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26 de diciembre de 2018

La dentadura es testigo confiable para identificar cuerpos. Las características morfológicas y métricas de cada una de las piezas dentales (32 en promedio), más los aspectos adquiridos por uso de brackets, amalgamas, endodoncia o pigmentación, hacen que la probabilidad de que haya dos dentaduras idénticas sea prácticamente nula, pues la cantidad de combinaciones de patrones es inmensa.

En condiciones ideales, el análisis morfológico y morfométrico de dientes permiten estimar el sexo, edad y ancestría (afinidad biológica a un tipo de población) de un individuo. La odontología forense puede ofrecer información inequívoca para la reconocer cuerpos en fase adelantada de descomposición, esqueletizados, ahogados o calcinados por explosiones o desastres masivos.

Ante la necesidad de generar estándares basados en nuestra población, Ivet Gil-Chavarría, de la Unidad de Identificación de la licenciatura en Ciencia Forense de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, y Mirsha Quinto, responsables del Laboratorio de Antropología y Odontología Forense (LAOF) de la misma entidad, conforman la Colección Odontológica Nacional, con apoyo de la División de Estudios de Posgrado e Investigación de la Facultad de Odontología.

Está dividida en tres apartados: dientes extraídos por algún tratamiento y donados por pacientes; modelos dentales de yeso utilizados para tratamientos de ortodoncia y digitalizados en 3D; y ortopantomografías.

Como parte de ella, los investigadores desarrollan el proyecto “Determinación de estándares de identificación humana a partir de muestras dentales para uso forense en México”, de la cual se derivan tres líneas principales: estimación del sexo, de la edad y de la ancestría.

Así, a partir de registros métricos de las coronas de los dientes, basados en caras oclusales y cervicales, se generan patrones de referencia para la estimación del sexo.

En cuanto a la edad, implica medir la transparencia de la dentina radicular y, en radiografías, las proporciones del diente. Sin embargo, estos métodos no son tan precisos, pues el rango de estimación es de tres a siete años. “Por eso se habilita la técnica de carbono 14, pues aunque es costosa e invasiva, es más precisa.

Gil-Chavarría, en colaboración con expertos del Laboratorio de Espectrometría de Masas del Instituto de Física, analiza piezas dentales para generar tablas de referencia acordes a nuestra población, con la esperanza de que sean útiles en la práctica forense y los peritajes más precisos.

En lo referente a la ancestría, Gil-Chavarría y el equipo del LAOF proyectan el análisis de caracteres no métricos en dientes de poblaciones contemporáneas, para inferir la dinámica de población y mestizaje en México.

Huellas labiales

La forma, tamaño y surcos de los labios también son únicos, igual que una huella digital. México no cuenta con una base de datos de huellas labiales, aunque una marca de este tipo en un vidrio, por ejemplo, puede servir para identificar a alguien.

A fin de recolectar huellas labiales para hacer investigación forense a partir de la queiloscopía (estudio de los surcos de los labios, que, además de ser únicos, son perennes), los responsables del LAOF y la tesista Cynthia San Juan Moro, de la Facultad de Odontología de la UNAM, lanzaron la campaña “Dona un beso para la ciencia”.

“En el LAOF se fotografían y registran las huellas, y en un futuro cercano se tiene pensado mapearlas por medio de una herramienta digital para determinar cuáles son sus surcos más relevantes, lo que ayudará a disminuir la subjetividad en la práctica forense”, apuntó Gil-Chavarría.

Una vertiente de este proyecto es integrar fotos tomadas con un celular a la base de datos de huellas labiales, y compararlas con un protocolo científico. Se estudiaría su calidad y se determinaría su utilidad para el análisis queiloscópico.

Finalmente, la investigadora exhortó a la población a donar un diente de inevitable extracción o una huella labial, que servirán para investigación en odontología con fines forenses. “Son fuentes de información que ayudarán a generar conocimiento útil en la procuración de justicia y en la identificación de personas”.

Boletín UNAM-DGCS-851/2018

26 de diciembre de 2018

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) realiza estudios que permiten entender mejor la Esquizofrenia (enfermedad mental que se caracteriza por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del control de la realidad) y, con base en ello, buscar nuevos tratamientos para este padecimiento que afecta a más de 21 millones de personas en el mundo.

