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22 de octubre de 2018

Debido a que la mayoría de fármacos para tratar cáncer de mama carecen de especificidad y afectan tanto a células cancerígenas como a las de tejido sano, un grupo de científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) encabezado por el doctor José Correa Basurto, crea compuestos de novo más específicos y, de ese modo, lograr la nulidad o el mínimo efecto secundario en células normales.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, señaló que la principal causa de muerte en mujeres mexicanas la constituye esta neoplasia, por ello es inminente encontrar nuevas alternativas para tratarla y reducir la tasa de mortalidad que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2016 fue de 16 defunciones por cada 100 mil mujeres de 20 años y más.

Aunque la tasa es menor en varones, ésta va en aumento y actualmente se estima que el seis por ciento de esta población es susceptible de presentar la afección. Al respecto el Instituto Nacional de Cancerología (Incan) señala que los factores de riesgo para que los hombres desarrollen cáncer de mama son: disfunción gonadal, hiperestrogenismo, obesidad e ingesta elevada de alcohol. La ginecomastia (agrandamiento de una o ambas glándulas mamarias) no parece incrementar el riesgo.

El catedrático e investigador de la Escuela Superior de Medicina (ESM), Benjamín García Vázquez, explicó que para lograr fármacos más específicos identifican biomarcadores sobreexpresados en líneas celulares de cáncer de mama.

Por el momento tienen un “fármaco estrella” probado en líneas celulares con actividad similar a los medicamentos comerciales, pero con mayor especificidad sobre líneas cancerígenas en comparación con células sanas. “Si todo sale bien estimaríamos tener un nuevo fármaco en cinco u ocho años”, aseguró.

El doctor García Vázquez indicó que usan herramientas bioinformáticas en el diseño de bibliotecas de compuestos con posible actividad anticancerígena. “Dependiendo del análisis bioinformático se seleccionan los cinco mejor evaluados para sintetizarlos, porque posiblemente serán los que presenten una mejor actividad anticancerígena. Esta metodología permite acortar tiempo y ahorrar recursos”, añadió.

La evaluación in sílico incluye estudios de acoplamiento molecular (docking), para simular el modo de unión energéticamente más favorable de los compuestos con el blanco terapéutico. “Simulamos por acoplamiento molecular, realizamos estudios de dinámica molecular y evaluamos las propiedades físicoquímicas y toxicológicas de los compuestos”, precisó.

El integrante del programa Cátedras Conacyt señaló que con apoyo de estudiantes de maestría y doctorado, en el laboratorio de Desarrollo de Nuevos Fármacos y Productos Biotecnológicos de la ESM se realiza la síntesis, purificación y caracterización por resonancia magnética nuclear, espectrometría de masas (UHPLC-MS/MS), de los compuestos mejor evaluados por métodos in silico.

Una vez sintetizados evalúan su posible actividad anticancerígena en ensayos in vitro en líneas celulares de cáncer de mama y determinan si podrían ser candidatos potenciales para desarrollar fármacos en un futuro.

Debido a los diversos subtipos del cáncer de mama, hay una gran variedad de proteínas blanco para tratar la patología, en el laboratorio realizan varios proyectos para crear compuestos con posible actividad anticancerígena dirigidos a diversos blancos terapéuticos. Esto les permite evaluar en líneas celulares de cáncer de mama una cantidad considerable de compuestos.

El cáncer de mama triple negativo es muy complejo de tratar porque es el más agresivo, tiende a desarrollar metástasis viscerales a distancia (hígado, pulmón y sistema nervioso central) y, comparado con los tumores hormono-dependientes, tiene bajo pronóstico de supervivencia. Por ahora no existe cura para el cáncer de mama metastásico, sólo se trata con quimioterapia, terapia hormonal y terapias biológicas. Las investigaciones del IPN buscan ofrecer alternativas basadas en terapias dirigidas.

En ese sentido, se buscan nuevos biomarcadores que se sobreexpresen en las células de cáncer triple negativo. Para ello hacen análisis mediante biología de sistemas (proteómica, metabolómica y lipidómica) en los que observan las vías que se perturban en células normales y cancerosas de este subtipo para identificar nuevos blancos terapéuticos.

