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15 de diciembre de 2018

Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabajan en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico específico, sensible y rápido que permitirá diferenciar la Leishmaniasis de otras enfermedades como la lepra, cáncer, tuberculosis y micosis cutáneas, ya que las manifestaciones clínicas son muy parecidas. En México hay poblaciones que por habitar en zonas selváticas podrían estar expuestas al parásito causante de este padecimiento, por ello desde hace más de una década, el grupo de científicos a cargo de Amalia Monroy Ostria, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), del IPN, ha evaluado y caracterizado mil pacientes con esta enfermedad que se presenta en tres clases de lesiones tipo úlceras o granulomas y que afectan la piel (L. cutanea), las mucosas (L. mucocutanea) o los órganos internos (L. visceral).

Con los resultados de estos estudios se ha logrado copilar la información biomolecular necesaria para identificar las especies de estos parásitos protozoarios que originan los diferentes tipos clínicos de Leishmaniasis, como Leishmania mexicana y Leishmania amazonensis, entre otras, además de infecciones mixtas que involucran también a la Leishmania braziliensis.

Con esta información contenida en una base de datos, además de las pruebas de tinción y cultivo a las que se someten las muestras de tejido del enfermo, será mucho más fácil y rápido para el especialista determinar si efectivamente se trata de Leishmaniasis y la especie exacta del parásito que la ocasiona. Lo anterior, permitirá brindar al paciente el tratamiento adecuado y la dosis correcta para atacar de manera contundente a este parásito que es transmitido al ser humano por la picadura de más de 90 especies de flebotominos (mosquitos y moscas conocidas como “papalotillas”).

En México, la Leishmaniasis es endémica de zonas tropicales y subtropicales principalmente de los estados de Nayarit, Guerrero, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Veracruz.

La importancia de esta investigación radica en que la clasificación de las múltiples especies y subespecies de Leishmania es muy difícil, ya que para su plena caracterización se requieren estudios bioquímicos, inmunológicos y de biología molecular. Este proyecto con el que los estudiantes Marco Antonio Cortés Martínez y Geovanny Alejandrino Castañeda Beltrán se titularon como químicos bacteriólogos parasitólogos, podría generar herramientas útiles para que los médicos de las zonas endémicas identifiquen a tiempo la enfermedad y la controlen.

Fuente: ipn.mx

PALMIRA, 15 de diciembre de 2018 — Agencia de Noticias UN-

La secuencia también incluye ayudas como salidas de campo, pruebas con dibujos, visitas a ecosistemas y juegos didácticos de bingo, con las cuales se busca fortalecer procesos de aprendizaje en torno a los cinco reinos de la naturaleza: animal, vegetal, hongos, monera y protista.

Así lo aseguran Luz Orlanda Gómez Aguirre y Franciney Castro Bejarano, magísteres en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, creadoras de la secuencia.

Las cajas, llamadas “La naturaleza pregunta” y “Las cajas mágicas de los reinos”, contienen una serie de figuras de cada reino y un grupo de tarjetas de ideas previas con interrogantes e indicaciones, cuyo nivel de dificultad varía según el grado en el que se apliquen, describe la magíster Gómez, licenciada en Educación Básica.

En las tarjetas se pregunta por el hábitat de cada planta o animal, o si son terrestres y acuáticos, entre otros temas; además se les pide a los alumnos realizar actividades como lecturas explicativas o mímicas, para que sus compañeros adivinen una especie referida.

Después de esta etapa los estudiantes ubican las figuras en las cinco categorías de reino demarcadas en el tablero, que se puede disponer en el piso del salón de clases.

Para todos los cursos de primaria

Aunque la secuencia se implementó en los grados primero y cuarto de la Institución Educativa del Valle, en Palmira, está diseñada para todos los niveles de primaria.

“Habíamos detectado que en las Pruebas Saber los jóvenes de quinto tenían un mayor avance en asignaturas como matemáticas y español que en ciencias naturales, y que presentaban algunas fallas en el aprendizaje de conceptos”, explica la magíster Gómez.

Después de una prueba diagnóstica, en la que solo 8 de cada 20 estudiantes superaron el umbral de aprobación, las investigadoras aplicaron la secuencia que habían formulado como parte de su trabajo de grado. Según plantea este modelo, en los grados primero y segundo se trabaja solo con los reinos animal y vegetal, mientras que en tercero, cuarto y quinto se abordan también los reinos monera, protista y de los hongos.