El doctor Enrique Querejeta Villagómez, titular del proyecto de investigación que se realiza en la Escuela Superior de Medicina (ESM), señaló que existe la necesidad de contar con nuevos y mejores fármacos que ayuden a reducir las crisis psicóticas de las personas con este padecimiento, ya que después de que ocurren éstas, la capacidad cognitiva de los enfermos sufre graves daños.

Indicó que la personalidad de los pacientes se caracteriza por una baja interacción social, introversión, comunicación verbal pobre y poca afectividad. “Cuando una persona presenta una crisis psicótica tiene distorsiones del pensamiento, de las percepciones y de la conciencia de sí mismo. Su lenguaje es incoherente, presenta alucinaciones y delirios. Por lo general, en días previos a las crisis, sufren alteraciones del sueño”, acotó.

Explicó que “el cerebro de estos pacientes tiene gruesas alteraciones estructurales: la corteza prefrontal es de menor grosor, varios núcleos del tálamo (ubicado en la parte central del cerebro) son pequeños y debido a la reducción de la población neuronal en varias regiones, los ventrículos cerebrales son grandes”.

El investigador actualmente estudia el tálamo -estructura preponderante en la actividad eléctrica de quienes padecen esquizofrenia-, integrado por varios núcleos, el cual recibe información sensorial (visión, gusto, audición, etc.) que llega de los órganos de los sentidos y la reenvía a las regiones corticales correspondientes para su transformación.

“En el tálamo existe un núcleo que regula el procesamiento de la información de los demás núcleos talámicos, se trata del núcleo reticular del tálamo (nRT)”, señaló el integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

De acuerdo con la experiencia adquirida a través de varios años de investigación, el científico aseguró que en las personas con esquizofrenia el tamaño del globo pálido (pequeña estructura localizada en la base del cerebro) es menor y el tratamiento con antipsicóticos lo disminuye aún más. Informó que “para demostrar el control del globo pálido en el nRT, registraron la actividad eléctrica de neuronas del nRT en roedores vivos y se activaron e inhibieron a las neuronas del globo pálido mediante la administración local de sustancias químicas”.

En la investigación encontraron que al aplicar un neurotóxico se destruye el globo pálido en roedores. “Tal destrucción permite detectar diferentes poblaciones de neuronas en el núcleo reticular del tálamo (nRT) de acuerdo a modificaciones en su actividad eléctrica”, precisó.

El reciente trabajo del doctor Querejeta infiere que la producción de ondas en huso (que se originan en el núcleo reticular del tálamo) tiene una fuerte dependencia del globo pálido debido a que la destrucción de éste provoca su disminución en el mismo núcleo reticular del tálamo. Estos resultados preliminares se presentaron en julio de 2018 en el Congreso FENS (Federation of European Neuroscience Societies), realizado en Berlín, Alemania.

Fuente: ipn.mx

21 de diciembre de 2018

El Congreso 2018 de la Society for Neuroscience, el cual reunió a cerca de 30 mil científicos especializados en el estudio del cerebro, en San Diego, California, abrió las puertas a nuevas colaboraciones entre investigadores de todo el mundo con el trabajo que se desarrolla en el Laboratorio de Neurofisiología de la Conducta y Control Motor, del Instituto de Fisiología de la BUAP.

Los doctores José Ramón Eguibar Cuenca y Carmen Cortés, investigadores del Laboratorio de Neurofisiología de la BUAP, presentaron sus resultados más recientes en el tratamiento de la narcolepsia utilizando el modelo animal único conocido como rata TAIEP.

Los investigadores destacaron el interés que generó en la comunidad científica este modelo, ya que puede ser utilizado para probar fármacos que permitan tratar enfermedades como la narcolepsia con cataplejía, entre otros trastornos.

Carmen Cortés señaló que la rata TAIEP es idónea para el estudio de enfermedades neuronales, entre estas la narcolepsia, ya que el modelo desarrolla el padecimiento de manera similar como le sucede al ser humano.

“Es un trastorno que se caracteriza por episodios de sueño irresistible durante el día, donde predomina la vigilia, lo que genera que el paciente tenga somnolencia y, aunado a este signo, ante una emoción pierda el tono muscular y se desvanezca, experimentando un episodio de cataplejía”, explicó.

De acuerdo con la investigadora, durante años se utilizaron perros como el modelo clásico animal para el estudio de la narcolepsia-cataplejía; fue hasta 1998, cuando se descubrieron las neuronas orexinérgicas, que se decidió eliminar esa colonia de animales, quedándose sin una fuente de modelos para pruebas farmacológicas.