Boletín IPN C-408/2018

18 de octubre de 2018

El cáncer de mama es la primera causa de muerte por tumores en las mujeres mexicanas, con un promedio de 10 decesos al día. En los últimos 10 o 20 años en México los fallecimientos por esta enfermedad han aumentado, mientras que en Europa y Estados Unidos han disminuido dramáticamente, afirmaron integrantes del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la UNAM.

Aunque la incidencia de este padecimiento en nuestra nación es igual a la de EU, la mortalidad entre las mexicanas es del doble, porque allá 80 por ciento de las pacientes se diagnostica en la primera etapa de desarrollo del tumor, y aquí, el mismo porcentaje se diagnostica en las etapas 3 o 4, cuando ya los tratamientos son limitados.

Además, en nuestro territorio se presenta de forma temprana: cuando a nivel global ocurre hacia los 60 años, en México sucede antes de los 50, y la razón podría ser la obesidad y la vida sedentaria, explicaron Alfonso León del Río y Alejandro Zentella Dehesa.

Por ello, el Programa de Investigación en Cáncer de Mama, que encabeza el IIBm, desarrolla un proyecto para identificar la relación entre la obesidad y sobrepeso, y dicha afección, pues 70 por ciento de las pacientes con esta neoplasia tiene esa condición, explicaron en conferencia de medios, enmarcada en el Día Internacional contra el Cáncer de Mama, que se conmemorará el 19 de octubre.

“Pensamos que el sobrepeso produce alteraciones metabólicas y hormonales, y es en esa condición anormal en la que se desarrolla el tumor. Hemos propuesto que las células que crecen en ese ambiente serán distintas a las que se desarrollan en condiciones normales”, explicó Zentella.

Los universitarios han descubierto que dos células de cáncer de mama del mismo subtipo molecular que evolucionan en obesidad o en peso normal presentan características biológicas diferentes: la primera crece con mayor rapidez y es más resistente a los fármacos, “lo que implicaría ajustes en la dosificación del tratamiento”.

León del Río reiteró que el objetivo de dicho programa de investigación es identificar y caracterizar los componentes genéticos, medioambientales y epigenéticos (de modificación en la expresión de los genes, que son heredables) que contribuyen al desarrollo de la enfermedad en mujeres mexicanas, y eventualmente desarrollar nuevos métodos y estrategias para el diagnóstico y tratamiento.

En esta labor interactúan investigadores de diferentes entidades universitarias, y los laboratorios de la UNAM en institutos nacionales de salud, como el de Cancerología, y el Centro Médico ABC.

Como parte del programa se desarrollan otros proyectos de investigación traslacional, es decir, llevar el trabajo de los laboratorios a los centros hospitalarios. Así, se analizan proteínas que pueden ser utilizadas como marcadores moleculares para identificar la presencia de un tumor antes de que se manifieste con todos sus síntomas.

Otro proyecto es el de la modulación del sistema inmune, consistente en reactivarlo o “enseñarlo” a reconocer y atacar tumores para controlar su crecimiento y diseminación.

De igual modo, se lleva a los hospitales la llamada genotipificación del tumor, que es la detección de pacientes que desarrollarán cáncer de mama por provenir de una familia en donde la enfermedad se ha manifestado por varias generaciones, asociada a mutaciones o errores en la replicación y reparación del ADN, para que se puedan tomar las medidas preventivas adecuadas.

Zentella subrayó que si los equipos de tratamiento cuentan con especialistas como oncólogos clínicos, y patólogos y radiólogos oncólogos, las pacientes reciben un mejor tratamiento, que se refleja en un tiempo de vida más largo. “Hace cinco años, más de 70 por ciento moría en el primer año después del diagnóstico, cuando ya estaban en etapas avanzadas; hoy, más de la mitad sobrevive el primer año con una calidad de vida relativamente buena”.

