote epidémico se produzca.

No hay que generar alarma

Para el médico especialista en epidemiología del Hospital Universitario de Puebla (HUP), Bernardo Briones Aguirre, en esta época en la que son comunes las enfermedades respiratorias en nuestro país, la nueva cepa del coronavirus no debe ser motivo para generar alarma. En caso de presentar síntomas, el especialista recomendó acudir a su médico para su valoración y tratamiento.

El epidemiólogo hizo hincapié en que de acuerdo con el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) solo es motivo de sospecha un paciente que presente los síntomas y haya viajado a los países donde se tienen detectados casos.

“Los casos sospechosos serán solo a partir de este concepto: una persona de cualquier edad, con fiebre y un cuadro respiratorio agudo que haya viajado a Wuhan, China o los países donde estén detectados casos, o bien haya estado en contacto directo con un enfermo confirmado. Estas son las únicas condiciones para sospechar.”

Briones Aguirre informó que el CONAVE publicó un aviso el 21 de enero pasado donde informa que en México no hay casos confirmados con este virus y que al tratarse de un virus nuevo no existen medidas de protección definidas, como sería una vacuna, así como otras medidas profilácticas y de tratamiento, las cuales son muy reducidas, de ahí la alerta.

Señaló que lo recomendable por las autoridades sanitarias es no viajar a los países donde se han reportado casos, y en caso de hacerlo se tiene que evitar el consumo de alimentos crudos, ingerir solo agua embotellada y extremar la higiene con el lavado constante de las manos, así como evitar los lugares concurridos.

De humanos a animales

El especialista aseguró que la convivencia entre los seres humanos y los animales implica que estemos en contacto directo con agentes causales (bacterias, virus), los cuales normalmente pueden causar enfermedad. Esta convivencia ha generado que los virus vayan mutado, es decir, cambian su estructura genética, evolucionen y se adapten a otros organismos como el humano.

Aclaró que las enfermedades que provocan estos microorganismos en los animales, pueden tener variaciones respecto a las afectaciones en la salud del humano. Otros de los factores que también influye es el estado de salud de las personas, su estado nutricional, edad y capacidad de adaptación.

También destacó que en el caso de este virus no se tienen identificados los grupos de mayor riesgo. “Hasta el momento solo se conoce el cuadro clínico y algunas de las afectaciones, pero aún falta mucha información, por ejemplo, tampoco se conoce el tipo de tratamiento u otras medidas de prevención. Destacó que en caso de una sospecha, las unidades de salud tendrán que practicar un exudado bucofaríngeo y enviar las muestras al sector salud para ser analizadas.

Fuente: buap.mx

25 de enero de 2020

La educación ambiental contribuye a la construcción de la ciudadanía planetaria, lo que implica dejar de pensar sólo en nuestras necesidades y considerar a los demás habitantes de este mundo, afirmó Aída Atenea Bullen Aguiar, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Morelia de la UNAM.

“Todos estamos interconectados y es necesario reconocer esa interdependencia como miembros de un sistema totalmente integrado. La educación ambiental es educación para la vida”, subrayó.

El tema está presente porque transitamos por un momento crítico a causa del cambio climático y sus repercusiones negativas en los ecosistemas y la biodiversidad, dijo en el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental, que se conmemora mañana 26 de enero.

“Vivimos una crisis ambiental, y aun así olvidamos que los incendios en Australia y Brasil, por ejemplo, no están tan lejanos de nosotros y nos afectan por la producción de gases de efecto invernadero que impactan en el clima, las corrientes marinas, los vientos, los procesos socioecológicos, además de poner en riesgo la vida de todos los seres y los derechos humanos de culturas y comunidades vulnerables”, enfatizó la graduada en ciencia política por la Universidad de California, San Diego.

Educación crítica

Científicos de todo el mundo coinciden en que el deterioro ambiental se relaciona con la forma en que producimos bienes y servicios, con el uso de energías provenientes de combustibles fósiles, y con nuestra manera irracional de consumo.

En este sentido, la educación ambiental juega un papel importante. Debe dirigirse a todos y en cada momento, pues contribuye a reconocer que la humanidad detona esta crisis, que implica la pérdida de especies, contaminación y degradación o erosión, remarcó la integrante de la Unidad de Comunicación y Educación Ambiental, de la ENES Morelia.

Bullen Aguiar precisó que en muchos países no se impulsa la educación ambiental porque es crítica y revolucionaria, pues replantea nuestras formas de relacionarnos y producir, impulsa el trabajo colectivo y la diversidad de pensamiento.

Debe ir más allá de la simple impartición de talleres sobre el uso racional del agua o la separación de desechos, y no se trata de hablar de peces, aves o plantas. “La educación ambiental se refiere a ellos, pero en relación con los humanos, y a la responsabilidad y vínculos éticos que debemos establecer con los otros organismos vivos”.

De igual manera, debe contemplar temas sociales como pobreza, distribución y acumulación de la riqueza, discriminación o violencia (incluida la que ejercemos contra el planeta). “Se integra de manera transversal con otros temas que tienen que ver con justicia social”.

