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28 de junio de 2021

Ante las afectaciones ambientales ocasionadas por el sector minero en Zacatecas, alumna del Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabaja en una investigación que consiste en la identificación y aislamiento de microorganismos cuyas características permiten la degradación de diversos metales principalmente el mercurio y cobre.

Al respecto, la Secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez, ha destacado que las universidades e instituciones educativas de nivel superior han demostrado un enorme compromiso social con el pueblo de México, y han logrado vincular a la educación con la solución de grandes problemas sociales.

Por su parte, el Director General del IPN, Arturo Reyes Sandoval, ha asegurado que los politécnicos se caracterizan por su talento, creatividad y trabajo frente a los retos que se presentan y siempre tienen por delante la premisa de servir al país.

En tanto, la estudiante Abril Ibarra Colón, de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería Campus Zacatecas (UPIIZ), analizó microorganismos para estudiar su resistencia en la degradación de metales pesados y sus potencialidades para ser empleados en biorremediación y/o biolixiviación.

Para ello, la politécnica realizó una caracterización fisicoquímica de la muestra, basada en la NOM-021-SEMARNAT-2000, aisló los microorganismos con TSA (Agar de Soya Trípticaseina) para observar una posible tasa de crecimiento.

Ibarra Colón seleccionó las cepas que crecieron en las primeras 72 h y se caracterizaron macro y microscópicamente, después se sometieron a estudios bioquímicos y de tolerancia de pH y metales de interés a temperatura ambiente por 24 h, posteriormente se realizaron pruebas cinéticas bacterianas de tres cepas aisladas.

El comportamiento de la cinética de crecimiento de los microorganismos aislados demostró una disminución a los cinco días en la concentración de los metales disponibles en el medio para los ensayos realizados con mercurio y cobre.

Los aislados mostraron resistencia a ciertos metales pesados, por lo que estos resultados muestran gran potencial para ser aplicados tanto a técnicas de lixiviación o biorremediación de suelos con contenidos en metales pesados.

La alumna del IPN dijo que la importancia de su investigación radica en que el sector minero en México es motor clave para el desarrollo económico, entre su producción destaca la plata, cobre, plomo, zinc y oro, “la entidad que más produce esto minerales es Zacatecas, pero esto también implica atender el impacto ambiental que genera esta actividad económica”.

Fuente: ipn.mx

26 de junio de 2021

La reapertura de las escuelas o el regreso a clases presenciales debe hacerse de manera corresponsable, entre los integrantes de las comunidades y concentrar la atención en las intervenciones que sí funcionan: ventilación natural o artificial, control de aforos y diseño de actividades intra y extramuros, así como uso de cubrebocas en todo momento, higiene de manos y no asistir si hay enfermedad o algún enfermo en casa, señalaron académicos de la UNAM.

En la conferencia a distancia “Vacunas y COVID-19 ¿Qué esperar?”, organizada por la Unidad Académica de Estudios Regionales de la UNAM, con sede en Jiquilpan, Michoacán, Mauricio Rodríguez Álvarez, profesor de la Facultad de Medicina (FM) y vocero de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus, expuso que las entidades en semáforo epidemiológico naranja tienen actividad epidémica intensa y alcanzan niveles iguales a los momentos más críticos, sobre todo en cuanto al número de casos. “Ese crecimiento puede contagiar a todo el país, o a las zonas más conectadas, como las capitales o las ciudades más importantes. Hay que tener mucha precaución para las siguientes semanas”.

En tanto, Diana Vilar Compte, coordinadora de Epidemiología Hospitalaria del Instituto Nacional de Cancerología y también profesora de la FM, recalcó que la mejor vacuna que existe es la que se pone en el brazo. “Si tenemos grupos amplios de adultos protegidos y se siguen las medidas sanitarias, es muy probable que los niños y jóvenes puedan regresar a clases presenciales de manera segura”.

Al retomar el uso de la palabra, Rodríguez Álvarez apuntó que las vacunas, preparaciones farmacéuticas que contienen microorganismos o alguno de sus componentes y que se administran de forma controlada en el cuerpo para estimular al sistema inmune y provocar una reacción de defensa, protegen contra una enfermedad en particular. Su utilidad es indiscutible: han ayudado a incrementar la esperanza de vida.

