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27 de marzo de 2019

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) ofrece una alternativa laboral y económica viable para las comunidades pesqueras de Sinaloa, que dependen de la extracción de moluscos, al cultivar de manera controlada tres especies altamente demandas en el mercado: ostión del Pacífico (Crassostrea gigas), almeja venus (Chione fluctifraga) y almeja chocolata (Megapitaria squalida).

Como parte de un proyecto vinculado con la Empresa SEA FARMERS S. A. de C. V., ubicada en Los Mochis, Sinaloa, investigadores del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR) Unidad Sinaloa, validaron protocolos científicos de protección y aprovechamiento sustentable, con la finalidad de cultivar y preservar estos moluscos de la sobreexplotación, por ser un importante insumo gastronómico nacional e internacional.

Los científicos participaron en el proyecto de validación tecnológica para la producción de moluscos bivalvos en policultivo, mediante la obtención de sus datos biométricos y de las condiciones de cultivo en las zonas destinadas para cada especie.

El proyecto desarrollado en la Bahía El Colorado, en el municipio de Ahome, Sinaloa, coordinado por la empresa SEA FARMERS S. A. de C. V., ofrece una oportunidad de desarrollo económico para las comunidades pesqueras que dependen de la extracción de estas especies marinas, al anteponer su preservación sin afectar el ecosistema natural.

El responsable técnico de la investigación, efectuada en el CIIDIR Unidad Sinaloa, Manuel García Ulloa Gómez, señaló que en 2018 se sembraron un total de 11 millones 896 mil 717 almejas venus, 101 mil 575 almejas chocolata y 50 mil semillas de ostión.

Explicó que el procedimiento consistió en producir bajo condiciones de laboratorio, las semillas o juveniles de estas tres especies de moluscos bivalvos para después aclimatarlos y sembrarlos en una parcela de 3.72 hectáreas de planicie costera en la zona intermareal, en la Bahía El Colorado, la cual está certificada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS).

“Después de tres meses en el área de pre-engorda, las almejas deben ser seleccionadas por talla; las que alcanzaron mayor tamaño continúan su crecimiento sembradas en arena. En el caso de los ostiones, luego de dos meses de desarrollo son introducidos en sacos ostrícolas, que son colocados sobre camas o armazones que quedan expuestos a la intemperie durante la bajamar”, resaltó.

“Aunque existen otras empresas en el mundo que cultivan moluscos con una tecnología similar, el policultivo de bivalvos creado para esta zona por el IPN, representa el único modelo de producción que conjunta en la misma parcela intermareal, las tres especies de alto valor y demanda comercial”, concluyó.

Fuente: ipn.mx

26 de marzo de 2019

En los últimos 40 años el número de niños y adolescentes obesos creció 10 veces más y cada año mueren 2.8 millones de personas a causa del sobrepeso y la obesidad, enfermedad que induce a una dislipidemia y disfunción de diferentes tejidos, incluyendo los sistemas nerviosos central y periférico, explicó Liliana Martínez Mendieta, investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ), durante la Semana Internacional del Cerebro 2019, organizada por esta unidad académica.

En su conferencia “La obesidad afecta mi cerebro”, expuso que a nivel del sistema nervioso central, “el núcleo caudado y el hipotálamo son los afectados, ya que las dietas ricas en grasas y carbohidratos empiezan a generar un proceso inflamatorio en estas regiones, lo que modifica la comunicación entre las neuronas y los astrocitos para la homeostasis celular. Por otro lado, los nervios periféricos comienzan a modificar su actividad por un daño mitocondrial y alteraciones a nivel de calcio del retículo endoplásmico, así como por una modificación de los nervios sensoriales periféricos”.

La integrante del Laboratorio de Neuroquímica de la FCQ indicó que en el sistema nervioso central se reduce el lóbulo frontal y temporal y hay un alargamiento de la materia blanca orbitofrontal, además de que puede existir una disminución en el volumen del hipocampo e hipotálamo.

En lo relacionado a los efectos fisiológicos de este sistema, dijo que se puede producir isquemia cerebral e hipoperfusión, así como alteraciones del metabolismo cerebral y las funciones nerviosas. En cuanto a los efectos clínicos puede haber alteraciones de la conducta alimenticia y el control de la saciedad, daño cognitivo moderado, riesgo de Alzheimer y desórdenes de la conducta que incluyen depresión y ansiedad.