“Empezamos con una salida al parque aledaño, en la que los jóvenes recolectaron hojas de las plantas y observaron las diferentes texturas, colores y organismos que habitan allí, como las hormigas y los gusanos. Después evaluamos la jornada por medio de dibujos”, detalla la licenciada.

Posteriormente se trabajó con un bingo en el que se abordó el hábitat de los organismos, nuevamente, además de los conceptos de ecosistema y de los factores bióticos y abióticos. “Hicimos una comparación entre un hogar y un ecosistema, enunciando que los elementos que los componen funcionan en colaboración y son complementarios para lograr un equilibrio. A partir de ello se aportaron reflexiones sobre la importancia de cuidar los diferentes organismos de los reinos de la naturaleza”, explica la investigadora.

El siguiente paso de la secuencia consistió en visitar un ecosistema, que en el caso particular del proceso se trató del Bosque Municipal de Palmira, donde hay espacios como el lago, y se les pidió a los alumnos dibujar lo que observaban.

Las dos últimas etapas de la secuencia didáctica son la implementación de las cajas mágicas y una prueba de diagnóstico final, en la que 16 de cada 20 estudiantes aprobaron.

Para la concepción del modelo se tomaron como referencia teórica los postulados de David Ausubel sobre psicología educativa, y se exploraron casos de implementación de secuencias didácticas en escuelas rurales, comprendidas en libros como Estrategias docentes para un aprendizaje significativo: una interpretación constructivista, de los profesores Frida Díaz y Gerardo Hernández, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“A veces los profesores nos olvidamos del componente didáctico; es vital llevar a los jóvenes a verdaderos ecosistemas en lugar de solo presentárselos en el aula. Así, ellos podrán confrontar la realidad de la naturaleza y ubicarse en su contexto”, declara la magíster.

Para el diseño de las cajas, las tarjetas, las figuras y el bingo se contó con el apoyo de Lina Marcela Pinchao Díaz y Luisa Fernanda Gil Ospina, estudiantes de Diseño Industrial de la U.N. Sede Palmira.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

PALMIRA, 13 de diciembre de 2018 — Agencia de Noticias UN-

Así mismo, el peso de la planta pasó de 53,4 a 95,83 gramos, y el aporte de las hojas a la masa total también aumentó exponencialmente. “Logramos que el 75 % del peso de la planta correspondiera a las hojas, cuando antes en el cultivar Unapal Laurena ese valor era del 56 %”, comenta Andrea Leal Vásquez, candidata a magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira.

Agrega que se trata de un gran avance si se tiene en cuenta que en Colombia las hojas son la parte más utilizada de la planta, y explica que para lograr esta mejora se eligió la variedad Slow bolt como planta “padre” en el cruzamiento, por la gran cantidad de hojas basales (que da la base) que produce.

“Pese a que esta variedad no resiste los picos de temperatura del Valle del Cauca y es muy susceptible a plagas y enfermedades, las plantas obtenidas después del cruzamiento con Unapal Laurena tuvieron un buen comportamiento agronómico y se conservaron bien en poscosecha”, destacó la investigadora.

Durante el proceso del primer cruzamiento se obtuvieron 25 plantas “hijas”, que fueron caracterizadas morfológicamente con 13 descriptores cuantitativos como la masa total de la planta, la raíz y el tallo, y el número de hojas basales, entre otros.

De esa generación se seleccionaron los nueve ejemplares más destacados, cuyas semillas se resembraron y después se evaluaron las características de los ejemplares obtenidos para determinar su potencial según número de hojas basales.

Variedades resistentes

Hasta finales del siglo XX Colombia no contaba con variedades de cilantro desarrolladas en su territorio, más allá de los materiales europeos, que aunque fueron mejorados durante décadas por los agricultores en procesos de selección, seguían siendo susceptibles a problemas como la proliferación de hongos.

La variedad Unapal Precoso, obtenida por la U.N. Sede Palmira a través de la selección y resiembra de un material brasileño en las condiciones del Valle, es resistente a varios de los hongos que atacan el cultivo, y es capaz de dar cosecha en solo 35 días. Esta condición ha llevado a que el 95 % de los cultivos de cilantro en el Valle del Cauca correspondan a dicha variedad.

