
BOGOTÁ D. C., 20 de diciembre de 2018 — Agencia de Noticias UN-
Angélica María Vargas, magíster en Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), comenta que los residuos del café, desde el cultivo hasta el uso del producto final, contaminan los suelos, fuentes hídricas y atmósfera de las regiones productoras del grano.
“En el proceso del café se estima que menos del 5 % de la biomasa generada se aprovecha en la elaboración de la bebida, y el resto se convierte en residuos lignocelulósicos como hojas, ramas, tallos, cascarillas, pulpas, borra y granos defectuosos”, asegura la magíster.
Los pellets son un producto totalmente natural, catalogado como biomasa sólida, el cual está formado por cilindros muy pequeños, de unos pocos milímetros de diámetro.
En el proceso de reutilización de la borra, los mejores pellets fueron aquellos elaborados con un contenido de humedad del 4 y 2 % de aceite de palma como aglomerante; estos reportaron un poder calorífico de 23,54 MJ/kg y una dureza de 3,13 kg, la cual fue medida como la resistencia a la compresión de los pellets.
En su investigación, la ingeniera evidenció que el proceso de elaboración de pellets de borra de café es implementado en países como Inglaterra, donde los fondos de café se utilizan para desarrollar productos de gran interés energético.
Esto constituye una de las mejores alternativas, puesto que las biomasas tradicionales, como el cuesco de palma, bagazo de caña, etc., tienen deficiencias energéticas por su bajo poder calorífico.
En el sector de generación de electricidad, los pellets se queman en centrales eléctricas a base de carbón, lo que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero. También se utilizan en hornos y calderas pequeñas.
La borra –también conocida como fondos o cuncho del café– se produce después de preparar la bebida, o como un residuo de la extracción del grano de café a nivel industrial. Actualmente se utiliza para producir biodiésel, sustrato de crecimiento para hongos, compostaje, combustible, alimento para animales y producción de biocombustibles sólidos como pellets.
Para elaborar los pellets se evaluaron tres borras provenientes de las tiendas Juan Valdez, Starbucks y Oma. Después se seleccionó la biomasa más apropiada para ser utilizada como combustible, se evaluó el efecto de la humedad y el uso de tres aglomerantes: glicerina, aceite crudo de palma y biodiésel.
Después de realizar varios experimentos, se definieron los intervalos de concentración para la humedad y los agentes aglomerantes. Luego se realizó un diseño factorial completo que definió las combinaciones más relevantes de humedad-aglomerante; se obtuvieron 27 ensayos finales.
Los pellets obtenidos se caracterizaron física, química y mecánicamente según estándares internacionales para biocombustibles sólidos. Los parámetros evaluados fueron: contenido de cenizas, materia volátil, humedad, presión de peletización, poder calorífico superior y dureza de los pellets.
Los pellets se pueden utilizar para generar energía doméstica e industrial. Un ejemplo de ello fue su demanda en Europa, de casi un 75 % del mundo en 2016, para la calefacción durante el invierno en países como Italia, Alemania, Suecia y Francia.
En ese sentido, la magíster asegura que se busca obtener un producto competitivo comercialmente, es decir que se pueda utilizar como combustible sólido en chimeneas, hornos y calderas, para lo cual se consideran y estudian los parámetros mencionados antes.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

20 de diciembre de 2018
Contar con mecanismos y técnicas adecuadas para la purificación de aguas contaminadas es un tema relevante para científicos de México y de otras naciones. Con el fin de dar a conocer las investigaciones que se realizan en Ucrania, Kateryna Taran, profesora investigadora de la National University of Pharmacy (NUPh), impartió una conferencia en la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la BUAP.
La experta del Departamento de Química Farmacéutica de la NUPh habló sobre un nuevo equipo diseñado para la purificación y desinfección del agua contaminada por sustancias químicas y bacterias, y cómo esta tecnología podría ser utilizada a gran escala en las industrias.
Durante la charla, hizo hincapié en las áreas de oportunidad que existen para establecer colaboraciones académicas y científicas entre estudiantes de la BUAP, de la NUPh y de la National Aeroespace University (NAU), universidad ucraniana con la cual colabora en proyectos de investigación.
“Los científicos de la BUAP tienen un alto y reconocido nivel en este campo y es por eso que la idea de esta presentación es generar el interés entre los alumnos y profesores sobre la investigación que realizamos, e invitarlos a participar en actividades que sean de beneficio mutuo para nuestras instituciones”, expresó.
Por su parte, Octavio Olivares Xometl, docente de la FIQ e integrante del Cuerpo Académico Control de la Contaminación Ambiental, señaló que esta conferencia es una de las actividades encaminadas al establecimiento de un convenio de colaboración entre la BUAP, la NUPh y la NAU, el cual permitiría a profesores y alumnos participar en programas de movilidad, estancias de investigación y proyectos conjuntos enfocados en el tratamiento de aguas residuales, entre otros.
