ANÁLISIS DEL TEXTO LA POSITIVIDAD DE LA RELIGIÓN CRISTIANA, DE G. W. F. HEGEL, DESDE LA PERSPECTIVA
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ANÁLISIS DEL TEXTO LA POSITIVIDAD DE LA RELIGIÓN CRISTIANA, DE  G. W. F. HEGEL, DESDE LA PERSPECTIVA DEL IDEALISMO ESPECULATIVO HEGELIANO 

Por: Ximena Franco Guzmán*

Introducción

 El pensamiento filosófico de G.W.F.Hegel (1770-1831) representa el momento culminante de la filosofía europea moderna. Su idealismo especulativo es la última gran construcción sistemática de la metafísica de occidente. Es un autor difícil de leer, a menos que se conozcan los supuestos sobre los que descansa su sistema filosófico. El cristianismo (religión oficial de los Estados europeos de la época de Hegel, que ejercía no sólo un dominio en el ámbito de la fe, sino también en el político) es uno de esos supuestos. Hegel, quien fuera seminarista antes de comenzar su preparación filosófica, es un pensador cristiano. No porque sea un teólogo, sino porque todo su pensamiento está inmerso dentro del espectro cultural del cristianismo, dogma dominante en Europa.

 El presente escrito busca desarrollar las ideas principales del texto hegeliano a la luz del “idealismo especulativo”, rótulo con el que se conoce a su pensamiento filosófico. El texto de Hegel (La positividad de la religión cristiana) es un texto de juventud, del Hegel seminarista e iteresado en las tesis de la teología. Sin embargo, es precisamente en los escritos de juventud donde pueden comenzar a rastrearse las ideas centrales con la que Hegel comenzará su sistema filosófico.

Análisis del texto La positividad de la religión cristiana, de  G. W. F. Hegel, desde la perspectiva del idealismo especulativo hegeliano

 Hegel está interesado en averiguar cuáles fueron las causas por las que la religión cristiana se convirtió en una secta positiva. En el camino Hegel va construyendo lentamente una crítica política contra el papel del Estado eclesiástico y contra los estados que permiten, para desdicha de los ciudadanos, que la Iglesia domine el ámbito de lo civil. Otro aspecto importante de su discernimiento es el modo en que la razón, facultad legislativa autónoma, la libertad y la virtud, fuente de moralidad, se entrelazan de un modo que, por cierto, parece deberle mucho a Kant, aún a pesar de las claras diferencias que mantiene con él. Y todo el ensayo está atravesado por la noción de positividad, que es contraria a la de razón, noción que va siempre acompañada de la de libertad y autonomía, de la noción de auto- legislación.

 

 En lo referente al aspecto político filosófico de ensayo, Hegel comienza por dejar en claro el papel que debe cumplir el Estado frente a los ciudadanos, es decir, el papel de velar por su seguridad y su propiedad dentro del mismo. Dentro de un Estado republicano, como el que Hegel utiliza de ejemplo, las únicas obligaciones que pueden serle impuestas al individuo son aquellas que provienen de los derechos de otro ciudadano. En el caso de la Iglesia como sociedad constituida, con todo el derecho que tiene como sociedad de excluir de su seno a aquellos que no deseen seguir sus normas preestablecidas, los deberes que se impone a un ciudadano en calidad de creyente o miembro de la Iglesia son suspendidos al momento mismo en que el individuo decide dejar de pertenecer, por cualesquiera motivos, a dicha sociedad. El estado mismo, apunta Hegel, no debe permitir que un ciudadano ceda sus derechos civiles a ninguna otra institución o sociedad que no sea o pertenezca al estado, es decir, al ámbito de los civil. Propugna además por una urgente separación del clero y el estado, por un estado laico que, a pesar de poderse servir de la institución de la Iglesia para fomentar la moral (pues lo contrario no le conviene a nadie), debe hacer una clara distinción entre los deberes y obligaciones del fuero de los civil y seguirlas defendiendo para el ciudadano aun cuando este pertenezca a una fe diferente a la de la mayoría o no desee seguir perteneciendo o no pertenezca de plano a fe alguna.

 

 Además, la Iglesia como institución ha cometido un terrible perjuicio contra la sociedad civilmente organizada, que es la de fomentar el desprecio por los valores , deberes y obligaciones ciudadanas, propias de un estado republicano, frente a los valores, bienes y deberes que condicionan la vida eterna, los valores de la Iglesia. Cuando una persona nace, nace no solo con el derecho de vivir, sino con el de formarse para llegar a desarrollar su personalidad. La Iglesia atrofia este potencial cada que educa a un niño, pues al educarlo para la religión, lo único que logra es la asfixia y ataraxia de sus facultades inteligentes y, lo que es peor, arruina su sentido de la libertad y de la autonomía de juicio, esto último considerado por Hegel como el primero y mas sagrado derecho de todo individuo.

 

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