Ahora, lo más importante es reducir el tiempo entre la detección del cáncer y el inicio del tratamiento, pues una paciente debe esperar en promedio de ocho a nueve meses, señalaron.

El cáncer de mama es, en realidad, muchos tipos diferentes de una enfermedad que se manifiesta con la formación de tumores en la glándula mamaria, por lo que requiere de acercamientos, diagnósticos y tratamientos diferentes, como radioterapia o cirugía.

La autoexploración ayuda a detectarlo de manera temprana, pero no hay nada que pueda sustituir a la mamografía, y un número importante de mujeres no se la realiza porque es dolorosa. Lo recomendable, concluyeron los especialistas, es hacer ese estudio, así como mantener un estilo de vida saludable, disminuir el riesgo de sobrepeso y obesidad, incrementar la actividad física, y eliminar el consumo de tabaco y alcohol, porque son elementos de riesgo.

Boletín UNAM-DGCS-677/2018

C-402

17 de octubre de 2018

Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabajan en métodos de control biológico para contrarrestar los daños causados por la plaga del pulgón amarillo del sorgo (Melanaphis sacchari) en cultivos de al menos 24 estados del país, mediante la utilización de sus depredadores naturales y con ello evitar el uso de sustancias químicas, así como pérdidas millonarias.

La Convención Internacional de Protección Fitosanitaria, lo ha considerado como una plaga de importancia económica, ya que ha dañado los cultivos de sorgo, avena, caña de azúcar, trigo y cebada, además que se aloja en otras plantas como arroz, maíz y zacate Johnson.

De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo, Pesca y Alimentación (Sagarpa), las cosechas de sorgo en Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán, alcanzan los cinco mil 198 millones de toneladas anuales, con un valor de 17 mil 200 millones de pesos, mismos que se han visto mermados pues en algunos estados las pérdidas representan hasta 100 por ciento.

El doctor Alfredo Jiménez Pérez, adscrito al laboratorio de Interacciones Planta-Insecto del Centro de Desarrollo de Productos Bióticos (Ceprobi), explicó que en el 2013, llegó el pulgón amarillo a México, proveniente de Estados Unidos y por ser de reciente introducción al país, se desconocía cómo controlarlo.

Entonces se optó por utilizar insecticidas sintéticos que causaron daños a plantíos, a los organismos benéficos y al medio ambiente, pero no se resolvió el problema, aseguró el responsable de la investigación.

Como la evidencia mostró que la aplicación de insecticidas no controló a las poblaciones del insecto, en 2016 se intentó su control biológico mediante liberaciones masivas de su depredador, la especie Chrysoperla sp, también conocidas como crisopa verde, mosca de ojos dorados o león de los áfidos, que son sus enemigos naturales.

El éxito en los programas de control biológico dependen del conocimiento específico de la interacción de los organismos controladores con las plagas en el tiempo y el espacio, de ahí que el proyecto Respuesta funcional de Chrysoperla sp sobre pulgón amarillo en condiciones de laboratorio, que realiza el estudiante de doctorado en Ciencias en Manejo Agroecológico de Plagas y Enfermedades del Ceprobi, Luis Eduardo Herrera Figueroa, con la asesoría de Jiménez Pérez, tiene como objetivo conocer la capacidad de depredación en función de la densidad y estado biológico de la presa y el depredador.

“Es necesario saber en qué estadio larval y cuántas larvas del depredador se necesita liberar para contrarrestar el crecimiento poblacional de pulgón, que es un insecto increíblemente prolífico, para integrar en un futuro este conocimiento y otros más, en un paquete tecnológico confiable, basado en la investigación realizada en las condiciones del agro mexicano”, explicó el doctor en Protección Vegetal por la Universidad de Massey, Nueva Zelanda, Alfredo Jiménez.

El científico politécnico, perteneciente al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel II, resaltó que la idea es buscar métodos de control biológico que permitan manejar las poblaciones sin dañar al medio ambiente con plaguicidas artificiales e incorporar toda esta información en un paquete de manejo agroecológico que pueda ser producido de manera comercial en el futuro.