Asimismo, adelantó que se prevé que esta colaboración se concrete a principios de 2019, la cual fortalecerá las carreras en Ingeniería Química, Ambiental, y en Materiales.
Fuente: buap-mx

BOGOTÁ D. C., 18 de diciembre de 2018 — Agencia de Noticias UN-
Como resultado del fenómeno climático se reduce la capacidad de almacenamiento de carbono y se produce una drástica pérdida en el hábitat, por eso estos mamíferos ven cada vez más restringidos los recursos para alimentarse, lo que además incide de forma negativa en el comportamiento de la cadena alimenticia.
“La Orinoquia colombiana siempre se ha visto afectada por estos eventos, que se han incrementado en los últimos años por el aumento en la temperatura, que genera un periodo de sequía más prolongado y extenso”, explica Tania González, quien actualmente adelanta su proyecto de tesis del Doctorado en Ciencias - Biología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).
Su investigación, reconocida con el prestigioso premio L'Oréal-Unesco For Women in Science 2018, se centró en aspectos relacionados con los efectos causados en algunos de los mamíferos que habitan los bosques de galería, ecosistemas asociados con cuerpos de agua.
Aunque la mayoría de los incendios son provocados por el hombre, quienes los hacen para preparar los terrenos con fines agrícolas, hacerlo en temporadas secas en las que hay fuertes vientos lleva a que la situación pueda salirse de control y cause un efecto inmediato sobre distintos ecosistemas naturales, como sabanas y bosques.
“Cada vez que se presenta un incendio en este ecosistema, su estructura suele verse afectada, convirtiéndolos en bosques abiertos con muchos claros y que comienzan a ser colonizados por gramíneas y pastos de la sabana”, explica la doctorante.
Identificación genética
El uso de imágenes satelitales permitió contar con una primera impresión del comportamiento de los incendios en esta región del país, cuyos análisis se han constatado por trabajo de campo, en el que se corrobora que efectivamente ha habido afectación en el bosque.
“Como esta zona suele inundarse, los muestreos se realizan al inicio de la época seca (noviembre) y al final (marzo y abril)”, precisa la doctorante, quien tiene previsto adelantar seis campañas de campo.
También se ha hecho un seguimiento a las afectaciones causadas en roedores y marsupiales por el uso de trampas especiales (Sherman), en las que se capturan de forma transitoria para medirlos y tomar una muestra de pelo, para posteriores pruebas de identificación genética.
Debido a que los muestreos se realizan tanto en las regiones afectadas como en aquellas que no han llegado a ser alteradas, se ha encontrado que en las primeras de ellas predomina una especie del género Zygodontomys, que no abunda en la segunda zona.
Aunque esta situación se podría explicar por el consumo de rebrotes, las zonas quemadas tienden a perder de manera definitiva las características que permitirían la supervivencia de la especie, en la medida en que los recursos para su supervivencia se verían gravemente afectados.
Una vez concluido, el estudio permitirá implementar nuevas estrategias de conservación encaminadas a que quienes toman decisiones, como fundaciones, Alcaldía y sociedad civil, sepan cómo actuar ante un incendio, sus posibles consecuencias ecológicas y la manera más adecuada de realizar intervenciones y campañas de prevención, como las que usualmente adelanta el grupo de investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod) en la región del Vichada.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co/
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20 de diciembre de 2018
La expansión y crecimiento desordenado de la mancha urbana en la Ciudad de México ocupa cada vez más áreas del suelo de conservación: regiones no urbanizadas que albergan bosques, barrancas, cuencas, ríos y cultivos.
Estos sitios son hábitat de más de mil 800 especies de plantas y animales, algunas endémicas; permiten que haya captación de carbono, con la zona de cubierta vegetal de las serranías del sur; regulan el clima; facilitan la infiltración de agua en época de lluvias y favorecen la recarga de acuíferos. Además, participan en el equilibrio de la circulación general de la atmósfera.
“A pesar de su fragmentación, este sistema natural sigue funcionando”, afirmó Irma Escamilla Herrera, académica del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.
La principal afectación del suelo de conservación es la mancha urbana, que crece rápida y desordenadamente, especialmente por los asentamientos irregulares en zonas de la periferia, en donde se mezclan pobreza y segregación socioespacial. Esto se refleja en las condiciones de las viviendas de autoconstrucción, muchas veces improvisadas con materiales no consolidados, y carentes de servicios básicos como agua potable, drenaje y luz.
El suelo de conservación en la capital del país es una delimitación entre el suelo urbano y el que no lo es. Esta zona de transición existe solamente en nuestra metrópoli por decreto, desde 1987. “Lamentablemente, con la expansión de la mancha urbana la gente se vuelca a esos espacios porque son área abierta y cualquiera puede entrar”.
Crecimiento hormiga
Lo más común en los asentamientos irregulares es el “crecimiento hormiga” (como lo identifica la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México), con pequeñas familias que delimitan lo que consideran su terreno con la colocación de cuatro palos; luego autoconstruyen sus viviendas con cartón, lámina y tabicón. Inicialmente son poco visibles, y luego empiezan a crecer desmedidamente, describió.