Respecto a las específicas contra la COVID-19 pudiera existir la idea equivocada de que se hicieron “al vapor”, sin rigor o sin los estudios necesarios, pero eso es falso. Lo que ocurrió, explicó el experto, es que muchas de las pruebas se hicieron de forma simultánea y desde el primer momento se tuvieron plantas industriales para la producción. “Hemos visto algo sin precedentes”.

El académico resaltó que ante la pandemia es importante no esperar el riesgo “cero”. “El punto importante es donde está el riesgo, cómo lo vamos a controlar y cómo vamos a sacar de ahí a los más afectados”, y se están dando pasos en ese sentido.

La vacunación de los mayores de 60 años de edad, de 50 y ahora de 40, así como del personal educativo, permitiría que el regreso presencial a las actividades escolares se haga en un contexto en el que, cuando menos, los más vulnerables ya están protegidos.

A partir de eso se puede administrar el riesgo en el siguiente nivel, como la convivencia y la identificación de casos. Quienes vayan a la escuela porque no están enfermos ni sus familiares, deberán usar el cubrebocas en el transporte público todo el tiempo, por ejemplo. “Hay una parte importante de cuidados que no se puede relajar”, consideró Rodríguez Álvarez.

Vilar Compte recordó que en México tenemos siete vacunas aprobadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios que se consideran seguras y de calidad: Pfizer, AstraZeneca-Oxford, Sputnik, Sinovac, CanSino y Johnson & Johnson, estas dos últimas de una sola dosis; y la Bharat BioTech que aún no ha sido aplicada en nuestro país.

Hasta el 17 de junio se aplicaron dos mil 484 millones 15 mil 547 dosis en el mundo, y México tiene un avance de 22 a 25 por ciento de la población vacunada. “Esto ha sido un esfuerzo importante; el gobierno hizo compras rápidas para que tuviéramos un acceso rápido. Fuimos uno de los primeros países en tener vacunas”.

Además, el acceso a los biológicos no es equitativo en el mundo: 80 por ciento están concentrados en 20 países, entre ellos el nuestro. Las naciones que más han vacunado son Israel, Reino Unido y Estados Unidos; empero, mientras no se garantice un acceso igualitario para todas las naciones será difícil acabar con la pandemia, aclaró la especialista.

Al colocar en una balanza el riesgo-beneficio de la vacunación, sostuvo, queda claro que el beneficio supera en mucho al riesgo de no vacunarse: se previenen los cuadros de la COVID-19 grave o leve. Esos biológicos son productos muy seguros.

Los efectos adversos más frecuentes que pueden tener son reacciones en el sitio de aplicación y algunas otras sistémicas inespecíficas como fiebre, fatiga, náuseas, cefalea o diarrea, que son molestas pero al paso de dos o tres días desaparecen.

Ninguno de estos productos ha sido retirado por efectos adversos. Se ha dicho que las vacunas de AstraZeneca y Johnson & Johnson no son “buenas”; eventos descritos de trombosis y disminución de plaquetas ocurren en cuatro de un millón de aplicaciones, por ejemplo. Ese riesgo es menor al de fumar, para lo cual se dan mil 763 casos por millón de habitantes. La vacuna es segura y vale la pena aplicársela; el riesgo de COVID grave es peor que tener una complicación.

Con la vacunación comenzará a disminuir la cantidad de contagios. Entre más personas inmunizadas haya, de forma natural o artificial por la vacuna, el número de susceptibles se reduce. Eso permite tener una epidemia manejable.

La pandemia no se ha terminado y debemos continuar con las medidas de protección: usar cubrebocas en el espacio público, si estamos enfermos o convivimos con alguno, o si estamos en un lugar cerrado; seguir con la higiene de manos y la etiqueta respiratoria, así como evitar contagios, es decir, no asistir a un concierto donde están miles de personas, por ejemplo.

Uno de cada 10 vacunados no responde completamente a la vacunación; se trata de personas con algún grado de inmunosupresión, con diabetes incontrolada, cáncer, insuficiencia renal o que reciben medicamentos como cortisona; ellos pueden ser susceptibles a la enfermedad, pero si el resto se vacuna hacemos un “escudo protector” para esos pacientes, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-542/2021

22 de junio de 2021

Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) estudian y estandarizan las condiciones óptimas para mejorar la producción y calidad de proteínas, en particular las ficocianinas, contenidas en el alga Spirulina (Arthrospira máxima y Arthrospira platensis), con el objeto de adicionarlas en alimentos de consumo cotidiano, ya que poseen propiedades que coadyuvan a fortalecer el sistema inmunológico y podrían constituir un elemento más de protección ante el virus SARS-CoV-2.

