
BOGOTÁ D. C., 17 de enero de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Así lo estableció José Alejandro Guerrero Vargas, doctor en Ingeniería Mecánica y Mecatrónica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien gracias a un convenio investigativo entre la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) y la UNAL, apoyó desde la biomecánica un proyecto para la expansión rápida del maxilar, con el fin de solucionar algunas problemáticas que surgen en el paladar, en los dientes o en las encías, los cuales se ven muy afectados cuando se hacen tratamientos expansivos del maxilar.
El investigador Guerrrero señala que el dispositivo más común utilizado en estas expansiones es el Hirax, que al ser anclado a los dientes genera una rotación en estos, como si se fueran a salir de la cavidad bucal. Además causa daños en el ligamento periodontal y promueve la reabsorción de la encía, por lo cual se busca brindar herramientas que modifiquen el tratamiento y permitan recuperar la medida de la cavidad oral para que los pacientes tengan una mejor calidad de vida.
Explica además que con el fin de abrirle puertas a la investigación de diferentes patologías, “se buscó un modelo matemático para evaluar los procesos de formación de la sutura medial palatina (línea de unión que se extiende desde ambos lados del cráneo para formar el paladar) y su respuesta a la presencia de cargas externas como las generadas durante la expansión, desde una perspectiva tanto experimental como computacional”.
El proyecto se abordó según cuatro enfoques: un modelo experimental; uno computacional mecanobiológico; uno biomécanico en 2D y uno biomecánico en 3D. En el enfoque experimental se encontró que, a pesar de ser facial, la sutura medial palatina presenta comportamientos similares a las suturas craneales, lo cual, según el investigador Guerrero, “es muy importante porque muchos tratamientos que se llevan a cabo en patologías como craneosinostosis, es decir cuando una o más de las suturas se cierran prematuramente impidiendo el crecimiento del cráneo, podrían evaluarse mejor y corregirse a temprana edad”.
Además también se verificó cómo era el comportamiento de las células, los osteoclastos y osteoblastos, que permiten adelantar el proceso de remodelado mediante deposición y reaborsorción ósea.
También se desarrolló un procedimiento estándar, en el cual se permite llevar a cabo otro tipo de investigaciones sobre la sutura medial palatina que garanticen el éxito de la expansión.
Del enfoque computacional mecanobiológico, el investigador resalta que es el primer modelo matemático que describe el comportamiento celular y molecular de la sutura medial palatina, la cual no tiene forma recta sino en Y, y además se expone a un tipo de cargas diferentes.
En cuanto al modelo biomecánico en 2D, se corroboró la influencia de las fibras de colágeno y la interdigitación en el comportamiento estructural de la cavidad oral cuando se somete a un tratamiento de expansión del maxilar.
Por otra parte, el modelo biomecánico en 3D es el primero en el mundo que tiene en cuenta la interdigitación en un dominio real realizado mediante la construcción de una tomografía computarizada con la cual se comprobó el efecto del cambio de las suturas en la cavidad oral cuando el maxilar se expande, y diferenció los tipos de dispositivos que se utilizan para esta expansión: los que se anclan al paladar o a los dientes, y los que se constituyen en un híbrido entre los dos.
“Buscamos que el tipo de anclaje o dispositivo utilizado en la expansión maxilar sea esquelético, es decir que esté ubicado en el paladar, pero para hacerlo es necesario entender la sutura medial palatina, debido a que el éxito o fracaso de estos dispositivos depende de cómo se comporte esta sutura”, concluye el investigador.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

17 de enero de 2020
La desigualdad sigue siendo el problema central de México, en medio de un universo de millones de mexicanos empobrecidos, afirmó Rolando Cordera Campos, profesor emérito de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM.
Esta situación sólo puede ser enfrentada con una economía dinámica que cree empleos y las condiciones para que se distribuya el ingreso con criterios de justicia social y no sólo de mercado, y que vaya acompañada por una nueva oleada de expansión institucional, dijo el también doctor honoris causa por esta casa de estudios.
