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09 de enero de 2019
Considerada la ciudad más importante de América durante el Periodo Clásico, Teotihuacán desarrolló una profunda y compleja civilización, pero sin historias escritas que fueran testimonio de su avance y declive. Sus referentes son principalmente formas pictóricas de comunicación visual, es decir, sus pinturas murales.
Ahora, mediante la técnica de datación arqueomagnética, expertos de la UNAM, en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), determinaron con mayor precisión la cronología de dos pinturas representativas de las primeras etapas, en el complejo Quetzalpapalotl.
Este avance es significativo, porque los cálculos indican que la nueva cronología: entre los años 312 y 409 d.C., coincide con un gran auge de la pintura mural en esa ciudad. Además, la datación de éstas y otras piezas permitirá ampliar la información y conocer mejor la historia del complejo arqueológico de Mesoamérica, indicó Avto Goguitchaichvili, titular del Servicio Arqueomagnético Nacional (SAN) de esta casa de estudios.
Subestructura III, Tableros con Discos, descrita en 1973 por expertos del INAH, y Círculos Rosas en Fondo Rojo, cuya decoración pictórica se pensaba que fue elaborada hacia el año 200 d.C., en realidad fueron elaboradas entre los años 300 y 400 de nuestra era.
Es importante proponer una nueva cronología, porque antes la datación se hacía de forma empírica, y ahora por primera vez para Mesoamérica empezamos a conocer la configuración original de los minerales magnéticos existentes en la pintura, y con datos más cercanos a la realidad, resaltó.
“Los círculos rojos son la fase inicial de aparición de las pinturas; los arqueólogos los ubicaban hacia el año 250, pero nosotros encontramos que su elaboración fue más tardía”, describió el también investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM unidad Morelia.
Datación arqueomagnética
Para la datación, en la que también participan Gloria Torres, Verónica Ortega y Jorge Archer, del INAH, se utilizó la técnica de Magnetización Pictórica Remanente, a fin de analizar el magnetismo de minerales contenidos en los pigmentos rojos usados en la elaboración de pinturas murales.
Este proceso, en el que se estima el campo magnético grabado en los minerales de los pigmentos, fue descubierto en 1997 por investigadores italianos (Roberto Lanza y Giacomo Chiari) para frescos del Vaticano, que analiza la magnetización de pigmentos, principalmente el rojo, que contiene granos de hematita.
“Usualmente la hematita no tiene magnetización considerable porque es antiferromagnética. Sin embargo, al aplicarla en un muro, los granos del mineral se alinean con la dirección del campo magnético de la Tierra y una vez que se seca permanecen con esa orientación, ofreciendo una lectura del tiempo en el que se utilizó la pintura”, detalló el experto en variaciones y fluctuaciones del campo magnético terrestre.
En el caso de Teotihuacán, los mejores resultados fueron obtenidos de las muestras de los círculos rojos en la Subestructura III, que se encuentra al interior del edificio y, por lo tanto, estuvo protegida de la intemperie.
Se tomaron 47 muestras de 12 milímetros de las pinturas interiores y exteriores del Palacio de Quetzalcóatl, que fueron analizadas in situ y en laboratorio para revisar sus propiedades magnéticas, una labor que duró cerca de ocho meses.
Los resultados fueron confiables sólo para 11 muestras, pues “los procesos de restauración realizados, quizá en la década de los 80, probablemente alteraron la señal magnética”, consideró.
Luego de los resultados obtenidos en este trabajo, en el que también participan Juan Morales, Rubén Cejudo y Jaime Urrutia Fucugauchi, del Instituto de Geofísica, se espera continuar la datación de otras piezas en Teotihuacán.
Boletín UNAM-DGCS-012/2019

BOGOTÁ D. C., 09 de enero de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Aunque en más de 100 misiones anteriores se había explorado la superficie lunar o se había intentado llegar a ella, “es la primera vez que un vehículo lunar, o Rover, recorrerá el lado lejano de la Luna, o la cara que nunca logra verse desde la Tierra”, destaca el profesor David Tovar, codirector del Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).
Al referirse a la misión china, que marca un nuevo hito en la carrera espacial, el docente advierte que como la Luna es un escudo natural de las emisiones de radio que se generan en la Tierra, los estudios para el emplazamiento de instrumentos radioastronómicos serán muy importantes para analizar el espacio profundo.
Agrega que el análisis del comportamiento y la evolución de las estrellas, las galaxias, y el conjunto del universo, tendrían mucho mayor alcance y precisión, además del paso de cometas y astroides, junto con otros planetas y hasta el propio Sol en diferentes frecuencias.
