HACIA LA COMPRENSIÓN DE LOS ESTILOS DE APRENDIZAJE DE LOS DIRECTORES (AS) ESCOLARES
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DE APRENDIZAJE DE LOS DIRECTORES (AS) ESCOLARES

Por: Araceli Esparza Reyes*

INTRODUCCIÓN


 

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Recientemente, los cambios que han deseado administrarse a la educación, han resultado infructuosos en el sentido de tratar de impulsar la calidad de los procesos sin antes percatarse si las personas que los hacen posible han entendido y se han empapado de los propósitos anunciados.

 

 

En todos los planteles escolares de organización completa (un docente por grupo escolar), por fuerza ha de existir una figura directiva, a quien se hace responsable de los éxitos o fracasos de los planteles que dedican ciclos escolares completos para el logro de capacidades, habilidades y ahora competencias.

 

En este sentido, el trabajo que aquí se pretende enaltecer es el de los directores escolares de nivel primaria, por ello el objetivo de esta breve reseña es profundizar un poco en aquellas habilidades, y/o competencias que debe desarrollar para obtener un buen desempeño y aquellos estilos de aprendizaje que habrán de descubrirse y desarrollarse para evitar el “sufrimiento académico”, aquél que sucede cuando parece que todo lo que se emprende, sale mal, que todo lo que parece que va bien, en realidad es mera apariencia o simulación.

 

La organización de esta reseña, inicia con algunos referentes teóricos acerca de los retos a asumir por la figura directiva. Finalmente, se apreciará la aplicación del cuestionario Money Alonso de estilos de aprendizaje: CHAEA, en 4 directivos(as) y se anunciarán los hallazgos y relaciones establecidas con el cuadro clarificador que en teoría habría de funcionar.

 

¿Qué se espera en teoría de los directivos escolares?

 

En estos tiempos y otros atrás, el directivo llega a un centro escolar después de su nombramiento, a comenzar su trabajo sobre una organización que ya está instituida, con normas, creencias, costumbres, lógicas relacionales a veces claras, a veces no tanto; pero él también lleva una carga parecida que desea instituir para crear un espacio propio, reconocible a su propia acción (lo instituyente) (Nicastro, 1997:17); no obstante se generan ya de por sí luchas de poder y el directivo experimenta la necesidad de anclarse en las raíces del plantel, para afianzar los procesos dirigidos. Esto no es sencillo, sobre todo si se piensa en que esta persona pasa de ser maestro(a) de niños(as) a ser maestro(a) de docentes; situación que necesariamente  se dirige hacia el reconocimiento de los diferentes estilos de aprendizaje y los propios. Situación que ha de tomar en cuenta al reconocer y aprender de la historia institucional del centro de trabajo a donde llega; donde resaltan cruces de la historia personal y social. Así, el tiempo que sigue el reloj, lleva un ritmo. La internalización de los hechos en la persona, lleva otro. A un ritmo lo guía el reloj, a otro, la significación (Nicastro, 1997:31). Esto último es lo que queda para analizar. ¿Qué es significativo para alguien y que no? ¿Cómo lo decide? ¿Cómo lo pone o debe poner en práctica?

Desde esta perspectiva, la enseñanza se relaciona con el enseñar a aprender, si se toma en cuenta que enseñar no equivale a manejar bien los contenidos sino entrarle a los procesos cognitivos de los alumnos, por ello la formación de profesores requiere de una nueva perspectiva (Rivera, 1999:15-27); aplicable también a los directivos escolares que llegan sin formación previa aún a desempeñar el papel de docente de docentes[1].

 

Por otro lado, las nuevas teorías de gestión escolar, planteadas con indisolubilidad a las reformas educativas que se están dando, exigen un desempeño diferente al director escolar, un desempeño que alcance a impactar en los resultados que espera tanto el sistema educativo,  como la sociedad (Elizondo, 2001:99) y el primer objetivo que salta a la vista es que a partir de la gestión deberá modificarse sustancialmente la cultura escolar; y para apropiarse primero de esa cultura y poderla modificar, ahí están las personas, los docentes, los estudiantes, los padres de familia; ante quienes habrá de manejarse y desarrollar a partir de ciertos estilos de aprendizaje para tener mayor influencia.

 

En el afán de encontrar algún indicio interesante en algunos directores(as) en servicio, se aplicó el cuestionario Money Alonso de estilos de aprendizaje: CHAEA (sin aplicar la parte gráfica) (Alonso, 1994:215) y los resultados se han organizado en los siguientes guiones:

 

-En todos los casos, salió el estilo reflexivo con mayor puntaje y con un ítem de diferencia el estilo teórico; lo cual hace referencia a la forma en que el directivo internaliza sus problemáticas y desea poseer los conocimientos necesarios avanzar en sus conflictos cotidianos.

 

-En un caso, la diferencia de reflexivo a teórico fue con 4 puntos.

 

-En el último caso, la diferencia de reflexivo a pragmático fue de un punto.

Por tanto, ha resultado interesante observar cómo los cuatro cuestionarios primeros, salieron con estilo de aprendizaje reflexivo. Para establecer cierta correspondencia con el resultado se platicó con las personas acerca de lo que les hacía sentir bien o mal en su labor cotidiana y en los cuatro, aparece la necesidad de mantener un equipo de trabajo armonioso y con buenas relaciones, evitando los conflictos.

 

Conclusiones y sugerencias.

 

El directivo tiene cerca, en sus manos una herramienta muy eficaz para realizar una acción verdadera, novedosa y efectiva: el reconocimiento de los estilos de aprendizaje del personal a su cargo, a quien ha de reconocerles su capacidad de aprender, su motivación, sus intereses personales y académicos, así como las condiciones desde donde se disponen aprender (Rivera, 1999  :31).

 

Ha de reconocer también sus propios estilos y trabajar en el desarrollo de los menos presentes, pues ha quedado la evidencia de que ha de trabajar en las funciones (mediante programas de capacitación, escasos en éstos tiempos) que hasta ahorita exige el sistema y la sociedad, con los cuatro estilos. Así, se reconoce a los estilos de aprendizaje como una teoría rica en sugerencias y aplicaciones prácticas para los administradores educativos porque pueden enfocar mejor el planteamiento de los entornos y ambientes docentes y fomentar la innovación educativa (Alonso, 1994:13).

 

Así es como se entiende que las estrategias de aplicación de los estilos de aprendizaje, deben ir de abajo hacia arriba; la primera, realizada por los directores de centro; al impulsar sus aplicaciones organizando seminarios y jornadas para iniciar al profesorado en la temática. (Alonso, 1994:68).

 

 

 

 

 

Bibliografía 

Alonso Catalina  et al (1994). Los estilos de aprendizaje: procedimientos de diagnóstico y mejora”.  Ediciones Mensajero, Bilbao.

 

Elizondo Huerta Aurora (coord.)(2001). La nueva escuela, I. Dirección, liderazgo y gestión escolar. Ed Paidós. Barcelona.

 

Nicastro Sandra (1997). La historia institucional y el director en la escuela. Versiones y relatos. Ed. Paidós. Argentina.

 

Rivera Morales Alicia et al (1999). Procesos psicoeducativos en el contexto escolar: Memoria del VI Simposium de Psicología Educativa y Educación Básica; 10, 11 y 12 de noviembre.

 

SEP (1986). Manual del director del plantel de educación primaria. México, D.F

 

*Araceli Esparza Reyes doctorante en ciencias de la educación por el Instituto Universitario Anglo español. Durango, Dgo. Méx.



[1] Incluso así lo expresan algunos docentes.

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