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15 de enero de 2020

Más de nueve millones de hectáreas quemadas; más de mil millones de animales muertos (mamíferos, aves, reptiles y anfibios), cifra equivalente a un séptimo de la población humana; y billones de insectos e invertebrados desaparecidos, son resultado de los incendios en Australia.

Aunque no se han logrado evaluar de manera integral los daños por esta catástrofe, se estima que traerá severos impactos a la salud humana, cambios en el clima global, en las corrientes marinas, y repercutirá en los hábitos y cadenas alimenticias, expusieron en conferencia de medios investigadores del Instituto de Ecología (IE) y de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.

“El cambio climático ha alcanzado ya niveles que amenazan a corto plazo la diversidad biológica del planeta y el futuro de la humanidad. Sabemos qué se tiene que hacer: parar el crecimiento de la población humana, reducir el consumo excesivo, las emisiones de gases de efecto invernadero y evitar la extinción de especies, desgraciadamente no se está haciendo”, alertó Gerardo Ceballos, investigador del IE.

Es imperativo presionar a los gobiernos, corporaciones y organismos internacionales para que actúen, porque la ventana de oportunidad es muy pequeña, de 10 a 20 años, dijo.

Rafael Ojeda, académico de la FMVZ, subrayó que en Australia suceden cosas únicas: “existen linajes evolutivos muy antiguos, por lo que las perdidas serán invaluables”.

Causas del fuego

Gerardo Ceballos explicó que las causas de esta catástrofe, sólo comparada con un “holocausto nuclear”, es el tipo de hábitat, propenso al fuego; la temperatura extrema; una gran sequía y la inacción del gobierno australiano.

Una sucesión de olas de calor y una estación inusualmente seca en extensas áreas boscosas del sureste de ese país han condicionado su situación meteorológica desde noviembre, alteraron significativamente la cotidianidad de muchas personas y favorecieron la proliferación de incendios forestales gigantescos, detalló.

La intensidad y magnitud provocó la creación de su “propio clima”, con la generación de tormentas eléctricas que originaron más fuegos.

Rafael Ojeda comentó que se habían contabilizado los 18 meses más secos en la historia australiana, además de una baja en la humedad relativa, por lo que había una gran vulnerabilidad de los ecosistemas.

“Desafortunadamente no se ha llegado ni a la mitad de la temporada convencional de incendios, y más del 10 por ciento de los instrumentos de monitoreo en la zona se han perdido con las llamas, por lo que el riesgo aún es alto y los impactos desconocidos. Hay que esperar a la capacidad regenerativa del entorno, aunque podría ser que algunas especies ya estén extintas”, reconoció.

Al respecto, Ceballos consideró que la región tardará en recuperarse cientos de años: 500 especies han sido afectadas, y más adelante se detallará el estado de conservación de cada una. Indicó que ha estado en contacto con especialistas y homólogos en esa región para ofrecer apoyo, “investigadores de la UNAM enviamos una carta de solidaridad y nuestra oferta de ayuda desde México”.

Impacto a la diversidad biológica

Australia tiene alrededor de dos mil 350 especies de vertebrados terrestres (mamíferos, aves, reptiles, anfibios), la mayoría endémicos, es decir, exclusivos del país, y antes del fuego, más del 50 por ciento ya se encontraba en peligro de extinción. Además, es el continente con mayor número de especies extintas en tiempos históricos.

“Los koalas no están en peligro de extinción, pero sus poblaciones han sido severamente afectadas. Se estima que han muerto más de 30 mil, y miles más están heridos. Aunado a ello, esa región cuenta con otras especies endémicas como canguros y wallabies, quolls y numbats, equidnas, emús, casuarios, lagartos monitor, dragones australianos y demonios de Tasmania, entre otros”.

Para Gerardo Ceballos, se ha hablado poco de los insectos e invertebrados, pero deben sumar billones, y también habrá impacto en la microfauna y flora del suelo calcinada, se perderá fertilidad y otros procesos del suelo, incluso se registrarán daños en la flora y fauna acuática por la contaminación provocada por la erosión y el depósito de cenizas.

Ambos investigadores hicieron un llamado para mostrar solidaridad con el pueblo australiano: se debe ofrecer apoyo en recursos o enviar bomberos especializados. Los ciudadanos pueden contribuir con donaciones en organizaciones que trabajan para salvar a los animales que sobrevivieron y los que están en tratamiento en cautiverio.

Finalmente, coincidieron en que nuestro país debe contar con una política ambiental explícita que contemple los riesgos del cambio climático y la pérdida de la diversidad biológica.