La desigualdad en México se ha mantenido y reproducido; ha cambiado de cara y de piel, pero persiste en la distribución del ingreso y la riqueza, y en el acceso a oportunidades y bienes públicos prometidos por décadas de expansión institucional, aseguró.
Al dictar la conferencia “Economía y política en la cuarta transformación”, en la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia, expuso que estamos en un momento privilegiado, pero crucial y urgente, de generar un nuevo inventario de intereses arraigados en el compromiso de un pacto para llevar adelante la justicia social, que debe ser redistributiva.
Esto se logrará con una política de salarios buena y sostenida, “como la que ya comenzó”; con el respeto a la nueva reforma laboral y la autonomía e independencia de la formación y acción de los sindicatos; y con el incremento de la capacidad de gasto para lo social en dos niveles: en términos de monto de recursos, porque somos el país de América Latina que porcentualmente gasta menos en ese rubro, y de aumento sostenido del gasto en salud, educación, investigación científica y formación de cuadros de alto nivel.
Sociedad de ingresos bajos
Rolando Cordera señaló que alrededor del 40 por ciento de los mexicanos son calificados como pobres por sus ingresos y accesos.
Alrededor de nueve millones viven en pobreza extrema, aunque la cifra se ha logrado reducir: llegó a ser de 12 o 15 millones hace poco, y sólo 27.8 millones de mexicanos (22.6 por ciento) no viven en condiciones de pobreza y vulnerabilidad.
“A partir de los 80, cuando se hizo evidente para muchos y se decretó desde el poder que la expansión económica basada en la industrialización y en la inclusión social ya no funcionaba, nos volvimos una sociedad de ingresos bajos, acompañada de grandes capas de población pobre”.
Esta circunstancia se comprueba con el hecho de que en el año 2000, 15 por ciento de los ocupados recibían en promedio cinco salarios mínimos o más como ingreso por su trabajo; hoy es menos del 12 por ciento. “Ha aumentado el número de quienes perciben no más de tres salarios mínimos, y ha disminuido, porcentualmente al menos, el número de trabajadores que perciben cinco salarios mínimos o más”.
El panorama es de desigualdad aguda en la distribución de los ingresos, pero también en el acceso a bienes públicos fundamentales como la salud; bajos ingresos, en general; y un añadido que se suele perder de vista: bajo crecimiento de la economía, resaltó.
“El crecimiento, insuficiente desde el punto de vista social, no genera las ocupaciones formales mínimamente necesarias para captar a los mexicanos que alcanzan la edad para trabajar. Una combinación de mal crecimiento con mal empleo da lugar a que 50 y hasta 60 por ciento de los trabajadores desarrollen sus actividades en condiciones de informalidad”.
Muchos laboran en condiciones del siglo XIX, y otros con la más alta tecnología, como en la industria automotriz, aunque con salarios decimonónicos.
Rolando Cordera advirtió que hasta ahora la desazón social, la caída en las expectativas, la pobreza masiva y el empobrecimiento se han expresado en la informalidad, en trabajadores con contrato que también se ocupan como taxistas o venden ropa los fines de semana, entre otras estrategias familiares, para superar las carencias.
La pobreza, concluyó, “no puede ser soslayada; nos rodea, está a la vuelta de la esquina”.
Boletín UNAM-DGCS-035/2020

16 de enero de 2020
En el último cuarto de siglo, el volcán Popocatépetl ha marcado cambios en el país y ha evidenciado el impacto del conocimiento científico en beneficio de la sociedad, especialmente para impulsar medidas de protección, coincidieron expertos en el Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.
Al inaugurar el encuentro “El Popocatépetl: 25 años de actividad eruptiva”, Guadalupe Valencia García, coordinadora de Humanidades, recordó que han pasado dos décadas y media desde que el volcán se manifestó como ente vivo ante la Ciudad de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Estado de México. “En 1994 el país era una tierra convulsa, y no es de extrañar que él también manifestara su sentir ante una nación que se contenía para no explotar”.