Las neuronas orexinérgicas, añadió, están ubicadas en la parte central del cerebro, en el hipotálamo lateral y concentran a las células del cerebro que se encargan de mantener al ser humano despierto; por ello cuando mueren, el sujeto presenta episodios de sueño excesivo.

“Tenemos un modelo muy útil porque podemos probar fármacos como lo es la orexina, de tal manera que podemos analizar la calidad del sueño mediante registros electroencelográficos. Analizamos cómo se modifica la estructura del sueño, es decir, cómo cambia la ritmicidad para que se presente la etapa de vigilia, sueño ligero y sueño profundo. La estructura y ritmicidad del ciclo sueño-vigilia se recuperan cuando se administra orexina”, detalló.

Resultados preliminares

Carmen Cortés añadió que en su modelo animal se registraban de cinco a seis episodios de cataplejía en un periodo de ocho horas, pero con la administración de la orexina se abolieron estos episodios.

Aclaró que aún siguen haciendo pruebas para completar el número de sujetos necesarios para sacar las conclusiones finales de este estudio; no obstante, registran un avance de dos tercios del total de la muestra necesaria.

“En estudios posteriores se planea hacer una curva dosis respuesta; es decir, administrar dosis más altas o más bajas y ver cuál es la mejor para obtener el efecto deseado. Mientras tanto, en los congresos internacionales, encontrarnos con otros investigadores de la misma línea y discutir nuestros resultados retroalimenta de manera diferente a cuando solo se lee un journal internacional: nos permite establecer los vínculos y acuerdos para probar nuevos fármacos que generen nuevos resultados”.

Fuente: buap.mx

BOGOTÁ D. C., 26 de diciembre de 2018 — Agencia de Noticias UN-

Así lo estableció la doctora en Salud Pública Zuleima Cogollo, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), en un estudio realizado en Cartagena con 289 estudiantes, en el que evidenció que la susceptibilidad en escolares de entre 10 y 11 años fue de un 21,1 %, con una frecuencia de experimentación o consumo de cigarrillo alguna vez en la vida de 6,9 %.

“Los niños y adolescentes son más vulnerables a adquirir conductas de riesgo, y en ellos es más fácil modificar sus hábitos”, destaca la investigadora.

También precisa que aunque entre los 10 y 13 años prevalecen las actitudes condenatorias hacia el uso de sustancias, a partir de los 13 los adolescentes se vuelven más permisivos: “por lo general en la edad escolar se da la experimentación y la adquisición del hábito”.

Agrega que –según la literatura– los adolescentes varones tienen mayor susceptibilidad al consumo, por la creencia de que fumar supone un rol de autoridad personal en relación con sus iguales, un paso hacia la madurez y la aceptación de la uniformidad del grupo de amigos.

Se define como “susceptible de fumar” al adolescente no fumador que presenta una predisposición cognitiva a hacerlo, que incluye tanto la intención como la expectativa de fumar en el futuro.

Aunque la intención se considera como la variable predictora más importante de la conducta fumadora, existen otros factores que predisponen a los adolescentes al consumo de cigarrillo, como su desempeño escolar, autoestima, curiosidad, género y edad.

Persuasión hacia el consumo

La información del estudio analítico se recolectó por medio de la ficha demográfica, el instrumento Apgar familiar y las escalas de susceptibilidad a la persuasión hacia el consumo, la de autoestima de Rosenberg y la de Zung, que mide la ansiedad.

Además se consultó el inventario de consumo de cigarrillo y actitudes frente a este, según la Encuesta Mundial Sobre Tabaquismo en Jóvenes, el cual “consiste en preguntar sobre el comportamiento relacionado con el hecho de fumar, a través de la intención de consumo en el futuro y la relación de esta con las actitudes y creencias favorables ante el tabaco, o ante los inconvenientes de fumar y las influencias sociales”, explica.

En esta investigación participaron 289 estudiantes de sexto grado de colegios públicos, 20 de ellos (6,9 %) de 10 años de edad, y 269 (93,1 %) de 11 años. La media para la edad fue 10,9 (DE=0,25); mediana 11 años, y moda 11 años.

En relación con el género, participaron 157 mujeres (54,3 %) y 132  hombres (45,7 %); 224 (77,5 %) aseguraron tener una alta autoestima, y 65 (22,5 %), baja; 165 (57,1 %) evidenciaron tener una familia disfuncional y 124 (42,9 %) funcional.

