EL "HOMBRE NUEVO" DEL RENACIMIENTO: Y SEREMOS COMO LOS DIOSES...
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No debo buscar mi dignidad en el espacio, sino en el gobierno de mi pensamiento. No tendré más aunque posea mundos. Si fuera por el espacio, el universo me rodearía y se me tragaría como a un átomo; pero por el pensamiento yo abrazo el mundo.

 

 

 

 

 Pero antes de Pascal, y contemporáneo de Copérnico, está el bello (pues se decía que gozaba de espléndida belleza física) Pico della Mirándola. El humanismo de Pico y su tesis sobre la indeterminación ontológica del hombre (es decir, de su ser), nos presentan al hombre nuevo del Renacimiento en el camino de convertirse en dios.

 

 

 

 

Pico della Mirándola: los hombres serán como los dioses.

 

 

 

 

 Pico es el gran amante de los hombres. Él cree que el entendimiento humano puede llevar al hombre a ser como un dios. Aparece ya aquí una consideración superior sobre la capacidad racional del hombre: en el entendimiento humano radica un poder transformador [5]. Pero además, Pico se atreve a dar un sorprendente salto: un salto ontológico.

 

 

 

 

 Mientras que en algunas interpretaciones medievales del alma humana y del hombre, éste tenía una voluntad dirigida o por la providencia de Dios o por las fuerzas de Satanás (no dirigida por sí mismo), y era un ser cuyo inacabamiento era señal clara de su vergonzosa imperfección, Pico ve en esa incompletud una indeterminación que engrandece al hombre. Pico devuelve al hombre la dignidad por la vía por la que antes el hombre la había perdido. Somos seres incompletos, ontológicamente inacabados, insuficientes; pero esto quiere decir, si se le aprecia con benevolencia, que estamos indeterminados. Y esto, mirado aún más benevolentemente, quiere decir que somos, finalmente, libres. Hemos sido creados incompletos, pero ello no es motivo de nuestra vergüenza, sino de nuestra dignidad: en nosotros radica el poder de recrearnos como mejor nos plazca.

 

 

 

 

Dios hablando a Adán, según Pico della Mirándola