Con respecto a los efectos estructurales de esta enfermedad en el sistema nervioso periférico, la académica subrayó que puede haber pérdida de las neuronas periféricas sensoriales y fibras nerviosas intraepidermales, así como daños de diferentes órganos por la activación crónica del sistema nervioso simpático, lo cual a su vez deriva en efectos fisiológicos como el incremento en la actividad de músculos, la actividad cardíaca, la liberación de adrenalina de la médula adrenal, lipólisis de tejido adiposo y glucogénesis del hígado, además de la disminución de la liberación de insulina pancreática.

Otros efectos fisiológicos también son la gastroparesia y disminución de la motilidad intestinal y la disminución en los nervios motores y sensoriales, mientras que en los efectos clínicos hay síntomas de polineuropatía sensorial y motora, como la distribución “guante y calcetín”, lo que significa que no existe sensibilidad en las manos y en los pies.

Martínez Mendieta enfatizó que muchos de los padecimientos mencionados pueden ser asintomáticos y la persona no tiene conocimiento de esto hasta que se hace un chequeo, por lo que destacó la importancia de llevar a cabo una alimentación saludable, así como realizar actividad física adecuada, para disminuir los riesgos de desórdenes neurológicos y contar con un ambiente favorable en el mismo nivel neuronal.

Fuente: buap.mx

MANIZALES, 25 de marzo de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Así lo estableció Danny Waldir Ibarra Vega, doctor en Ingeniería - Automática de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales, quien desarrolló un modelo matemático para evaluar la  sostenibilidad en la cadena de suministro de bioetanol.

Colombia cuenta con cerca de 232.000 hectáreas de caña de azúcar, lo que implica que producir este biocombustible –utilizado principalmente para mezclarlo con la gasolina– se estarían gastando 2.000 millones de metros cúbicos de agua al año.

Hasta el momento el Gobierno nacional no ha establecido una política con respecto a la cantidad de agua que se pueda estimar y destinar para la producción de este biocombustible, lo que lleva a pensar que en Colombia aún no se tienen unos objetivos claros sobre sostenibilidad de la producción de bioetanol de caña de azúcar.

Competencia hídrica

El investigador explica que la captación del agua para su producción en Colombia se obtiene especialmente en la cuenca del río Cauca (región más azucarera del país), que es la que abastece el riego de los cultivos de caña de azúcar.

“Si el caudal disminuye y aumenta el consumo para producción de caña, se pensaría en un riesgo hídrico, algo que en pensamiento sistémico se denomina ‘tragedia del terreno común’” afirma.

Diferentes escenarios

El doctor Ibarra explica que para proyectar la producción de este biocombustible se plantearon diferentes escenarios por medio de la metodología ”dinámica de sistemas”, la cual permite revisar problemáticas mediante simulación y evaluación de situaciones antes de que realmente ocurran, para que el decisor (político o ejecutor) actúe acertadamente.

Con base en la simulación realizada, el investigador manifiesta que a medida que aumenten los cultivos de caña de azúcar y los procesos productivos también aumentará el consumo de agua en el corto y mediano plazo.

Agrega que esto generaría un riesgo hídrico porque una gran cantidad de actividades agrícolas también se abastecen de agua de las mismas cuencas utilizadas para los sistemas de riego de la caña de azúcar.

Por eso hizo énfasis en que la solución a corto plazo es que el Gobierno piense en implementar sistemas de riego mucho más eficientes o estimar límites de producción según la cantidad de agua disponible, y así conocer cuánto se podría producir de bioetanol.

Así no se pondría en riesgo a la población en cuanto al desabastecimiento de agua potable o el abastecimiento de otros cultivos agrícolas que captan agua de la misma zona.

Alta contaminación

Por cada litro de etanol de caña de azúcar producido se generan entre 2 y 3 litros de aguas residuales, lo que indica que la producción de 1.650.000 litros/día de bioetanol genera alrededor de 5 millones de litros de aguas residuales en el país, produciendo una alta carga orgánica en los cuerpos de agua superficiales que las reciben.

“Al aumentar la producción a 10, 15 o 30 años también se descargaría más agua residual, porque no se estarían controlando los vertimientos”, afirma el investigador, e hizo énfasis en que el Gobierno debe tener mayor regulación del volumen tan alto que se genera.