También, debe generar conocimiento, ser práctica, ayudar al reconocimiento del mundo, impulsar una actitud positiva hacia los demás seres y proporcionar herramientas, aptitudes, actitudes y habilidades para trabajar en conjunto, recalcó la maestra en administración integral del ambiente por el Colegio de la Frontera Norte, y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana.

Cada 26 de enero se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, decretado en Yugoslavia en 1975. “Los retos son reflexionar y cuestionarnos nosotros mismos, replantear nuevos horizontes, dialogar con otras disciplinas. Se debe generar un verdadero cambio en la población mediante el trabajo colaborativo”, expresó la universitaria.

Finalmente, sugirió modificar los libros de texto para que aborden temas ambientales; brindar capacitación continua y permanente a los educadores; sembrar huertos en las escuelas; impulsar las ecotecnologías y trabajar con los padres de familia. “Hay que hacer comunidad”.

Boletín UNAM-DGCS-061/2020

24 de enero de 2020

En el mundo no existe tratamiento antiviral para el coronavirus de Wuhan (2019-nCoV), que provoca en humanos infecciones respiratorias leves y en algunos casos neumonía, afirmaron académicas de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Los tratamientos son de soporte y semejantes a los que se aplican para atender otras enfermedades respiratorias, por ello evitar contagios es fundamental, advirtieron Rosa María Wong Chew y Guadalupe Soto Estrada.

En conferencia de medios, las universitarias explicaron que las precauciones para evitar el contagio son: extremar medidas sanitarias como lavarse las manos frecuentemente; no tocarse los ojos, nariz o boca; toser en un pañuelo o en el ángulo del codo; evitar el contacto cercano con personas con infección respiratoria aguda y evitar lugares con alta concentración de gente.

El coronavirus de Wuhan se transmite de persona a persona y al contacto con animales como pollos, ratas, tejones, gatos, serpientes, peces, puercoespines, murciélagos y marmotas, entre otros. Estos animales se comercializaban en un mercado de Wuhan, donde se propagó el virus, por lo que es recomendable también evitar el contacto con individuos que hayan estado en esa ciudad china, así como con quienes tengan síntomas de infección respiratoria.

Rosa María Wong Chew, infectóloga y jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica de la FM, precisó que el nuevo virus 2019-nCoV, descubierto hace 23 días en China, pertenece a los coronavirus, que constituyen el 8.7 por ciento de los virus causantes de infecciones respiratorias superiores, según un estudio realizado en México por la Facultad de Medicina.

“De acuerdo con nuestras investigaciones en otros coronavirus, tienen un periodo de incubación de cinco a siete días, y provocan como síntomas fiebre alta (mayor a 38 grados), malestar, tos, falta de aire y dificultad respiratoria. Información preliminar sugiere que los adultos mayores y personas con enfermedades previas pueden tener mayor riesgo de enfermedad grave”, alertó.

Por su parte, Guadalupe Soto Estrada, epidemióloga y académica de la FM, aconsejó para México estado de alerta, pero no de alarma. Este nuevo brote ha tenido acciones drásticas de control en China, como cerrar el mercado y la ciudad de Wuhan, y con respecto a esto las autoridades sanitarias mexicanas deben estar muy atentas.

“No estamos en una situación de emergencia, estamos en una situación previa, en la que podemos evitar algún riesgo mayor para la población”, aclaró.

Con base es antecedentes de infección por otros coronavirus, como SARS y MERS, Soto destacó que la enfermedad dura de seis a 18 días, afecta a personas con edad promedio de 45 años, causa muertes sobre todo entre mayores de 60 años y su evolución es peor su existe otra infección concomitante.

Las especialistas recomendaron no automedicarse y asistir al médico ante una sospecha de infección en vías respiratorias, pues la atención en los primeros días de la enfermedad evita un cuadro grave.

Boletín UNAM-DGCS-055/2020

BOGOTÁ D. C., 25 de enero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Esa es una de las primeras observaciones de la zootecnista Johana González, estudiante de la Maestría en Producción Animal de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien con la tutoría de la profesora Gloria Amparo Casas inició diferentes pruebas para proporcionarles a los animales una dieta a base de residuos de la yuca, como “ripio”, que son los trozos que se cortan a la hora de prepararla para ser empaquetada.

Dichos subproductos se utilizan para elaborar bioabonos, pero cuando la cantidad es muy alta su disposición final se convierte en un problema para los productores. 

La inquietud de desarrollar este alimento la trajo a la Universidad don Elías Rico, uno de los mayores productores de yuca en Granada (Meta), quien conoció sobre esta dieta porcina en Cuba, donde fue desarrollada por investigadores como una alternativa ante los altos costos de importar maíz y soya para concentrados.

La investigadora se documentó acerca de esta dieta con instituciones cubanas como el  Instituto Nacional de Investigadores Porcinos,  desde donde el experto José Ramírez González se trasladó al municipio de Granada para asesorar a la investigadora de la UNAL en la producción del yogur de yuca, que más que una bebida es una “masa” húmeda.