Añadió que otro aspecto es el costo de producir insectos porque se requiere una gran cantidad de mano de obra, alimento para cada tipo de insecto e instalaciones. El número de insectos que se requiere para realizar la investigación llega a los cientos de individuos por semana y conlleva gran un trabajo de tiempo completo, los 365 días del año.

“Para mantener aproximadamente 50 individuos de crisopa se requiere de unos 90 minutos y dos horas para supervisar los avances de 300 larvas. Si se hiciera una suma del valor en pesos, sería muy caro, por eso es necesario estar seguros de cómo funciona y cuánto se debe invertir”, resaltó el estudiante de doctorado, Luis Herrera.

Boletín IPN C-402/2018

PALMIRA, 18 de octubre de 2018 — Agencia de Noticias UN-

El polietilenglicol 400 es un compuesto químico soluble en agua y en aceite, formado por triglicéridos y ácidos grasos de etilenglicol, que sirve para extraer otros pigmentos naturales como carotenoides y clorofilas. 

Cuando en la producción de colorantes se utilizan compuestos químicos como el cloroformo, los alimentos resultantes quedan con algunas trazas que demandan del control de las autoridades para prevenir problemas como el cáncer de esófago. 

Por esta razón, Juan David Soto Lorza, magíster en Ingeniería Agroindustrial de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, propone el polietilenglicol 400 como una alternativa para generar un colorante natural con semillas de achiote, arbusto nativo de América. 

“Este compuesto, usualmente utilizado en el sector farmacéutico, es menos contaminante para las fuentes hídricas que el etanol y además es aceptado por el Codex Alimentarius, por lo que, a diferencia del cloroformo, los productos hechos con este no requieren de etiquetas de advertencia ni están sujetos a prohibiciones”, explica el investigador, ingeniero agroindustrial de profesión. 

Para evaluar el potencial económico de este compuesto, él estudió el tiempo que tarda en extraer el colorante de las semillas y los niveles de concentración que logra separar de estas a partir de dos métodos: la lixiviación convencional y la lixiviación apoyada con ultrasonido. 

En el primero se dispone de las semillas en solventes y se las agita hasta que el pigmento sea captado; en el segundo se realiza el mismo procedimiento pero se incluye una sonda en el recipiente para emitir ondas que generen microburbujas crecientes, las cuales se contraen e implosionan rompiendo la pared celular de las semillas.  

Con ultrasonido, la extracción con etanol tardó 10 minutos, mientras que con polietilenglicol 400 demoró 33. Con la lixiviación tradicional, la obtención de colorante con el uso del etanol como solvente tomó 30 minutos, mientras que con polietilenglicol 400 el tiempo fue de 66 minutos. 

“Es destacable que a través de un proceso que no es tan ampliamente usado, como el caso de la lixiviación con ultrasonido y polietilenglicol 400, hayamos logrado obtener el colorante en un periodo similar al que se demora la lixiviación convencional con etanol. Así, se plantea un horizonte para el uso de un solvente alternativo, teniendo en cuenta la importancia de los tiempos para la industria”, destaca el ingeniero. 

Temperatura indicada 

El proceso de extracción para el estudio se realizó bajo 50 y 60 oC, con el apoyo de equipos y financiación de la empresa La Tour S.A., dedicada a la fabricación de sabores, extractos naturales y fragancias. También se probaron diferentes relaciones del soluto frente al solvente en los recipientes. 

Las mejores concentraciones de extracción de pigmento se lograron, tanto para el etanol como para el polietilenglicol 400, cuando se trabajó a 60 oC, con la proporción 1 a 4. 

Una vez obtenido el colorante de polietilenglicol 400 se incluyó en una bebida refrescante, y esto mismo se hizo con el colorante artificial amarillo ocaso (Amarillo N° 6), uno de los más utilizados en la industria, en particular para productos como los pasabocas salados. Acto seguido, se le pidió a un grupo de panelistas entrenados que evaluara sensorialmente ambas bebidas, según el sabor y el aroma. 