El doctor Luis Huerta González, titular del proyecto que se realiza en el Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada (CIBA) Tlaxcala, explicó que, de acuerdo con la evidencia científica, las ficocianinas estimulan la producción y actividad de los linfocitos natural killer (NK), cuya función es defender al organismo de los virus, ya que matan a las células infectadas con éstos e interrumpen su replicación.

El especialista politécnico especificó que, aunque la cantidad de células NK en el cuerpo depende de diversos factores, la alimentación es un factor que influye para elevar su concentración, por ello uno de los objetivos de la investigación es adicionar las ficocianinas mejoradas en alimentos como la tortilla, ya que de esa manera se pondrían al alcance de la población estos nutrientes, los cuales además poseen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y anticancerígenas.

Señaló que las vacunas contra el virus SARS-CoV-2 son un elemento muy valioso para proteger a la población, sin embargo, los virus de Ácido Ribonucleico (RNA) mutan muy rápido y surgen nuevas cepas, por lo que existe la posibilidad de que los anticuerpos producidos por las éstas pudieran ser menos efectivos al enfrentar a las nuevas variantes del virus que vayan surgiendo. “Por ello, es muy importante continuar las investigaciones sobre nuevos tratamientos o alternativas que contribuyan a fortalecer el sistema inmune innato y, en este caso, las ficocianinas podrían ser una alternativa viable”.

El científico del CIBA Tlaxcala detalló que en algunos sitios ya se comercializan las ficocianinas, pero muchas veces no tienen la pureza óptima y su precio es muy elevado. “En el laboratorio cultivamos el alga Spirulina bajo condiciones controladas de composición del medio, temperatura, agitación, tipo y tiempos específicos de iluminación, con el propósito de que obtener la mayor cantidad de ficocianinas y de la mejor calidad”, apuntó.

Precisó que para que las ficocianinas tengan las mejores características cualitativas y cuantitativas, de acuerdo con evaluaciones minuciosas se ajustan los parámetros señalados. “Una vez que se estandaricen las condiciones óptimas de producción, las ficocianinas que se extraen pueden adicionarse a distintos alimentos de consumo inmediato sólidos o líquidos”, advirtió

El investigador Luis Huerta González señaló que en el caso de que dichas proteínas se quieran usar para fortificar alimentos que requieren de una cadena de producción (procesos térmicos, almacenamiento y vida en anaquel), existe la posibilidad de encapsular las ficocianinas para que conserven sus características de estabilidad y favorezcan con sus propiedades a los consumidores.

Mencionó que aun cuando en la época prehispánica el alga Spirulina se consumía como parte de la dieta básica, con el tiempo se dejó de utilizar; actualmente la producción nacional es baja y tiene un costo elevado. “Por ello otro de los objetivos es introducir las ficocianinas en la alimentación de los mexicanos y, por un bajo costo, contribuir al cuidado de la salud”, afirmó.

Fuente: ipn.mx

23 de junio de 2021

Ante un episodio de estrés, el cuerpo libera hormonas que alertan al cerebro, se tensan los músculos y se generan otras reacciones de protección. Este mecanismo es similar en las plantas cuando son sometidas a una situación desfavorable, por lo que encienden respuestas moleculares que les permiten resistir e incluso sobrevivir a la condición. Dicho comportamiento molecular es estudiado por Carlos Alberto Contreras Paredes, investigador del Jardín Botánico Universitario de la BUAP.

Su investigación consiste en conocer los procesos moleculares que utilizan las plantas para desarrollarse bajo condiciones adversas, como sequía, calor extenuante, frío o inundación; es decir, con variables abióticas. Asimismo, toma en cuenta la presencia de patógenos (variables bióticas), por ejemplo bacterias, hongos y virus. En los últimos años, ambas variables se han acentuado como consecuencia del cambio climático.

Para mitigar el estrés en organismos vegetales, en colaboración con un grupo de investigación de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ), en el que participan el doctor Jesús Sandoval Ramírez y el maestro Alan Carrasco Carballo, se probó el efecto que tienen algunos compuestos que actúan como promotores de crecimiento vegetal en variedades nativas de maíz, sometidas a variables abióticas.

