El amor es para locos (Ensayo)
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5 de febrero del 2021


¡Ah! El amor, palabra tan controversial y que se utiliza muy a menudo; pero ¿qué significa? Un significado seria: “sentimiento de una persona que la atrae hacia otra”. Octavio Paz decía que “el amor es despojarse de los nombres”; Oscar Wilde: “es un misterio más profundo que la muerte”, y Amado Nervo: “el amor es el mayor milagro”. Se sacaría una lista de muchas definiciones y muchos cuestionamientos sobre la validez del amor, sobre su existencia o sobre las diferentes formas de amor que ahí. Muchos opinan que el verdadero amor es el de madre-hijo y argumentan que se comprueba hasta con las fieras -cuando defienden a sus cachorros-.
¿Cuándo comenzamos a amar? Cuando nacemos es obvio que aún no amamos, (sólo nos aferramos a la vida), siendo niños tenemos los famosos complejos de Edipo y de Electra -realmente amamos a nuestros seres cercanos y los tomamos como modelos o idealizamos. Cuando llegamos a la adolescencia y se nos despiertan los sueños de las sensaciones y abandonamos la infancia para que surja “la raíz de todas las pasiones” (Lope de Vega), el amor como una relación de pareja. Y a partir de entonces se ama poco o mucho, serenamente o desesperadamente, a una sola persona toda la vida, o nos enamoramos y desenamoramos de muchas en el transcurso de nuestra vida, -amándolas de diferente forma-. Según Stendal hay una gama de formas de amar que van desde el amor Platónico hasta el amor Físico.
El amor en pareja es bello si damos sin egoísmos, si amamos sin aferrarnos, aunque exista la posibilidad de perder a esa persona, tenemos que valorar a las personas y aceptarlas con sus virtudes y defectos. Puede ocurrir que nos enamoramos de la persona menos indicada y luchamos contra corriente por ella; nos esforzamos por conquistarla y cuando logramos su amor tratamos de atenderla, cuidarla, apoyarla, etc. Sin importar nada, -incluso que no seamos correspondidos-. En al historia tenemos ejemplos como el de Sansón que perdió la fuerza por el amor de Dalila; Entonces ¿el amor es para locos o para tontos?
Enloquecemos de amor y por el amor; esto no es de ahora, se da en todos los tiempos. Ha habido duelos en donde se disputa un amor y se muere por amor (Holofornes perdió una guerra y se dejo matar por amor a Judith). Se da el caso que tan locos de amor están que ¡se suicidan por amor!, como Romeo y Julieta, y el poeta Sergei Essenin que se mato por Isadora Duncan.
También hemos sabido de grandes guerras a causa del amor, como la que causó Elena de Troya...
“Nada contribuye tanto a hacer malo a un hombre, como el no ser amado” y sentirse en desventaja o traicionado porque el amor causa celos, odios, rencores y frustraciones, como Otelo que terminó matando a quien más amaba. Y que decir de la desesperación cuando el amor induce a tomar medidas drásticas como Fausto que vendió su alma al diablo por el amor de una joven o el conde Drácula, quien hizo un pacto para vivir eternamente por amor.
El amor nos puede hundir o nos puede enaltecer, cuando es el que nos motiva y se logran hazañas como la de Popocatepetl por Iztaczihuatl, que ganó la guerra y regreso triunfante, pero encontró a su amada muerta. La inspiración enalteció el amor de Francisco Petrarca por Laura. En la historia encontramos amores incestuosos como el de Edipo y Yocasta (Madre e hijo), Gretel y George Trackl (hermanos), tormentosos y demeritados por a sociedad. Y que hablar de los amores escandalosos como el de John Lenon y Yoko Ono que atravesaron desnudos la ciudad de Londres o el amor libertino de Jean Paul Sartre y Simone de Behavior, que se permitieron todo, por su intelectualidad.
También tenemos que mencionar amores célebres como Josefina y Napoleón, Cleopatra y Marco Antonio.
Si el amor se da hasta que duele y se da lo que uno no tiene o lo que más le hace falta, por hablar del amor generoso, quién no mejor que la Madre Teresa de Calcuta, mujer notable por su gran generosidad con los más necesitados.
El amor ha movido montañas, ha ganado guerras, ha convertido seres, ha inspirado, pues es el amor nuestra mejor arma; amando a una persona o al mundo entero, a nosotros mismos o tan sólo amar el amor.
Lo que nos mueve, nos empuja, nos apasiona, nos enaltece, nos libera y nos ata, es el amor. Para vivir intensamente hay que saber amar.
Pero ¿cómo aprendemos a mar? Conociéndonos primero nosotros mismos y después a los demás, pues no se puede amar lo que no se conoce y dándonos tiempo para dedicárselo a nuestros seres queridos, a quienes nos rodean, porque ser amados es “el privilegio de los Dioses”.
Para amar primero tenemos que darnos y dar lo mejor de nosotros cada instante, es hacer a los demás lo que a nosotros deseamos que nos hagan.
Entonces el mundo podría cambiar.
El amor no es tomar, arrancar, capturar, forzar, ganar o perder; amar es llevar flores en el alma, es recordar momentos increíbles, es disfrutar cada instante de la vida, es ser libre y dejar libre lo que se ama, es el perfume de una flor, la libertad de las aves y la gratitud en la mirada.
El amor es escaparnos de este mundo y convertirnos en locos ...

Olivia Sesma Rascón, Integrante del Cículo de Escritores Sabersinfin
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