La depresión de Aitken, situada en el Polo Sur lunar, es una cuenca de 2.500 km de diámetro que se extiende a lo largo de casi un cuarto de la Luna, producto de la colisión con un asteroide hace unos 4.500 millones de años, y cuya exploración podría arrojar nuevas luces sobre la conformación del satélite.
“Como en esta zona existe gran cantidad de material correspondiente a las capas internas de la Luna, más específicamente del Manto, se espera contar con nuevos hallazgos respecto a la constitución de la corteza y de su interior”, precisa el docente.
En esta oportunidad también se ha enviado una serie de muestras conformadas por huevos de gusano de seda, semillas de papa y un vegetal del género Arabidopsis, cuyo genoma fue secuenciado por completo con el fin de estudiar lo que ocurrirá en este microecosistema.
La idea es estudiar cómo se desarrollan estos seres vivos durante la fase de Luna nueva, debido a que en ese momento la cara oscura recibe toda la radiación del Sol, a lo largo de 14 días.
Misterios por resolver
A partir de los diversos estudios y análisis geológicos y geofísicos realizados desde que el hombre pisó por primera vez la Luna, hace cerca de 50 años, se estima que el satélite se pudo haber formado a raíz del impacto de un cuerpo de tamaño similar al de Marte contra la Tierra, hace aproximadamente 4.500 millones de años, en el eón geológico conocido como Hadeano.
El material que resultó de este impacto terminó aglutinándose hasta formar la Luna, que a partir de entonces comenzaría a orbitar alrededor de la Tierra.
Sin embargo existen otras hipótesis que plantean la posibilidad de que la Luna hubiera sido capturada gravitacionalmente por la Tierra, lo cual se ha cuestionado porque se ha comprobado que el satélite tiene una tendencia a alejarse.
También se contempla la posibilidad de que la Luna sea el producto de fragmentos que se habrían desprendido de la Tierra durante una época en la que su movimiento de rotación era mucho más rápido y violento.
Interés comercial y científico
Junto con los nuevos horizontes que abrirá esta misión en el campo de la ciencia, también se espera ahondar en el estudio de materiales como el Helio 3, con potencial para ser empleado en actividades industriales, y que es muy abundante en la Luna, pero escaso en la Tierra.
“Se trata de un elemento empleado para generar ‘energías limpias’, a partir de procesos asociados con fusión nuclear, por lo que este es otro campo de interés dentro de los objetivos de la misión”, afirma el profesor Tovar.
Aunque las muestras recolectadas no se enviarán a la Tierra, sí se tiene previsto adelantar análisis geoquímicos junto con levantamientos cartográficos de la superficie lunar, a partir de una serie de recorridos.
Hasta ahora se tiene conocimiento de la presencia de rocas basálticas de origen muy primitivo con alto contenido de hierro, magnesio y titanio, además de materiales producto del impacto de asteroides con la corteza lunar, y de una esférula de colores verdes y rojizos.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 08 de enero de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Así lo explica Angie Lorena Sánchez, magíster en Fisioterapia del Deporte y la Actividad Física de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien realizó un estudio con 58 deportistas, 29 atletas y 29 nadadores, entre los 14 y 18 años de edad, lo que sugiere un primer acercamiento, según la literatura, a esta población.
La investigadora explica que este síndrome anémico disminuye los niveles de hemoglobina/hematocrito afectando el transporte de oxígeno hacia los tejidos y la eliminación de CO2 por parte de estos.
“Es más frecuente entre los deportistas que realizan esfuerzos más prolongados, lo que, por un lado, aumenta las necesidades de hierro, y por otro, dificulta su absorción”, comenta la magíster.
Para un deportista, la anemia representa un incremento del trabajo cardíaco para suplir esta deficiencia, lo que origina sensación de cansancio ante un ejercicio físico y menor capacidad de recuperarse tras el esfuerzo.
Aunque en la investigación no hubo mayores diferencias en la composición de la sangre de los dos tipos de deportistas, la diferencia radica en que los atletas, por ser más livianos, presentaron mayores valores hematológicos, lo que hace que tengan una reducción en su gasto metabólico menor al de los nadadores.
“Esto hace que un atleta se canse menos que un nadador. Además, se debe considerar que el agua es más densa y viscosa que el aire, luego los nadadores tienen que hacer más resistencia por debajo del agua que lo que debe romper un atleta con la fricción del aire”, explica.