El aumento en la producción de este biocombustible –que seguirá en alza por el interés económico nacional– hace necesario pensar en estrategias como controlar los vertimientos y la cantidad de agua captada, además de establecer una mayor regulación.

Es por eso que en la U.N. Sede Manizales se creó el primer modelo que representa la cadena de suministro de bioetanol en Colombia, con la vinculación de indicadores que permiten evaluar prospectivamente la sostenibilidad y calcular hasta dónde debe llegar el consumo de agua para no poner en riesgo este recurso.

Además del consumo y la calidad del agua, la investigación evaluó otros aspectos de sostenibilidad relevantes como los empleos generados, la flexibilidad del mercado y la cantidad de residuos, entre otros.

La modelación es un insumo para establecer políticas que le apunten a la sostenibilidad de las regiones que produzcan este biocombustible, además para tomar conciencia de la importancia de conservar el recurso hídrico.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

26 de marzo de 2019

Cuando damos un beso pueden ocurrir cambios en diferentes partes del cerebro, vinculadas con la satisfacción, el apego, las emociones, incluso con el despertar sexual.

Son tantas las sensaciones que provoca un beso en la boca, que se le han adjudicado diferentes funciones biológicas: podría ser el preludio de una relación sexual, pero también de la selección de pareja, afirmó Ignacio Camacho, académico de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM.

Su importancia en las relaciones afectivas tiene mucho que ver con la sensibilidad de los labios, 100 veces mayor que la de los dedos. Los labios son de las regiones del cuerpo con mayor representación en la corteza cerebral, y esto se relaciona con la importancia que tienen en el sistema fonoarticulador, involucrado en la comunicación verbal.

Entonces, también son fundamentales para la expresión del lenguaje, como se observa en pacientes con enfermedades congénitas –como labio y paladar hendido–, dijo el experto.

Los besos y las parejas felices

El beso tiene su historia: hay imágenes desde los egipcios, y aún antes, donde se representa a la gente besándose, acción que ocurre en alrededor del 90 por ciento de las culturas de todo el mundo, siendo las asiáticas y las de Oriente Medio las que menos se besan.

La frecuencia con que las parejas unen sus labios se vincula con la satisfacción que tienen en su relación. “Muchas veces dejan de tener ese acercamiento porque ya no son felices; aunque también puede tratarse de una cuestión cultural, de pensar que después de muchos años puede ser cursi seguir besándose”.

En algunas parejas, sobre todo las que tienen mucho tiempo juntas, los besos podrían ser más importantes que las relaciones sexuales, porque tienen un significado de reforzamiento de los lazos sentimentales.

Las sensaciones y emociones que se generan por un beso ocasionan mucho placer, entonces queremos repetirlo. “Al unir nuestros labios a los de otra persona, en nuestro cerebro se liberan algunos neurotransmisores relacionados con el placer, así como moléculas llamadas péptidos opioides y otras sustancias muy importantes en el apego, como la oxitocina y la vasopresina”, añadió el científico.

Cuando conocemos a alguien, los primeros besos son importantes, pero lo son más para la mujer que para el hombre, “y eso podría ser porque el acto de besar pudiera estar relacionado con la selección de pareja”.

Las diversas sustancias que se encuentran en la saliva, como hormonas y proteínas involucradas en la respuesta inmunológica, de un modo que se desconoce son detectadas por la otra persona, y esto la podría llevar a pensar que su pareja es apta para mantener una relación que implique la procreación.

Además de la parte gustativa, hay una parte olfativa que también es relevante al momento de besar, dado el acercamiento que se da entre los dos cuerpos. Es un momento en que se perciben diversos estímulos gustativos y olfativos, que generan distintas respuestas en nuestro organismo.

Beneficios para el organismo

Camacho expuso que los besos tienen una connotación diferente cuando sólo se pretende excitar a la otra persona para tener una relación de una sola noche, que cuando se quiere una de largo plazo. Además, se ha determinado que la frecuencia del besar es mayor antes de una relación sexual, y disminuye durante y después de la misma.

En algunos casos también se ha visto que es más importante el primer beso que la primera relación sexual. Después de besar a alguien la primera ocasión pueden cambiar los parámetros de atracción, y ésta puede aumentar o disminuir.