Contreras Paredes explica: “Cuando aplicamos los compuestos promotores de crecimiento vegetal, las plantas aceleran su desarrollo e incrementan su biomasa, pero cuando además se someten a una condición de estrés activan respuestas de defensa o de resistencia, logrando sobrevivir”.

Por el momento se prueba una variable a la vez. El siguiente objetivo será analizar el efecto de los compuestos promotores de crecimiento vegetal con dos o hasta tres tipos de estrés de manera simultánea.

Las pruebas se realizaron en cámaras de crecimiento vegetal donde se controlan parámetros como fotoperiodo, temperatura y humedad, pero a nivel de invernadero y de campo, se obtuvieron patrones de comportamiento contundentes en las plantas.

Igualmente, el efecto de los compuestos mencionados se valida en cultivos in vitro de brócoli, jitomate, pepino, frijol, agave, tabaco y Arabidopsis thaliana, una planta modelo en la Biología Molecular. “Como resultado, los cultivos celulares se establecen mucho más rápido y podemos inducir un proceso conocido como embriogénesis, el cual nos lleva a la obtención de muchas plantitas (también llamadas vitroplantas) en tiempos muy cortos, en comparación con otros estudios usando otro tipo de hormonas. Además, seguimos el desarrollo de las plantitas hasta estadios adultos, siendo más vigorosas que las plantas que provienen de semilla”.

Carlos Alberto Contreras Paredes, doctor en Ciencias Bioquímicas por la UNAM, asegura que estos estímulos hormonales podrían emplearse para mejorar la producción de alimentos. “Con la experimentación adecuada, esta tecnología ayudaría a mitigar el estrés en las plantas de cultivos en campo y sustituir a los compuestos usados actualmente, los cuales tienden a ser peligrosos para la salud”.

Cambios en la expresión genética del maíz

Para conocer el impacto de los compuestos promotores de crecimiento vegetal se realizó la secuenciación de transcriptomas de plantas de maíz que recibieron el tratamiento con estas fitohormonas y metagenomas del suelo rizosférico de las plantas. Lo anterior permitió conocer, a través de la lectura de nucleótidos de los RNA mensajeros, cuáles son los genes cuya expresión se incrementa o disminuye en las células de las plantas y cuáles fueron los cambios provocados en la estructura de las comunidades microbianas. Los doctores Araceli Lamelas Cabello y Enrique Ibarra Laclette, del Instituto de Ecología A.C., contribuyeron con el análisis de datos.

“A diferencia de productos con efectos adversos, como el glifosato -prohibido en muchos países-, u otros compuestos organoclorados y organofosforados, los compuestos promotores de crecimiento vegetal no tienen efectos negativos, son benéficos para las plantas”, destaca el científico del Jardín Botánico Universitario.

Atenuar la infección por virus

Por otra parte, el investigador de la BUAP también incursiona en conocer los mecanismos clave del ciclo viral para generar alternativas de tratamiento. Por consiguiente, estudia el proceso de infección por potyvirus, un grupo de virus al que se le atribuye grandes pérdidas económicas, usando como modelos el del jaspeado del tabaco y del mosaico del nabo; así como los virus de la tristeza de los cítricos y el virus rugoso del tomate, este último detectado en México hace apenas dos años.

Esta investigación está en la etapa de experimentación y consiste en probar si los compuestos promotores de crecimiento vegetal atenúan o disminuyen el efecto causado por estos virus.

El doctor Carlos Alberto Contreras comenta que la motivación de los estudiantes y el avance de la ciencia condujo al diseño de una plataforma de procesamiento viral, aún en desarrollo, empleando la herramienta CRISPR-Cas, para revertir la infección viral. “Estamos preparando herramientas que nos permitirán generar mutantes resistentes a la infección viral usando la tecnología CRISPR-Cas, la cual ha resultado útil para obtener organismos genéticamente editados”.

Los resultados obtenidos de esta línea de investigación forman parte de las tesis de estudiantes de las licenciaturas en Biotecnología y en Químico Farmacobiología, así como de aquellos que participan en estancias de investigación, servicio social y prácticas profesionales.

