
26 de mayo 2021
Reivindicar la propia existencia exponiendo la angustia existencial en el terreno de lo cotidiano, desde lo normal (aparentemente consumado e invisible) y en relación con una posición que engloba lo cultural como única guía coexistente en la relación hombre mujer, que siendo cuerpos solo se asemejan en la muerte.
Desde la trinchera de una existencia desigual, la historia de las mujeres tiene sus propios avances y sus retrocesos. En la lucha por la visualización del problema, su conquista más significativa se encuentra en la profundidad de una matriz que alberga su propia opresión.
La castración de un destino deja al descubierto la grieta artificialmente construida con el filo de las voces que penetran y conquistan el oído...
Así se inicia el doloroso camino.
8 de marzo fecha en que se conmemora la lucha de la mujer en una sociedad que históricamente la relegó, obstruyendo su desarrollo personal en aras de un control preestablecido. Cobra relevancia recordar un suceso trascendental: la muerte de aproximadamente 130 mujeres en la fábrica Cotton de Nueva York cuando el dueño ordenó cerrar las puertas, aprovechando el fuego que se suscitó para quemar sus vestidos, su pobreza, sus palabras. El fuego las desnudó y sus lágrimas lo apagaron.
El espíritu de las mujeres en el pasado puso de manifiesto su reclamo, su deseo de hacerse comprender por los otros. Al extinguirse el incendio, las pavesas hallaron refugio en las manos de las mujeres que escribieron con las cenizas y el humo espeso que salía de lo hondo de aquel encierro.
La puerta tiene la estatura de los ausentes, del anhelo que cambia de rostro y esconde en los abrazos el cristal de la ilusión.
Tiempo turbulento, el de las emancipaciones.
En medio del torbellino toca sus sienes y siente el latir de unas venas sin anclaje que claman por vencer su muerte perentoria. Cerrando los puños vence sus miedos y se enfrenta al chantaje del amor que doméstica, que la culpa y la encierra en un mundo de mujeres locas que no saben lo que quieren porque nadie les pregunta. En ellas nacen las respuestas y es así que emprenden el camino hacia un refugio sin entregas.
“No se nace mujer, se llega a serlo” construcción cultural. “El género se construye” Beauvoir.
El ensayo fundamental de la historia del feminismo escrito por Simone de Beauvoir en el año de 1949 sigue vigente y su contenido es referente para un antes y un después en el avance hacia la igualdad de hombres y mujeres.
Preciso es apuntar si las mujeres tienen el tema del feminismo presente como panorama de cambio, sí, su propia historia les es reveladora, consciente y clara, porque si no, seguirá siendo, la mujer, un ser que camina bajo la bruma de un destino que va salvando a tientas.
Es dificil abrir brecha al tema de la mujer, las propias mujeres, las que necesitan tener a la mano el conocimiento de sí mismas, duermen el sueño que las ideas heredadas; dan por hecho, que el principio de todo ha sido el de ser mujer con toda la carga que lleva en sí la palabra que debería ser equivalente a seres para vivir el mismo mundo.
Femenina, hermosa, dulce, maternal, merecedora del ritual anticipado de la muerte: flores a la bondad.
“El sexo da paso a la construcción de género”
Judith Butler.
La mujer es cuerpo y mente, posibilidad de definir su propia ideología, lejos de la engañosa infamia de ser requeridas, mutando su subjetividad para encontrar en el camino el entredicho: amamantar con sus abismos y la nueva interrogante que se hace lejos del hogar... siendo protectora, no hay quién la proteja.
Un día, no muy lejano, espero
dejaremos de atraer e inquietar a los hombres;
dejaremos de escindirnos en madres o
putas, en Marías o Evas, imágenes que
alimentaron durante siglos los imaginarios
patriarcales, habremos aprendido a
realizar alianzas entre lo que representa
María y lo que significa Eva. Habremos
aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres.
Florence Thomas