“Sin embargo nos proponemos mejorar una característica fundamental: la cantidad de hojas basales que produce cada planta, por lo cual se llegó al cultivar Unapal Laurena, producto de la selección y resiembra de los mejores ejemplares en cultivos controlados de Unapal Precoso”, resume Armando Zapata, magíster en Ciencias Agrarias y director del Centro Experimental de la U.N. Sede Palmira.

En esa línea, las poblaciones obtenidas por la investigadora Leal son otro paso hacia una futura liberación que impulse la producción nacional de cilantro.

Según datos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en 2017 el Valle del Cauca registró un área cosechada de 801 hectáreas y una producción de 26.700 toneladas.

El proceso, que fue parte del trabajo de grado de la investigadora Leal, contó con la dirección del profesor Mario García, de la U.N. Sede Palmira.

El cilantro fue traído al continente por los colonizadores europeos, y en principio se cultivó en monasterios, en donde se utilizaba como planta medicinal. De entrada, la mayor tradición de siembra de cilantro se dio en la Sabana de Bogotá y en áreas cercanas a Tunja (Boyacá).

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co/

13 de diciembre de 2018

Hoy en día, el culto a la virgen de Guadalupe es un elemento de cohesión social, y la población mexicana es mucho más guadalupana que antes, y cada vez más. Esta creencia existe aún en quienes no son católicos, y “tal vez haya más guadalupanos que practicantes de esa religión”, afirmó Gisela von Wobeser, investigadora emérita de la UNAM.

Su veneración ha ido en aumento desde el periodo Virreinal, cuando nuestro territorio aún no era definido como México, pero sobre todo a partir de los siglos XIX y XX. Incluso, “hay cultos locales que se han eclipsado por el de la guadalupana”, dijo la académica del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH).

La especialista subrayó que este culto, muy arraigado en la cultura mexicana, ha sido estudiado detalladamente, “pero no teníamos una historia clara de sus orígenes”. Por ello, en el Seminario Historia de las Creencias y Prácticas Religiosas, siglos XVI al XVIII, los expertos investigan cómo empezó y cómo se ha desarrollado.

“No hay ningún documento de la primera mitad del siglo XVI que hable de este fenómeno. Entre los escritos del propio Juan de Zumárraga, no existe mención de las apariciones; tampoco lo hacen los virreyes o franciscanos”.

El culto se construyó con el tiempo, y la idea de que se trató de una aparición y de que la imagen es de origen divino, surgió hasta el siglo XVII. “El primer documento que hace referencia y que tenemos es de 1648: la obra de Miguel Sánchez, denominada ‘Imagen de la Virgen María, madre de Dios de Guadalupe’”.

En el Seminario, prosiguió Von Wobeser, se estudia la religiosidad en el Virreinato para entender ese periodo, pues la religión tenía gran relevancia social, pero también para comprendernos en la actualidad.

Culto prehispánico

Hacia finales del siglo XVI, una pequeña ermita del cerro del Tepeyac consagrada a una pintura de la virgen María –que hacia mediados de la misma centuria había adoptado el sobrenombre de Guadalupe– se había convertido en un santuario que atraía a numerosos devotos.

Los indios acudían ahí porque desde la época prehispánica era un lugar sagrado para ellos, y los españoles asistían porque estaban acostumbrados a los santuarios marianos situados extramuros de las ciudades, y porque concedían poderes milagrosos a la imagen.

La sencilla emita, construida 50 años atrás por Fray Alonso de Montúfar, y ubicada en la actual avenida de los Misterios, recibía la visita de personas que entraban y salían de la ciudad, pero al finalizar ese siglo resultó demasiado pequeña para los peregrinos y visitantes.

Entonces, la Arquidiócesis de México decidió levantar una iglesia más espaciosa y suntuosa. El domingo 10 de septiembre de 1600 se colocó la primera piedra del edificio, al pie del cerro para resguardarlo del viento y para que fuera más accesible.

Hasta 1613 se avanzó en la obra, pero los fondos no alcanzaron y el arzobispo Juan Pérez de la Serna se propuso obtener los recursos faltantes mediante la impresión de una estampa con la imagen de la virgen. El prelado encargó la placa de impresión a Stradanus, quien había instalado un taller de grabado en la ciudad.