La universitaria subrayó que todo el territorio de Milpa Alta es suelo de conservación, y es donde más avanza la mancha urbana. “La tasa de crecimiento poblacional de 2000 a 2010 fue de tres por ciento; su ocupación es ilegal y carente de servicios básicos como drenaje, agua potable y electricidad, así como de vías de acceso y transporte público.
“Con el paso del tiempo se ha regularizado lo irregular, y los asentamientos de hace 20 o 30 años, ahora son regulares”, remarcó.
Milpa Alta, Tlalpan y Xochimilco son las alcaldías con mayor superficie de suelo de conservación; le siguen Cuajimalpa, Magdalena Contreras, Álvaro Obregón, Tláhuac y parte de Iztapalapa (el cerro de la Estrella). La mayoría de las afectadas por la mancha urbana están al sur y al oriente de la capital. “Al norte tenemos un área pequeña de la Gustavo A. Madero: el cerro del Chiquihuite”, mencionó.
“El suelo de conservación abarca el 59 por ciento de la superficie de la Ciudad de México, y de no cuidarlo se pone en riesgo la sustentabilidad de nuestra metrópoli”, alertó.
Diversos estudios realizados en el IGg –a través de imágenes satelitales– dan cuenta del aumento paulatino de los asentamientos irregulares en suelo de conservación, que van de comunidades de ocho a 10 personas, a colonias completas, con la consecuente pérdida de cobertura vegetal a causa de incendios provocados para la expansión de la frontera agrícola, o para la ocupación ilegal del suelo.
Esta situación agudiza la periferización de la pobreza, al invadir territorios con diversos niveles de vulnerabilidad, que pueden convertirse en desastres, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-833/2018

18 de diciembre de 2018
La Jatropha curcas L es una especie vegetal mexicana que el Instituto Politécnico Nacional (IPN) podrá aprovechar y explotar en exclusiva, con fines de investigación y aplicación en industrias como la farmacéutica, de alimentos y energías alternas, debido a que recibió el Título de Obtentor por parte de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).
Por acuerdo del Comité Calificador de Variedades Vegetales, el Registro Nacional Agropecuario delegó las facultades de obtentor al IPN, luego de una minuciosa investigación y desarrollo de la variedad Sevangel por parte de los doctores Silva Evangelista Lozano y Antonio Ruperto Jiménez Aparicio, ambos docentes del Centro de Desarrollo de Productos Bióticos (Ceprobi).
De acuerdo con la ley, un obtentor es una persona física o moral que ha sido capaz de desarrollar una variedad vegetal de cualquier género y especie, mediante un proceso de mejoramiento. De esta forma obtiene el reconocimiento legal como creador de dicha variedad y cuenta con exclusividad para aprovecharla y explotarla hasta por 18 años.
La investigadora Evangelista Lozano afirmó que se comenzó a trabajar con esta planta desde los inicios del Ceprobi ya que el doctor Manuel Castañeda Agulló, fundador del centro, encontró algunas especies de origen guerrerense, que tenía un potencial económico considerable, por su contenido de proteínas y grasas, además de que tenía una gran resistencia a diversos climas.
“Dada mi formación de bióloga, me integré a estos proyectos para hacer las selección de semillas y determinar sus características. Como antecedentes tenemos que es una planta medicinal de la que se puede extraer aceite que se transforme en biodiesel; pero al ser una variedad no tóxica, sus ácidos grasos podrían ser considerados para la elaboración de medicinas o pastas alimenticias”, detalló la integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel I.
Explicó que la planta estudiada en el Ceprobi proviene del estado de Guerrero, que la investigación y registro se realizaron con una variedad clonal de la que fueron separando estacas o fragmentos de tallo con yemas o esquejes, en un trabajo de 10 años de investigación y tres de cumplir con los formatos de registro ante Sagarpa.
La investigadora comentó que las características de la variedad registrada fueron establecidas con detalle a través de 32 descriptores entre los que destacan el porte de la planta, pigmentación, longitud y anchura de las hojas, pétalos de la flor, semillas y frutos, así como color, brillantez y rugosidad del endocarpio de la semilla, trabajo del que resultó un cuadernillo con imágenes descriptivas en 84 páginas.
“Considero que lograr el Título de Obtentor es más complicado que una patente porque se requiere de una serie de reuniones en las cuales se analiza la información y se reciben observaciones y cuestionamientos que deben ser respondidos en tiempos determinados”, detalló.
A cargo del Laboratorio de Propagación ex vitro, la docente politécnica forma parte de los programas de Maestría y Doctorado en Desarrollo de Productos Bióticos, cuyos temas de estudios se refieren a la propagación y manejo de plantas de interés medicinal, ornamental y frutícola, así como la reproducción de plantas para la obtención de sustancias naturales. Desde ahí se realiza investigación, así como materia prima para los proyectos de otras áreas del Ceprobi.
Fuente: ipn.mx