EL "HOMBRE NUEVO" DEL RENACIMIENTO: Y SEREMOS COMO LOS DIOSES...
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 El hombre que cree ciegamente en la omnipotencia de su entendimiento, ¿no ha perdido el respeto por la realidad que lo rodea, sometiéndola al canon de su razón? ¿La realidad debe responder necesariamente al lenguaje de los hombres y de su entendimiento?

 

 

 

 

¿Se liberó el hombre realmente de sus dioses, o quedó más bien sometido a un nuevo ídolo?

 

 

 

 

* Ximena Franco Guzmán (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.), es egresada de la Facultad de Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), actualmente es docente en nivel bachillerato.

 

 

 

 Notas 

 

 


 

[1]Es importante señalar que los autores difieren en cuanto a la amplitud de dicho espectro. Para algunos, pensadores como Copérnico, Galileo, Tycho, etc.., no pertenecen ya propiamente a la etapa renacentista europea, sino que son los iniciadores de la modernidad científica. Otros, además, no consentirían en colocar a Dante y Bocaccio dentro ya del periodo renacentista como miembros de éste, sino que los concebirían más propiamente como la vanguardia de dicho periodo, situado sin embargo en el medioevo.

 

[2] Por cierto, ésa su manera ofrece una visión del “universo” mucho más simplificada y acorde con los fenómenos observables, y no se ve ya en la penosísima necesidad de salvar el fenómeno: tener que maquillar lo que los ojos veían para que las Escrituras pudieran preservar su autoridad.

 

[3] Copérnico, N. Sobre las revoluciones de los orbes celestes. Sepsetentas, México, 1969. Pág. 58

 

[4] Ibíd., p. 61. Las cursivas son nuestras.

 

[5] Pero en Pico, que todavía no es un pensador netamente moderno, el entendimiento necesita de la filosofía moral para llevar al hombre en su transmutación hacia la divinidad. Su filosofía moral es, hasta cierto punto, ascética, herencia todavía presente del pensamiento cristiano-medieval. Pues Pico clama por el alejamiento de todo lo que pudiera recordarle al hombre (tanto a su cuerpo como a su alma) la molicie de la que estaba lleno el mundo.

 

[6] Hablando aquí en sentido metafórico amplio, el Padre podría significar cualquier forma de autoritarismo, cualquier modelo asfixiante e impositivo que se imponga sobre la autonomía y la libertad del sujeto. Desde luego aludimos también al papel del dogma de la iglesia.

 

 

 

 

 

 

 

Referencias bibliográficas:

 

 


 

Copérnico, N.  Sobre las revoluciones de los orbes celestes. Sepsetentas, México, 1969.

 

della Mirandola, Pico, G. De la dignidad del hombre. Editora nacional, Madrid, 1984.

 

Mondolfo, Rodolfo.  Figuras e ideas del Renacimiento. Losada, Buenos Aires, 1968.

 

Heller, Àgnes.  El hombre del Renacimiento. Península, Barcelona, 1980.

 

Hankisn, James. “Humanism and the origins of modern political thought” en The Cambridge companion to Renaissance humanism. Cambridge University Press, United Kingdom, 1996.

 

Cassirer, Ernst.  The individual and de cosmos in Renaissance philosophy. Oxford/ Basil Blackwell, Great Britain, 1963.

 

Rossi, Annunziata.  Ensayos sobre el Renacimiento italiano. UNAM- IIF, México, 2002.