En la literatura se menciona que los nadadores adultos presentan mayor destrucción de los glóbulos rojos por la presión hidrostática, mientras que en los atletas puede ocurrir la destrucción mecánica de los glóbulos por la presión que ejerce la planta del pie y por la fricción entre las células, por el elevado flujo sanguíneo típico en deportistas.
La investigadora comenta que “queríamos despejar la duda acerca de cuál de las dos disciplinas genera más destrucción de los glóbulos rojos, por lo que se hizo un estudio observacional de tipo transversal, con niños voluntarios que nacieron y entrenaron a 2.600 m, con una permanencia igual o mayor a los tres años de vida deportiva”.
Con la colaboración de un nutricionista se obtuvo la composición corporal de los participantes, importante para determinar cuál de los dos tipos de deportistas tenía menos grasa y cuál más masa grasa, datos que influyen en los resultados.
“Medimos la masa total de hemoglobina –que es una proteína de la sangre–, una variable que ayuda a determinar si el niño tiene las capacidades para resistir frente a deportes de mayor exigencia. Este se hizo con el método de reinalación de monóxido de carbono, según el peso y la talla del deportista”.
También se determinó la fracción de carbógeno globina, que se toma del lóbulo de la oreja antes y después de la reinalación de monóxido.
A pesar de que los valores hematológicos son muy similares, la reserva de hierro disminuyó significativamente en los nadadores. El mayor recambio de mitocondrias en los músculos del torso y de miembros superiores en los nadadores llevaría a fijar el hierro en moléculas diferentes a la hemoglobina, como los citocromos y la mioglobina, lo cual podría explicar los valores de ferritina, proteína que almacena el hierro en las células.
“Si poblacionalmente los nadadores han presentado valores hematológicos más bajos que los atletas, entonces en ellos la destrucción celular sucedería con mayor intensidad y por lo tanto sería necesario considerar este aspecto en la ingesta de hierro en la dieta, para evitar un retiro prematuro del deportista o el desinterés por esta disciplina por cuenta del cansancio”, concluye la investigadora.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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08 de enero de 2019
El Hospital de Aves de Ornato, Compañía y Silvestres de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM implementó con éxito una dieta para loros, guacamayas y cacatúas, complementada con semillas de alpiste; con ello ha contribuido a resolver y prevenir trastornos de salud como artritis, obesidad, ateroesclerosis y complicaciones hepáticas y renales.
Juan Carlos Morales Luna, responsable de la clínica, destacó que a partir de la aplicación de esta dieta en el hospital, que también se ha difundido en la medicina veterinaria y entre los propietarios, se han reportado beneficios para la salud de las aves.
“Se pensó en este alimento porque 90 por ciento de las aves que recibimos en el hospital tienen problemas nutricionales como obesidad, lipidosis hepática, ateroesclerosis, afecciones de riñón y presencia de depósitos de grasa subcutánea (lipoma)”.
Los loros son longevos, pueden llegar a vivir hasta 100 años, pero estas afecciones acortan su vida. Una costumbre común, pero equivocada de los propietarios de aves de compañía, es que les ofrecen una dieta basada principalmente en semillas de girasol, altas en grasas que se acumulan en su organismo, afectando las funciones metabólicas, alertó.
Por ello, en la clínica universitaria se les brinda una alimentación balanceada, en la que el alpiste tiene un lugar predominante por sus propiedades antiinflamatorias, que lo hacen un auxiliar en tratamientos de artritis y gota articular. También es un potente antioxidante que permite acelerar la regeneración celular y neutraliza la acción de radicales libres, y un diurético efectivo para eliminar líquidos retenidos.
“Sugerimos que el alpiste se administre en una proporción de 30 por ciento en la dieta. Se puede dar en dos formas: compuesto, es decir, mezclado con otras semillas (niger, mijo o linaza) o con avena, como parte de una dieta normal, y solo como coadyuvante en el tratamiento de aves con obesidad, gota articular o artritis”.
Morales Luna resaltó que se podría pensar que por ser una semilla pequeña, un loro no puede comer alpiste, pero “es un error, porque hasta las guacamayas lo ingieren perfectamente”.
Asimismo, indicó que no es recomendable darles alpiste con chochitos, pues son dulces y no contienen vitaminas.
La dieta diseñada en la UNAM tiene más de 10 años y “podemos asegurar que hemos tenido excelentes resultados. A la mayoría de las aves que llegan con obesidad se les brinda un tratamiento médico y la dieta adecuada; se recuperan con mayor rapidez, con resultados favorables para su salud y peso”.
También se debe incluir en su dieta frutas y verduras, en un 50 por ciento, y complementar con croquetas especiales para loro, en 10 por ciento, así como una pequeña cantidad de semillas de girasol.
