Penetraste en mí como una ráfaga
sumergiéndome en la profundidades,
hundiéndome en la ensoñación,
en el camino del abismo.
Me aferré al silencio,
como compañero del tiempo,
pero fue infiel y perverso.
Quedó mutilada la emoción,
quedó sin sentido el pensamiento,
inerte, casi moribundo
yace el corazón incauto.
Facebook Social Comments