Boletín UNAM-DGCS-031/2020

BOGOTÁ D. C., 15 de enero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Mediante el Decreto 2365 de diciembre de 2019, el presidente de la República, Iván Duque Márquez, fijó los lineamientos para que las entidades públicas vinculen en sus plantas a jóvenes entre 18 y 28 años que no tengan experiencia.

Entre ellos se estableció que en la adopción o modificación de las plantas de personal permanente o temporal de una entidad pública, el 10 % de los nuevos empleos no deberá exigir experiencia laboral para el nivel profesional.

“La función pública va a controlar que las 6.200 entidades del Estado colombiano les permitan a jóvenes entre 18 y 28 años ingresar con facilidad al Estado, eso mediante la inspección y vigilancia de los manuales de funciones y requisitos, y con el fin de fomentar el primer empleo en la administración pública”, explicó el director Grillo.

Antes de este decreto, un recién egresado no podía aspirar a un cargo en el nivel profesional, ya que como requisito principal debía tener un año mínimo de experiencia laboral.

En la actualidad, el 40 % de los 1.200.000 empleados públicos tiene entre 50 y 60 años, y menos del 0,5 % tiene entre 18 y 28 años. “Estas cifras sugieren un recambio en la función pública, por lo cual es un mensaje para los jóvenes, pero sobre todo a las universidades, y como sabemos que la rectora de la UNAL, Dolly Montoya, está comprometida con la juventud del país, quisimos hacerle el llamado para que se promueva el ingreso de los jóvenes al sector público”, agregó el funcionario.

El decreto también fija que cuando se presentan vacancias definitivas en los empleos de carrera administrativa, los cuales se vayan a proveer transitoriamente a través de nombramiento provisional, se deberá dar prelación a los jóvenes que cumplan con los requisitos para su desempeño, siempre y cuando se haya agotado el derecho preferencial de encargo.

“Con este decreto queremos invitar a los recién egresados a acercarse a las convocatorias de la Comisión Nacional del Servicio Civil en las que se tendrán en cuenta estos lineamientos. Así que se abren en Colombia las posibilidades para que los jóvenes trabajen con el Estado”, concluyó.

Dado que esto está en el marco de la transformación digital del Estado, buscarán garantizar que tanto en los canales como en los medios digitales se divulguen las convocatorias, con el propósito de tener un mayor impacto.

14 de enero de 2020

En México el tráfico ilegal del jaguar va en aumento. Huesos, pieles, dientes y garras son destinados al mercado ilegal chino, alertaron expertos de la UNAM y de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar (ANCJ).

Aunque su población ha tenido cierto incremento (de cuatro mil contabilizados en 2010, a cuatro mil 800 en la actualidad), sigue siendo una especie amenazada, afirmó Rodrigo Medellín, investigador del Instituto de Ecología (IE) de la Universidad Nacional.

En tanto, Gerardo Ceballos, también del IE, remarcó que en el país el jaguar está en peligro de extinción por la pérdida de su hábitat, por enfermedades que les transmiten los animales domésticos y por su cacería indiscriminada debido a conflictos ganaderos o como trofeo.

Al dar a conocer los avances en la conservación del jaguar, Medellín indicó que el mercado ilegal de especies en China ya ha menguado las poblaciones de tigres, leopardos y leones, “y ahora viene a apoderarse de los gatos grandes de este continente, comenzando por el jaguar”.

El universitario detalló que la cabeza y garras son las de mayor valor, junto con los colmillos, que los chinos destinan a la elaboración de joyería y medicina, entre otros productos. “En el mundo existen 74 mil ejemplares, es una cifra muy reducida y no podemos perder un jaguar más”.

Reconoció que la única manera de detener el tráfico es la participación conjunta de autoridades, población local y comunidad internacional. En ese sentido, subrayó que se ha creado una alianza latinoamericana, con más de 14 naciones miembro que trabajan para articular una estrategia en el continente.

Al respecto, Ceballos, experto en conservación de fauna silvestre, resaltó que para mantener a largo plazo la población de estos felinos y la diversidad biológica en nuestro territorio, son necesarias metas específicas y contar con políticas públicas claras en materia ambiental.

Asimismo, sugirió que al finalizar el sexenio se logre tasa cero de deforestación, pues en México se pierden más de 100 mil hectáreas anuales de bosques y selvas, y con ello se deteriora el entorno de estos felinos.