Hugo Delgado Granados, director del IGf, afirmó que en este tiempo han tenido contacto con la realidad. “Nuestra ciencia no solamente es físico-matemática o geoquímica, sino que nos permite apoyar a la sociedad con estos conocimientos, y siempre hemos tenido apoyo del Centro Nacional de Prevención de Desastres y de Protección Civil federal”.
Acompañado por Enrique Guevara Ortiz, director General del Cenapred; y David León Romero, coordinador Nacional de Protección Civil, Delgado Granados recordó que la primera gran fumarola se registró el 21 de diciembre de 1994, pero desde 1990 el Popocatépetl comenzó a mostrar los primeros signos de activación.
Tras dar seguimiento y realizar investigaciones, los expertos de esta casa de estudios se comunicaron con el entonces coordinador de la Investigación Científica, Gerardo Suárez, quien se contactó con el Cenapred y el Instituto de Ingeniería, para conformar, junto con el IGf, un primer comité asesor y revisar los estudios de gases, muestras de azufre y sismología del volcán.
En tanto, Guevara Ortiz destacó que en estos años el coloso ha marcado el rumbo de trabajo en la protección civil, y en la gestión del riesgo. “Es un volcán que ha estado presente en la historia del país, inspiración de artistas…”.
En el auditorio Tlayolotl del IGf, David León Romero agradeció a los expertos de la UNAM por dedicar su experiencia para monitorear, investigar y conocer de mejor forma al Popocatépetl, labor reconocida por el Gobierno Federal en 2019 con el Premio Nacional de Protección Civil en la categoría de Prevención.
“Significa un reconocimiento al esfuerzo de dos décadas y media en torno al volcán. El trabajo que realizan llega a las familias mexicanas, se concreta en mecanismos de prevención y preparación, y eso es muy satisfactorio”, subrayó.
El Popocatépetl hoy
Carlos Valdés González, director del Centro de Estudios Mexicanos UNAM Costa Rica, recordó que nuestro territorio tiene más de dos mil volcanes, 12 de ellos considerados activos o peligrosos, y cerca de los cuales vive aproximadamente 75 por ciento de la población.
De diciembre de 1994 a 2019, ha presentado más de 83 domos o tapones, lo que implica que hay un equilibrio entre el material que asciende y su destrucción. Además, se han analizado más de cinco mil 500 sismos originados en el coloso, donde la actividad principal se localiza a dos kilómetros sobre el nivel del mar y hasta dos kilómetros por debajo del nivel del mar.
Las mejoras en la instrumentación y los sistemas de monitoreo han permitido revisar en tiempo real la información, además de hacer análisis que permiten tomar mejores decisiones.
“Da la impresión de que la actividad va aumentando, pero hay un equilibrio de fuerzas entre la presión que ejerce el edificio volcánico y el material que quiere salir; mientras haya un equilibrio tendremos una situación estable”, aseguró.
Asimismo, destacó que la actualización del mapa de riesgos del volcán es clave para llegar al medio millón de personas que viven en sus alrededores, “pero es necesario seguir trabajando para hacer llegar la información más precisa a la comunidad”.
Mejor monitoreo volcánico
En los últimos dos años, la UNAM, el Servicio Sismológico Nacional y el Cenapred han realizado importantes esfuerzos para modernizar la red sismológica y de geofísica del Popocatépetl, destacó Marco Caló, investigador del IGf.
Esto implicó no sólo la reparación de los equipos que ya no funcionaban, sino la instalación de sensores sísmicos de última generación; colocar equipos de GPS para las estaciones más cercanas al cráter; sensores de monitoreo meteorológico; instalación de video de alta definición y un sistema de transmisión de datos robusto capaz de garantizar el monitoreo también en caso de eventos mayores.
“Todas las estaciones que monitorean el volcán están sujetas a un peligro muy elevado por la caída de balísticos, y si añadimos el peligro de lahares (flujos de sedimento y agua), todas las estaciones podrían ser afectadas en caso de un evento mayor”, detalló.
La idea era modernizar y hacer más eficientes las estaciones alrededor del volcán, además de tener nuevas estaciones que estén más alejadas, pero que permitan tener control de lo que ocurre bajo el volcán, sin dejar de lado un sistema híbrido de transmisión de datos que aprovechen los sistemas satelitales y los servicios de radio.