En general, besar puede ser benéfico para el organismo. En Japón –un país donde la gente no suele besarse tanto en la boca– se han hecho estudios en gente que padece alergias, como rinitis. “Les toman muestras de sangre, les ponen música, se besan media hora y después les vuelven a tomar sangre. Ahí se ve cómo disminuyen las moléculas involucradas en las alergias; así, parece ser que besar es un buen relajante y alternativa contra las alergias”.

Ese resultado puede deberse a que las emociones a nivel del sistema nervioso central repercuten en otros sistemas, como el endócrino e inmunológico. “No sólo es por los elementos de la saliva, sino porque se pueden dar cambios a nivel cerebral que repercuten en esa respuesta benéfica”.

Ignacio Camacho reconoció que a pesar de lo que se sabe en torno a los besos, aún hay aspectos que se desconocen, como cuáles son los cambios a nivel neurofisiológico o neuroendócrino. Hasta ahora, los modelos de estudio se basan en su mayoría en cuestionarios o presentación de imágenes para que las personas expresen qué sienten o piensan; también se miden las hormonas en muestras de sangre. Se trata, en realidad, de un fenómeno complejo.

Pero besar en la boca también puede tener una parte negativa, pues mediante la saliva se pueden contagiar infecciones (provocadas por virus o bacterias) como influenza, mononucleosis (también llamada enfermedad del beso) y otros tipos de herpes. En cada beso se pueden transmitir cientos de virus y bacterias, advirtió.

No obstante, besar a alguien es un signo de apego, de tener un sentimiento por la otra persona y querer estar junto a ella, señaló el experto en el estudio de los efectos y mecanismos de acción de las hormonas sexuales, y el papel de éstas en la conducta sexual en modelos animales.

Es de tomar en cuenta que “las sensaciones que produce el beso son universales”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-197/2019

25 de marzo de 2019

El cerebro demanda una gran cantidad de energía metabólica para desarrollar diversas funciones, como el aprendizaje asociativo y de habilidades motoras, por lo que este órgano requiere el 25 por ciento de los carbohidratos consumidos en la dieta diaria, informó Eleazar Ramírez Hernández, colaborador del Laboratorio de Neurofarmacología, de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la BUAP.

Esta cantidad de energía metabólica, obtenida a partir de los alimentos, favorece la plasticidad sináptica que se refiere a la propiedad de las neuronas cerebrales para cambiar su estructura y función en respuesta a la experiencia. Por lo tanto, esta energía es utilizada para el desarrollo cerebral, aprender nuevas habilidades, establecer memorias y responder a las adversidades del entorno.

En su charla como parte de las actividades de la Semana Internacional del Cerebro de la FCQ, Ramírez Hernández indicó que muchas de las patologías se han asociado a los cambios en las estructuras n-glucosídicas y o-glucosídicas. “Los altos contenidos calóricos conllevan a una alteración en el metabolismo del hígado y a la resistencia a la insulina. Además, estos carbohidratos están asociados con la respuesta de neuroinflamación”.

Las regiones con mayor actividad metabólica -dijo- son las estructuras corticales, las cuales tienen una acción del tipo glutamatético y están asociadas con la participación de otras células que forman parte del sistema nervioso central, como los astrocitos (las más numerosas en el cerebro) que proveen la mayor cantidad de energía metabólica a las neuronas y son los principales reservorios de glucógeno.

Ramírez Hernández comentó que esta energía demandada por el cerebro se utiliza en una primera etapa para el desarrollo posnatal, por lo que tiene una función para el crecimiento y creación de nuevas conexiones y circuitos neuronales. Posteriormente, en niños de 2 a 10 años, esta energía metabólica favorece la formación y proliferación de nuevas sinapsis; en esta etapa se incrementa la actividad metabólica.

De los 10 a los 24 años todavía se puede establecer una plasticidad asociada a las actividades diarias, por ejemplo aprender a tocar algún instrumento y realizar ejercicio. En la edad adulta esta demanda energética disminuye y solamente se mantiene el proceso metabólico para la producción y eliminación de algunas sinapsis.

Ante estudiantes de preparatoria y licenciatura, Eleazar Ramírez expuso que además la glucosa sirve como precursor para la síntesis de otras estructuras o aminoácidos, como el glutamato y glutamina.

Fuente: buap.mx