LLAMAMIENTO: SALVAGUARDA DE LAS TRADICIONES ORALES DESDE LA ORALIDAD CONTEMPORÁNEA
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

francisco garzon cespedes.jpgLLAMAMIENTO: SALVAGUARDA DE LAS TRADICIONES ORALES DESDE LA ORALIDAD CONTEMPORÁNEA(1)
Francisco Garzón Céspedes*

 

Llamamiento donde se habla de salvaguardar las tradiciones orales y memorísticas desde un comprender y valorar contemporáneamente, y gene-ralizadamente, a la oralidad desde la oralidad y la comunicación, y desde un crear acciones contemporáneas que sirvan como experiencia y lente para va-lorar más y mejor el patrimonio cultural inmaterial.
 
Donde se habla de la narración oral escénica, de la Cátedra Iberoameri-cana Itinerante de este arte, y del libro Dossier: La fórmula infinita del cuento de nunca acabar.

Donde se habla de la necesidad de, creándolas, proyectar, fundar y consolidar en el presente nuevas costumbres, a convertir en tradiciones, pensando en un futuro de cada vez mayor mejoramiento humano.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

No siempre todos tenemos presente que mientras que las tradiciones son, según tanto se ha afirmado, “todo aquello que una generación hereda de las anteriores y, por estimarlo valioso, lega a las siguientes”, las costumbres son “prácticas sociales poco arraigadas”, y que al ser así, las tradiciones prime-ro fueron costumbres.

Costumbres y tradiciones que nacieron en sociedades que en esos ini-cios, que en esas épocas, hace siglos, eran las sociedades contemporáneas.

Son tradicionales los valores, las creencias, las costumbres que tras-cienden, y las formas orales de comunicación, o memorísticas de expresión artísticas vinculadas a la palabra, la voz y el gesto, así como las formas de ex-presión artísticas que se inscriben en la música, la danza, el teatro, entre otras. Se afirma comúnmente, y es cierto, que “la visión conservadora de la tradición ve en ella algo que mantener y acatar acríticamente”, y que “sin embargo, la vitalidad de una tradición depende de su capacidad para renovarse, cambiando en forma y fondo (a veces profundamente) para seguir siendo útil.” Y se destaca por quienes defienden este modo más actual de ver las tradiciones en su posible transformación y renovación, que en su Discurso de recepción del Premio Nobel(2), el poeta Vicente Aleixandre escribió: “Tradición y revolución. He ahí dos palabras idénticas”.

Anotar en este punto mi conclusión reciente de que hay que diferenciar que no todas las tradiciones que utilizan como recursos la palabra, la voz y el gesto, son orales, que hay otras que son tradiciones memorísticas y por tanto no orales, esto dado que la oralidad no es sólo un decir expresivo para el otro como es el caso de las tradiciones artísticas memorísticas (y sin que esto las desmerite en absoluto), sino que la oralidad es un decir comunicador con el otro.

Y es que si no hay proceso de comunicación(3) , proceso abierto y de in-teracción, si el otro no es interlocutor, y no espectador, en el aquí y ahora de la presencia física en un mismo espacio y mismo tiempo, si no hay una inven-ción y/o reinvención que niegue la literalidad, entre mucho más que define a la oralidad, no hay oralidad, sino un decir que tiene que ver con los procesos de la declamación o del teatro.

Esto resulta esencial para que afirme que mientras que en el campo de la palabra, la voz y el gesto las tradiciones memorísticas tenderán a conservar-se idénticas (aunque no siempre lo lograrán por la inclusión de la oralidad), las tradiciones orales necesariamente se transformarán porque la oralidad no ad-mite la inmutabilidad, es un proceso en movimiento, de adecuación, por lo que en muchos casos la oralidad permite y requiere tanto la actualización como la inclusión de la realidad circundante, todo dentro del juego de equilibrios de lo que he definido como las cinco personalidades de la oralidad: la personalidad de lo que se dice, la personalidad de quien lo dice, la personalidad de quien escucha como interlocutor, la personalidad del sitio físico donde se dice, y la personalidad de la circunstancia en la que se dice.

Una personalidad, la de la circunstancia, que no siempre tenemos de modo consciente y analítico tan en cuenta como debiéramos, y que es igual de fundamental que las otras cuatro personalidades de la oralidad.

Una de las genialidades del filósofo José Ortega y Gasset: su frase “yo soy yo y mis circunstancias”(4) .

Lo cierto es que la oralidad es, o debiera ser, también, y tanto, la de su circunstancia.

Si todo esto es de este modo, entonces mientras que unas tradiciones han sobrevivido y hay que emplearse a fondo en su salvaguarda porque son en positivo, porque son genuino patrimonio cultural inmaterial, otras tradiciones, como es conocido, ya desaparecieron (las razones pueden ir desde que dejaron de expresar valores vigentes hasta que fueron víctimas de genocidios), y de éstas algunas pueden ser rescatadas (en lo que sin duda hay que empeñarse); y, también, otras tradiciones más temprano o más tarde desaparecerán porque representan no lo positivo sino lo negativo de sus sociedades entonces contemporáneas; acciones en negativo que la contemporaneidad actual en su dimensionamiento humano cada vez menos puede asumir.
  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 775 invitados y ningún miembro en línea