5 No debemos olvidar que, como dice Debray, las sepulturas de los grandes fueron nuestros primeros museos, y los difuntos nuestros primeros coleccionistas, y de la misma manera que las sepulturas fueron los museos de las civilizaciones sin museos, nuestros museos son tal vez las tumbas apropiadas a las civilizaciones que ya no saben edificar tumbas. Con esto, nuestros depósitos de imágenes, entre nosotros los modernos, se exponen a la vista y, muy importante, debemos interrumpir nuestras actividades para visitarlos. Esa irrupción de nuestra vida diaria para la actividad de visita al museo contiene una intención específica donde entran en juego muchos objetivos y no sólo el de mirar para entender.
6 Pero entender es parte de este proyecto, así que no hemos de dejar de lado nuestra crítica que debe corresponder a nuestra mirada, una que subyace a la razón y que olvida que el arte contemporáneo se debe a su presente y en ello es difícil reparar, por eso, se critica con supuestos del pasado.
7 Ahora, la situación del arte contemporáneo es muy distinta a la de la estetización de la vida cotidiana. La experiencia artística, como dice Acha, es una experiencia especializada que se separa de la mera percepción incluida en el ser humano, es aquella donde la educación es importante para el goce de la obra, para hablar de ella y con ella. Es un producto humano que requiere de un código para dialogar y en ello comprenderse, por eso es importante la labor de la crítica del arte como tal, puesto que es una manera de hacer arte; situación que se complica hoy día y que de manera profesional sucede poco. Aquí existe una invitación a la educación estética, que Schiller adopta y aborda de manera amplia y con acierto.
8 La producción artística, en tanto trabajo, se ha modificado. Ahora se eligen objetos para hacerlos arte. En un principio fue el collage; al pincel se hicieron paralelos nuevos instrumentos que permiten recortar variedad de materiales para después unirlos. El trabajo ya no consiste únicamente en la concepción marxista de la humanización del hombre y la naturaleza, sin embargo, el arte, la actividad artística, debería ser el modelo de EL TRABAJO, y esto hay que tomarlo muy en cuenta al enfrentarnos a una obra de arte. Entonces en el arte aparece una nueva forma de producción, donde la selección es la labor del artista, que se encuentra en un mundo inundado de imágenes de todos los tiempos listas para ser parte del arte contemporáneo, puesto que la plataforma de la creación en el arte contemporáneo es lo preconcebido.
9 Ese elegir implica modificar el objeto escogido, adoptado, y entonces nos topamos con otro elemento digno de reflexión en lo contemporáneo del arte, ya que la transformación del objeto implica una deconstrucción del mismo que nos permite mirarlo en otro sentido, situación poco probable en nuestro menester posmoderno y que el artista logra con esa modificación del tamaño, la posición, la textura, y tantas más.
10 La manera de pensar los objetos que nos rodean incluyen paradigmas que el artista contemporáneo modifica en su hacer y nos permite nuevas experiencias y nuevos pensamientos con ello, por eso podemos encontrar objetos de nuestra vida cotidiana en los museos y continuar esa simultaneidad de nuestro vivir diario como el artista pretende hacerlo en tanto finalidad del arte contemporáneo y así, el objeto adopta también una nueva, e inesperada, finalidad en el campo del arte.