Con estos sistemas los expertos esperan conocer mejor la estructura interna del volcán, algo difícil de lograr, pero con los nuevos sistemas se podrá “tener una resolución exhaustiva que permita caracterizar cámaras magmáticas, conductos y estructuras que aún no se conocen, pero que podrían tener una gran implicación en el estudio del Popo”, finalizó el investigador.
Boletín UNAM-DGCS-033/2020

BOGOTÁ D. C., 16 de enero de 2020 — Agencia de Noticias UN-
El desconocimiento de los principios activos de las sustancias psicoactivas y sus repercusiones en la salud fueron los principales riesgos encontrados por la docente Diana Carolina Acuña Robles, magíster en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, tras practicar una prueba de diagnóstico a 36 jóvenes de décimo grado de la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá.
“En la prueba se les preguntaba, por ejemplo: ¿conoce qué sustancias químicas están presentes en la marihuana, el dick y los pegantes; qué consecuencias puede tener en la salud el consumo de marihuana? Las conclusiones fueron que el 83 % desconoce la composición química de estas drogas psicoactivas” explicó la profesora Acuña.
Así mismo, al 33 % de los estudiantes les habían ofrecido drogas en el colegio, el 92 % dice tener mayor acceso a la marihuana, y el 31 % la ha consumido alguna vez.
Como estrategia de divulgación la docente creó el sitio web https://hannalevit.wixsite.com/misitio, en el cual expone la composición química de tres sustancias psicoactivas: marihuana, dick y pegantes, y sus efectos en la salud.
La marihuana es la tercera sustancia psicoactiva más consumida por los jóvenes después del alcohol y el cigarrillo; esta contiene alrededor de 565 sustancias químicas y su principal sustancia psicoactiva es el delta-9-tetrahidrocannabinol (-THC), al cual se le atribuyen los efectos psicoactivos.
El dick, también conocido como “ladys” o “fragancia”, es un líquido volátil incoloro que se usa industrialmente para eliminar pintura o limpiar las partes de computadores; su principal componente es el cloruro de metileno (), que al ser inhalado se absorbe rápidamente en los pulmones, entra al torrente sanguíneo y afecta el cerebro, los riñones y el hígado.
Por su parte los pegantes de contacto están constituidos en un 80% por tolueno (), que al ser inhalado puede causar daños en los sistemas respiratorio y nervioso, en el hígado, los riñones, la visión y la audición, entre otros.
“Además de información científica sobre las sustancias psicoactivas, la página web tiene una sección de famosos en la que se recopilaron experiencias de personajes reconocidos que se volvieron adictos a las drogas psicoactivas. También una parte de prevención, en la que mostramos cómo las artes, el deporte y la cultura previene el consumo, y un calendario de eventos en la localidad en los que los estudiantes pueden participar” señaló la docente.
Después de socializar el sitio web se organizó a los estudiantes para que, mediante conferencias, replicaran la información en el grado octavo, mientras que la magíster compartió la información a los padres de familia.
Esta estrategia de divulgación, dirigida por la profesora Mary Trujillo González, doctora en Ciencias Químicas de la UNAL, también incluyó un monitoreo constante a los jóvenes de lo aprendido y de lo que les llamó la atención del sitio web, mediante cuestionarios abiertos en cada una de las sesiones; al terminar se aplicó una evaluación final con preguntas cerradas para determinar lo que habían aprendido y la claridad de la información.
“Luego de la estrategia de divulgación se determinó que entre el 87 y 97 % de los estudiantes conoce cuál es la principal sustancia psicoactiva presente en la marihuana, el dick y los pegantes; y el 94 % conoce cuáles son los órganos que se afectan en cada uno de los casos, lo que arroja una curva de aprendizaje alta” agregó la profesora Acuña.