También, es necesario evaluar las obras de infraestructura para comunicación y transporte, pues muchas de ellas afectan áreas naturales prioritarias para su conservación, lo que provoca que las poblaciones queden fragmentadas y se vuelven más pequeñas y vulnerables a la extinción.

De igual manera, “se requiere incrementar el presupuesto de la Comisión Nacional Forestal para apoyar a ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios de áreas refugio del jaguar, así como consolidar la Guardia Nacional Ambiental para la protección de ésta y otras especies amenazadas, y de áreas protegidas”.

En tanto, Óscar Moctezuma, presidente fundador de la asociación civil Naturalia, destacó que en el mundo hay alrededor de un millón de especies catalogadas en peligro de extinción, y México encabeza la lista.

Finalmente, reiteró que si bien en el caso del jaguar los esfuerzos conjuntos del gobierno, sociedad y academia han permitido una recuperación aceptable, no deja de ser una especie amenazada. “La conservación de la biodiversidad es una responsabilidad compartida”.

Boletín UNAM-DGCS-027/2020

15 de enero de 2020

Las instituciones de educación superior enfrentan retos como evitar la desigualdad y la violencia, ampliar su matrícula sin descuidar el egreso de estudiantes, y que éstos se vinculen mejor con el mercado de trabajo, revelan informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, presentados en la UNAM.

José Ángel Gurría, secretario General de la OCDE, apuntó que 82 por ciento de los mexicanos entre 25 y 64 años no cuenta con estudios de educación superior, “tendencia que es necesario revertir, pues el promedio de las naciones miembro de la OCDE es de 63 por ciento”.

Eduardo Vega López, director de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, indicó que “los informes plantean asuntos relevantes como cuántos jóvenes mexicanos tienen y tendrán, en los años venideros, acceso a educación de calidad y con equidad. Tema crucial que nos debe preocupar”.

Son asuntos que si bien se refieren de forma explícita a la educación y sus desafíos específicos, nos competen y comprometen para hacer un análisis de las mejores oportunidades de formación profesional, subrayó.

Para identificar los conocimientos y competencias ofrecidos por el sistema de educación superior mexicano y su impacto en el mercado laboral, en 2018 un equipo de la OCDE elaboró, con base en datos de instituciones de las ciudades de México, Monterrey y Tuxtla Gutiérrez, los informes “El futuro de la Educación Superior en México: Promoviendo la Calidad y la Equidad”, y “La educación Superior en México: Resultados y Relevancia para el Mercado Laboral”.

En los documentos se proyecta cuántos de los jóvenes que egresen de educación superior encontrarán empleos relacionados con sus formaciones técnicas o profesionales, qué remuneraciones obtendrán al salir de una u otra universidad, una u otra área, o por su edad, y la diferencia de percepción si son hombres o mujeres, dijo Vega López.

Asimismo, cómo enfrentar problemas persistentes de la informalidad laboral o la sobrecalificación profesional ante las oscilaciones de la dinámica económica y los mercados de trabajo.

Gurría indicó que en el ciclo escolar 2017-2018 hubo más de 4.5 millones de estudiantes inscritos en las instituciones de educación superior (IES), 2.4 millones más que en el año 2000.

Explicó que las universidades públicas estatales (donde se instruye más de una cuarta parte del total de estudiantes) tienen hoy más del 80 por ciento de sus alumnos de licenciatura matriculados en programas cuya calidad ha sido reconocida externamente.

Respecto a la equidad, expuso que el sistema mexicano debe mejorar, pues si bien entre 2007 y 2017 el porcentaje de jóvenes de 25 a 34 años con educación superior aumentó de 16 a 23 por ciento, esta proporción está muy por debajo de las naciones pertenecientes a la OCDE, que es de 44 por ciento, incluso por debajo de Colombia y Chile, con 30 por ciento.

“También hay una enorme desigualdad en cuanto al origen étnico. En 2015, sólo 6.6 por ciento de los mexicanos de origen indígena de 25 a 64 años de edad había completado la educación superior, en contraste con los de origen no indígena, que fue de 19 por ciento”.

Sobre el mercado laboral, el secretario General de la OCDE destacó que se visualiza una rápida expansión de la educación superior en México. En los últimos 15 años, la tasa de egresados que se encuentra en el mercado laboral ha aumentado en promedio 40 por ciento, y en Oaxaca, Hidalgo y Yucatán el incremento ha sido casi del doble.