La zootecnista preparó mezclas con y sin la cáscara de la yuca, e incluso hizo algunas pruebas con papa para establecer cuál de estas presentaciones atraía más a los cerdos y cuál resultaba más digerible. Por último preparó el yogur con un 70 % de ripio de yuca y 30 % de cáscaras.

Después de su trabajo en campo con los residuos de yuca de los cultivos del Meta se trasladó al Centro Agropecuario Marengo, de la UNAL, donde hay una granja con alrededor de 500 cerdos.

Hasta allí se llevaron inicialmente 2.000 kilos de subproductos de la yuca, que fueron debidamente molidos y mezclados con yogur y melaza. La preparación se depositó y fermentó en canecas y se les suministró a los cerdos en la mañana y en la tarde; los comederos quedaban vacíos, lo que evidencia el gusto de los cerdos en levante por este nuevo alimento.

Sin embargo se estableció que aunque la yuca es rica en carbohidratos, requiere un suplemento de proteína para mantener los niveles de nutrición que requieren los cerdos de engorde.

Por eso este año se está desarrollando un proyecto piloto en el cual se tiene previsto incluir alguna proteína como soya y determinar cuál es la fórmula más adecuada para suministrarles a los cerdos.

La investigadora comenta que cuando se perfeccione el producto se podría evaluar la viabilidad de aprovecharlo también como alimento para aves y capacitar a los pequeños y grandes productores sobre su preparación en las granjas, lo que les permitirá bajar costos de producción. Esto considerando que el 70 % de costos en el engorde de los cerdos corresponde a la compra de concentrado a base de maíz y soya, que por lo general se debe importar, ya que su cultivo en Colombia es insuficiente para la demanda actual.

Tanto don Elías como algunas de las productoras de alimentos, entre ellas McCain, estarían interesadas en apoyar la capacitación de los pequeños productores, concluyó la zootecnista González.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 24 de enero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Con el propósito de darle una mejor disposición a los desechos de la mandarina, Gabriela Franco Arnedo, magíster en Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), analizó los diferentes compuestos (fenólicos, flavanonas, carotenoides) presentes en la cáscara de la variedad arrayana.

Para ello utilizó la extracción con fluidos supercríticos, un método no convencional que consiste en la presurización con dióxido de carbono (CO2) y etanol como solventes, y que además es una alternativa más limpia que el extractor Soxhlet, sistema comúnmente usado que emplea grandes cantidades de solventes que pueden resultar contaminantes.

“Con esta técnica obtuvimos 3,6 mg de antioxidantes (flavononas) por 1 g de extracto, una cantidad mayor que con el método Soxhlet, además de tener una sustancia más pura, libre de solventes tóxicos”, explica la magíster.

Para probar los aceites antioxidantes y sus efectos, la investigadora preparó mayonesa con compuestos naturales y le adicionó el extracto a diferentes concentraciones.

En el ensayo acelerado se introdujeron las mezclas de mayonesa con el extracto a concentraciones de 250, 500 y 1.000 partes por millón en un horno a 60 oC.

En todos los casos se determinó que los extractos inhibieron la oxidación en comparación con una mayonesa sin ningún antioxidante: “además encontramos que en bajas concentraciones tienen el mismo comportamiento que los antioxidantes sintéticos”, detalla la investigadora.

Dado que la prueba se hizo en un compuesto graso como la mayonesa, no se puede determinar que los antioxidantes aquí extraídos se comporten de la misma manera en un compuesto acuoso o de otro tipo, pues esto depende de la afinidad de los antioxidantes extraídos con el compuesto. Así mismo, para investigaciones futuras se espera realizar análisis de toxicidad y del tiempo de protección de los aceites antioxidantes. 

Residuos desaprovechados

Según estadísticas del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, entre las especies de cítricos más comercializadas están las variedades de mandarina oneco y arrayana; esta última ha presentado un aumento en su producción desde 2009, alcanzando en 2014 las 131.541 toneladas. Los principales productores son Santander y Cundinamarca, con 106.303 y 10.792 toneladas al año, respectivamente.

Cifras del cultivo mundial de cítricos estiman que cada año se producirían alrededor de 40 millones de toneladas de residuos, en los que el principal desecho es la cáscara, que representa cerca del 50 % del peso fresco de la fruta, según documentación de la investigadora.

Este trabajo se enmarca en el “Convenio especial de cooperación derivado 2” del Corredor Tecnológico Agroindustrial, “Investigación, desarrollo y transferencia tecnológica en el sector agropecuario y agroindustrial con el fin de mejorar todo el departamento, Cundinamarca, centro oriente”, con recursos tanto del Sistema General de Regalías como de las Secretarías de Ciencia y Tecnología del Departamento de Cundinamarca, y Distrital de Desarrollo Económico de Bogotá D. C., además de contrapartidas de la UNAL y Agrosavia.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co