El grabador eligió una composición geométrica. Al centro la virgen y a los lados dos secciones de gráficas de ocho milagros que se le atribuían. “Se ofrecían 40 días de indulgencia a los compradores de las estampas; hoy no existe ni un grabado original, pero sí la placa de impresión”. Finalmente, en 1622 se inauguró el recinto que hoy lleva el nombre de Capilla de Indios.

“Entre esos milagros faltan las apariciones de la virgen al indio Juan Diego, y la impresión de su imagen en la tilma. Lo que ocurrió es que hacia 1615, cuando se mandó hacer el grabado, la narración de las apariciones apenas estaba en proceso de construcción”, explicó la experta.

Ya circulaban versiones orales del suceso aparicionista, pero eran vagas. “Es casi seguro que Pérez de la Serna las desconocía o no les daba el crédito necesario para incluirlas en la estampa”. Fue hasta la publicación de Miguel Sánchez cuando se generalizó la idea de las apariciones y el culto se expandió, porque a principios del siglo XVII era focalizado en la ciudad y sus alrededores. Ya entrada esa centuria, no había convento o iglesia en donde no se venerara, finalizó Von Wobeser.

Boletín UNAM-DGCS-830

Imagen: sipaz.files.wordpress.com

13 de diciembre de 2018

Para lograr erradicar la amibiasis un grupo de científicos, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), estudian los genes que codifican para los Factores de Transcripción de Choque Térmico de la amiba, los cuales son capaces de regular la expresión genética y formar distintas proteínas para cumplir con las necesidades durante su vida.

La amibiasis es una enfermedad que constituye un problema de salud pública a nivel nacional. Se reportan casos nuevos de infección cada año y en casi todos los estados de la República, por lo cual se considera a México como un país endémico.

“Conocer y analizar una serie de genes del parásito, que son necesarios para su supervivencia, es de gran importancia para comprender su biología”, subrayó la científica María del Consuelo Gómez García, líder del grupo de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH).

Señaló que Entamoeba histolytica es el protozoario parásito causante de la amibiasis, la cual genera una importante morbilidad y mortalidad a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la tercera causa de muerte provocada por este parásito.

La relevancia de estudiar estos factores es que son moléculas blanco, las cuales ayudarán a realizar algo específico. “Ahora que descubrimos que uno de estos factores tiene que ver con la resistencia a drogas, pues bloqueamos o silenciamos a ese gen y el parásito no podrá sobreexpresar la proteína que le favorece a ser resistente”, detalló.

E. histolytica está expuesto a diferentes ambientes durante su ciclo de vida, tiene dos fases: un quiste y un trofozoíto, por lo cual unas proteínas las requiere en una etapa y otras en otra. Cuando ingresa al humano, se exponen a las enzimas digestivas, a cambios en el pH y temperatura, interacciona con distintas formas celulares y es capaz de llegar y establecerse en el intestino o en el hígado, sitios en los que principalmente se aloja.

Gómez García explicó que en todas esas situaciones, el parásito debe estar activo, y así poder indicar en qué momento necesita de cada grupo de proteínas para sobrevivir. La importancia de estudiar los Factores de Transcripción de Choque Térmico es que éstos favorecen a que un organismo sobreviva o no a un estrés aplicado.

“Estamos evaluando qué genes son, cómo son las proteínas para las que codifican, qué dominios tienen, cómo funcionan y nuestro siguiente paso es demostrar efectivamente la importancia de esas proteínas”, precisó.

Los Factores de Transcripción de Choque Térmico están involucrados en favorecer que las plantas puedan soportar diferentes grados de salinidad, temperatura, exceso de agua, sequías o infección por hongos, etcétera. “De ahí la relevancia de estos factores que estamos estudiando y cómo es que lo traspolamos a nuestro modelo de Entamoeba histolytica”, afirmó.

“En nuestro grupo de investigación buscamos los mecanismos para erradicarla abordándolos mediante una investigación básica con miras a que en un futuro cercano la información que estamos elaborando sea aplicada”, puntualizó María del Consuelo.

El presente trabajo se realizó en el Laboratorio de Biomedicina Molecular I del Departamento de Posgrado de la ENMH del IPN. Para la realización de esta investigación se ha contado con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y de la Secretaría de Investigación y Posgrado (SIP) del IPN.

Fuente: ipn.mx