“En nuestro país los beneficios potenciales de la educación superior todavía son limitados. Sigue habiendo un grado importante de frustración tanto de los egresados como de los empleadores. Casi uno de cada dos egresados trabaja en un empleo que no requiere educación superior, y más de uno de cada cuatro labora en la economía informal. Por su parte, más de la mitad de las empresas reporta dificultades para cubrir sus vacantes”.

Igualmente, recalcó la necesidad de que la educación superior responda a los requerimientos futuros del mercado laboral, pues las nuevas tecnologías están modificando los empleos.

“Para equipar a los jóvenes con esas habilidades, se recomienda una alineación del sistema de educación superior con el mercado laboral, pues la elección de carrera muchas veces no se vincula a la demanda actual o futura”.

México tiene que impulsar la calidad, la equidad y la relevancia de su sistema de educación superior. Es una tarea conjunta que debe involucrar a los líderes políticos, a las IES, a los estudiantes y al sector privado, finalizó Gurría.

A la presentación de los informes acudieron también Leonardo Lomelí Vanegas, secretario General de la UNAM; Enrique Fernández Fassnacht, director general del Tecnológico Nacional de México; y Rosa Isela Gluyas Fitch, directora de la Fundación Alberto Bailléres.

Boletín UNAM-DGCS-029/2020

14 de enero de 2020

La carne de cerdo es un alimento que aporta variedad de nutrientes; además de su sabor agradable, contiene grasa monoinsaturada, similar al aceite de oliva, afirmó María de la Luz Zambrano, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM.

Su consumo se ha estigmatizado y la gente cree que es un alimento alto en grasas que dañan la salud; por el contrario, posee propiedades benéficas como proteínas, minerales, vitaminas del grupo B y aminoácidos esenciales necesarios para una buena nutrición. “Aunque tiene ventajas, como todos los productos cárnicos se debe consumir con moderación”, recomendó.

“Se cree que la grasa de cerdo es mala, pero es más benéfica que la contenida en la carne de res o ternera. Además, tiene ácidos grasos monoinsaturados, parecidos a los que se encuentran en los aceites de girasol, pescado, nueces y semillas; la única diferencia es que se solidifican a temperatura ambiente”, remarcó.

Es buena fuente de proteínas de calidad, por su digestibilidad y contenido en aminoácidos esenciales, con una alta proporción de hierro y zinc, entre otros minerales, así como de vitaminas del grupo B, especialmente tiamina y B12.

Las carnes rojas aportan potasio, hierro y fósforo, mineral importante para el buen funcionamiento y desarrollo de eritrocitos (célula sanguínea), “ésta es una de las razones por las que debemos incluirla en nuestra alimentación”, remarcó la académica.

Carne segura

Zambrano recordó que en las décadas de los 60 y 70 se atribuyeron aspectos negativos a la carne de cerdo, principalmente ser portadora de cisticercos, “pero ya no es común que los cerdos tengan esta enfermedad gracias a las buenas prácticas pecuarias y agrícolas”.

Existen protocolos de bioseguridad como la certificación tipo inspección federal (TIF), y las granjas cuentan con medidas que reducen el riesgo de agentes infecciosos, además de cumplir con las especificaciones para la alimentación de los animales y el manejo higiénico de su carne.

“Si hablamos del cuidado del medio ambiente, la huella de carbón que genera la crianza de cerdos es tres por ciento de dióxido de carbono (CO2), mucho menor en comparación con las reses, que es de 31 por ciento, mientras que la crianza de pollo es la más baja, con apenas 1.9 por ciento.

Producción en México

La universitaria expuso que México es el noveno productor de carne de cerdo, pero “dadas las formas de consumo y los beneficios que representa, es necesario aumentar la cifra”.

Comentó que nuestro país exporta este producto a China –consumidor número uno, seguido por la Unión Europea y Estados Unidos–, Japón y Corea.

La carne de cerdo es un alimento recomendable, en particular cortes como solomillo, lomo y pierna, por su bajo contenido graso y aporte de lípidos oleico, palmítico y linoleico, los principales ácidos que contiene.

“La chuleta, tocino y costilla, entre otros, tienen alto contenido de grasa y podrían contribuir al incremento de colesterol y triglicéridos”, detalló.

La especialista en ciencia y tecnología de los alimentos recomendó comerla máximo tres veces a la semana, como cualquier carne roja, salvo indicaciones médicas, y combinarla con otros grupos de alimentos.

Finalmente, comentó que junto con sus colaboradores desarrollan empaques biodegradables flexibles a base de celulosas modificadas, recipientes nanoactivos con aceite de romero para alargar la vida útil de la carne de cerdo.

Boletín UNAM-DGCS-026/2020