La realidad mexicana, de los nueve directores(as) abordados con las entrevistas a profundidad, dice que la multicidad de tareas a que se tiene que enfrentar de manera cotidiana, tienen mucho que ver con asuntos de tipo administrativo, restando el tiempo que merecen tener para sí los propios asuntos académicos. Por ello, puede explicarse la dificultad de estos personajes para pensar en forma significativa sobre algún tipo de formación que pueda mejorar su actividad; y por consecuencia, surgen múltiples y diversas ideas sobre lo que significa prepararse como directivo.
Los directivos de las escuelas visitadas, muestran interés por conocer más a profundidad temáticas del área psicológica que les permitan abordar más de frente asuntos de persona a persona, refiriéndose así a sus colaboradores.
Es importante señalar las dificultades que tienen que ver con el hecho de convencer a otros para realizar un trabajo determinado, elaborar un proyecto o ajustarse a un requisito administrativo o de normas. De entre otras cuestiones, una que han de enfrentar de manera constante los directivos es la resistencia al cambio. En éste punto, la incorporación de los estudios de cultura y cambio organizacional será muy productiva.
Manifiestan los directivos la oportunidad de poder recibir ayuda en el desarrollo de habilidades comunicativas y organizativas para bien trabajar con los padres de familia y los docentes; de aquí surge también la necesidad de desarrollar la capacidad de gestión para trabajar en equipo al interior de su organización particular.
Se manifiestan serias dificultades para identificar unos días de otros, pues ninguno es igual, lo que promete aclarar que la saturación de tareas es distinta cada vez, en un mismo centro y por ende, de centro a centro.
En escuelas de organización incompleta, los directivos por estar frente a grupo, manifiestan en cada entrevista su interés por solucionar de manera rápida y puntual asuntos que tienen que ver más con lo académico, al parecer los asuntos de tipo administrativo los resuelven en equipo.
Los directivos encargados (nombrados en colegiado) de turnos vespertinos expresan un trabajo más en colegiado, menos dirigido, más consensuado.
Todos los directivos manifiestan que las buenas relaciones humanas, aseguran el éxito directivo, por lo cual saber hacer un buen manejo de ellas ayudará al buen ejercicio directivo en cada centro de trabajo.
Conocer sobre leyes, es una preocupación constante, pues aplicar la normatividad se encuentra dentro de las necesidades más apremiantes en la medida en que se desarrollan los acontecimientos cotidianos dentro de cada contexto en particular.
Cuando se presentan dificultades no previstas en el diario acontecer escolar, los directivos –como buenos docentes de origen-, aplican formas de solución y diversas estrategias observadas en otros directivos y contextos; por eso, será seguramente que se pronuncian por hacer de un trabajo colegiado de zona escolar la mejor opción de preparación directiva, pues tendrán la oportunidad de escuchar formas de resolver sus problemáticas e intentar acomodarlas a sus contextos; manejan también diferentes características que colaboran a la formación del ideal directivo.
Un asunto indicativo de algo profundo, lo es el hecho de que los directivos no hablen de evaluación, salvo en el momento de acudir a ellos (en una tercera ocasión); esto resulta sorprendente, porque se supone que la rendición de cuentas, más que estar de moda es un asunto urgente de atender para la realidad educativa que vive México.
Es necesario, en éste punto, reconocer que el profesional directivo se ha de convertir en un profesional reflexivo, sobre todo quienes están en servicio, los aspirantes aún pueden esperar un programa de formación directiva que les haga presentarse en el campo con ciertas habilidades desarrolladas. En ésta ocasión, donde se ha conversado directamente con los involucrados en tareas directivas, se ha vuelto posible el hecho de conocer sus propias ideas sobre sus propios problemas y se han manifestado a favor de volver a contar con espacios donde puedan hacer catarsis, espacios que también deberán contemplar los programas de formación, pues a un profesional que no ha ido a la escuela para serlo, se le ha de enseñar a “hacer conversación reflexiva con la situación” (Schön, 1998).
* Araceli Esparza es maestra en Educación y estudiante del doctorado en Educación del Instituto Universitario Anglo Español. Durango, Dgo. México
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS
Antúnez, Serafín (2004). Organización escolar y acción directiva. SEP. México.
Cuéllar, Alfredo (2001). La transición del milenio: una práctica para la innovación y ruptura de prácticas directivas y docentes. Querétaro, Querétaro: CEDESA (Centro de Desarrollo y Estudios Sociales y Administrativos).
Pozner de Weinberg, Pilar (1997). Ser directivo escolar. Tomado de El directivo como gestor de aprendizajes escolares. AIQUE. Buenos Aires
Schön Donald A. (1998). El profesional reflexivo. Paidós. Barcelona.
Zmuda Allison et. al. (2006). Escuelas en transformación. Paidós. Argentina