“Los panelistas no encontraron diferencias, lo que es otro indicador que aporta viabilidad al compuesto alternativo”, cuenta el ingeniero. 

El achiote es muy cultivado en Suramérica para la producción de colorantes naturales cuyo destino suelen ser bebidas lácteas y quesos. Este arbusto tiene antioxidantes como los tocotrienoles, importantes para mitigar la peroxidación lipídica, que es la degradación de grasas en el cuerpo por el contacto con el oxígeno. De esta manera, el consumo de productos derivados de esta planta podría contribuir a prevenir enfermedades como el cáncer.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

17 de octubre de 2018

El agua de lluvia de la Ciudad de México no es apta para consumo humano directo, porque además de microorganismos, contiene aluminio, plomo, zinc, mercurio, arsénico y níquel, entre otros, revela un estudio del Centro de Ciencias de la Atmosfera (CCA) de la UNAM.

En las grandes urbes como la nuestra, resaltó Rocío García Martínez, la industrialización y la alta densidad poblacional tienen efectos adversos en la química de las precipitaciones pluviales, porque remueven de la atmósfera partículas y gases emitidos por fuentes naturales como la actividad volcánica, y antropogénicas, como emisiones vehiculares e industriales.

Mediante un proyecto encabezado por ella, se dieron a la tarea de evaluar el agua de lluvia para conocer su calidad y las posibilidades de consumo humano directo.

Una de las conclusiones fue que debido a los contaminantes que contiene, sólo puede ser utilizada para tareas como lavar automóviles y algunos tipos de ropa, o para riego, pero no para consumo humano. “Para ello se requiere de procesos complejos de filtración y someterla a lámparas de ozono para eliminar microorganismos”.

Bacterias y elementos químicos en la lluvia

Las primeras lluvias de la temporada son importantes porque limpian la atmósfera de contaminantes, pero si tenemos dos días de precipitaciones, y tres o cuatro no, el aire estará de nuevo contaminado con humo y metales pesados.

Tras un aguacero, comúnmente la gente enferma, pero no sólo por la “empapada”, sino porque en ese líquido hay bacterias y elementos químicos dañinos para la salud, que ingresan a nuestro organismo de manera dérmica o por ingesta, explicó García Martínez.

Las enfermedades más comunes son las de tipo respiratorio, provocadas por los cambios de clima y la proliferación de microorganismos. “Los síntomas son dolor de cabeza, ardor o dolor de garganta, diarreas y fiebre”.

En cuanto a los elementos químicos, las precipitaciones pluviales contienen óxidos de nitrógeno y óxidos de azufre, que al reaccionar con el agua forman ácido nítrico y ácido sulfúrico, que dan origen a la llamada lluvia ácida.

“Algunos de los metales pesados que se encontraron son aluminio, cadmio, cromo, vanadio, plomo, zinc, manganeso, hierro, mercurio, así como arsénico, rodio, paladio, rubidio y níquel, algunos de estos muy evidentes por provenir de las gasolinas y de los convertidores catalíticos”, remarcó.

Además, cuando la lluvia es acompañada de truenos éstos irradian amoniaco, que aunado a la radiación y a las condiciones atmosféricas, se convierte en amonio.

Estos contaminantes son depositados en la superficie terrestre tras un aguacero, con un impacto negativo en la calidad de los suelos; no obstante, aclaró, investigadora del Grupo Aerosoles Atmosféricos del CCA, “el problema no son las precipitaciones, sino las condiciones atmosféricas”.

En la conferencia “¿Beber agua de lluvia sin tratar es seguro para la salud?”, la universitaria explicó que en el estudio para evaluar el agua de lluvia consideraron parámetros como: sólidos sedimentables, sólidos suspendidos totales, coliformes totales, coliformes fecales, conductividad eléctrica, pH, sulfato, nitrato, cloruro y sodio (contemplados en la norma de calidad de agua potable de México NOM-127- SSA1-1994). Los resultados de los análisis fueron positivos para los contaminantes en la mayoría de los casos.

Boletín UNAM-DGCS-670/2018