Fuente: buap.mx

PALMIRA, 12 de junio de 2021 — Agencia de Noticias UN-

Dentro de la población de estudio se observaron variables como rendimiento por hectárea, peso promedio de semilla, peso seco de cáscaras y peso seco de tallos en condiciones de estrés por calor.

En desarrollo de la investigación se encontraron diferentes regiones genéticas que explican la adaptabilidad a las altas temperaturas y que dejan claro que dicha tolerancia es un carácter que depende de múltiples genes.

Así lo señala el ingeniero agrónomo Sergio Andrés Cruz Ruiz en su trabajo de grado titulado “Identificación de QTLs asociados a la resistencia al estrés por calor usando poblaciones de frijol común interespecíficas derivadas de Phaseolus acutifolius”.

El trabajo fue dirigido por el doctor Steve Beebe, director del Programa de Mejoramiento Genético de Frijol para el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) Colombia, y la docente Diana Carolina López Álvarez, doctora en Ciencias Agrarias y del Medio Natural, y presentado en la Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

“Esta investigación busca usar una especie silvestre adaptada a condiciones de poca humedad para contrarrestar la vulnerabilidad de ciertos cultivos al cambio climático, en este caso el frijol”, afirma el agrónomo Cruz.

La población interespecífica se creó a partir del frijol común (Phaseolus vulgaris) y una especie de frijol silvestre (Phaseolus acutifolius) que fue evaluada como una fuente potencial de genes asociados con la tolerancia al calor.

Desde el desierto de Sonora

“Phaseolus acutifolius es una especie que evolucionó en un ambiente desértico, especialmente en el desierto de Sonora México, entonces se sabe que cuenta con los mecanismos para tolerar muy bien las altas temperaturas” afirma el investigador.

“Se identificaron regiones genéticas a lo largo del genoma, heredadas del frijol silvestre y presentaron un efecto negativo en condiciones de estrés por calor reduciendo el tamaño promedio de la semilla y el rendimiento” señala.

Como resultado destacable se encontró que algunas familias de esta población, al estar en condiciones de alto calor lograron superar el tamaño promedio de la semilla y mejorar el rendimiento con respecto a sus parentales, contrarrestando el efecto.

Según datos del Centro de Investigación de Agricultura Tropical (hoy Alianza Bioversity International – CIAT), el frijol es de las leguminosas más importantes para el consumo humano. Se cultiva en 129 países de los cinco continentes y se estima que 400 millones de personas lo consumen. América Latina es la zona de mayor producción y consumo, se calcula que más del 45 % proviene de esta región, donde es considerado como uno de los productos básicos de la economía campesina.

Cruces de frijol común y silvestre

Aunque P. acutifolius y P. vulgaris son especies diferentes poseen una organización muy similar dentro de los cromosomas de los genes, ya que son especies hermanas y se separaron evolutivamente hace poco tiempo.

Esta característica permitió cruzar cinco líneas de parentales vulgaris con dos parentales silvestres, los cuales se combinaron de 14 formas diferentes para obtener una población que se fue incrementando hasta llegar a 302 familias. A partir de la sexta generación se obtuvieron materiales estables en los cuales realizar el análisis.

Para este proceso se usaron dos invernaderos de calor con temperatura regulada –en la noche temperaturas por encima de los 25 oC y durante el día temperaturas mayores a 32 oC. Como el frijol común tiene un rango que se mueve entre 20 oC  nocturnos y 30 oC diurnos, el estudio se hizo con un grado de estrés moderado.

Para obtener la secuencia genética del material se usó el método de genotipado por secuenciación (GBS), y un análisis de asociación genética (BLINK) para delimitar las regiones asociadas con la resistencia al estrés por calor. Se encontraron 4 que explicaron más del 20 % de la variación fenotípica para las variables de rendimiento.

Esta investigación fue desarrollada en las instalaciones de la Alianza Bioversity International – CIAT, en Palmira (Valle del Cauca), a través de su Programa de Mejoramiento Genético.

El autor del estudio destaca que es la primera vez que se hace un estudio de asociación genética en Phaseolus acutifolius evaluando específicamente la tolerancia al calor, y señala que también es un punto de partida para analizar esta especie silvestre por el interés genético que se tiene en esta población.

Al respecto, recomienda realizar estudios más detallados de este material y en un ambiente natural en condiciones de calor real, ya que estos resultados se obtuvieron en ambientes controlados.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co