El otro paraíso prometido (crónica de viaje)
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                                                                                                                                  Georgette Guillaumin*

 

Con motivo de la visita de nuestro hijo, a quien desde hace meses no veíamos, nos trasladamos a la ciudad de Cancún volando desde Puebla. Expectativa, alegría y un cierto caos por los preparativos antecede al viaje, ya que hemos decidido junto con otro de mis hijos y su familia, permanecer una semana en esas bellas playas del caribe mexicano, que dicho sea de paso, corresponde también a la celebración de mi cumpleaños. Se ha empacado cuidadosamente lo necesario, dejando atrás la rutina y el ajetreo diario.
Previamente al día indicado para partir me he encontrado una frase sugerente, mientras leía una revista: “espera lo mejor pero prepárate para lo peor”. Al momento me pareció un tanto pesimista, no obstante, reflexioné al respecto durante el vuelo. Éste resulto corto y sin contratiempos, en cuestión de 2 horas vislumbré desde la escotilla del avión las tonalidades color turquesa y algunas embarcaciones frente al puerto. Iniciaron mis sorpresas ahí mismo en la aeronave  escuché al capitán referirse a la hora local, teníamos que ajustar los relojes pues a esa zona le corresponde una hora adelantada respecto al centro de la república.
Una vez en tierra acudimos a la instalaciones de renta de autos entre el bullicio de decenas de turistas que esperaban igualmente ser atendidos, estando en la fila y experimentando ya desde allí el clima caluroso, he oído decir al promotor de actividades recreativas y acuáticas quien repartía sus folletos: “bienvenidos al paraíso”, frase que seguramente repite innumerables veces al día, aunada a cualquier información que el visitante solicite. Se acerca el muchacho a nosotros para conversar y nos refiere, entre otras cosas, acerca del auge inmobiliario que crece de manera inminente, tanto en la zona hotelera como en nuevos fraccionamiento; comenta que los inversionistas aún confían en la bonanza de los bienes raíces.
El problema desde mi punto de vista consiste en la deforestación y movimiento de tierra requerido necesariamente para construir dichos complejos habitacionales, se altera el equilibrio ecológico de manglares y lagunas, ahuyentando en consecuencia fauna y hábitat originario de pescadores nativos del lugar. Específicamente pobladores de la Laguna Holbox, considerada como área natural protegida, han protestado enérgicamente a las autoridades, debido al magno proyecto turístico que intentan instalar sobre sus terrenos y que por supuesto amenaza la zona considerada como playa virgen; y qué decir del fraude monetario cuando los constructores negocian la expropiación de terrenos propiedad de los ejidatarios.
Gran disyuntiva ¿qué hacer para mediar la pugna entre crecimiento y conservacionismo, entre mentalidad financiera y ecologista? Diferentes realidades confluyen en los grandes centros turísticos: oportunidades de empleo, migración de familias, inversión de capitales, juventud ávida de experiencias placenteras, grandes cadenas prestadoras de servicios, etc.
Con estas cavilaciones finalmente hemos llegado a nuestro hotel para descansar y comer algo. Rápidamente nos cambiamos de ropa y con cámara en mano damos una ojeada a la playa cercana de blancas arenas y grandes cantidades de sargazo acumulado largo de la orilla. Por supuesto que afea el paisaje y al acercarse despide mal olor.
Ahí está sin lugar a dudas la manifestación de la naturaleza como consecuencia de contaminación de los mares y descargas de aguas residuales, nos han dicho los locatarios que se ha observado un aumento en el crecimiento y arribo a la playa, de dicha alga marina color marrón, las corrientes la transportan en esta época del año y resulta muy costoso su retiro diario correspondiente a hoteleros y dueños de restaurantes. Algo más de lo inesperado durante mi viaje, sentirme decepcionada y contrariada.
Al día siguiente, nos encontramos con mi hijo para desayunar, con inmensa emoción nos abrazamos, observé cuánto ha crecido mi pequeña nieta y así transcurrió la mañana contando anécdotas, riendo y estrechado lazos familiares.
Durante la conversación ha surgido el tema de inseguridad que vive la ciudad a raíz de un enfrentamiento violento en pleno malecón, con fatal desenlace para uno de los involucrados. Sin omitir el hecho que sorprende la cantidad de patrullas y retenes de soldados que se ven por la ciudad, inspeccionando aleatoriamente a los automovilistas. El problema de tráfico de drogas y extorsión a ciertos establecimientos turísticos se ha recrudecido, según nos refiere un amigo dueño de un bar en Puerto Morelos: “nos visitan los malos” fueron sus palabras.
Cierto temor y medidas precautorias surgen derivado de lo anterior, decidimos evitar el transitar por la noche la vía pública y cambiar planes de diversión en lugares alejados. Con todo esto vino a mi mente el vaticinio mencionado anteriormente: “prepárate para lo peor”, bien podría aplicarse a la situación que nos fuimos encontrando durante nuestra estancia vacacional en el ponderado paraíso caribeño.
Desde luego que la celebración de mi cumpleaños resultó magnífica, en excelente lugar frente a la laguna, comida deliciosa acompañada de vino y ambiente festivo, con postre y las tradicionales mañanitas para desear buenos augurios de felicidad y larga vida.
A partir de ahí la semana transcurrió de manera agradable, contribuyó el buen clima para relajarnos y seguir conviviendo con la familia, disfrutando la diversión con los pequeños que aman las albercas y el jugar en la arena .¡Estancia maravillosa en verdad!
Finalmente llega el día de retornar a casa, una vez recargada la pila, nos despedimos para dirigirnos al aeropuerto por la tarde del lunes, tomo fotografías de cuanto voy presenciando para después disfrutarlas y compartirlas.
Creí que las malas impresiones del lugar habían quedado atrás, cuando nos toca en la salida del hotel escuchar a una pareja de canadienses muy molestos, comentado con el gerente que fueron despojados de todas sus pertenencias, identificaciones incluidas mientras visitaban en velero la isla cercana. Desde luego han presentado su denuncia y en ese momento buscaban contactarse con su embajada para recibir documentos provisionales.
Qué descrédito y nefasta experiencia se llevarán a su país. Su ilusión se derrumbó y el paraíso prometido al llegar, se convirtió para ellos y muchos otros en verdadero purgatorio.

 

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• Georgette Guillaumin, es estudiante regular de PUPA (Programa Universitario para Adultos), y estuvo en el taller de Crónica Latinoamericana que imparte el Mtro. Luis Manuel Pimentel, en la Universidad Iberoamericana de Puebla, bajo la coordinación de la Mtra. María del Carmen Mota.