El Amor en Tiempos de Crisis (Artículo)
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14 de febrero de 2020

 

Actualmente en la casa, el trabajo, en reuniones de café, se habla de la crisis económica por la que atravesamos; esta reiteración muestra que basamos gran parte de nuestra calidad de vida en el confort material, lo cual no es bueno, ni malo, simplemente la confusión aquí es que no hemos entendido que lo material no consiste en tener más dinero, ni en un consumismo excesivo, sino en la estabilidad emocional y previsibilidad financiera que pocas veces contemplamos.

Por otro lado existe una segunda crisis que nos afecta más profundamente que la económica: la crisis del amor, de la cual no somos conscientes por estar dando rienda suelta al instinto, buscando fama, riqueza, lujos, sexo, drogas, es lo que suele llamarse hedonismo. Esta visión de la vida nos ha vuelto unos discapacitados para amar, condenándonos al aburrimiento, a la impaciencia y a la angustia.

No hay palabra más trillada que amor. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) lo define como: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”, pero el amor contempla más que este concepto, abarca más que emociones y sentimientos, implica nuestra determinación y capacidad de conocernos, si no conocemos al otro difícilmente lo podemos amar. No vamos a madurar mientras no seamos capaces de transitar un proceso de autoconocimiento, aceptándonos con nuestras virtudes y defectos, y esto puede llevarnos la vida entera.

El amor es una energía que nos afecta en nuestra totalidad como personas, es un camino cuya meta es convivir, compartir y evolucionar, donde se aceptan los conflictos con otros, haciéndose cargo de ellos para resolverlos, donde no hay que dejarse llevar por la desesperación y desligarse enseguida, porque se necesita tiempo para recapitular sobre lo que nos ha conducido a las situaciones adversas.

La palabra crisis viene del griego, que significa “separar o decidir, es algo que se rompe y hay que analizarlo”, por lo tanto una crisis del tipo que sea, obliga a reflexionar sobre lo que es preciso cambiar para mejorar lo que sucede. La crisis del amor se la debemos en gran parte a esta sociedad cada vez más imparcial y utilitarista, que genera conductas carentes de cariño y analfabetos del amor; aunado a esto está la sexualidad de consumo, un claro síntoma de que vivimos en la cultura de la lascividad. Para regular estos comportamientos excitantes necesitamos urgentemente una ética de la sexualidad, acompañada de una educación emocional promovida directamente en el ámbito familiar.

La crisis del amor, es la incapacidad de relacionarnos adecuadamente con los demás por falta de tolerancia. Toleramos poco y queremos que todo nos salga fácil, rápido y divertido. A lo que haya que invertirle mucho tiempo, dedicación y esfuerzo lo dejamos de lado. Se nos olvida que para tener relaciones de calidad, hay que trabajar arduamente en construir vínculos afectivos a su máxima potencia.

 

Dany Dharma
Es escritor, conferencista, coach de vida e instructor de meditación

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