EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN
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EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN+


 

 

 

Por: Alejandro Tamariz Campos

 

Oliverio, un joven poeta busca el amor idealizado en una mujer que vuele, o al menos que parezca que lo hace volar, y entre esas búsquedas, el tiempo trascurre en motocicleta y la muerte se le presenta como una mujer fría y calculadora de negro, y como fuerza motora obviamente la poesía, la poesía en textos de Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo intercalados en el drama de la vida poética rioplatense.

                 Aparte de estas extravagancias, la aparición en escena de Benedetti  recitando en Alemán Corazón Coraza en una cantina, y las imágenes del Sur bañado del Sol de la Argentina a Montevideo, en el recorrido de la búsqueda de una vida bohemia, la vida hecha poesía y drama, en el conjunto de personalidades que atormentan a un pobre diablo que siempre se pregunta, y porque se pregunta tanto, lo acosan sus personalidades, esas pequeñas cáscaras del ser humano mendigando reconocimiento de la fuerza vital. 

 

 

El amor disfrazado de mujer alada, en cada mujer que conoce el poeta, como en un ensayo y error del amor verdadero, pero que cuando no se descubre sólo queda un sexo furtivo y conmiserado, y para estos despojos del afecto, un mecanismo que es el sueño de cualquier misógino o macho recalcitrante, una cama con la mitad de compuerta hacia el vacío, que conjuga en la caída de la mujer indeseada el clásico vístete y vete.

 

 

 

De esta manera la mezcla de imágenes sureñas con la poesía de Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo hacen un escenario propicio para la locura y el delirio cotidianos, que hace que tal vez por eso Mario Benedetti sea tan popular entre la tropa, entre los que no leen ni en defensa propia, pero que se vuelven clásicos entre el pueblo, como ahora la trova y cosas que antes sólo eran de los menos.

 

 

 

“No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! y en esto soy irreductible no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. ¡Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme! “ El lado oscuro del Corazón. Dirección: Eliseo Subiela. 1992

 

 

 

 

 

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Y en este ambiente una mujer llamada Anna que es profesional del amor, y como no había de serlo si de vender en un cabaret caricias se ganaba la vida, y siendo este su oficio quién más para hacer volar a un hombre que quien conoce perfectamente la miseria humana, como si fuera un reflejo de paisaje en un lago tranquilo, se va hacia arriba cuando más se hunde en la imagen, y en esos sótanos quizás están los misterios de las personalidades escondidas, y a cada una que se asoma por los poros de cualquier miserable, está la palabra y la caricia acomodada a cada necesidad, antes de que pida se le da lo que quiere, Anna no era virgen, pero hacía milagros.

 

 

 

Pero pronto, el apetito saciado hace dudar de nuevo, como si después de haber encontrado el amor, el amor se quitara la máscara y se viera ahora no a una mujer que vuela, si no a un atrevido ser que pide y exige, que condiciona, que si no pide matrimonio, ahora quiere el control y el mando, ¿esa extraña cosa era la mujer que volaba?

 

“Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.” El lado oscuro del Corazón. Dirección: Eliseo Subiela. 1992

 

Pero para qué interpretar un ensayo poético, cuando el poder de las imágenes mezclados en el alambique de una cinta, con la poesía y los textos de estos poetas, destilan la vida de otro transeúnte más, la vida hecha poesía, o cuántos al descubrir a su mujer que vuela, ya están con ella, ya les dice que los quiere, y un día de tantos pide gasto, algún contrato, como justo precio de un boleto de primera clase.

 

Vale por eso la cinta El Lado Oscuro del Corazón del Director Argentino Eliseo Subiela, del año de 1992, con la Genial actuación de Darío Grandinetti, es una recomendación que esta columna hace, aparte del Lado Oscuro del Corazón II, porque es la excepción a “segundas partes no son buenas”, y otra película materia de la columna siguiente que es Hombre Mirando al Sudeste, del mismo director.

 

 

 

* Alejandro Tamariz Campos (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) egresado de la Facultad de Derecho de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, combina la pasión por la pintura y las letras con el ejercicio profesional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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