“Con una alimentación de este tipo y una supervisión médica especializada pueden tener una buena expectativa de vida”, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-009/2019

08 de enero de 2019
Para mantenerse a la vanguardia en aplicación y desarrollo de tecnologías, investigadores de la BUAP proponen poner en marcha el concepto de “ciudades inteligentes y transiciones tecnológicas” en espacios universitarios. Es decir, transformar un salón de clases, áreas administrativas o un laboratorio, de un ámbito tradicional, a uno inteligente.
Dicha iniciativa fue propuesta por un grupo de investigadores del Laboratorio Nacional de Supercómputo (LNS) y de la Facultad de Ciencias de la Computación (FCC), liderados por Humberto Salazar Ibargüen, director General de Cómputo y Tecnologías de la Información y Comunicaciones, quienes trabajan en acciones relacionadas con este concepto propuesto en la Universidad.
“La idea es hacer un uso intensivo de las tecnologías de la información y la comunicación para mejorar la calidad de vida de los seres humanos, a través de un impacto significativo en diversas áreas, como gobierno, ecología, movilidad, economía, urbanismo y gestión de recursos, por citar algunos”, señaló David Pinto Avendaño, integrante de este grupo académico.
El equipo planea diseñar en su totalidad una plataforma de administración de los diversos dispositivos inteligentes que se implementen en el edificio, de tal forma que no solo se conecten entre sí, sino que también generen reportes sobre su uso y permita el acceso a los sistemas mediante comandos de voz.
Un caso concreto donde podría aplicarse dicho proyecto es el Hotel Escuela, de la Facultad de Administración. Al respecto, Pinto Avendaño comentó: “Allí queremos implementar tecnología de última generación, relacionada con las ciudades inteligentes, lo que significa que el lugar sería dotado de sensores de movimiento, iluminación inteligente, pantallas con despliegues automáticos, módulos de voz, sistemas que gestionen el óptimo uso de recursos, como agua, luz y electricidad, para evitar desperdicios”, precisó David Pinto Avendaño, investigador de la FCC e integrante de este grupo.
Asimismo, en dicho espacio es posible incluir una plataforma digital para la cocina, que permita manipular los recursos, así como hacer planeaciones, reportes de actividades, revisar el stock de insumos y productos, e informar en caso de que alguno necesite abastecerse.
Otra idea es que en las mesas de servicio las personas tengan una tableta para solicitar sus alimentos dentro de un cierto menú y que algunos se empiecen a preparar inmediatamente en la cocina y en otros casos se mande el aviso para comenzar a preparar los materiales, por ejemplo.
El grupo de investigadores ya ha visitado las instalaciones del hotel y ha hecho sugerencias generales, con relación a los cableados. Se espera que este proyecto comience de forma gradual, mediante la adquisición y desarrollo de algunos de los dispositivos propuestos.
También se ha pensado en dotar de tecnología inteligente a otros espacios, como las casas de Sorteos BUAP, laboratorios de idiomas, el LNS o el Laboratorio de Ingeniería del Lenguaje y del Conocimiento de la Facultad de Ciencias de la Computación. La idea es generar espacios interactivos para estudiantes y profesores y contribuir de esta manera en el mejoramiento de la infraestructura educativa.
Una licenciatura de vanguardia
Pinto Avendaño explicó que se busca contar con los conocimientos necesarios sobre el uso correcto de estas tecnologías. Para lograrlo, la Máxima Casa de Estudios en Puebla creó la Licenciatura en Gestión de Ciudades Inteligentes y Transiciones Tecnológicas, la cual jugará un papel fundamental en la formación de capital humano capaz de analizar problemáticas y diseñar propuestas para el desarrollo tecnológico de las urbes.
“Queremos convertir a la Universidad en un laboratorio de trabajo para los estudiantes de la licenciatura, de tal manera que cada generación realice propuestas para la mejora tecnológica de los espacios con los que contamos”.
Esta licenciatura, a cargo de la Facultad de Ciencias de la Electrónica, es un programa mixto entre esta unidad académica y las facultades de Ciencias de la Computación, Economía y Arquitectura, y la Dirección General de Cómputo y Tecnologías de la Información y Comunicaciones.
A través de estas acciones se pretende que la Institución sea líder no solo en el uso y explotación de tecnología relacionada con las smart cities, sino también en el desarrollo de nuevos sistemas y componentes específicos útiles en diversas áreas, como movilidad y cuidado del medio ambiente.
Fuente: buap.mx