Para la magíster, su investigación da cuenta del desconocimiento de los jóvenes y adultos sobre las drogas psicoactivas y la falta de información asertiva. Por eso propone que en la malla curricular de biología o química se aborden estos temas desde los conceptos científicos, “pues esto permitirá tomar decisiones adecuadas y no influenciadas por la desinformación sobre el consumo de drogas psicoactivas que circula en los distintos medios”.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 15 de enero de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Este fue uno de los hallazgos de Rosa Natalia Carmona Pardo, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien además de la cáscara de piña (Ananas comosus), estudió residuos de papa (Solanum tuberosum) y plátano (Musa AAB Simmonds) con el fin de averiguar su potencial energético y su tiempo de vida útil.
“El objetivo fue conocer la energía de activación de tres cáscaras porque aquí en Colombia se utilizan mucho como materia prima para productos comestibles y cosméticos, entre otros procesos; entonces se generan en gran cantidad y pueden ser una opción para aprovecharlos”, comenta la investigadora.
La biomasa es la materia orgánica que viene de la naturaleza y se utiliza para generar energía; puede ser de tipo residual, industrial, cultivos energéticos y cultivos de madera.
De los tres tipos de cáscara, la de piña fue la que obtuvo mejores resultados; con este avance se podría pensar a futuro en esta opción como una alternativa viable y económica para producir otra clase de energías como la eléctrica o la biotérmica.
Para llegar a esta propuesta se realizó un análisis térmico para estudiar el comportamiento de los materiales, ya que a medida que se someten a diferentes temperaturas se ocasionan cambios físicos y químicos en la materia orgánica.
Así mismo fue necesario recrear un proceso de pirólisis que solo se realiza de forma industrial y que consiste en un calentamiento que se hace en ausencia de aire, a rangos de temperatura específicos según el material que se esté calentando.
Esto se logró a través de termogravimetría, un proceso capaz de simular la pirólisis de forma experimental a pequeña escala y que permite realizar un análisis térmico de la materia orgánica.
“Con los resultados que se obtienen del análisis termogravimétrico se puede hallar la energía de activación, la cual indica la energía que se requiere para producir compuestos volátiles, que son la fuente para proveer energía”, destacó la ingeniera ambiental.
Si la energía de activación de un material orgánico es baja será buen indicador porque costará menos trabajo sacarla de un material, por usar menos energía en el proceso.
Teniendo esto en cuenta, la investigadora evidenció que “la cáscara de piña presentó las energías más bajas y mayor cantidad de compuestos volátiles, lo cual indica que se puede obtener más energía del material utilizando muy poca energía en su proceso”.
Las cáscaras se analizaron con un pretratamiento debido a la humedad, y puestos así presentan comportamientos muy diferentes. Por lo tanto, primero se dejaron secar, luego se molieron para que quedaran en polvo y se analizó el residuo sólido de las cáscaras.
El análisis termogravimétrico se apoyó de dos pruebas: la calorimetría de barrido y la espectrometría de masas, las cuales, además de una serie de cálculos matemáticos, permitieron corroborar que la cáscara fue el material que tuvo mejores resultados tras comparar los valores que arrojaban las pruebas, en las que se varió la temperatura desde los 200 hasta los 450 oC.
El rango de energía que se necesita para obtener energía eléctrica es diferente que aquel para obtener otro biocombustible; según los rangos de temperatura se debe tener mayor eficiencia en la producción de compuestos volátiles, y en la cáscara de piña se pudo observar esto en un rango de temperatura desde 200 hasta 450 °C.
La ingeniera concluyó que “esta es una fuente de energía que sería inagotable porque los residuos orgánicos se producen continuamente en grandes cantidades y por lo general se depositan en rellenos sanitarios, donde pasan por un proceso natural de descomposición que genera dióxido de carbono y gases que afectan al medioambiente, por lo tanto está opción podría ser viable”.
En Colombia se generan cerca de 11,6 millones de toneladas de residuos sólidos al año. De acuerdo con cifras presentadas por la Misión de Crecimiento Verde del Departamento Nacional de Planeación (DNP), cerca del 40 % se podrían aprovechar, pero solo se recicla alrededor de 17 %. Para los próximos 10 años la cantidad de residuos seguirá en aumento.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co