“El hecho de que los niños estén dispuestos a fumar en el futuro indica que en los años próximos jóvenes de ambos sexos presentarán problemas de salud asociados con el consumo de cigarrillo, lo que duplicaría el costo para las instituciones médicas que tengan que cubrir los daños ocasionados”, comenta.

La investigadora asegura que existen muy pocos los estudios sobre el consumo de tabaco en menores de 12 años, por lo cual consideró pertinente llevar a cabo este trabajo.

Al respecto concluye que se deben “proponer programas escolares que fomenten, en los adolescentes no fumadores y con mayor susceptibilidad al consumo, la capacidad de elegir modos de vida saludables.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 21 de diciembre de 2018 — Agencia de Noticias UN-

Dicha medida se encuentra en sintonía con lo que ocurre en el mundo, por ejemplo en la Comunidad Europea, donde –excepto por Portugal, España y Grecia– se declaró la moratoria a cuatro moléculas consideradas como de alta toxicidad para las abejas y otros polinizadores, destaca el profesor Jorge Tello Durán, de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).

Como la medida se suma a un proyecto de ley que hace trámite en el Congreso, es de esperar que se logre proteger la seguridad alimentaria, en la medida en que las abejas son responsables de la cantidad y calidad de la gran mayoría de alimentos que requiere la población, gracias a su papel como polinizadoras de frutas y hortalizas.

Según el docente, aunque en Europa hace 20 años salieron de circulación compuestos organofosforados, organoclorados y piretroides presentes en plaguicidas altamente tóxicos para las abejas, aquí se siguen vendiendo en cualquier agrotienda.

Ejemplo de ello es el Cipronil, usualmente empleado para proteger semillas de maíz y de otras variedades, de modo que sus compuestos se encuentran en todos los tejidos de las plantas, incluso en el polen, por lo que también hay trazas de ese químico en la miel y el néctar que producen los insectos.

Si bien la especie Apis mellifera tolera mejor la acción de estos químicos, las abejas nativas son tan sensibles, que es común usarlas como bioindicadores de la presencia de plaguicidas, pues la extinción de una colmena próxima a un cultivo es un buen indicador de que las cantidades de químicos empleados resultan excesivos.

Un problema de todos

Ya que las abejas son las encargadas de los procesos de polinización de la mayor parte de pastos, frutas y hortalizas, salvo los cereales, que son polinizados por la acción del viento, la extinción de estos insectos constituiría una verdadera catástrofe, e incluso pondría en riesgo la supervivencia de la especie humana.

Aunque hormigas, avispas, murciélagos, escarabajos y colibríes, entre otros, también intervienen en el proceso de polinización, las abejas acostumbran visitar muchas más variedades de plantas, por lo cual su extinción también pondría en riesgo la viabilidad de múltiples especies, cuyos frutos constituyen buena parte de la base en la pirámide nutricional de nuestra especie.

“La abeja Apis mellifera es capaz de desplazarse más allá de 5 km, y por tal razón es vital para garantizar los procesos de polinización en grandes extensiones de suelo”, precisa el profesor Tello.

Químicos letales

Pese a su carácter altamente tóxico, los plaguicidas que afectan a las abejas actúan de forma muy distinta a los que comúnmente se emplean para controlar plagas como zancudos o cucarachas.

“Mientras que estos productos tienen un efecto inmediato, en el caso de las abejas el proceso es más lento y las convierte en portadoras de un veneno que se transfiere al resto de la colmena”, precisa el profesor Tello, para quien otro de los efectos adversos se puede constatar en las dinámicas de memoria, aprendizaje y comunicación de las abejas.

Cuando el veneno es transferido a los demás individuos de la colmena, las abejas que salen en busca de alimento no logran encontrar el camino de regreso, y si lo hacen no pueden transmitir la información del lugar donde se podría encontrar alimento.

Como resultado de este “Alzheimer colectivo”, las colmenas entran en un balance negativo que mengua drásticamente la producción y obliga a que los apicultores alimenten las colmenas con tortas de polen ensilado con miel, jarabes de azúcar y jugo de caña, que elevan los costos de producción poniendo en peligro la viabilidad del negocio.

Colmenas de 80.000 a 90.000 abejas suelen colapsar en periodos de tres meses, debido a la incapacidad de preservar la temperatura de 35,5 oC, indispensable para que las crías puedan hacer metamorfosis.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co